La clase obrera sudafricana y las elecciones de abril

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Aunque este artículo sobre las elecciones en Sudáfrica fue escrito unos días antes de los comicios consideramos que mantiene toda su actualidad, más aún tras la victoria contundente obtenida por el Congreso Nacional Africano en estas elecciones.
Miércoles, 22 de abril de 2009

Hoy los sudafricanos acudirán a las urnas. En sentido general se trata de regreso a las otras elecciones celebradas desde 1994 con un voto dividido entre la mayoría negra que votará históricamente al ANC, y la minoría blanca que votará de manera histérica contra el ANC. La mayoría del voto negro va al ANC porque lo perciben como la organización que ha liberado al país de la minoría racista que gobernó el país durante casi cuatrocientos años de colonialismo y cuarenta años de apartheid.

El apartheid capitalista hundía sus raíces en la revolución minera del siglo XIX que tuvo como resultado una población negra indígena desposeída de los principales medios de producción, la tierra y sus medios de producción, incluido el ganado. Cecil John Rhodes estableció un precedente combinando su papel como principal capitalista minero y primer ministro en la Colonia el Cabo para superar las principales dificultades que conllevaba hacer rentable el sector minero, el transporte de diamantes y oro lejos de los puertos costeros, el bajo grado de mineral además de convertir las formaciones sociales africanas pre-capitalistas y el interior sudafricano en fuentes de manos de obra emigrante para el sector, un sistema mediante el cual los africanos se semi-proletarizaron, manteniendo a sus familias en una existencia campesina en zonas rurales marginales y remotas o en “reservas”.

El período de la Unión Sudafricana supuso la formalización de este sistema con actos como la Ley Agraria de 1913 que restringía a la mayoría africana al 13 por ciento de la tierra total de Sudáfrica. Fue una respuesta al sistema capitalista racial que en aquel momento evolucionaba del Congreso Nativo Nacional Africano que se formó en 1912.

El apartheid pretendía formalizar más y racionalizar este sistema de mano de obra barata convirtiendo estas zonas rurales remotas en “estados independientes tribales” o bantustanes, de esta manera se privaba a la mayoría negra africana de los derechos ciudadanos incluso limitados que quedaban en la Sudáfrica “blanca”.

De esta manera se balcanizó a la clase obrera negra, sin libertad de movimiento, sin derecho a voto excepto en los bantustanes tribales, sin libertad de asociación ni de expresión. Los hablantes xoxas sólo podían vivir y trabajar en el Cabo Oriental, los tswanas en Transvaal Occidental, los zulúes en Kwazulu, etc., Las sucesivas administraciones coloniales  del apartheid pretendían evitar la evolución de una conciencia de clase obrera en las minas y granjas sudafricanas, intentaron imponer y sostener la conciencia tribal mediante el sistema de “autogobierno” bantustán. La lucha de clases en las minas y en el emergente sector manufacturero llevó a la formación del Partido Comunista de Sudáfrica (PCSA) y al sindicalismo entre los trabajadores negros. Los trabajadores blancos fueron sobornados mediante la introducción de la “barrera del color” que reservaba un determinado número de empleos “cualificados” para los trabajadores blancos, así consiguieron dividir en líneas raciales a la clase obrera.

El sector manufacturero en Sudáfrica debe su existencia a los efectos provocados por la primera y segunda guerra mundial. El desbaratamiento de la producción como resultado de la guerra en Inglaterra y Europa llevó al traslado de la manufactura a colonias con grandes poblaciones blancas: Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

El ANC, el PCSA y el movimiento sindical negro, organizados en el Congreso Sudafricano de los Sindicatos (SACTU), formaron una alianza tripartita en la lucha contra el apartheid. La primera organización prohibida por el derechista blanco Partido Nacional después de su llegada al poder en 1948 fue el PCSA, que fue víctima de la primera legislación apartheid, la Ley de Supresión del Comunismo. El PCSA se convirtió en el Partido Comunista Sudafricano (PCSA) en el exilio.

Desde 1994 el ANC ha ganado las elecciones, dominando absolutamente el panorama político. El ANC insiste regularmente en la contención, en la práctica significa un frente único de intereses movido por un proyecto nacionalista. En el exilio el ala de izquierdas de este frente amplio se movía por la promesa de un proceso revolucionario de dos etapas, la primera etapa sería la revolución “democrático nacional” con un programa nacionalista para abordar la cuestión nacional: no racismo, no tribalismo e igualdad de género; la segunda etapa trataría la cuestión social del establecimiento de una economía socialista mediante la nacionalización de las principales palancas económicas. La primera etapa de la revolución se realizaría mediante las aspiraciones de la pequeña burguesía nacionalista, la segunda etapa a través de las aspiraciones de la clase obrera.

Sin embargo, como observó Marx, hacemos la historia pero no hacemos lo que nos gusta. El movimiento de liberación se logró con un acuerdo democrático negociado entre 1990 y 1994 cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas, eso permitió a la nueva clase acuerdos que permitían en particular al capital minero y al capital en general negociar una nueva forma de vida atrayendo a elementos del Congreso Nacional Africano aspirantes a burgueses. Los elementos aspirantes a burgueses en la alianza tripartita lograron la supremacía después de 1994 con la adopción de la estrategia neoliberal de Crecimiento con Igualdad y Redistribución (GEAR), consolidando su poder bajo la dirección de la presidencia de Thabo Mbeki del ANC. Para la izquierda dentro de la alianza con el ANC cada vez era más evidente que la visión de una sociedad socialista se alejaba en el horizonte, Mbeki consolidó la creación de una burguesía negra en general con centro particular en la minería. La mano de Mbeki se fortaleció con el boom del mercado mundial de mercancías que vio como el precio del platino se disparaba hasta alcanzar los 2.000 dólares la onza. Dirigentes políticos clave del ANC dentro y fuera del gobierno se unieron a esta orgía de multimillonarios y las principales empresas mineras tenían a lo mejor de lo mejor entre los dirigentes del ANC para elegir como Socios del Poder Económico Negro (BEE).

Se negoció el 27 por ciento de la propiedad de las empresas mineras en ello participaron destacados cuadros del ANC, todos creían en el espíritu de Francis Fukuyama, que habíamos llegado al final de la historia y se habían abierto las puertas de la utopía capitalista. Mientras destacados dirigentes se enriquecían a través del capital minero, las condiciones de la clase obrera se deterioraban rápidamente. A los trabajadores de la minería con salarios de miseria, 1.800 rands mensuales, se les dio entre 600 y 800 rands mensuales para intentar disimular el viejo sistema de mano de obra emigrante. La gran mayoría de estos trabajadores terminaron en campamentos con chabolas de hojalata sin electricidad o agua, malnutridos, muchos caían presas de la prostitución. En Impala Plantinum’s Rustenburg los trabajadores vivían en unas condiciones espantosas en el campamento ilegales en “Parque de la Libertad” cerca de las minas de platino más ricas del mundo. En una reciente visita los trabajadores sanitarios me dijeron que más del 60 por ciento de la población en “Parque de la Libertad” era seropositiva. Según me dijo el Sindicato Nacional de Mineros todas las empresas mineras están reduciendo mensualmente decenas de miles de empleos en la zona de Rustenburg. Estos trabajadores no sólo pierden sus empleos e ingresos, también el acceso a su tratamiento contra el VIH.

Las elecciones actuales se caracterizan por la rabia de los militantes del Congreso Nacional Africano y de sus socios de coalición debido al fracaso de la presidencia de Mbeki, no ha conseguido tratar cuestiones clave que afectan a la clase obrera y los pobres: creación de empleo, reducción de la pobreza, la falta de acceso a la sanidad, control del VIH y el acceso a la educación. Las elecciones reales se celebraron en diciembre de 2008, en el congreso de Pholokwane del ANC, donde la camarilla de Mbeki fue arrolladoramente derrotada. Esta misma camarilla pequeño burguesa se negó a aceptar la derrota y su expulsión de las palancas del poder estatal, que habían utilizado para enriquecerse, ahora han formado un nuevo partido político, el Congreso del Pueblo (COPE). Parece que muchos de los que “no se unieron a la lucha para ser pobres” (la camarilla de Mbeki) desertaron del ANC y se unieron a las filas del COPE

Es posible que la alianza del ANC consiga una mayoría de dos tercios en las elecciones. La derrota de la camarilla de Mbeki en Pholokwane ha restaurado la confianza de la clase obrera y los pobres en el ANC, creen que es posible conseguir algo gracias al cambio de dirección. La salida de Mbeki de la dirección del ANC era un reflejo distorsionado de la rebelión de la base del ANC, COSATU y el PCSA contra la política capitalista del gobierno del ANC y el profundo deseo de un giro a la izquierda. Esto contrasta con otros partidos políticos que se presentan a las elecciones en los que sus presidentes parece que se han acomodado al cargo para siempre. El Movimiento Democrático Unido (MDU) de Bantu Holomisa, el Partido por la Libertad Inkhata de Buthelezi, los Demócratas Independientes (DI) de Patricia DeLille, el Partido Cristiano Demócrata de Keneth Meshwe y el Partido Cristiano Demócrata Unido (PCDU) de Lucas Mangope, todos sufren de un intenso culto a la personalidad, es decir, son partidos en los que no se permite a sus militantes desafiar al “gran líder”. Claramente, los sudafricanos no están interesados en elevar a estos individuos al poder del estado porque se convertirían en “presidentes vitalicios”.

Es probable que cambie el panorama político, es posible que el COPE se convierta en la oposición oficial, sustituyendo en este papel a la Alianza Democrática (AD). Como la mayoría de los partidos de oposición, la AD es percibida como un partido liberal que se ha opuesto por principio a todas las conquistas de la clase obrera desde 1994, ya sea en cuestión de derechos, integración en la educación, acceso a sanidad, etc., Ha llevado a cabo campañas que pretendían movilizar el “voto histérico” de la minoría blanca que creía que la población negra, por virtud de su raza, era inherentemente corrupta e incapaz de dirigir el país. Con consignas como “Votar para DETENER A ZUMA” (el candidato presidencial del ANC), la AD ha mantenido a los votantes del antiguo Partido Nacional que gobernaba el país durante el apartheid. Con eso la AD ha limitado su posibilidad de avanzar en las elecciones y ha consolidado a los votantes que lucharon por la liberación detrás de la dirección del ANC.

Una victoria del ANC en estas condiciones expresará el deseo de la clase obrera y los pobres a una política radicalmente diferente que pueda solucionar sus problemas más acuciantes. Sin embargo, esto sólo será posible con la adopción de un programa socialista claro. La clase obrera y los pobres, que en gran parte son responsables de la derrota de la camarilla de Mbeki en el congreso de Pholokwane, necesitan estar vigilantes para garantizar que se profundizar las conquistas de Pholokwane y el giro a la izquierda necesario después de las elecciones de hoy.