La necesaria unidad de nuestra clase

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Construir los cuerpos de delegados y juntas internas en los lugares que no están formados, o la recuperación de muchos de los cuerpos de delegados que representan una correa de transmisión de la política patronal en nuestras filas, es una de las tareas fundamentales del momento.

Para comenzar queremos saludar al compañero Macera por haber tenido la deferencia de aportar para la vanguardia, un debate que, creemos desde El Militante más que necesario.

En primer lugar, reafirmamos el acuerdo que desde nuestra Corriente compartimos plenamente con lo sostenido por la CTA y el compañero Macera:

"La CTA, reivindica el derecho de los trabajadores y trabajadoras a darnos las formas organizativas y de lucha que consideramos más apropiadas sin la intervención del estado o las patronales" y le sumamos, y sus partidos políticos.

Este concepto democrático y de independencia política que bregamos para su materialización en nuestra clase, resulta en general correcto.

Pero la vida sindical de los trabajadores recorre también otros andariveles, la historia señala que no eligen, usualmente, a sus representantes una vez que entran al mundo laboral. En términos generales, nuestra clase viene con sus direcciones "naturales", en un sistema de producción dado y comúnmente en situaciones de "paz" social. Con esto decimos que las situaciones excepcionales, justamente, son únicas en determinados momentos históricos.

Nos referimos a procesos revolucionarios en donde experiencias como el Sitrac-Sitram, estuvo, sin lugar a dudas, determinada y precedida por toda una época, que nos remonta a la resistencia peronista del ’55 y la formación, en una época ulterior, de corrientes clasistas y antiburocráticas, convergiendo en las experiencias del Cordobazo y el Rosariazo  y, culminando más luego, en las jornadas de junio y julio del ’75, con las coordinadores fabriles.

La característica más saliente de estas experiencias, fue sin duda, la política opuesta a la conciliación entre las clases. Desde una posición militante revolucionaria, las reivindicamos ya que a nuestro modo de ver fueron las más ricas del movimiento obrero argentino. Expresaron la independencia de la patronal y del Estado, tal como hoy lo levanta la CTA y que trascribimos más arriba. En particular, el Sitrac Sitram expresó una posición de ruptura con la burocracia sindical, con la burguesía en toda sus variantes y el imperialismo; pero contradictoriamente una política equivocada en relación a la CGT y fundamentalmente a la unidad de nuestra clase.

Hoy, hablamos de procesos donde las masas laboriosas, reconocen a sus organizaciones de masas, sus sindicatos, ¡¡y a sus jefes sindicales que llevan  adelante políticas de conciliación de clases!! El trabajador común, no el activista sindical, o político sindical, le cuesta por lo general los cambios de estructuras, ya de por sí cuesta la formación de cuerpos de delegados y juntas internas.

El compañero Jorge Acedo, dirigente de la CTA Rosario, al que respetamos, señala que si hay algo que cuesta más que salir electo presidente de la república, es salir electo delegado de base en una fábrica u empresa. Esto pasa por las restricciones que tanto la patronal, el gobierno y los sindicatos amarillos sostienen, a través, de la fuerza de la costumbre, la legislación que aún se preserva de la dictadura militar y la represión en el sentido amplio de la palabra.

Nos pueden señalar que estos mismos argumentos son los que hacen que los trabajadores sean empujados a formar nuevos sindicatos, como es el caso de Subterráneos. Puede ser. Deberíamos preguntarnos, entonces, ¿por qué no surgen más Subterráneos en la vida sindical de los trabajadores?

Pero a nuestro criterio lo sustancial es preguntarnos y responder qué sirve más a las amplias capas de trabajadores, en estas épocas de "paz", rodeados de procesos abiertos como el de Venezuela, Bolivia, Ecuador por nombrar los mas salientes. Creemos que sería de gran ayuda que, muchos de los dirigentes que integran el staff de la CTA, convoquen a un plan de lucha a todos los trabajadores, tanto de la CTA como también a los de la CGT, e inclusive a sus propios dirigentes, ¡¡justamente!! para desnudar su carácter y políticas de conciliación de clases y de esta manera ayudar a los cientos de activistas que están intentando agruparse para luchar contra estos jefes sindicales.

Lo otro es, que la CTA sin llamar a la formación de nuevos sindicatos, solamente acompañen los procesos como se vayan dando.

Construir los cuerpos de delegados y juntas internas en los lugares que no están formados, o la recuperación de muchos de los cuerpos de delegados que representan una correa de transmisión de la política patronal en nuestras filas, es una de las tareas fundamentales del momento.

Los organismos de primer y segundo grado, son la esencia de las estructuras elementales de nuestra clase, que en todo momento histórico de lucha fueron los que respondieron a la represión militar, patronal y policial, y que los trabajadores reconocen como propios.

Entonces: la CTA, el sector mayoritario liderado por De Gennaro, con el prestigio ganado ante amplios sectores de trabajadores y activistas, deberían ayudar a la formación de Corrientes Nacionales que agrupe a los luchadores, antiburocráticos y clasistas, sacándonos del aislamiento que los jefes de la CGT nos mantienen de manera conciente.

Esto, a nuestro parecer, es lo que defiende la Unidad de nuestra clase y de nuestras organizaciones sindicales, de primer, segundo y tercer grado.

El papel que viene jugando la CTA, sobre todo a partir de Octubre pasado con la convocatoria a la Constituyente Social y la movilización del 12 de diciembre, tanto como los paros del 2009, la colocan en un lugar expectante para sectores importantes de trabajadores.

Una última reflexión. En el acto del 1 de mayo, la CGT mostró en la Av. 9 de julio, a quien lo quiera ver, el vigor, la potencia que tienen los sindicatos.  La demostración de fuerzas de esta Central Obrera da apenas una idea del poder que pueden tener en la vida política nacional los sindicatos si son recuperados. Aseverar que millones podríamos ir a la huelga para defender el empleo y el salario, y cuántos centenares de miles nos movilizaríamos en todo el país si se convocara a una misma acción unificada, no es fanfarronería, sino una necesidad de primer orden.

Sabemos que este intercambio de ideas fundamentalmente se desarrolla con el objetivo en común que compartimos con el compañero Macera en el camino de emanciparnos del yugo capitalista.

 

Angel Perouch

Activista bancario, integrante de la Mesa Nacional – Encuentro Sindical de Base

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