Macri, el fin de sus aspiraciones y la crisis de la burguesía

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En una nota sobre Macri de EM nº 52 (Macri: ¿El comienzo del fin del gerente?) señalábamos sucintamente la debacle del Macrismo a partir de la crisis superestructural y política en la ciudad. Nos quedamos cortos: pero fuimos muy certeros en puntualizar la crisis casi terminal del macrismo. Todavía faltaba espantarnos con derrumbes en la ciudad, y conmovernos con la lucha movilizadora de los estudiantes secundarios. Si Macri sale con “vida política” de este berenjenal, será sólo como parte de un refrito de la derecha peronista, y casi seguro estaría descartada su candidatura presidencial. 

En una nota sobre Macri de EM nº 52 (Macri: ¿El comienzo del fin del gerente?) señalábamos sucintamente la debacle del Macrismo a partir de la crisis superestructural y política en la ciudad. Nos quedamos cortos: pero fuimos muy certeros en puntualizar la crisis casi terminal del macrismo. Todavía faltaba espantarnos con derrumbes en la ciudad, y conmovernos con la lucha movilizadora de los estudiantes secundarios. Si Macri sale con “vida política” de este berenjenal, será solo como parte de un refrito de la derecha peronista, y casi seguro estaría descartada su candidatura presidencial. 
 
La vuelta al mundo con Macri
 
Cada vez que un hecho de magnitud amerita su presencia, Macri se encuentra de viaje; lo que demuestra que no perdió aquella pasión por ejercer su función pública desde el exterior, o desde la ausencia, como cuando era legislador de la Ciudad. No sabemos si es por esto, que no puede explicar cómo, de un presupuesto para Educación de 300 millones de pesos, a junio de 2010 solo llevaba gastados 16. Pero más grave aún: de enero a marzo (época donde deberían hacerse las obras en las escuelas por el detalle de que no hay estudiantes) solo se ejecutó cerca del 5% de ese presupuesto. A la protesta estudiantil le sobran razones y paciencia más allá de lo que mienten los medios. Macri no se hace presente porque para hacer negocios o construir una candidatura no necesita tanto caminar por la incomodidad de la ciudad, sino que basta con una buena oficina. En casi todas las áreas sociales –vivienda, salud, educación- los presupuestos están sub-ejecutados.  Sin embargo, allí donde lo central es la actividad de empresas privadas –construcción, contratistas, publicidad- se han sobrepasado todos los presupuestos fijados y hay un servilismo corrupto por facilitarles todos los negocios posibles a las empresas. Tanto, que ya ni se fijan en cumplir con los requisitos y normas mínimos, lo que lleva a derrumbes de edificios y a la falta de seguridad en las obras y de los trabajadores en ellas. Esta realidad es su promesa no escrita de campaña: desfinanciar la salud, la educación, endeudar al Estado con constantes e inútiles obras en miles de calles, garantizar enormes ganancias rápidas y sin control en la construcción, publicidad, inmobiliaria, etc.
 
Con o sin escuchas hay que echar a Macri
 
Por último, el bochorno de las escuchas promete ser la estocada final que deje a Macri fuera de una potencial candidatura presidencial, mientras que la burguesía parece mostrar síntomas de haberle soltado la mano para tal fin, ya que la imagen de su candidato se ha desdibujado mucho en periodo muy breve, mientras los Kirchner crecen en niveles de aceptación cada vez más importantes.
 
Por una alternativa política al servicio de los trabajadores y el pueblo en la Ciudad de Buenos Aires
 
Lo peor para ellos es que crece el grado de movilización social y política contra las medidas del gobierno de la ciudad; la combinación es fatal si se tiene en cuenta que Macri es un hijo directo, un burgués hecho y rederecho, el tipo de administrador que “baja” a hacer política cuando la llamada “clase política” se queda sin candidatos potables. La crisis de la burguesía y la patronal es muy grande, pero lo es más aún la necesidad de construir una herramienta política al servicio de los trabajadores y el pueblo en la ciudad y el país, con un programa socialista.