“Ernestina no es tan noble”

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Así decía (en clara referencia a la dueña de Clarín) una de las pancartas colocadas a la entrada de una de las plantas impresoras del Grupo Clarín, Artes Gráficas Rioplatense, cuyos trabajadores continúan en conflicto luego que en el mes de septiembre despidieran a 119 trabajadores, de un plantel de 400 personas. Así decía (en clara referencia a la dueña de Clarín) una de las pancartas colocadas a la entrada de una de las plantas impresoras del Grupo Clarín, Artes Gráficas Rioplatense, cuyos trabajadores continúan en conflicto luego que en el mes de septiembre despidieran a 119 trabajadores, de un plantel de 400 personas.

Lo que originó todo fue la "semana desplazada", que representa un avasallamiento al convenio. Según el mismo indica, el trabajo se debe realizar de lunes a viernes, y el sábado o domingo se paga como horas extras. Sin embargo la empresa para evitar esos pagos trasladó la semana de miércoles a domingo como jornadas obligatorias, perjudicando a los trabajadores.

Además, los obreros venían planteando a la empresa realizar correctamente las liquidaciones de haberes y que se sacaran de la planta las numerosas cámaras de TV para controlar a los trabajadores.

Vale aclarar , que el Grupo Clarín volvió a acudir a la Guardia de Infantería de la Policía Federal para amedrentar a los trabajadores, como lo hiciera cuatro años atrás, en noviembre de 2000, cuando gran parte de los 117 despedidos de prensa reclamaban por sus puestos de trabajo en la puerta del diario.

El Grupo Clarín hizo oídos sordos una y otra vez de estos reclamos elevados por la Comisión Interna surgidos en asamblea y los obreros iniciaron una huelga con guardias en la puerta a cargo del turno saliente. Luego el Ministerio de Trabajo llamó a una audiencia de conciliación , pero la empresa no se presentó y continuaron con las medidas de fuerza. El Ministerio de trabajo dictó la conciliación obligatoria pero los trabajadores no la acataron.

La patronal intentó poner en marcha una de las máquinas, pero la firmeza de los trabajadores lo impidió. También intentaron imprimir una publicación en los talleres del diario La Nación, pero los obreros gráficos de ese matutino se negaron a realizar el trabajo en solidaridad con los trabajadores de AGR.