Aporte al debate sobre la Ley de Entidades Financieras

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Los últimos anuncios del Gobierno Nacional sobre una nueva Ley de Entidades Financieras han puesto en debate y al desnudo las fabulosas ganancias de los bancos en los últimos 30 años, y el tipo de Ley que el gobierno intenta aprobar en sintonía con su visión sobre el capitalismo.

Los últimos anuncios del Gobierno Nacional sobre una nueva Ley de Entidades Financieras han puesto en debate y al desnudo las fabulosas ganancias de los bancos en los últimos 30 años, y el tipo de Ley que el gobierno intenta aprobar en sintonía con su visión sobre el capitalismo.

En un sentido, el proyecto mandado a estudio es un avance en comparación con la Ley que rige desde el ’76; en otro, es una Ley que no toca los intereses, ni lo pretende, de los grandes bancos nacionales o extranjeros.

El proyecto oficialista, un pequeño paso adelante

La Ley actual rige desde hace más de 25 años, como sucedió con la Ley de Servicios de Medios Audiovisuales, que se impuso a punta de bayoneta por la feroz Dictadura Militar.

Los aspectos más destacados de la nueva Ley mandada a estudio, por su impulsor Carlos Heller,  Presidente del Banco Credicoop, son:

  • la actividad financiera como servicio público, con acceso universal
  • concepción de la Ley a partir de las necesidades de los usuarios y no de las entidades financieras, fortalecer el ahorro nacional
  • orientación del crédito hacia las micro, pequeñas y medianas empresas y regulación de tasas de interés activas
  • establecimiento de "Servicios Esenciales" dirigidos hacia los sectores de menos ingresos de la población con un nivel máximo o sin comisiones
  • creación de la Defensoría del Usuario de Servicios Financieros en el Ámbito del BCRA y definición del Código de Conducta para las entidades
  • proteger los ahorros colocados en las entidades financieras
  • promover el crédito destinado a satisfacer las necesidades de vivienda y consumo de las personas y grupos familiares

·         alentar una distribución regional equitativa de la actividad financiera

A las habituales ponderaciones de clase, naturaleza jurídica y otras para establecer regulaciones y exigencias diferenciales, por este proyecto el BCRA deberá tener en cuenta también:

  • Origen del capital de las entidades
  • Características económicas y sociales de los sectores y regiones atendidos

Se incorpora una definición precisa para diferenciar las entidades de capital nacional y las de capital extranjero. Aquellas que tengan más de un 30% de capital de origen extranjero, o que su decisión prevalezca en las asambleas de accionistas, será considerada como extranjera. Para ellas se incorporan criterios más restrictivos para su actuación en el sistema financiero nacional.

Volver al 76

Se otorga al Poder Ejecutivo Nacional la facultad de autorización para el funcionamiento de nuevas entidades de capital extranjero, así como para aumentos de participación en el capital de entidades financieras y nuevas inversiones del exterior en el sistema financiero.

Se establecen disposiciones más estrictas sobre la explotación de empresas no financieras por parte de las entidades. Se anula la posibilidad de que las entidades financieras sean propietarias de acciones de otras entidades financieras

Ninguna entidad financiera privada podrá tener una participación en el conjunto del sistema financiero superior al 8%, tanto en el total de los depósitos provenientes del sector privado, como en el total de préstamos otorgados al sector privado

El proyecto propone un régimen con garantía Estatal, que resulta obligatorio para todas las entidades financieras, con un límite de hasta $100.000 por depositante o su equivalente en moneda extranjera y cualquiera sea la tasa pagada por los depósitos. La idea es reincorporar al seno del BCRA el Sistema de Garantía de Depósitos que fue parcialmente privatizado. Se transfieren al Estado Nacional los activos del "Fondo de Garantía de los Depósitos" que administrará al BCRA. El objetivo es generar un sistema más productivo desde el punto de vista del depositante.

Todas estas medidas intentan retrotraer la Banca a una situación anterior al ’76, en donde la banca minorista o cooperativa mantenía un segmento del mercado.

La alternativa socialista

La dictadura militar facilitó en el ámbito económico un proceso de concentración de la banca en un puñado de monopolios financieros, tendencia inmanente del capitalismo. Nos encontramos desde hace más de cien años dominados por el capital financiero, el imperialismo. Los cárteles, trusts, consorcios, se encuentran junto a los Bancos que concentran en sus manos la dirección de la economía.

La estructura de los Bancos reúne en forma concentrada la estructura del capitalismo, encierra en sí misma la tendencia al monopolio con la tendencia a la anarquía. Organizan enormes saltos de la técnica, empresas gigantescas, trust potentes y organizan la vida cara, la crisis y la desocupación.

Resulta absurda una lucha seria contra la crisis y la desocupación, contra la arbitrariedad monopólica y la anarquía del capital si se dejan las palancas de comando en manos de los parásitos capitalistas. 

Hay que elaborar un plan nacional racional que corresponda a los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares oprimidos. Debemos avanzar en un sistema único de inversión y de crédito, y para esto resulta necesario unificar todas las entidades bancarias en una institución nacional única; con su nacionalización bajo control obrero.