Combatir a la derecha y las políticas antipopulares con una alternativa obrera y socialista

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Editorial de El Militante Nº 56

La recuperación del kirchnerismo ha puesto en aprietos a la oposición política ubicada a su derecha, que hasta hace pocos meses daba por descontada una derrota fácil del gobierno en las elecciones presidenciales del 2011. No es casualidad, por lo tanto, que faltando un año para las elecciones ninguna de las fracciones de la oposición burguesa al kirchnerismo haya postulado todavía su candidato presidencial.

Editorial El Militante Nº 56

La recuperación del kirchnerismo ha puesto en aprietos a la oposición política ubicada a su derecha, que hasta hace pocos meses daba por descontada una derrota fácil del gobierno en las elecciones presidenciales del 2011. No es casualidad, por lo tanto, que faltando un año para las elecciones ninguna de las fracciones de la oposición burguesa al kirchnerismo haya postulado todavía su candidato presidencial.

La derecha desconcertada

El desconcierto en el PJ "disidente", la derecha peronista, es total. Ostenta el honor de poseer los "presidenciables" con mayor desprestigio popular (Duhalde, Reutemann, Solá, De Narváez). La misma suerte corre el candidato favorito de la burguesía, Mauricio Macri, cuya implicación en la red ilegal de espionaje descubierta en el gobierno de la Ciudad lo descarta de la carrera presidencial.

La burguesía argentina lleva años soñando con un gobierno de derecha que le permita llevar a cabo la política más favorable a sus intereses y concite una base social de apoyo estable en la población. Pero la realidad ha mostrado que este es un sueño imposible de realizar en el corto y medio plazo. La correlación de fuerzas en la calle ha cambiado radicalmente a favor del gobierno. La ofensiva de los medios burgueses y la oposición política a comienzos del año adquirió contornos que las masas trabajadoras interpretaron como "desestabilizadores" y amenazaban con traer debajo del brazo los programas desprestigiados del ajuste y la represión, y la eliminación de algunas conquistas sociales y democráticas arrancadas bajo el kirchnerismo.

La burguesía apuesta por la UCR

En consecuencia, a los sectores decisivos de la clase dominante no les quedó otra posibilidad que cambiar de caballo en plena carrera. Ahora apuestan por el frente electoral armado en torno a la UCR, el Acuerdo Cívico y Social (ACyS). Los radicales se esfuerzan por aparecer como "progres", tratando de ocultar sus vínculos con los grandes empresarios y terratenientes.

Pero incluso aquí se vive en estado de zozobra. El candidato oficioso de la UCR para la presidencia, el insípido "Cleto" Cobos ve cómo ahora tratan de moverle el piso. Un sector del aparato del partido, más sensible al ambiente social e impaciente por saborear las mieles del poder y la caja del Estado, percibe que Cobos pierde terreno y afecto popular, cada día que pasa, frente a sus rivales K. Este es el sector que se ha agrupado alrededor de la figura del hijo de Alfonsín, Ricardito, y pretende explotar el costado radical más "progre" y la asociación victimista con su padre muerto, Raúl. Este mismo sector apuesta a que Binner, del mal llamado Partido "Socialista", acompañe a Alfonsín como Vicepresidente para reforzar el carácter "progre" de la candidatura y tenga mayores posibilidades de derrotar al kirchnerismo, que aparece como el campeón en la lucha contra la derecha.

No está claro todavía si será Cobos o Ricardo Alfonsín el candidato presidencial del ACyS, aunque la burguesía parece apostar por Cobos, hombre de su entera confianza; porque Alfonsín es visto como un político "amateur" de poco carácter y muy escorado a la conciliación.

Pero, justamente, Margarita Stolbizer del GEN y Binner del PS, que integran el ACyS con la UCR, son los más interesados en la candidatura presidencial de Alfonsín porque así pueden ocultar mejor los vínculos que los atan con los intereses empresarios; con Cobos quedarían más expuestos.

En cualquier caso, es una paradoja, que describe perfectamente la actual correlación de fuerzas entre las clases en nuestro país, que los grandes empresarios y la reacción sólo pueden tener alguna posibilidad de desembarazarse del kirchnerismo, a fin de aplicar un duro plan de ajuste y contener las demandas crecientes de las masas, bajo el estandarte y las expectativas que podría crear un gobierno "progre" de la UCR y sus aliados.

La "ruptura" de Carrió

Fue en este contexto que se produjo la ruptura de Carrió con el ACyS y que, en gran medida, fue una puesta en escena. La misma Carrió ha dado por descontado que su grupo y el ACyS concurrirán juntos a las elecciones del 2011. La ruptura se produjo por la negativa de la UCR de reducir drásticamente las retenciones a la exportación de granos, como pedían la Sociedad Rural y la derecha, y por la pérdida de protagonismo de la Carrió en la coalición. Refleja el malestar y la contrariedad de un sector de la burguesía con la UCR que considera excesivas sus concesiones al "progresismo" en algunos aspectos de su política. Más aún cuando la UCR y sus aliados son muy conscientes de que tal "progresismo" será imposible de sostener en el caso de que lleguen al gobierno.

¿Qué alternativa?

Mientras tanto, el kirchnerismo va a lo suyo, sin miedo a que nadie lo inquiete seriamente por izquierda. Esto se debe, en parte, a ciertas concesiones hechas a los trabajadores; pero también a la política profundamente equivocada de los dirigentes de Proyecto Sur, que pusieron en práctica una política suicida: puño de hierro contra el kirchnerismo y guante de seda con la derecha, que desconcertó y frustró a gran parte de su base social de apoyo, y el gobierno lo explotó hábilmente a su favor. Como sucedió con las declaraciones tan desafortunadas de Pino Solanas en relación a Carrió, y los asuntos de Fibertel y Papel Prensa.

Los dirigentes de Proyecto Sur y el ala izquierda de la CTA (De Gennaro, Micheli) señalan, correctamente, que Cristina habla por izquierda pero concierta con las mineras y las grandes empresas. Pero para el trabajador este tipo de crítica aparece muy alejada de sus preocupaciones diarias; en cambio, su instinto de clase certero le dice que la derecha trata por todos los medios de terminar con el gobierno kirchnerista para atacar a los trabajadores y reprimir la protesta social, como ha intentado hacer Macri en la Capital Federal. Para tener un eco en las masas, el eje de la crítica de Proyecto Sur y de este sector de la CTA debe hacerse, por lo tanto, en combatir a la oposición de derecha en primer lugar, y señalar las limitaciones y contradicciones de clase del kirchnerismo en segundo lugar.  

La irrupción de una fuerza de izquierda de masas, sustentada en la clase trabajadora, que desnude las contradicciones de clase del kirchnerismo y sus intentos de unir los intereses opuestos de empresarios y trabajadores, sólo podrá emerger con la movilización política independiente de un sector amplio de la clase, a condición de arrebatarle al gobierno la bandera de la lucha contra la derecha y de señalar con un programa socialista la forma de resolver los problemas que aquejan a las familias trabajadoras y la juventud.