Un lucha ganada por los estudiantes porteños

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 El movimiento estudiantil consiguió un lugar en la mesa de armado de las curriculas

 A principios de septiembre se abrió un periodo de tomas de escuelas técnicas y secundarias en la ciudad de Buenos Aires, que alcanzó el número de 50. El motivo por el cual se llegó a esta situación por parte de los estudiantes nucleados en la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) y en la Coordinadora de Estudiantes de Base fue por cambios en las currículas. Entre otros cambios estaban las modificaciones en los contenidos y horarios, que no fueron consultados con los estudiantes.

Desde el Ministerio de Educación de la Ciudad se justificaba que esta reforma facilitaría las homologaciones de los títulos a nivel nacional y que era un proyecto del gobierno nacional. Además del atropello de no consultar al estudiantado sucede que con estas alteraciones las especialidades pierden especificidad, es el caso de las escuelas de educación técnica a las que se les agrega contenidos humanísticos. Pero, fundamentalmente, se bajaba el contenido curricular, eliminando materias técnicas y horas de clase, también se eliminaban completos algunos turnos nocturnos, expulsando de este modo a quienes tienen que trabajar de día y estudiar de noche, que son la mayoría en 5º y 6º año.

También se recortó el presupuesto, eliminando casi totalmente las viandas, lo que deja sin almuerzo a las escuelas técnicas por ser de jornada completa. Hay muchísimas horas libres por falta de profesores que se jubilan o renuncian por trabajos mejores pagos y los suplentes tardan meses en nombrarse. Los talleres no tienen los materiales y los elementos más básicos para las materias prácticas y, muchas veces, alumnos y docentes los tienen que comprar dentro de sus posibilidades.

Tampoco nos debe extrañar este comportamiento del gobierno de la ciudad, ya que viene desfinanciando los sectores públicos en la educación y la salud.

El reclamo de los estudiantes era la suspensión de las reformas, que se iban a aplicar a partir del 2013 y que se abriera una instancia de debate para diseñar los nuevos planes de estudio. Al principio hubo una negativa por parte del ministro Bullrich a sentarse a dialogar con los estudiantes, hasta que fue citado por la justicia porteña, sumado a que las tomas se fueron generalizando y se empezó a ver a los delegados de los secundarios por los medios de comunicación.

Reconocemos y apoyamos esta lucha. En principio, la destacable organización de los estudiantes. Se ha visto un movimiento realmente democrático y representativo, y el nivel político elevado de los delegados, los cuales son un verdadero ejemplo para los estudiantes a nivel nacional. Este episodio aporta a la democratización de la Educación en general, ya que el reclamo no quedó en la nada sino que se suspendieron las reformas y se abre una mesa de debate donde los delegados formarán parte.

Vale decir que a mitad del conflicto, Bullrich dijo que todo seria rediscutido por la “Comunidad Educativa” y que se aplazaba la reforma un año. Evidentemente, esto no generó el levantamiento de las tomas porque los estudiantes le pedían que aclarase si ellos formaban parte de dicha comunidad. Recién a la semana siguiente Bullrich aclaró esto y por eso se empezaron a levantar las tomas.

Destacamos que el estudiantado ha ejercido un lugar de poder hacia adentro de la burocracia del sistema educativo, en este caso en la Ciudad de Buenos Aires. Pero esta participación debería darse a nivel nacional donde los estudiantes estén representados verdaderamente y tengan incidencia en el armado de planes de estudios y cargas horarias, y no que esto se resuelva a puerta cerrada por un grupo reducido de personas que nada tienen que ver con lo educativo y, en el peor de los casos, hasta son grupos empresarios. Reivindicamos la organización y lucha de los estudiantes secundarios que en su accionar pelean por una educación popular pública y gratuita.