2020 Argentina en llamas: ¿hacia donde va la situación política? ¿Cual es la salida?

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En estas semanas el gobierno ha definido una serie de medidas que le ha permitido descomprimir parcialmente la situación económica y social que se prolongaba por demasiado tiempo.

El arreglo con los bonistas y los organismos internacionales del FMI y el Banco Mundial, el acuerdo con los fondos buitres como BlackRock, le posibilita al gobierno acceder al mercado de capitales y tomar cierto respiro. Es por eso que el gobierno inicio consultas formales requiriendo “asistencia financiera” al FMI.

Además del acuerdo con los acreedores, el Gobierno tomó una serie de iniciativas políticas y económicas con relación a un plan de créditos que es una nueva versión del Procrear, una reforma judicial en el fuero Federal Civil y Comercial Contencioso, que junto a un decreto de necesidad y urgencia que declara la telefonía celular y fija, internet y el cable como servicios públicos esenciales, configuran un cierto fortalecimiento de la gobernabilidad de manera transitoria. Con esto el gobierno retoma así cierta iniciativa política.

La oposición, una derecha rancia que intenta lastimar al Gobierno

El festejo en relación al acuerdo con los acreedores del conjunto del arco político -oficialistas y opositores- duró poco.

Una vez que se aseguró el pago de la deuda con pingües beneficios, la podrida oposición se ha encargado, en la vida política, de lastimar al gobierno en las medidas económicas, políticas y sociales que toma.

Ya no es solo las habituales y raquíticas movilizaciones anti confinamiento social, como las del 9 de julio o del 17 de agosto sostenida por una pirotecnia histérica de los medios televisivos, radiales y escritos.

No, no solo es esto, sino que se “oponen” a cada una de las medidas económicas, políticas y sociales que dan sustentabilidad a la gobernabilidad, que siguen dando una cierta viabilidad a las deterioradas instituciones burguesas, como son la justicia, las fuerzas de seguridad, en fin, al parlamento y sus políticos.

Entonces debemos preguntarnos, ¿a qué juegan? ¿Hay peligro de un golpe como anuncia Eduardo Duhalde a boca de jarro? ¿En qué lastiman al gobierno? ¿Cuál es el juego real de la derecha? ¿En qué contexto político regional nos encontramos?

Podemos aseverar que todos los empresarios, la gran burguesía, sean liberales rancios, de derecha o de centro, supuestos empresarios progresistas o lo que sean, están de acuerdo con la reforma laboral, la misma que el macrismo no pudo llevar adelante por el costo político que tuvo que pagar con la reforma previsional de enero del 2017 y la resistencia de las masas. De todas formas, la reforma laboral producto del desplome de la economía relacionada a la crisis global del capitalismo, se va imponiendo en los hechos. Desocupación, baja de salarios, flexibilización, trabajo a destajo, trabajo remoto con una enorme carga laboral, etc. etc., en definitiva, estamos en presencia del despojo y del saqueo no solo a los recursos naturales, sujetos a la voracidad capitalista, sino dentro de esta lógica el trabajo y la vida misma. Acá no encontramos diferencias ya que la crisis de los de arriba la descargan sobre la vida de los de abajo.

¿A qué juegan? Juegan a lastimar al Gobierno, intentando presionar y desdibujar a Alberto Fernández como un instrumento de Cristina Fernández de Kirchner, es el “alfil” en la Presidencia de la Nación que sigue las “ordenes” de la Vice Presidenta que opera entre bambalinas. El juego histórico de la derecha que busca una fisura como el diablo que mete la cola, es como la búsqueda de una grieta en la grieta.

A tan solo ocho meses de gobierno de Fernández & Fernández y siendo para el establishment el posible y mejor gobierno ante la fenomenal crisis abierta con la anterior gestión de Mauricio Macri, que recibió una estocada final de las masas hartas del avasallamiento con el urnazo de las PASO de agosto de 2019; la pregunta que debemos hacernos es ¿qué figura de recambio tiene en la actualidad la burguesía y el imperialismo? ¿Mauricio Macri, Eduardo Duhalde, Elisa Carrió, Ernesto Sanz? ¿Patricia Bullrich, o María Eugenia Vidal? ¿O los hipócritas “dialoguistas” de Juntos por el Cambio, de algunos intendentes del conurbano bonaerense y del Jefe de Gobierno Horacio Larreta?, que no juegan como los rancios de Juntos por el Cambio al enfrentamiento con el gobierno, para que el monedero o flujo de Nación o de las arcas nacionales no se cierren.

Es verdad que la situación política es muy volátil y que su estabilidad depende fundamentalmente del arco político sindical que hace el aguante a la gobernabilidad del régimen político como explicamos en nuestro articulo “Sindicalismo y democracia obrera

Entonces no hay, desde nuestro punto de vista, en la actualidad una suerte de “plan golpista” con el uso de alguna facción de las FFAA para desplazar a Fernández & Fernández, ¡no!

Días antes de las declaraciones de Eduardo Duhalde, Ernesto Sanz dijo “no podemos quedarnos planificando el mediano y largo plazo, porque antes de eso en el corto plazo pueden pasar cosas muy serias, y están ocurriendo”, advirtiendo que “Juntos por el Cambio tiene que estar preparado.”  (Ambito.com 21 de agosto de 2020). Sanz, hacía referencia al caos social y económico que atraviesa el país y que el gobierno no cuenta con un plan de desarrollo sustentable.

Entonces, podemos aseverar que este juego lejos de ser un intento de golpe de estado o de desestabilización política para que caiga el gobierno, ya que las condiciones no están dadas, sí juegan a lastimar, presionar y condicionar al gobierno. A pesar de las ambiciones políticas personales de Macri, Larreta, Vidal o Bullrich, empresarios, banqueros y terratenientes son conscientes que el Frente de Todos es el mejor garante de gobernabilidad con el que cuentan hoy en día. Las diferencias políticas de las distintas facciones de la clase dominante convergen en un punto: Que no se rompa la gobernabilidad producto de una irrupción de masas ante la profundización de la crisis. El 2001 se encuentra grabado en la memoria y la vida enseña. Tanto a unos como a otros.

El contexto político regional y mundial

La escalada de la caída en los índices de crecimiento antes y después de la pandemia en el comercio mundial y regional resultan pavorosos.

El mercado se estrecha cada vez más para que las mercancías puedan realizarse. Pero veamos algunos índices, según la CEPAL El comercio internacional de América Latina y el Caribe tendrá una pronunciada caída de 23% en 2020, más de la anotada durante la crisis financiera de 2009 -cuando disminuyó 21%- como consecuencia de los efectos económicos derivados de la pandemia del coronavirus (COVID-19).” El informe sigue diciendo que “La disminución se da en un contexto global en el cual el comercio mundial acumula una caída de 17% en volumen entre enero y mayo de 2020. América Latina y el Caribe es la región en desarrollo más afectada por esta coyuntura y estará marcada principalmente por los retrocesos en los envíos de manufacturas, minería y combustibles.” (CEPAL 06 de agosto de 2020)

En Argentina esto tienen consecuencias concretas. Según estos datos: “el total de afectados por algún tipo de ataque a sus condiciones de vida desde el inicio del ASPO hasta el día 22 de agosto es de 5.508.078 trabajadores. De este total, 750.607 son trabajadores que fueron despedidos y 1.806.996 fueron suspendidos (de los cuales 1.740.859 también percibieron reducción en el salario); mientras que 2.950.475 sufrieron ataques al salario en sus distintas dimensiones.” (Observatorito Despidos durante la Pandemia 23 de agosto 2020)

Esta crisis no es, como gustan decir los grandes empresarios y el gobierno, producto de la pandemia, ¿qué hacen los voceros y plumíferos capitalistas para tapar que el mundo se encontraba patas arriba antes de marzo de 2020?, le dan una entidad y responsabilidad al COVID-19 que no la tiene. Lo que sí hizo el COVID-19 es potenciar y agravar la crisis de sobreproducción mundial que viene sacudiendo el mundo desde 2008 y que en Argentina se expresa con una caída y estancamiento de la economía desde 2011 en adelante.

Los capitalistas de todo el mundo intentan tapar la crisis estructural que sacude la economía globalizada, pero resulta muy aventurero e inútil, tapar el sol con las manos; COVID-19, desocupación y lucha se entrelazan día a día. Este es el carácter de la época en la que estamos y que el octubre rojo latinoamericano ya venía marcando antes de la pandemia.

Fernández & Fernández

Señalamos más arriba que el gobierno recuperó cierto plafón, logró cierto oxígeno en la gobernabilidad del régimen político. Pero el capitalismo es horror sin fin. La crisis resulta recurrente y sistemática.

Es cierto que el gobierno intenta con una medida u otra, con cierto desarrollo del mercado basado en la emisión monetaria parar la crisis, pero la sed de ganancias de los capitalistas no reconoce límites. El gobierno se topa con una dificultad insalvable que es su límite de clase y, por lo tanto, su programa político y económico.

Da un paso adelante y en realidad termina dando dos hacia atrás, traduciéndose en pasos en falso. La iniciativa de expropiación de Vicentin -la empresa es deudora de u$s1.400 millones a los bancos estatales-, generó un enorme entusiasmo en amplios sectores de trabajadores, como así también el Proyecto de Ley de un impuesto a las 13.000 fortunas más grandes del país, pero todo terminó en un repliegue del gobierno ante las presiones de los sectores más rancios de la política y economía argentina.

La inestabilidad cambiaria, que tanto azuzan los opositores, señalando o prediciendo qué tiempo le queda al Banco Central por su escasez de reservas, es algo cierto tanto por la bancarrota en que dejó al país la gestión de M.M, así como la histórica endeblez de la economía argentina que, ante cualquier embate de los capitales hace que se sienta cierta zozobra.

A pesar de todo, el gobierno se siente entusiasmado ya que entiende que hay una serie de parámetros que tienen una relación con la economía mundial y que revelan cierta recuperación de la misma.

Según Ambito.com 25 de agosto 2020 “Si seguimos la serie de datos ofrecida por el Ministerio de Economía, notaremos que entre febrero y abril el índice pasó de 135 a 100, sin embargo, ya en junio el mismo observaba una recuperación en V, al haber rebotado un 18%. Según algunas consultoras privadas ese número se ubicaría en el 125 en julio y arriba de 130 en agosto. Es decir, prácticamente los mismos niveles previos a la irrupción de la pandemia.” Y sigue En la Argentina el indicador bursátil más representativo es el índice Merval, el cual nos muestra claramente que lo más duro del pánico financiero fue sobre fines de marzo cuando llegó a valores cercanos a los 22.000 puntos. Sin embargo, hoy en día su nivel es más del doble, ubicado en torno a los 50.000,ya superando los valores pre-pandemia en un 25%, al haberse ubicado estos en un promedio de 40.000 puntos.” Como también una cierta recuperación en la construcción y en las automotrices.

Si nos detenemos por un momento, desde el punto de vista del negocio capitalista tiene cierta lógica la recuperación, en tanto que después de una caída estrepitosa de la economía mundial, resulta más que probable una relativa recuperación de la economía. Pero hablemos claro esta recuperación no se da en un funcionamiento a los niveles del 2017 en la industria y el empleo cayó a niveles que ya lo señalamos más arriba. Por otro lado, la calidad del empleo no es el mismo que años anteriores, por lo tanto, de lo que hablamos de una exacerbación en la explotación de la fuerza de trabajo. Es decir que esta “recuperación” es en realidad un rebote, al parate total de marzo, en el marco de una crisis económica y una debacle indetenible en los marcos del propio capitalismo.

¡El capitalismo es horror sin fin!

¡Para que la gente viva el capitalismo debe morir!

Estas palabras tienen un sentido muy claro, ya que lo padecen millones de mujeres y hombres en el mundo. Como siempre en la vida las palabras tienen valor, y para la clase obrera mundial, para los millones de trabajadores de la ciudad y del campo, para los cientos de miles de jóvenes sin trabajo y sin futuro, aún más. Estas palabras no son una utopía sino una necesidad diaria a conquistar.

Conquistar definitivamente y de manera sustentable la vida, el alimento y el trabajo, la salud y la educación, la vida en armonía con la naturaleza.

Una vida diferente es posible y para que esto suceda necesitamos una Revolución. Una Revolución que ponga en manos de la mayoría de las trabajadoras y trabajadores, los inmensos recursos que cuenta el país. De aquí se deduce la importancia central de la construcción del partido revolucionario capaz de conducir esta revolución al triunfo.

A medida que la crisis se profundice las trabajadoras y trabajadores darán un paso adelante para intentar tomar en sus manos el destino de sus vidas, este es el proceso molecular de la Revolución. Y en este camino no podemos confiar nuestros destinos a los que concilian los intereses con los empresarios que se quedan con todo. Los jefes sindicales que colaboran con quienes pretenden definir nuestras vidas.

Esta crisis durará años y más años, sus efectos se harán sentir en las próximas décadas. Por supuesto, habrá altibajos, pero la tendencia general es descendente. No hay una crisis final del capitalismo, puede continuar indefinidamente en ese sentido a costa de más degradación y explotación. Tiene que ser derrocado, de lo contrario seguirá adelante a costa de la clase obrera y la juventud y se eliminarán todas las conquistas del pasado. El capitalismo no puede permitirse reformas, solo contrarreformas. Por tanto, la clase obrera luchará y habrá lucha de clases acá y en el mundo. La tarea de los revolucionarios es construir la herramienta política que conduzca a esas luchas hacia el socialismo.

Esto no es una declamación ya que la única forma de deshacernos de la crisis capitalista es con el derrocamiento revolucionario de la burguesía y su sistema. No hay salida sobre la base del capitalismo. Este es el genuino mensaje del marxismo revolucionario.

¡Socialismo o barbarie!