Segunda declaración del Encuentro Sindical de Base (E.S.B.)

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El 15 y 16 de Julio desde Encuentro Sindical de Base – Periódico sindical “El Mortero” llevamos adelante nuestro plenario. El mismo contó con la participación de más de 60 compañero/as (entre compañeros del E.S.B. e invitados) de distintos sectores: telefónicos, comercio, metalúrgicos, automotrices, autopartistas, porteros de edificio, docentes, estatales, aeropuerto, del vidrio, de la madera, prensa, del vestido, mensajeros y cadetes, de la carne, entre otros. También participaron compañeros del pdel periódico Nuestra Lucha de zona norte de Bs. As. El 15 y 16 de Julio desde Encuentro Sindical de Base – Periódico sindical "El Mortero" llevamos adelante nuestro plenario. El mismo contó con la participación de más de 60 compañero/as (entre compañeros del E.S.B. e invitados) de distintos sectores: telefónicos, comercio, metalúrgicos, automotrices, autopartistas, porteros de edificio, docentes, estatales, aeropuerto, del vidrio, de la madera, prensa, del vestido, mensajeros y cadetes, de la carne, entre otros. También participaron compañeros del periódico Nuestra Lucha de zona norte de Bs. As.

Luego de debatir y compartir, fraternalmente, distintos puntos de vistas queremos compartir con el conjunto de los trabajadores nuestra declaración final del Plenario, la cual es una síntesis del debate colectivo.
Esperando que nuestra declaración, así como nuestra práctica, aporte un grano de arena más, a la organización y lucha de nuestra clase, saludamos a todas y todos con un abrazo fraternal y clasista.

Encuentro Sindical de Base
integrante del Movimiento Intersindical Clasista (M.I.C.)

Segunda declaración del Encuentro Sindical de Base (E.S.B.)

Nos encontramos en una ofensiva del Capital, que en nuestro país nos tuvo a los trabajadores en la primera línea de pelea y combate en la década del ’70, donde en términos generales nuestra clase y sus organizaciones sufrieron una derrota en todos los terrenos, incluso en el ideológico. A pesar de dar importantes peleas a principio de los ‘90, contra las privatizaciones de Menem (telefónicos, ferroviarios, Somisa, etc.), fuimos derrotados nuevamente. Es a partir de esta década que se profundiza la precarización laboral a través de las leyes flexibilizadoras, donde la informalidad del trabajo nos deja datos contundentes: en 1990 era del 25%, mientras que en 2001 era del 38,5% para alcanzar un 47% en el 2005. Al mismo tiempo, el salario promedio (alrededor de $600) está por debajo de la línea de la pobreza, cuando la Canasta Familiar asciende a los $2.200. Y la desocupación hizo estragos dejando millones de trabajadores en la calle, llegando al extremo de ver como varios chicos morían de hambre producto de la desnutrición.

Es recién con las primeras batallas de los trabajadores desocupados, y después de la Rebelión del 2001, que comienza un lento recomponer, que se visualiza a partir de 2003/2004 con las luchas por el salario. Luchas que tuvieron picos importantes en los/as trabajadores/as telefónicos/as, los/as del Hospital Garraham, los aceiteros de Rosario, entre otros. Sumados a la lucha de los/as trabajadores/as del Subte la cual no sólo fue por el Salario, sino que planteó la reducción de la jornada laboral.

Este lento recomponerse de las fuerzas del movimiento obrero nos pone por delante la tarea de reconstruir y/o recuperar las herramientas de lucha de la clase, que nos permitan seguir dando la batalla contra las patronales, desde nuestros propios intereses como trabajadores. Para ello debemos partir de la situación concreta que estamos atravesando como trabajadores/as, donde la dispersión, la falta de una referencia y la inexperiencia sindical de amplias camadas de jóvenes -que no tienen asimilada como propia la tradición de lucha y organización de la clase obrera- hacen que amplios sectores de base se vean atados para dar la lucha. También debemos decir que muchas de estas peleas y/o experiencias de organización, son abortadas por prácticas desacertadas y sectarias de muchos compañeros de distintas corrientes sindicales.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que a pesar del amplio rechazo que existe respecto al papel que juega la burocracia sindical (sigue siendo como una loza para el movimiento obrero), los trabajadores de una u otra forma seguimos peleando, en forma subterránea, por nuestros derechos en cada lugar de trabajo.

Es por esto, y a partir de esta caracterización general, que planteamos la necesidad de recuperar los sindicatos, en tanto herramientas propias de la clase, para -desde una práctica distinta- avanzar en recobrar su verdadero rol de organismos democráticos y de participación. Hacer de los sindicatos herramientas que sirvan para dar la lucha contra esa clase (la de los patrones) que nos oprime y nos explota día a día, y que a la vez sirvan también como escuelas para la educación independiente de los trabajadores.

A nuestro entender, debemos disputarle el poder a las patronales, haciéndonos fuerte en los lugares de trabajo. Para ello se torna indispensable, y cada vez más urgente, la necesidad de construir una Corriente Sindical Clasista y de Base. Decimos Clasista porque entendemos que hay una sola gran línea divisoria, entre nosotros (los trabajadores) y los patrones, sus políticos y los burócratas sindicales. Además porque somos los trabajadores la única clase capaz de poder llevar adelante las transformaciones de fondo que necesita nuestro país y la humanidad para vivir dignamente. Decimos de Base porque para nosotros el Clasismo no es solo una cuestión de principios, sino que va de la mano con una manera de concebir la construcción cotidiana. Construcción que debe surgir desde abajo, desde lo cotidiano, desde cada lugar de laburo. Una Corriente que desarrolle los principios y valores de los trabajadores, la solidaridad de clase, el compañerismo, la participación y la democracia obrera -entendida como la forma de tomar las decisiones de forma colectiva para la acción directa y la organización independiente de los trabajadores.

También se torna necesario unirnos al interior del movimiento obrero los distintos sectores antiburocráticos. Para nosotros es un paso adelante la construcción y desarrollo del Movimiento Intersindical Clasista (M.I.C.), como un espacio de referencia y de reagrupamiento de esos distintos sectores, que desde visiones distintas, apuntamos contra un enemigo común. En este sentido, desde el E.S.B., levantamos y hacemos propio el Programa de 14 puntos de esta Intersindical.

Compañero trabajador, compañera trabajadora, como decimos en nuestra primera declaración: “…desde un movimiento organizado de trabajadores tendremos un lugar central en la transformación de nuestra sociedad. Durante muchos años, fuimos furgón de cola o, a lo sumo, columna vertebral. Debemos asumir el desafío de ser cabeza de todos los explotados y excluidos. Asumimos los ejemplos de quienes luchan por sus salarios y sus condiciones de trabajo, los que desde el desempleo luchan por trabajo genuino, los que recuperaron sus fábricas y talleres y hoy lo autogestionan colectivamente, poniendo de relieve que para trabajar y producir, no hacen falta patrones”.

Como guía tomamos una frase de aquel dirigente obrero, del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, Agustín Tosco: “El rol de la clase obrera no es participar como socio menor y subalterno de las esferas del poder de la oligarquía y de la reacción, sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en profundidad el sistema de opresión, explotación y miseria”.

¡Trabajadores ocupados, desempleados, privados, estatales, en autogestión o cooperativizados, manuales, técnicos e intelectuales, todos somos clase trabajadora: ¡ unidos forjaremos la huella del camino hacia una sociedad igualitaria!

Buenos Aires, 15 y 16 de Julio de 2006