Guido Macchi, presente!

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Las fotos fueron tomadas de un escrito que realizó un compañero de Guido, Diego Llarrull

Cuando recibí la noticia que el camarada Guido nos había dejado, quedé inmovilizado, me llevó unos instantes asimilar la mala nueva. Solo me vino a la cabeza lo injusta que puede ser la vida.

A Guido lo conocí en ocasión de cumplirse el centenario de la gesta más grande que haya existido en la historia de la humanidad: la Revolución Rusa dirigida por los Bolcheviques. Nos encontrábamos con el camarada Alan Woods presentando “Bolchevismo: el camino a la Revolución”. Es a partir de este evento, que comenzó una relación política y de compañerismo basada en una de las tareas más sublimes para el género humano, el derrocamiento del capitalismo y la posibilidad de tirar definitivamente al basurero de la historia este sistema de explotación y barbarie.

En los dos años que siguieron, Guido fue un buen camarada, extremadamente solidario con propios y ajenos.

Consustanciado con el programa revolucionario, comprometido con llevar adelante las ideas de la revolución. Guido tuvo una talla como pocos. Con personalidad austera, nunca dejaba de sorprender por sus observaciones agudas cuando hablábamos de tal o cual tema o de lo que pasaba en el país y en la región.

El gesto de tomar su barba era el signo que afirmaba su atención de quien hablaba o la antesala de un pensamiento crítico que seguramente diría. Solidario en delegar la palabra a otros, dando lugar a los jóvenes con su aliento para que así lo hagan.

Recuerdo su imagen acompañado por un libro en la mano, lector asiduo. Lo recuerdo con entusiasmo, relatando sus largas lecturas en las plazas y en especial una: un hombre mayor con su bicicleta pasó caminando delante de él y le preguntó qué libro leía, su respuesta al viejo obrero fue el comienzo de una larga charla en entre ambos. El libro que tanto tiempo les llevó, fue “Anarquismo y Comunismo” lectura que ambos compartieron.

Hombre respetado entre sus pares y alumnos. Tenía en mente la ambición de un extenso artículo sobre Stalin, apoyándose en la nueva edición de Alan y de otros autores. Una de las últimas veces que estuvo con nosotros nos brindó una brillante exposición sobre “El Estado y la Revolución” de Lenin. 

Lo vamos a extrañar, no cabe duda alguna. Guido fue un constructor. “Me falta tiempo” fue su respuesta ante mi insistencia si necesitaba algo en nuestro último contacto telefónico.

¡Ya lo creo camarada Guido! Pero tu tiempo está presente ahora y siempre en cada uno de los que compartieron tu generosidad.

Las fotos fueron tomadas de un escrito que realizó un  compañero de Guido, Diego Llarrull