México: Marcha de 1 millón y medio contra el fraude electoral

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Un millón y medio de personas, según los convocantes, se movilizaron el domingo 16 de Julio para protestar contra el fraude electoral en las elecciones presidenciales mexicanas del 2 julio. Esta fue la culminación de una marcha nacional convocada por el candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), exigiendo un recuento total de los votos, «voto a voto, casilla a casilla». Incluso de acuerdo con la policía de México DF, que cifró la participación en la marcha en 1,1 millones de personas, est, esta fue la manifestación más grande de la historia de México Un millón y medio de personas, según los convocantes, se movilizaron el domingo 16 de Julio para protestar contra el fraude electoral en las elecciones presidenciales mexicanas del 2 julio. Esta fue la culminación de una marcha nacional convocada por el candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), exigiendo un recuento total de los votos, «voto a voto, casilla a casilla». Incluso de acuerdo con la policía de México DF, que cifró la participación en la marcha en 1,1 millones de personas, esta fue la manifestación más grande de la historia de México.

La manifestación partió del Museo Antropológico Nacional y confluyó en la enorme Plaza del Zócalo. Pero el Zócalo ya estaba lleno incluso antes de que la marcha comenzara, con cientos de miles llenando las calles del centro de la capital. Muchos arribaron en micros, en autos, en tren, o en camiones, desde sus regiones, que habían abandonado el miércoles para hacer su viaje hasta la capital.

El ambiente era muy radical con consignas como “Si gana Calderón, habrá revolución”. AMLO dijo que esto era solo el comienzo de una campaña de resistencia civil de masas que incluiría el establecimiento de campamentos en los 300 distritos electorales del país, el establecimiento de un comité nacional para coordinar la movilización y convocar a una nueva marcha nacional en la ciudad de México para el 30 de julio, con el objetivo de duplicar la asistencia.

La determinación de las masas de trabajadores y campesinos se resume en algunas de sus declaraciones, recogidas en los informes periodísticos. “El pueblo está realmente enojado. No nos vamos a ir a casa. Vamos a resistir hasta que él sea declarado presidente”, dijo el campesino Francisco Benavides. Una mujer anciana declaró: “Estamos cansados de que los ricos les roben a los pobres, y no vamos a permitir ahora que nos roben esta elección”.

La manifestación del 16 de julio marca un punto importante en la lucha contra el fraude electoral. Esta lucha no puede ser ganada solamente por medios judiciales, sino a través de la movilización de masas en las calles, incluyendo una huelga general de 24 horas. Si, como dice Obrador, un “grupo pequeño de gente privilegiada”, usando “trampas y dinero”, robó la elección, entonces sólo pueden ser derrotados con el accionar unido de las masas de trabajadores y campesinos que votaron al PRD.

El problema que enfrenta la clase dominante en México es que éstas son las peores condiciones posibles para aplicar el programa que ella necesita. Si el actual gobierno panista de Fox fue incapaz de llevar a cabo importantes contrarreformas (privatización del petróleo y la electricidad, destrucción del sistema de pensiones y la “reforma” de las leyes laborales) debido a la oposición de masas, un gobierno de Calderón, que es visto ampliamente como ilegítimo, será incluso menos capaz de llevarlas a efecto.

Pero ellos tienen todavía mucho miedo de que López Obrador llegue al poder, y la razón es precisamente lo que hemos presenciado el domingo y en las últimas dos semanas: que el apoyo de las masas de trabajadores y campesinos a AMLO se debe precisamente a que quieren un cambio fundamental en sus condiciones de vida, y si López Obrador llega al poder con esta ola de rabia y de expectación a sus espaldas, entonces estará expuesto a una enorme presión desde abajo, por lo que el movimiento podría llevarlo más allá de sus actuales intenciones.

La crisis del capitalismo mexicano ha creado una situación en que, haga lo que haga la clase dominante, será equivocado. Intentarán diluir la crisis actual, retrasando la decisión del tribunal sobre la validez de los resultados, quizás permitan un recuento parcial, intentando desinflar el movimiento no tomando ninguna decisión última hasta fines de agosto… y podrían incluso tener éxito. Pero el período que se ha abierto en México es de una confrontación creciente entre las clases, en el que las masas de trabajadores y campesinos aprenderán lecciones muy valiosas y recuperarán sus mejores tradiciones revolucionarias.