Treinta años no es nada (1976-24 de marzo-2006)

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"Nuestras clases sociales dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva sepierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas. Esta vez es posible que se quiebre ese círculo.” Rodolfo Walsh.

Artículo de opinión

"Nuestras clases sociales dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas. Esta vez es posible que se quiebre ese círculo.” Rodolfo Walsh.

El 24 de marzo de 1976 dio comienzo en Argentina, tras un golpe de estado que terminó con un gobierno elegido por el pueblo, la última dictadura militar que azotó nuestro país. Se llamó a sí misma “Proceso de Reorganización Nacional”, e implementó un terrorismo de estado sistemático, sin precedentes en la historia argentina, en el cual estuvieron a la orden del día los secuestros, las torturas, los robos de bebés y la desaparición forzada de personas. Dicha dictadura nos dejó el saldo de 30.000 compañeros desaparecidos.
En mayo de1977 el gobernador de la provincia de Buenos Aires, General Ibérico Saint Jean, pronunció una frase que haría fortuna. Sus palabras aparecieron el 6 de mayo en The Guardian de Londres y unos días después en el International Herald Tribune: “Primero eliminaremos a los subversivos; después a sus cómplices; luego a sus simpatizantes; por último a los indiferentes y a los tibios”. He aquí el espíritu occidental y cristiano del terrorismo de estado aplicado sobre los trabajadores y luchadores del pueblo argentino.
Pero el Proceso de Reorganización Nacional no estuvo solo, contó con la participación civil de las direcciones políticas de los partidos mayoritarios de derecha, de centro-izquierda y de izquierda, que aportaron intendentes para la dictadura militar, o en el caso del comité central del Partido Comunista que caracterizó a Videla y a la Junta Militar que él presidía como democráticos.
La Unión Cívica Radical designó 310 intendentes, o sea, el 35,3%; el Justicialismo, 169 intendentes, o sea, el 19,3%; demócratas progresistas: 109 intendentes, el 12,4%; MID (Movimiento de Integración y Desarrollo, liderado por Frondizi), 94 intendentes: 10,7%; Fuerza Federalista Popular: 78 intendentes, el 8,9%; partidos conservadores ajenos a nucleamientos nacionales, 72 intendentes: 8,2%; neoperonistas, 23 intendentes: 2,7%; demócratas cristianos, 16 intendentes: 1,8%; Partido Intransigente (Alende), 4 intendentes: 0,4%. (Leer diario La Nación del 24 de marzo de 1979, columna La Semana Política titulada: “La participación civil”).
Septiembre de 1976: el editorial de la nueva revista teórica del P.C. (Partido Comunista) “Fundamentos” decía lo siguiente: “La negación de las autoridades de publicar la lista de los detenidos por razones políticas y sociales constituye un factor de terrible incertidumbre para aquellos que ignoren la suerte de los suyos, si es que han sido víctimas de bandas terroristas o se encuentran detenidos.
Obreros, empleados, campesinos, abogados, médicos y otros profesionales universitarios, artistas, estudiantes, sacerdotes, educadores, comerciantes, industriales, jefes, oficiales, suboficiales y soldados de las fuerzas armadas, amas de casa, matrimonios cuyos hijos quedan abandonados, integrantes de todos los sectores de la vida argentina, figuran entre los caídos. Un terrorismo repudiable, al cual debe ponerse fin en defensa de la nación y de sus hijos, se expresa como medio de intimidación de agrupaciones de ultra izquierda y de ultra derecha. Incluso han tronchado la vida de mucha gente cuya manera de pensar o de actuar disgustaba al terrorismo. A ellos se suman los caídos por casualidad en los encuentros entre las fuerzas de seguridad o las fuerzas armadas y los terroristas de ultra izquierda.
Condenando el terrorismo de uno y de otro signo, la mayoría de la gente observa que mientras la represión se dirige contra los terroristas de ultra izquierda, cuyas dos organizaciones fundamentales, según las autoridades, habrían sufrido golpes casi decisivos de las fuerzas oficiales de represión, no se comprueba una acción similar contra los agrupamientos terroristas de la derecha, cuya finalidad es instaurar un régimen fascista, pichochetista en nuestra patria.”

El colaboracionismo de las fuerzas políticas no involucró necesariamente a sus militantes de base, puesto que muchos de ellos siguieron resistiendo la feroz dictadura que en aquellos años se vivía, incluso fueron víctimas de la violencia estatal y de la estupidez de los dirigentes de sus propios partidos.
A treinta años del inicio de esta página negra de la historia, los militantes (trabajadores, estudiantes e intelectuales) debemos seguir llamando a participar en política, pero no como soldados de un determinado partido, que acata a ciegas las órdenes de un grupo de “iluminados” del comité central, sino que, por el contrario, seamos militantes concientes y críticos de nuestro accionar. Ese debe ser el compromiso para con nuestros 30.000 compañeros desaparecidos y para no volver a repetir errores que retrasen la victoria que nos lleve a instaurar en nuestro país una patria justa, libre y soberana: la Patria Socialista.

A treinta años: NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS