VENEZUELA: Tras la victoria del 15-A y ante las elecciones locales

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El centro de la actualidad política en las últimas semanas , tras la victoria en el referéndum, está siendo el debate en torno a las elecciones locales y regionales del 31 de octubre.Entre los dirigentes políticos de la oposición hay profundas divisiones. Las posibilidades de una recuperación de la contrarrevolución a corto plazo son muy escasas. La pelota está en el tejado de la revolución y ahí se ha iniciado un creciente debate. El debate ahora es entre reforma o revolución.

Hacer la “revolución dentro de la revolución” desarrollando el poder de los trabajadores y avanzando hacia el socialismo

El centro de la actualidad política en las últimas semanas, tras la victoria en el referéndum, está siendo el debate en torno a las elecciones locales y regionales del 31 de octubre. Como ya explicábamos en distintos artículos, la oposición está muy debilitada y su campaña “contra el fraude” (un fraude que sólo existe en sus cabezas) ha vuelto a demostrarlo. No han conseguido movilizar a sus seguidores y tienen cada vez más divisiones internas. Los empresarios (Fedecámaras) han ido a negociar con el gobierno, algún dirigente ha dimitido y otros han presionado para que el documento que presentaron fuese inaceptable por este pero es evidente que el gobierno está en una posición de fuerza. Según una encuesta del periódico Panorama el 83% de los empresarios son partidarios del diálogo.

Entre los dirigentes políticos de la oposición hay profundas divisiones. Un sector minoritario (Ledezma, Andres Velásquez) que no tiene ninguna opción electoral han intentado plantear la idea de no acudir a las elecciones e insistido en un discurso golpista e incendiario. Su objetivo es seguir vivos políticamente liderando al sector más desesperado y fanático. Los dirigentes de AD, COPEI y Primero Justicia, que son los partidos que tienen posibilidades en algunas zonas, siguen utilizando el discurso del fraude pero como un arma electoral con el objetivo de intentar salvar los muebles. Es un arma de doble filo porque denunciar fraude y presentarse a unas elecciones dos meses después también puede empujar a un sector de sus seguidores a la abstención. Un sector muy minoritario aceptó los resultados del RR pensando que eso les da más posibilidades: Rosales (gobernador de Zulia), Claudio Fermín (líder de AD en Caracas y candidato a la Alcaldía Mayor). En el caso de este último puede producirse incluso su salida de AD. Todo esto da una idea bastante clara de la debilidad de la oposición.

Esto significa que las posibilidades de una recuperación de la contrarrevolución a corto plazo son muy escasas. La pelota está en el tejado de la revolución y ahí se ha iniciado un creciente debate que , en realidad, está apenas en sus inicios. El debate ahora es entre reforma o revolución. Un sector de dirigentes reformistas es partidario, aunque no se atreva a decirlo, de frenar la revolución. Ven con preocupación los deseos de las bases de participar, depurar y hacer avanzar la revolución (“la revolución dentro de la revolución”). Este sector en lo económico es partidario del sistema capitalista y defiende que el país sólo se puede desarrollar atrayendo inversiones de capitalistas nacionales y foráneos. Ello supone negociar con estos y cederles en algunas cosas. Como se explica en otro artículo de este número de El Topo Obrero este camino lleva a la derrota de la revolución. Pero el ambiente entre las bases revolucionarias es otra cosa, la confianza y las ganas de participar, de que la revolución siga avanzando y llegue hasta el final, hasta una transformación económica que resuelva todos los problemas sociales del país son enormes. Y esto sólo se puede hacer transformando la revolución bolivariana que nace como antiimperialista en socialista. De cómo se resuelva esta lucha en los próxims meses e incluso años dependerá en buena parte del futuro de la revolución

Movimiento exigiendo elecciones por la base

Como preveíamos, después de la victoria del 15-A , entre amplios sectores de las bases del chavismo se ha extendido la idea de seguir participando y de que es necesario hacer “la revolución dentro de la revolución”. Esta expresión, que salió de la propia boca del Presidente Chávez hace ya tiempo y que hasta ahora utilizaba sobre todo la izquierda revolucionaria está cada vez en boca de más gente y engancha magníficamente con las bases.

La primera coyuntura en la que se ha expresado es en la electoral. El nombramiento de candidatos a dedo ya había creado un cierto malestar pero ahora este se ha expresado de forma mucho más clara. En más de 10 estados hay varios candidatos chavistas alternativos y en una gran mayoría de municipios también. El descontento con los candidatos oficiales, unido a la confianza que dio la victoria del 15-A y la conclusión de sectores importantes de las masas (ya evidenciado cuando se dio el desarrollo de las UBEs y patrullas) de que es necesario tomar el control en sus manos, ha provocado un importante movimiento desde abajo exigiendo elecciones por la base.

Es evidente que esto ha provocado divisiones y tensiones fuertes dentro de la propia dirección. William Izarra (director de ideología del Comando Maisanta) salió diciendo que había que hacer elecciones por la base. Ese mismo día Freddy Bernal (Alcalde de Caracas) y Diosdado Cabello (Ministro de infraestructuras, uno de los líderes de la derecha del movimiento y candidato a gobernador de Miranda) salieron diciendo en respuesta que en todo caso se podían hacer encuestas y si un candidato tenía mucho rechazo sustituirlo. Otros sectores de la dirección del MVR plantearon mantener las candidaturas y “convencer” a los disidentes de que se retirasen. Los dirigentes reformistas coincidieron todos ellos ,además, en su presión para retrasar lo menos posible las elecciones y que no se reabriese el plazo para la presentación de nuevos candidatos. De haberse hecho esto es probable que incluso en lugares donde sólo hay un candidato chapista “oficial” con posibilidades las bases hubiesen cuestionado a este y como mínimo le habrían obligado a someterse a su ratificación.

Por eso cuando el Presidente Chávez dijo en Aló Presidente que los candidatos eran los ya elegidos y que a los que no les gustase se podían “ir con los escuálidos” esto cayó como un jarro de agua fría sobre buena parte de las bases. Pero lo más destacable es que la gran mayoría de esas bases respondieron dando un paso adelante. Los candidatos disidentes no sólo no se han retirado sino que en la mayoría de casos han decidido unificarse en torno a la reivindicación de elecciones primarias. Incluso ha habido una propuesta de que se coordinen nacionalmente aunque hay que ver en que queda, en este momento no está claro.

Lo más importante es que sectores bastante significativos de la base por primera vez discrepan abiertamente de una postura de Chávez aunque por supuesto manteniendo un gran respeto y admiración por él. El sentimiento más extendido entre muchos partidarios del proceso es el de mantenerse firmes en la exigencia de elección de los candidatos por la base (algo que además consagra el artículo 67 de la Constitución Bolivariana) y al mismo tiempo hacer algo para que “Chávez se dé cuenta”. Este ambiente es muy importante porque se mezcla la enorme autoridad y respeto que las masas siguen sintiendo hacia el Presidente Chávez con crítica hacia algunas de sus decisiones y, sobre todo, la convicción creciente de que los que rodean al presidente lo empujan en una dirección diferente a la que desea el movimiento. Este ambiente entre sectores de las masas estimula, combinado a la confianza infundida por la nueva victoria contra la reacción lograda en el referéndum, a las bases a la lucha.

“Revolución dentro de la revolución”

Algunos sectores de la dirección reformista como el propio Diosdado Cabello han llegado a enfrentarse en asamblea a las bases (en este caso a la asamblea de UBES de Guarenas, que cuestionaba al candidato oficial William Páez) con una actitud increíblemente prepotente y soberbia. Esto se puede volver en su contra en el próximo período. Si las masas siguen radicalizándose, y esto es lo más probable, no perdonarán esta prepotencia, tomarán nota y en cuanto puedan la pasarán factura. Incluso en lugares en los que hay un sólo candidato chavista se han dado movimientos por la base exigiendo que el candidato negocie su programa con las bases organizadas en asamblea en cada parroquia, que se comprometa por escrito y ante notario a aplicar un programa, y que si no lo hace las bases se movilizarán y si es necesario le revocarán. En El Valle, en Petare, hemos visto movimientos en este sentido.

En el 23 de Enero, el Comando parroquial Maisanta, que ya había sido conformado por la presión desde abajo con una mayoría de representantes del movimiento popular, ha planteado un proyecto de autogestión para la parroquia, con representantes elegidos por la base que respondan ante asambleas. Esto, de concretarse, podría ser un punto de referencia para todo el Movimiento bolivariano. También lo podría ser la victoria de alguno de los candidatos disidentes, especialmente en Vargas, donde las encuestas dan como posible la victoria de la candidata lanzada por la organización chavista de masas Vargas Revolución tras una consulta popular en la que más de 10.000 bolivarianos decidieron apoyar a esta candidata en lugar de al actual gobernador, que sólo recogió 1.200 votos. Este movimiento, además, es una fuerza de masas, con líderes reconocidos en las comunidades y una tradición de lucha muy fuerte. Los sectores reformistas están movilizando todo lo que pueden y sacando constantemente al gobernador en la televisión pública nacional para ayudarle pero hay posibilidades de una victoria de la izquierda bolivariana representada por Gladis Requena. De producirse esta podría tener un gran efecto, por supuesto en el estado pero incluso a escala nacional.

Allá donde existan candidatos de izquierda surgidos desde la base, como en este caso, los marxistas participaremos dándoles nuestro apoyo. En otros casos predominará el sano instinto de las masas de cerrar el paso a los candidatos contrarrevolucionarios de la Coordinadora Democrática (CD) pero las bases revolucionarias están claras en que no podemos dar ningún cheque en blanco a ningún dirigente. Votar por los candidatos del proceso para infligir una nueva derrota a la reacción es el primer paso pero lo que garantizará que la revolución siga adelante es que las propias bases nos organicemos en asambleas revolucionarias en cada sector, barrio, parroquia, centros de estudio y trabajo, para recoger todos los reclamos vecinales y luchar por ellos. Así como para exigir a cada candidato que rinda cuentas y, si es necesario, llamarle al orden o incluso revocarle.

Además, en febrero del 2005 serán las elecciones a las Juntas Parroquiales. Por supuesto, antes de eso veremos pasar muchas más cosas y lucharemos porque la revolución avance en beneficio de los trabajadores y los sectores populares. Pero en esas elecciones habrá una nueva oportunidad, si nos mantenemos organizados y movilizados, para que estas ganas de las masas de participar y depurar la revolución se expresen aún más claramente. Existe ya una nueva vanguardia que puede sustituir a una buena parte de esas capas más bajas de la burocracia reformista que actualmente tienen el control de algunas instancias de poder local y que podrían perderlo.

En medio de toda esta situación vemos algunas medidas que podrían burocratizar esa estructura formada por las UBEs y patrullas, sobre todo las UBEs. En algunos casos se intenta darles espacios en la gestión pública a algunos de sus dirigentes al margen del control de las bases, en algún caso incluso se ha prometido pagarles un salario, etc como una forma de intentar controlarlas. Esto choca con un ambiente entre las bases de radicalización y participación que no van a poder frenar pero de todos modos es importante que reaccionemos ante cualquier medida en este sentido y exijamos que el control de las bases sobre cualquier responsable de cualquier tarea en las UBEs sea permanente y que cualquier dirigente sea revocable por las bases.

Independientemente de cómo termine la lucha exigiendo la elección de los candidatos para estas elecciones por las bases en cada lugar lo más importante es que la organización y participación de las bases ha empezado y va a seguir creciendo y desarrollándose. En estos momentos hay condiciones para que este movimiento masivo pero hasta ahora bastante descoordinado pudiese cuajar en el surgimiento de un ala izquierda más o menos definida dentro del movimiento bolivariano. Es posible que la presión de la inmediatez, la coyuntura electoral, las diferentes situaciones (en algunos lugares candidatos disidentes con posibilidades de nuclear a las bases a su alrededor, en otros sólo un candidato y un movimiento más disperso , de asambleas exigiendo que este negocie o responda ante ellas; en otros nada) y sobre todo la dispersión y debilidad todavía de la izquierda revolucionaria –así como la ausencia todavía de una organización revolucionaria de cuadros que pueda dar direccionalidad al proceso- hagan que este movimiento no cuaje todavía en una corriente unificada. Pero las condiciones para una creciente polarización a izquierda y derecha en el movimiento van a seguir e incluso intensificarse y aumentarán las posibilidades para que esto cuaje antes o después en el surgimiento de un ala izquierda dentro del proceso revolucionario más o menos definida.

La “revolución dentro de la revolución” en la economía

En otro artículo analizamos extensamente el carácter del crecimiento económico que vive el país y explicamos que este debe traducirse en solucionar los graves problemas que padece la población, como ha dicho el propio Presidente. Pero este no se puede hacer negociando con los empresarios como pretende un sector reformista del gobierno que engloba a prácticamente todos los ministros económicos. Los empresarios han demostrado desde 1998 que odian este proceso revolucionario. Ahora, ante la evidencia de que no cuentan con fuerza suficiente para tumbar a Chávez han decidido calárselo un poco más y aprovechar el crecimiento económico para seguir haciendo negocios pero no solucionarán ninguno de nuestros problemas. Sabotearán la economía y en cuanto puedan volverán a intentar derrotar por todos los medios a su alcance (legales o ilegales si fuera necesario) el proceso revolucionario.

La Misión Vivienda ha sido acogida con los brazos abiertos por los empresarios de la Construcción que ya han presentado su plan para “crear 550.000 empleos y construir urgentemente casi 200.000 viviendas” mediante ayudas públicas a las constructoras privadas. Una tarea de los que defendemos la revolución dentro de la revolución es la de explicar en qué condiciones serían esos empleos y las insuficiencias de un plan de este tipo y defender la necesidad e una Misión de choque, desde el estado y bajo el control de la clase obrera y los sectores populares.

Pero estos planes sociales y las propuestas politicas y económicas del Presidente, por mucho que se haya abierto la negociación con los empresarios, chocan con las políticas que exigen los capitalistas. El resultado será ,más pronto que tarde, agudizar las contradicciones de clase. Un sector de la burguesía es consciente de esto y plantea como condiciones para la negociación la retirada o suavización de las leyes habilitantes, la flexibilización progresiva hasta su cuasi desaparición de la ley de inamovilidad laboral o el control de cambios y cosas similares. Además de cosas que el gobierno ya se ha mostrado dispuesto a darles como la rebaja del IVA y de otros impuestos. Un sector ha puesto el grito en el cielo porque Chávez al tiempo que llama al diálogo y se muestra conciliador de repente amenaza a los ganaderos y latifundistas con desarrollar más al Ley de tierras.

Incremento de las contradicciones

Tras un discurso en el Aló Presidente en el que Chávez insistía en que las tierras se tienen que poner a trabajar para reducir las importaciones y abastecer las necesidades alimentarias de toda la población, la prensa opositora denunció que amenazaba con expropiar las tierras. El Ministro de Agricultura salió inmediatamente diciendo que no se planteaba ninguna expropiación Incluso hubo alguna denuncia opositora de que en algunos zonas rurales sectores campesinos habían ocupado tierras. Esto da una idea de las contradicciones que se vana seguir dando entre las clases y que se van a reflejar en el propio gobierno.

Chávez nombró al Ministro de Alimentación y lanzó su discurso sobre las tierras ociosas durante la emisión del Aló Presidente desde Guárico , uno de los estados campesinos y con más latifundios, ante centenares de partidarios. Esto es un ejemplo más de hasta que punto en Venezuela el funcionamiento normal de un estado burgués está alterado y sometido a la influencia del proceso revolucionario. Además Chávez planteó públicamente al ministro de Alimentación como sus objetivos lograr alimentar a todo el país en unos años y en un futuro a otros países hermanos. Esto, máxime en un país donde todavía se importan bastante más de la mitad de los alimentos consumidos, plantea una vez más la enorme contradicción entre las esperanzas de las masas , que Chávez expresa y estimula, y los límites del capitalismo venezolano y las políticas keynesianas que se están aplicando.

En el discurso de Chávez de reparto de viviendas a varios ciudadanos también lanzó uno de sus discursos más radicales contra el capitalismo. A diferencia de otras ocasiones no denunció el neoliberalismo ni el capitalismo salvaje sino al capitalismo (sin adjetivo alguno) como un sistema que no garantiza los derechos de la gente sino que aplasta a los ciudadanos, etc. Esto es totalmente cierto. Chávez planteó que frente a esto “estamos construyendo un modelo nuevo, bolivariano”.

Todas estas contradicciones harán que la polarización a izquierda y derecha dentro del movimiento bolivariano continúe. Un factor importante en Venezuela es que el movimiento viene de una serie de victorias contra la reacción y se siente fuerte pero al mismo tiempo eso en este momento más que expresarse en ilusiones, en el sentido de esperar pasivamente que se solucionen los problemas, se combina con un ambiente de crítica creciente, una pérdida de autoridad de todos los dirigentes con la única excepción de Chávez y una debilidad grande de la burocracia para controlar a las bases. Sobre todo se refleja en unas enormes ganas de participar, decidir y cuestionarlo todo.

La clave sigue siendo el movimiento obrero. En el artículo “El papel del movimiento obrero en la revolución venezolana”, (ETO n°8)de Ricardo Galíndez, se analizan muchas de las causas de que éste hasta el momento no haya jugado un papel independiente y dirigente en este proceso revolucionario. Pero con la economía creciendo, los empresarios ( o al menos los sectores decisivos de ellos) exigiendo su parte del pastel – y un sector del gobierno dispuesto a dárselo-, un ambiente crítico en las bases pero al mismo tiempo de confianza en seguir avanzando, es muy posible que sectores de la clase obrera también intenten dar un paso al frente y hacer oír su voz. Esto puede ser clave para fortalecer la UNT, empujarla a jugar un papel activo en las luchas. Los empresarios ya están presentando sus exigencias al gobierno, la clase obrera, encabezada por la UNT, tenemos que movilizarnos y presentar nuestro propio plan para defender la revolución y completarla en beneficio del pueblo trabajador y todos los explotados.