Balance de la jornada de movilización de la CTA y del paro nacional de ATE

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Hay que dar una mayor participación a las bases 

Está el peligro de que este tipo de movilizaciones se conviertan en algo rutinario, sobre todo los paros nacionales de ATE, sin realización de asambleas y sin que supongan un paso superior en la lucha, lo que puede desmovilizar a los trabajadores estatales. Es por eso que, siempre que sea posible, es necesario formar comités de lucha, elegidos en cada oficina y centro de trabajo, para impulsar la movilización desde abajo y ejercer un control sobre nuestros dirigentes.

Hay que dar una mayor participación a las bases

Los pasados días 7 y 26 de agosto hubo sendas jornadas nacionales de lucha, paro y movilización de la CTA y del gremio ATE, respectivamente.

La movilización del 7 de agosto fue convocada por la CTA con el reclamo central de: "Que la crisis no la paguemos los trabajadores", y planteaba demandas como: Paritarias libres, prohibición de los despidos, asignación universal por hijo, el 82% móvil para los jubilados, reconstrucción del Sistema de Salud y que no se sancione la imputabilidad de los menores de 16 años. Además de la exigencia de libertad y democracia sindical, contra los atropellos de la patronal y la burocracia sindical contra los trabajadores y delegados sindicales luchadores, y  el reconocimiento de la personería gremial a la CTA.

Desde la Corriente Socialista El Militante dimos todo nuestro apoyo a esta jornada de lucha, y participamos en la movilización de Capital donde repartimos nuestros volantes.

Aunque apoyamos las demandas planteadas, creemos que faltó agregar la exigencia de que el Estado deje de subsidiar a los empresarios; y la nacionalización, bajo control obrero, de las empresas que cierren o despidan personal.

Una planificación democrática y justa de la economía para satisfacer las necesidades sociales de la mayoría trabajadora exige además la nacionalización, bajo control obrero, de la Banca, los monopolios y latifundios que rinden ganancias exorbitantes a un puñado de ricachones parásitos.

Por otro lado, pensamos que la CTA debería haber emplazado públicamente a la CGT a sumarse a esa jornada de lucha. Al negarse públicamente a participar en la misma, la burocracia sindical de la CGT habría quedado en evidencia ante sus bases. Así ayudaríamos al desarrollo de corrientes sindicales de oposición en esta central y a generar una simpatía mayor en las bases de la CGT hacia la CTA y a las posiciones político-sindicales planteadas en esta jornada de lucha.

En lo que se refiere al paro nacional de ATE del 26 de agosto, la dirigencia reclamaba más recursos para las provincias y municipios, la incorporación de los trabajadores Provinciales y Municipales a la Ley del Salario Mínimo Vital y Móvil, y la creación de un Fondo Federal del Salario que garantice estas premisas y una base salarial para todos los estatales.

En general, apoyamos estas demandas aunque pensamos que la dirección nacional de ATE debería haber delimitado en su reclamos de los gobernadores e intendentes opositores, que defienden la coparticipación federal de los impuestos, ya que estos políticos burgueses no utilizarán mayores recursos a favor de los trabajadores sino para reforzar sus redes de clientelismo político y corrupción, y no cuestionan los pagos desorbitados del gobierno nacional por la deuda pública y los subsidios empresariales.

Sí debemos criticar que estas jornadas de movilización y paro se organizaron, en general, sin la convocatoria de asambleas y sin incorporar reclamos de las bases en materia de salario, pase de los contratados a planta permanente, etc.

Está el peligro de que este tipo de movilizaciones se conviertan en algo rutinario, sobre todo los paros nacionales de ATE, sin realización de asambleas y sin que supongan un paso superior en la lucha, lo que puede desmovilizar a los trabajadores estatales.

Es por eso que, siempre que sea posible, es necesario formar comités de lucha, elegidos en cada oficina y centro de trabajo, para impulsar la movilización desde abajo y ejercer un control sobre nuestros dirigentes.

Por último, pensamos que nuestros planteos sindicales deben completarse con la lucha política, proclamada por la Constituyente Social auspiciada por la CTA, para conformar un Movimiento Político que adopte la forma de un Partido de Trabajadores, con un programa socialista, que incorpore a los demás sectores populares.