México: La lucha contra el fraude y el camino de Oaxaca

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Cuando el 2 de julio de este 2006 el gobierno de Vicente Fox orquestó el fraude electoral, tenía previsto que habría una lucha postelectoral. Las acciones provocadoras en contra de los mineros, los profesores e incluso el movimiento zapatista teníancomo objetivo crear un clima de confrontación en donde ellos aparecieran como el “partido del orden”. Por supuesto que esta táctica gastada opera efectivamente cuando se combinan ciertas circunstancias Las vías de la resistencia

Cuando el 2 de julio de este 2006 el gobierno de Vicente Fox orquestó el fraude electoral, tenía previsto que habría una lucha postelectoral. Las acciones provocadoras en contra de los mineros, los profesores e incluso el movimiento zapatista tenían como objetivo crear un clima de confrontación en donde ellos aparecieran como el “partido del orden”. Por supuesto que esta táctica gastada opera efectivamente cuando se combinan ciertas circunstancias

En el periodo de 1982 y 1983, por ejemplo a una política agresiva en contra de las organizaciones sindicales y populares se combinó una crisis económica. Era el final del periodo de luchas obreras que se había iniciado en los setentas y pese a que las organizaciones populares en un esfuerzo unitario pretendieron responder con un paro cívico nacional, este fue derrotado. El resultado fue un periodo de reflujo más o menos largo. Por supuesto, cinco años después las masas estaban de regreso, no obstante mucho del avance político de las masas en esos duros ochentas se perdió. La burguesía aplicó el ataque más brutal al nivel de vida de los trabajadores en el marco de una inflación rampante y apenas hubo respuesta.

Tomado en cuenta esos antecedentes. La burguesía como nunca antes había preparado una estrategia conjunta con la lógica de desgastar y desgastar el movimiento obrero, campesino y juvenil. A fin de cuentas el principal obstáculo para que Vicente Fox se viera obstaculizado para ir a fondo en los ataques a los contratos colectivos, la seguridad social, la estabilidad en el empleo, la educación pública, etc., fue la gran lucha defensiva que se desencadenó en todo aquel sector que se sintió atacado por el régimen foxista.

Así que la burguesía busca no sólo colocar un empleado en la presidencia que cumpla más eficientemente las tareas que Vicente Fox, sino también sofocar las luchas a tal grado que la aplicación de las “reformas estructurales” encuentre un clima político propicio para reprimir a aquellos que se opongan a ellas.

Cada uno en su trinchera

Pero las cosas han salido realmente distintas a como los estrategas burgueses esperaban, por un lado ninguna de las luchas que se desataron en fechas anteriores a las elecciones fue derrotada. En todos casos fue posible que la opinión pública se centrara en ellas y que los trabajadores del conjunto del país asumieran como suya cada una de las movilizaciones. La burguesía buscó aterrorizar a la población trabajadora perpetrando los asesinatos despiadados de mineros, jóvenes y profesores y no sólo eso sino que orquestó toda una serie de llamados histéricos a la aplicación de la mano dura y la “imposición del orden ante la anarquía”.

Los trabajadores del IMSS, dieron una batalla evitó la privatización de la seguridad social, si uno revisa los planes que los estrategas burgueses tenían en ese y otros rubros se da cuenta del tamaño de la decepción de sus expectativas. El sindicato minero resistió heroicamente, los trabajadores se fajaron en serio y dieron una severa lección a las fuerzas represivas de lo que representa para la clase trabajadora la defensa de sus organizaciones, aún a pesar de la dirección del sindicato, la cual ha montado una estrategia de defensa legal que dificulta una acción definitiva para lograr el triunfo, a su favor hay que decir que en el marco del conflicto, las masas y trabajadores supieron orientar sus fuerzas a la lucha en el plano electoral, es evidente que un gobierno de Calderón significaría 6 años de ataques continuos en contra del sindicato minero y que el líder espurio que el gobierno nombró es tan sólo un empleado de la derecha que caerá, junto con ella del gobierno. El asco es que los mineros no se doblegaron y no se les puede reprochar nada aunque en los últimos meses hayan levantado algunos de sus paros.

Tácticas erróneas

Con acciones de provocación buscaban generar un ambiente de derrota, no obstante la burguesía sólo atizó la desconfianza de los obreros, campesinos y jóvenes. Tal vez la única excepción fue el caso de la represión en Atenco, donde el resultado fue la paralización de la “otra campaña” y la profundización del aislamiento de sus seguidores. No obstante la principal responsabilidad de dichos resultados se concentra en la política aislacionista y ultrasectaria de la dirección del EZLN que a estas fechas sigue oponiéndose a plantear la unidad de las luchas. La lucha por la liberación de los presos políticos pareciera que esta patentada y que nadie se puede meter con ella. De esta forma pese a las amplias posibilidades que se abrieron para conjuntar esta lucha con las otras que se iban generando, la lucha por la liberación de los presos políticos se limita a pequeñas manifestaciones en los juzgados.

El camino rumbo a las elecciones estuvo sembrado de luchas, por tanto el mismo proceso electoral apareció no como un simple mecanismo de cambio de personas en el aparato del estado, sino como un escenario de confrontación de clases. La campaña de López Obrador, pese a todos los errores, estuvo claramente diferenciada de la derecha y orientada hacia los trabajadores y las clases desprotegidas.

Crear uno, dos, tres Oaxacas

En ese marco estalló la lucha del magisterio oaxaqueño la cual mostró desde un inicio, claras muestras de gran madurez política. Por un lado, en lugar de centrar su accionar en el tradicional peregrinaje rumbo a la Ciudad de México se concentró en Oaxaca mismo, y se orientó políticamente a la destrucción del cacicazgo priísta de Ulises Ruiz. Por supuesto que las razones de la lucha del magisterio tenían, y tienen, claros elementos económicos, pero el movimiento supo leer claramente que estos no se lograrían limitándose a exigir dichas demandas haciendo a un lado la coyuntura política nacional como si esta no existiera. La única manera en la que los trabajadores de la educación de Oaxaca lograrían un futuro mejor en el largo plazo era y es luchado contra la policía que representa la continuidad del PAN en la presidencia y al mismo tiempo acabando con el cacicazgo priísta que mantenía a Oaxaca como una reserva de votos. La acción represiva, fue incluso más cruenta que en el caso de Atenco.

Luego del 15 de mayo se instaló un plantón permanente en el centro de Oaxaca, la respuesta del gobernador priísta fue desatar la represión, a la cual el movimiento respondió replegándose para preparar una contraofensiva, lo que le permitió no sólo recuperar la posición perdida sino derrotar con la fuerza del conjunto de las organizaciones sociales, a las fuerzas represivas.

Los trabajadores fueron a partir de ello construyendo una fuerza de defensa, la llamada policía magisterial, que es en realidad un grupo de autodefensa capaz de actuar de manera ofensiva cuando el caso lo amerita.

En esa lógica se generó un intenso debate, las demandas tomaron inmediatamente un carácter político y ello significó una superación de la etapa anterior puramente económica, a partir de entonces, principios de junio, la lucha era por la destitución del gobernador y para ello se formó la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, la cual sumó al conjunto de las organizaciones de trabajadores, campesinos y jóvenes, un carácter de izquierda. En realidad la APPO se ha venido convirtiendo en un poder alternativo al del gobernador.

En ese momento surgían dos aspectos claves para el futuro del movimiento, uno era el paro indefinido que había estallado desde el 15 de mayo y el otro era la actitud de frente a las elecciones, en ambos casos el desarrollo de los acontecimientos le dio la razón al magisterio. En lo que se refiere a las clases, estas se reanudaron para evitar la pérdida del año escolar, y al mismo tiempo sacudirse la presión que en un momento dado pudieran haber generado los padres de familia y que el gobierno estaba intentando utilizar para dividir la lucha.

El otro aspecto fue la cuestión electoral. La táctica fue dar un voto de castigo al PRI y al PAN llamando a votar por el PRD. Cientos de brigadas de profesores y activistas del APPO se movilizaron a los pueblos y comunidades para impulsar la determinación que de ningún modo significaba dar un cheque en blanco al PRD, cuyos candidatos en muchos casos provenían de las mismas filas del PRI.

El llamado a votar por el PRD llevó a dicho partido a ganar el Estado, al mismo tiempo permitió enlazar la lucha local con el movimiento a nivel nacional y significó un elemento de presión más para la dirección del PRD, la cual tenía como antecedente más próximo la lucha oaxaqueña como muestra de lucha popular y masiva contra el régimen.

Así un movimiento que el gobierno trató de utilizar para enrarecer el proceso electoral ha sido una especie de ejemplo para el conjunto del país. Por supuesto que hace falta profundizar la acción conjunta de la movilización en Oaxaca con el resto del país pero no cabe duda que la tendencia hacia la unidad tiene una fuerza irresistible, una ascenso en la lucha de los trabajadores en Oaxaca estimula la lucha en su conjunto contra el gobierno de la derecha y al mismo tiempo la profundización de la lucha a nivel nacional dará nuevos bríos a la lucha en Oaxaca.

Para el 14 de agosto, fecha en que escribimos el presente artículo, las masas han tenido que soportar el asesinato de un trabajador, esposo de una profesora, por obra de francotiradores del gobierno.

El plan de los asesinos era cometer su crimen y luego desaparecer para generar caos, confusión y miedo dentro del movimiento, no obstante los grupos de autodefensa actuaron tan rápida y eficientemente que algunos asesinos fueron capturados. El asesinato del trabajador José Pérez Colmenares, no fue el único, previamente habían matado a un intelectual ajeno al movimiento y habían secuestrado a varios dirigentes, no obstante con esto el movimiento se radicalizará y sin duda pasará a un nuevo nivel “Fox, Calderón, Ulises, el pueblo los maldice” se repetía una y otra vez por doquier, sin duda el gobierno no dudará en sacrificar a Ulises para tratar de quitarle vapor a la olla, no obstante a nuestro juicio esto es demasiado tarde y demasiado poco para las masas trabajadoras organizadas de Oaxaca. El movimiento debe centrar sus acciones en fusionarse de una manera más firme con la lucha a nivel general que como se explica a continuación dista mucho de menguar en ánimo y en determinación.

Hoy Ulises Ruiz sólo puede gobernar porque la burguesía no quiere dar una victoria al movimiento que significaría un impulso definitivo a la lucha a nivel nacional.

El ojo del huracán

Luego de que el jueves 5 de julio se confirmó que la burguesía estaba decidida a llegar hasta el final sus intenciones de colocar a Felipe Calderón en la presidencia a como de lugar, López Obrador se vio en la necesidad de llamar a una Asamblea Informativa en el Zócalo para el sábado siguiente. El resultado fue impresionante, más de 500 mil personas colmaron la plaza y zonas aledañas. La Convocatoria a formar Comités de información y el llamado a una nueva asamblea para el 15 de julio significo un banderazo de inicio de las acciones de lucha a nivel nacional. En las colonias obreras de todo el país se organizaron dichos comités, la propuesta de los marxistas fue que se formaran comités no sólo de información sino también de lucha.

A la siguiente asamblea del día 15 asistieron más de 1 millón y medio de personas en una concentración de casi dos kilómetros. La más grande en la historia política del país. Desde los 31 estados de la república arribaron contingentes a escuchar las propuestas de la dirección del movimiento y a participar en las acciones que fueran necesarias. La Consigna “recontar todos los votos” tenía sentido en la medida de los más de 70 mil casos en donde era evidente la manipulación de cifras por parte del Instituto Federal Electoral.

Pero desde entonces la situación ha ido más allá de un simple recuento de votos que avale la legitimidad del próximo presidente. Millones de trabajadores en todo el país han vivido en carne propia lo que significa un gobierno de derecha, no en balde cientos de miles lo han enfrentado y en muchos casos con éxito. El golpeteo en contra de los trabajadores no se ha detenido un solo día desde 1982 y los trabajadores intuyen que este es el momento de cobrar cuentas pendientes. El Partido Revolucionario Institucional se ha ido diluyendo como organización de control y se tornó incapaz de hacerle contrapeso a la oposición de izquierda.

En ese proceso de 24 años los trabajadores han avanzado en la compresión de quién es el enemigo y llegaron a la determinación de que este 2 de julio era una coyuntura favorable para derribar al gobierno de la burguesía. Por supuesto que las elecciones sirvieron como un catalizador de ese descontento y la lucha contra el fraude expresa en el fondo una lucha contra el régimen político que trata de imponer la burguesía y contra su política económica.

El salto en la conciencia de los trabajadores es enorme, aunque por otro lado la desesperación de diversos sectores de la burguesía, especialmente la oligarquía financiera lacaya del gran capital también crece. La furibunda campaña en contra del movimiento ya está tratando de reclutar contingentes de masas atrasadas de la pequeña burguesía para enfrentarla con las masas. Está claro que aún sus fuerzas son pequeñas y no se atreven a aparecer públicamente, pero el trabajo de constituir grupos de choque de derecha es sin duda un proceso que ya está empezando.

El día 30 de julio entre dos y tres millones de personas de todo el país volvieron a colmar el zócalo y todas las calles aledañas. A una distancia de dos kilómetros, la multitud se agolpaba para escuchar el llamado a las siguientes movilizaciones. A la impresionante masa de trabajadores se sumaron importantes continentes de la pequeña burguesía, lo que demuestra que las capas medias se pueden ganar con una política decidida y combativa, más no cediendo a sus prejuicios.

La decisión de convocar a la realización de una asamblea permanente, las masas respondieron instalando un campamento a lo largo de todo el recorrido de la movilización lo que generó el plantón o campamento político más grande de toda la historia del país. Decenas de miles de activistas se avocaron a construir el campamento pero a la par se generó un proceso de debate y difusión de ideas que se extendió por doquier. Diariamente cientos de miles participan en asambleas, conciertos musicales, exhibiciones de cine, etc. Todas las artes y todas las tendencias políticas de izquierda se concentraron en el corredor que va de la Avenida Reforma al Zócalo. La presencia de los marxistas destacó no sólo por la capacidad de realizar constantes debates explicando la situación general y la táctica no sólo para llevar al triunfo al movimiento sino para prepararse para un futuro de lucha tanto en el caso de que la burguesía lograra imponer a Felipe Calderón, como en el caso que se lograra la victoria parcial del reconocimiento de López Obrador como triunfador.

Desde los campamentos se lanzaban iniciativas para bloquear la Bolsa de valores, los Bancos, abrir las carreteras de cuota al libre transito, de tal manera que la movilización de las masas se convirtió en permanente pero con la capacidad de sorprender a la burguesía de diversas maneras. De pronto y sin que fuera un objetivo de los dirigentes del PRD, la lucha se convertía en un conflicto de clases. Todas las acciones se dirigían en contra de los intereses de la burguesía y todas eran protagonizadas por trabajadores.

La respuesta del gobierno fue dar una concesión parcial, que tenía como objetivo dividir y desgastar en una pugna legaloide al movimiento. El recuento de casi el 10 % de los votos lo único que demostró fue la manipulación del 70% de los resultados para que Calderón resultara ganador.

No obstante desde el punto de vista del cinismo del tribunal, el caso era que los votos depositados, pese a las evidentes irregularidades, mantenían la ventaja de Felipe Calderón.

Ahí vienen los estudiantes

Un factor que ha intervenido para crear un ambiente favorable para la movilización ha sido la participación de los estudiantes del movimiento de no aceptados, el cual en su mayoría está dirigido por los marxistas, los cuales enlazaron las demandas de más espacios para los no aceptados y la defensa de la educación pública con la lucha contra la imposición del candidato de la burguesía. Durante algunos años los grupos sectarios habían estado dominando la escena en el movimiento estudiantil, acciones de confrontación directa y aislamiento con respecto a otras luchas habían generado la idea de que en ese terreno era imposible organizar una lucha que se enlazara con un movimiento nacional como el de la defensa del voto.

Los marxistas con un trabajo paciente pero decidido fueron sentando condiciones para en primer lugar tomar posiciones en las principales escuelas y por el otro reorientar el movimiento de no aceptados. Las nuevas tácticas, que combinaban las movilizaciones audaces con consignas unitarias desconcertaban a propios y extraños. La organización de las movilizaciones permitía efectuarlas sin correr el riesgo de dar motivo a una acción represiva.

La idea de que un movimiento estudiantil tenían necesariamente que ser sectario y el desconcierto que la táctica marxista creaba entre ciertos sectores se deja ver en el siguiente comentario aparecido el 11 de agosto en La Jornada: “Alrededor del peje se advierte la presencia de dos bandos de asesores: los acelerados y los moderados. Los primeros quieren endurecer la resistencia civil, los otros pretenden que se mantenga en un límite…“Ayer doscientos jóvenes presuntamente rechazados marcharon de la rectoría a la casa del peje en Colpilco. Caminaron la corta distancia custodiados por granaderos quienes les impidieron una vez mas cerrar el tránsito en Insurgentes y Avenida Universidad. Los jóvenes portaban banderitas del sol azteca”

La movilización de los estudiantes, que en repetidas ocasiones recorrieron los campamentos del plantón llamado a la Huelga General significaron un elemento dinamizador. No sólo ello, los decenas de miles de periódicos distribuidos, los cientos de miles de volantes llamando a la realización de una asamblea general de campamentos y a un paro nacional se vieron convertidos en orientaciones del movimiento en la asamblea informativa del 13 de Agosto, cuando López Obrador llamó a realizar una movilización en torno al congreso el 1 de septiembre, justo cuando Vicente Fox rendirá su segundo informe de gobierno. Además López Obrador llamó a realizar una Convención nacional Democrática el 16 de septiembre y ello incluye la ocupación del Zócalo desde el día anterior. Con ello se establece un reto al poder de la burguesía y se sienta la base para crear un doble poder, del tipo del generado en Oaxaca pero a nivel nacional. Por supuesto, sería un error decir que la táctica planteada por López Obrador está inspirada en los marxistas, es sólo la capacidad de previsión de los marxistas en la lógica de las medidas necesarias para continuar la lucha y el hecho de que AMLO aún no le ha puesto freno al movimiento lo que ha generado esa coincidencia relativa.

El futuro tiene rostro de lucha

Es evidente que la acción del 1 de septiembre no se plantea como paro nacional, pero sólo en la forma de paro nacional coparemos la ciudad de tal modo que la burguesía se vea expulsada de sus tribunas tradicionales.

Los marxistas, por supuesto, impulsaran un paro contundente en todas las escuelas de educación superior y se sumarán con contingentes de miles al bloqueo al parlamento La lucha apenas comienza. Faltan 15 días para el siguiente acontecimiento de masas; el campamento se mantiene, el pueblo de Oaxaca no sólo no claudica sino que fortalece y profundiza la construcción del poder alternativo.

La burguesía ha declarado que realizará el informe del 1 de septiembre tal y como siempre lo ha hecho y que el 15 de septiembre darán su “grito” en el zócalo, ello constituye una declaración de guerra. Así son los tiempos actuales, los trabajadores y las distintas organizaciones populares han construido poco a poco elementos de doble poder, si existiera un partido revolucionario de masas la propuesta de conformar la Convención nacional democrática del 16 de septiembre sería una especie de acto fundacional. No obstante ello no es así, es probable que los sectores dirigentes del PRD y partidos de la coalición la consideren como una especie de punto de partida para una convergencia de oposición de frente al gobierno de Calderón.

Es el deber de todos los activistas el luchar porque en cada distrito se desarrollen asambleas electivas para la participación amplia de todas las fuerzas organizadas de los trabajadores, de frente a la Conformación de la Convención Nacional Democrática. En el peor de los escenarios, si la derecha logra consumar la imposición, los trabajadores no debemos permitir un solo día de paz al gobierno de la derecha, la CND debe ser un organismo de unidad de acción que debe hacer efectiva una lucha a nivel nacional en defensa de los intereses de los trabajadores, como lo perfiló López Obrador el domingo 13, pero profundizando la construcción de un autentico programa revolucionario, es decir socialista.

En el mejor de los escenarios, es decir en el caso de que la burguesía maniobre ya sea instalado un interino o cediendo el gobierno a López Obrador, la CND debe actuar como un instrumento de expresión de las masas que aspire a ocupar espacios de poder para los trabajadores. Nadie dice que de por si la CND será la fuente de un poder alterno al de la burguesía, sobre todo porque la dirección del PRD la ve más bien como un espacio de alianzas con otras organizaciones que como un escenario de disputa con respecto del poder de la burguesía.

No obstante nada impide a los trabajadores honestos, a los jóvenes activistas y a los dirigentes más consecuentes en la lucha, el darlo todo porque, de manera correspondiente con la experiencia de los trabajadores oaxaqueños y con la experiencias de los últimos años en América Latina, demos un paso adelante en la transformación del país por el único camino posible, el camino del socialismo.