La miseria de la filosofía: marxismo contra posmodernismo

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Publicamos aquí la transcripción de la charla que Daniel Morley de la CMI dio en la Universidad Marxista Internacional el 26 de julio de 2020 sobre el posmodernismo, de dónde vienen estas ideas y qué tiene que decir el marxismo sobre ellas.


Mientras exista el capitalismo, se librará una batalla ideológica contra el marxismo en defensa de los capitalistas. Mientras que, en el siglo XIX, la defensa del capitalismo era muy directa; el capitalismo era descrito como el mejor sistema, estaba liberando a la humanidad, trayendo libertad y prosperidad, etc. para el siglo XX eso ya no era realmente defendible. Así que las principales defensas, las diferentes defensas del capitalismo en el siglo XX tomaron un carácter muy indirecto – no sólo admitiendo los horrores del capitalismo, sino hasta cierto punto incluso enfatizando la opresión que el capitalismo produce, pero de tal manera que daba la impresión de que era imposible tener un tipo de sociedad diferente o entender el origen de estas opresiones.

Y el posmodernismo es una de estas tendencias de la filosofía burguesa, y hoy en día es la dominante. Y en realidad se dirige principalmente contra el marxismo. Sus ideas básicas son el rechazo de la posibilidad o incluso la conveniencia del progreso para la humanidad, y el rechazo de la posibilidad del conocimiento objetivo, de la capacidad de describir el mundo como realmente es, o incluso se rechaza si existe tal mundo. Y, por lo tanto, es una filosofía idealista. En otras palabras, para el posmodernismo, la conciencia es independiente del mundo material. Más bien, el mundo material no tiene independencia de la conciencia. Mientras que el marxismo es completamente materialista; en otras palabras, para nosotros, el mundo material es el único mundo que existe, y el pensamiento o la conciencia humana son una expresión particular de ese mundo material, y no pueden ser independiente de él.

Ahora, el idealismo del posmodernismo encaja en una tendencia más amplia, la misma tendencia que ya he estado comentando, que podemos llamar irracionalismo. Esta es la tendencia dominante en las diferentes corrientes de la filosofía burguesa del siglo XX, y tenemos muchas escuelas diferentes de ella. Por ejemplo, en los Estados Unidos, el pragmatismo. Tenemos la empirio-crítica que Lenin criticó célebremente, y también tenemos la fenomenología de Husserl y Heidegger. Y el posmodernismo está en acuerdo fundamental con todos ellos, que en esencia dicen que, es una especie de idealismo vergonzante. Enmascara su idealismo diciendo que el mundo material sí existe. De esa manera, así como la conciencia es dependiente del mundo material, lo cual admiten; también el mundo material es dependiente de la conciencia, y ambos no pueden ser separados uno del otro.

Y esta es una posición fundamentalmente idealista, porque niega la independencia del mundo material. La razón principal – bueno, hay realmente dos razones principales para esto, que voy a exponer.

La primera razón principal de esta tendencia dominante en la filosofía burguesa del siglo XX es que, en el siglo XX, el conocimiento humano había avanzado hasta el punto de que el mundo era tan complejo y contradictorio que desconcertó al típico filósofo burgués desde su punto de vista individualista  y ahistórico. No sólo en las ciencias naturales, sino también en las ciencias humanas como la arqueología, la antropología, todas ellas revelaron la asombrosa complejidad de la naturaleza y la sociedad humana, el carácter multifacético de la misma, y como resultado, en cierto sentido, muchos filósofos y científicos burgueses se rindieron.

Lo que se necesitaban para entender esta complejidad y contradicción era una filosofía dialéctica que abarcara las ideas de contradicción, historia y cambio. Pero la filosofía burguesa se detuvo en ese umbral. Se dio la vuelta y se alejó de esa realidad. Cayó de nuevo en un individualismo, pero mientras que antes, el individualismo de la burguesía primitiva era optimista y se basaba en la idea de que el individuo, a través de su egoísmo, ayudaría a construir un mundo mejor y más rico, el individualismo del siglo XX era cínico, pesimista y decadente. Y en particular, la burguesía perdió la confianza en la generalización, básicamente, en la capacidad de comprender con una teoría fundamental muchas cosas contradictorias diferentes.

Pero había otra razón, una razón política para esto, para esta decadencia de la filosofía burguesa, a saber, el ascenso de la clase obrera. A principios del siglo XX, la clase obrera estaba cada vez más organizada y tenía su propia ideología, y esta ideología, que era el marxismo, tomó el manto de la ciencia y de la creencia en el progreso y la emancipación humana. Y como a principios del siglo XX era un fenómeno demasiado grande para que los reaccionarios lo ignoraran, tuvieron que desacreditarlo. Así que, para ellos, las ideas de progreso, ciencia y materialismo estaban manchadas por su asociación con el marxismo.

Y este es realmente el tipo de proceso equivalente al de la economía, donde la burguesía abandonó la teoría del Valor-Trabajo porque también se asoció demasiado fuertemente con el marxismo. Y esta necesidad de desacreditar la idea de progreso se expresa quizás mejor con Nietzsche, que es un filósofo extremadamente reaccionario e insistió en que la burguesía o la clase dominante debe aplastar a la clase obrera y cualquier idea de igualdad. Es muy revelador que sea posiblemente el filósofo más influyente para los posmodernistas, en particular para Foucault.

Ahora, por supuesto, la mayoría de los que llamamos filósofos burgueses son en realidad, en su procedencia, pequeños burgueses. Y esta posición social los hace perfectamente adecuados para este papel de desarrollar una filosofía profundamente pesimista, porque en general, la pequeña burguesía es muy consciente de los horrores del capitalismo y encuentran la cultura del capitalismo, ellos especialmente los intelectuales pequeñoburgueses, cruda y repugnante. Pero al mismo tiempo, a menos que se pongan del lado de la clase obrera, lo que, por supuesto hacen algunos, ven a la clase obrera con desprecio y ven las organizaciones de masas con una especie de horror, porque los individuos intelectuales como ellos parecen ser relativamente insignificantes en ese mundo.

Ahora, quiero hablar brevemente de la Escuela de Frankfurt, porque creo que son muy influyentes en el posmodernismo también. Si estudias el marxismo en la universidad, probablemente te dirán que la Escuela de Frankfurt es marxista. Pero en realidad, no son marxistas en absoluto, como creo que voy a explicar. Y aunque oficialmente no son considerados posmodernos, la similitud de sus ideas y en particular de sus temas principales, es realmente sorprendente. Y es importante enfatizar eso, porque no creo que debamos ver al posmodernismo como una disciplina estricta de los pocos filósofos que son oficialmente etiquetados como posmodernistas. Es parte de una tendencia mucho más amplia en la sociedad burguesa.

Y la Escuela de Frankfurt también destaca otra de las principales causas del posmodernismo, que son los horrores del capitalismo en el siglo XX y específicamente el fracaso de varias revoluciones. Así como el fracaso de la Revolución Alemana fue enormemente influyente en la Escuela de Frankfurt, el fracaso de revoluciones como las de 1968 fueron enormemente influyentes para los posmodernistas.

Ahora, al igual que los posmodernistas, el tema principal del grupo de Frankfurt es el pesimismo extremo, un desprecio por la clase obrera, y básicamente una negación de la posibilidad de la emancipación humana. Y esto fluye de su posición en la sociedad, porque la Escuela de Frankfurt, al igual que los posmodernistas, es un fenómeno puramente académico. Ellos, en ningún momento ninguno de los miembros de la Escuela de Frankfurt se unió a un partido político o participó en la lucha de la clase obrera. Aunque todos ellos eran alemanes y llegaron a la mayoría de edad en medio de la Revolución Alemana. Lo más cercano que pude encontrar es que Marcuse, que es uno de sus miembros más famosos, se unió brevemente al SPD al final de la Revolución Alemana. En otras palabras, se unió a un partido reformista precisamente en el momento en que acababa de traicionar a la clase obrera alemana.

Unos 4 o 5 años después del fracaso de la Revolución Alemana, o más bien de su derrota, Horkheimer, que es uno de los miembros más prominentes de la Escuela de Frankfurt, escribió un artículo llamado La Impotencia de la Clase Obrera Alemana. Ahora, se podría esperar que ese artículo, escrito justo después de la Revolución Alemana, analizara los eventos de la Revolución Alemana. No dice nada sobre lo que pasó en la Revolución Alemana. Lo único que dice es que los trabajadores alemanes están intrínsecamente divididos y son incapaces de alcanzar una conciencia revolucionaria – aunque sólo 4 años antes, habían estado luchando por el poder, estableciendo consejos obreros en todo el país, y organizando huelgas generales revolucionarias.

De manera similar, en el prefacio de 1969 en el libro Dialectical Enlightenment (Dialéctica de la Ilustración), hablan de cómo la clase obrera del mundo occidental es incapaz de tener una conciencia revolucionaria, ni de hacer realmente nada político – ya sabes, porque tenían demasiados productos de lujo, por ejemplo. Pero escribieron esto un año después de 1968 y de la mayor huelga general de la historia en Francia, y en medio de muchos otros acontecimientos revolucionarios en todo el mundo. Y este libro es, podría ser más o menos un libro posmoderno aunque no se considera un ejemplo de posmodernismo.  Su argumento es que la Ilustración, la idea de la Ilustración es acerca de la liberación de la humanidad mediante el dominio de la naturaleza. Y esto se transforma, o se transforma automáticamente en la opresión de la humanidad porque la idea de dominar la naturaleza para liberar a la humanidad se convierte muy fácilmente en la idea de dominar a otros humanos. Y así para ellos, la razón principal que – y lo afirman explícitamente – la razón del Holocausto es porque las ideas de la Ilustración conducen inherentemente al deseo de oprimir [a la gente].

Ahora, es claramente una perspectiva completamente idealista y no marxista, porque toda la base del argumento es la naturaleza de las ideas de la Ilustración. Y también se podría pensar que, dado que estas personas son supuestamente marxistas, se podría pensar que de este argumento ningún marxista habría tenido nada que decir acerca de las limitaciones de la Ilustración y de las revoluciones burguesas, mientras que un fundamento absolutamente clave de parte de los escritos de Marx y Engels es la crítica de las ideas de la Ilustración y revelar cómo debido al carácter material de la sociedad burguesa, las ideas, en otras palabras, la libertad humana, la razón, etc. – los ideales de la Ilustración no podían realizarse.

Y una última cosa sobre el grupo de Frankfurt, para volver a su carácter pequeñoburgués y su desprecio por la clase obrera. La propia Escuela de Frankfurt fue fundada por un par de hombres de negocios, empresarios de izquierda con la idea – no de que ayudaría al movimiento socialista y a la lucha de los trabajadores, sino de que desarrollaría el estudio de la sociedad por el bien de ésta. Y la propia Escuela tenía una larga tradición de trabajar para los gobiernos burgueses. De hecho, Heinrich Grossman, su fundador, trabajó para el gobierno austriaco y les dio las instrucciones necesarias para el tratado de Brest-Litovsk cuando negociaban con los bolcheviques. En la Segunda Guerra Mundial, trabajaron para el gobierno norteamericano, y después de la Segunda Guerra Mundial, Horkheimer eliminaba rutinariamente cualquier mención de la palabra marxismo o revolución en cualquiera de sus publicaciones, porque le preocupaba que su contrato con el Ministerio de Defensa alemán no se cumpliera como consecuencia de esto. Así que está muy claro que su posición en la sociedad y la dependencia que tenían del dinero del Estado burgués obviamente restringía lo que dirían y no dirían y pensarían, y les daba un desprecio, básicamente, por la clase obrera.

Y esto es lo mismo con los posmodernistas, que es igualmente un fenómeno completamente académico. Y lo que siempre me divierte es que los posmodernistas hacen hincapié en que todas las instituciones, incluso las instituciones en las que nunca hemos pensado antes, tienen estructuras de poder contenidas en su interior, y que son inherentemente represivas – excepto, al parecer, la universidad, que obviamente paga sus salarios.

Ahora, hablaré directamente de los principales posmodernistas. Como he dicho, rechazaron completamente cualquier ideología de progreso o creencia en la emancipación humana, en realidad de la misma manera que la Escuela de Frankfurt; y ven, al igual que la Escuela de Frankfurt, la opresión en todas partes. Y también se definen a sí mismos, en este sentido, contra lo que ellos llaman «modernismo». Y esto es de nuevo similar a la Escuela de Frankfurt, porque la Escuela de Frankfurt, por supuesto, ignoró la crítica marxista, si se quiere, de las ideas, de las ideas liberales de la Ilustración. Y de manera similar, los posmodernistas, para ellos, el liberalismo y el marxismo son la misma cosa. Ignoran completamente que hay una diferencia entre los dos, porque para ellos ambos son básicamente modernistas, lo que significa que creen en la ciencia y en la posibilidad del progreso humano. Y caricaturizan a los marxistas como si pensáramos que cada año que pasa, cada año se pone mejor y mejor, como si no entendiéramos que la burguesía es una clase reaccionaria y que usará la tecnología y la ciencia para oprimir a la humanidad mientras exista.

Así que lo que todas estas ideologías reflejan, lo que es cierto en algún sentido,  que el progreso se ha estancado, sí, pero el progreso bajo el capitalismo. Desdibujan las distinciones de clase y lo tratan como si eso resumiera la suerte de la humanidad para siempre: no habrá progreso, y todos los seres humanos oprimirán a otros seres humanos.

Y lo que describen como en palabras de Lyotard – Lyotard fue una prominente posmodernista temprano – lo describen en realidad como «incredulidad hacia las metanarrativas». Una metanarrativa significa, este es obviamente su término, no el nuestro, pero significa cualquier ideología o teoría que intente explicar un proceso amplio en lugar de sólo pequeños fenómenos aislados. Así que la base filosófica de su rechazo a la posibilidad de progreso reside en esto, este rechazo a la capacidad de los seres humanos de entender y explicar los fenómenos.

Tienen otra palabra para esto, que es «esencialista». Así pues, para ellos, cualquier teoría es esencialista si afirma que comprende la razón subyacente o, en otras palabras, la esencia de un fenómeno dado. Así pues, argumentarían que es esencialista cuando Marx y Engels afirman que la historia de todas las sociedades hasta ahora existentes es la historia de las luchas de clases, o por subrayar la centralidad de las fuerzas productivas en la determinación del desarrollo de la sociedad humana. Lo que dirían es que es muy ingenuo y arrogante pensar que podemos explicar fenómenos tan complejos como la sociedad. Así que, para ellos, el «modernismo», es decir, el liberalismo y el marxismo, que se juntan, ambos tienen esa arrogancia y esa ingenuidad de pensar que hemos comprendido la historia y podemos explicarla y sabemos cómo nos vamos a liberar.

Puedo entender, por supuesto, por qué algunas personas encuentran esto como un argumento convincente, porque por supuesto la sociedad es de hecho muy, muy compleja. Y, por supuesto, mucha gente hace malas generalizaciones y no respalda sus generalizaciones de manera eficiente. Y, de hecho, muchas viejas teorías de cómo se desarrollaría la humanidad han demostrado ser erróneas. Y también hay que tener en cuenta que los posmodernistas eran originalmente, muchos de ellos, más o menos, todos franceses, y muchos de ellos estaban en o alrededor del Partido Comunista Francés, que era completamente estalinista. Así que la versión del marxismo que tenían delante y contra la que argumentaban no era en realidad marxismo en absoluto, sino una burda caricatura mecánica del marxismo.

Aunque a primera vista pueda parecer una visión bastante sabia, tan pronto como empiezas a lidiar con estas ideas, básicamente empiezan a revelar su inutilidad. Así que, si tomamos el ejemplo de lo que se llama la teoría «queer», sobre la que también tenemos una sesión esta semana, se trata de la opresión sexual. Pero argumenta que no podemos decir cuál es la causa subyacente de la opresión o las normas sexuales que tenemos, y sería arrogante tratar de dar una respuesta.

Así que la explicación que se plantea es que no hay una razón fundamental para la existencia de estas normas sexuales. Es sólo que esta o aquella persona «actúa» – y esa es la palabra que usan, » actúa» un rol de género, y enfatizo la palabra «actúa» porque obviamente se usa para dar la impresión de que no es esencial, que es un «acto». Y una vez que alguien realiza ese papel, tal vez sus hijos ven esa actuación y piensan que es normal, así que lo copian, y por medio de eso, tenemos esta especie de vasta red de actuaciones superpuestas y de ahí surge una norma particular, que básicamente puede o no haber sucedido. Es completamente accidental, esencialmente.

También afirman que decir que hay una razón subyacente para que esta norma sexual particular domine es como tratarla de una manera mística, porque estás tratando la causa como algo anterior y externa a la sociedad, y luego de alguna manera se impone a la sociedad. Pero la filosofía materialista del marxismo nos dice que, aunque hay leyes, por supuesto, hay leyes para la sociedad humana y todos los fenómenos naturales, pero no existen fuera de los fenómenos mismos. Son producto de la necesidad de todas las partes de interactuar de la manera en que lo hacen.

Y al final del día, esto se reduce a la existencia independiente del mundo material, que todos habitamos. El hecho de que necesitamos sobrevivir, de que necesitamos producir todo aquello con lo que vivimos, que nos obliga a entrar en relaciones concretas con los demás de las que no podemos prescindir, y esa es la razón por la que la sociedad humana tiene las diferentes leyes que tiene y que podemos explicar.

Pero la negación o el desconocimiento total de este hecho conduce a una arbitrariedad en la formulación de las ideas de los posmodernistas, y en este caso de los teóricos queer, y sobre el problema de lo que llaman la regresión infinita. La regresión infinita significa, en otras palabras, que no existe capacidad para comprender ningún punto de partida o ninguna razón de que algo para que haya sucedido. Podría haber sucedido de cualquier otra manera, y es arbitrario entonces. Y así, en el mejor de los casos, meramente debemos contentarnos con describir los diferentes fenómenos que encontramos en la sociedad, sin ninguna comprensión de su razón de ser. En la práctica, esta filosofía sólo termina produciendo listas de opresiones y de diferentes agravios sin ninguna explicación. Y, por lo tanto, tampoco hay solución, o si la hay, es imposible saber cuál es.

Y podemos ver esto muy claramente en la actualidad con la “política de identidad”, que estoy seguro que la gente ha notado: se presenta a sí misma como una lista interminable de nuevos tipos de malos comportamientos que se están descubriendo y a la gente se le debe decir que no haga esto o aquello, sin ninguna comprensión de por qué sucedió.

Así que hace unos años, tuvimos la idea, difundida en torno al llamado manspreading “extensión masculina” (cuando un hombre abre demasiado sus piernas al sentarse en el transporte público), donde se identificó como un problema de arrogancia de los hombres por abrir demasiado sus piernas cuando están sentados. Hoy en día la última idea de moda es la llamada Karen, ya sabes, la mujer blanca que es muy mandona en las tiendas. Y eso parece ser todo lo que esta filosofía produce en términos de política, una lista cada vez mayor de artículos de opinión y artículos que hablan de todo esto, «este tipo de persona es muy molesta u opresiva, ¿no es así?». Y, por supuesto, algunos de ellos son ciertos y son un problema, pero no hay ninguna explicación o comprensión en absoluto al respecto.

Y así, irónicamente, terminan realmente esencializando la opresión y haciéndola parecer completamente natural e inevitable, porque no tienen ninguna explicación para ello. Ciertamente para mí, esa es la impresión que uno tiene al leer todos estos artículos, uno se inunda con todas estas cosas muy deprimentes sin ningún sentido de solución, y la conclusión que uno está tentado de sacar es que «Bueno, así es como son los seres humanos. Son realmente desagradables entre unos y otros todo el tiempo».

Y no se trata sólo de que la gente malinterprete las ideas de los filósofos actuales. Es que es esto fundamentalmente lo que los propios filósofos proponen. Así que Judith Butler, la persona más prominente de la teoría queer, propone la idea de que lo que debemos hacer es sólo una especie de parodia, a nivel individual, sólo una especie de parodia de las normas sexuales que encontramos opresivas. Eso es, básicamente el pronóstico de lo que hay que hacer. O para Deleuze y Guattari, que son dos prominentes posmodernistas franceses que trabajaron juntos, para ellos, la fuente de toda opresión es una especie de jerarquías de ideas, teorías que intentan decir «Esto es correcto y esto es incorrecto», porque eso es opresivo y establece tabús.

Pero su respuesta a esto es, por lo tanto, decir: «Bueno, porque el pensamiento está ligado a todos estos tipos de jerarquías que son intrínsecamente opresivas, debemos escapar del pensamiento». Así que empezaron a celebrar la esquizofrenia y argumentaron que, si seguimos los deseos de nuestro cuerpo en vez de nuestros pensamientos, ese podría ser el camino a la libertad.

Ahora voy a leer en voz alta una cita de Lyotard, que es su tipo de respuesta, muy similar a la de Deleuze y Guattari. También encuentra el lenguaje y el pensamiento inherentemente opresivos, por lo que su respuesta es esencialmente escapar del pensamiento, y voy a leer su cita para darles una idea. OK, dice: 

«Detener la producción, robo compulsivo como modalidad de consumo, negarse a trabajar, comunidades, espectáculos improvisados en la calle, movimientos de liberación sexual, ocupar las plazas, ocupaciones ilegales, secuestros, producción de sonidos, palabras y colores sin intención artística – aquí están los hombres de la producción, los maestros de hoy, marginales, pintores experimentales, pop, hippies e yippies, parásitos, locos, locos de remate. Una hora de sus vidas ofrece más intensidad y menos intención que 300.000 palabras de un filósofo profesional.”

Creo que todos podemos estar de acuerdo en que una hora de la vida de casi cualquier persona vale más que cualquiera de los escritos de este filósofo en particular, si podemos llamarlo así. Y sobre la base de esta filosofía, aunque típicamente se dirige contra la opresión y cosas como el racismo y el imperialismo, no está claro por qué alguna ideología en particular debería ser rechazada, porque para ellos, las ideas y la ideología de cualquier sociedad dada, todas ellas son sólo relativas; como ninguna puede ser descrita como objetivamente verdadera porque decir que algo es objetivamente verdadero y es la idea correcta, es en realidad opresivo en sí misma. Así que no hay ningún fundamento real, en realidad, para rechazar ninguna idea en particular, incluso las ideas del fascismo.

Y lo que realmente se destaca en todo este escrito es el carácter inherente e increíblemente frívolo del mismo. Creo que su papel sirve y ha servido, obviamente como he dicho, para desacreditar la idea de progreso, y al hacerlo, intelectuales que podrían ser realmente ganados al marxismo o a la causa de la clase obrera, son llevados por estos caminos inofensivos, estos caminos ilusorios. Y también creo que pueden conseguir un eco con cosas tan mal discutidas y escritas porque básicamente, sirven a los intereses de los poderosos. Básicamente son inofensivos. Son completamente inofensivos para los poderosos. Así que, en los años ‘70 y ‘80, e incluso más en los ‘90, se promovió este tipo de perspectiva y todos estos textos fueron producidos porque, en mi opinión, sirvieron para un propósito muy útil que era desacreditar la idea de la revolución y de la teoría marxista.

Y termina llegando a estas ridículas conclusiones, y sólo daré una última cita mientras discuto esta parte. Esta es de Baudrillard, que es otro posmodernista francés. La cita no es de él, pero le gustaba mucho citarla y la tomó, la adaptó y la cambió para hacerla más abiertamente posmoderna, así que son sus propias palabras. Y dice: «Más allá de un cierto momento preciso en el tiempo, la historia ya no es real. Sin darse cuenta, toda la raza humana de repente dejó atrás la realidad. Nada de lo que ha ocurrido desde entonces ha sido verdad. Pero somos incapaces de darnos cuenta. Nuestra tarea y nuestro deber ahora es descubrir este punto, ya que mientras no lo comprendamos, estamos condenados a continuar con nuestro actual curso destructivo».

Y esto me lleva al último aspecto del posmodernismo que quiero discutir, lo que me lleva a su carácter paradójico, la auto-contradicción en el corazón del mismo. Esta absurda afirmación de que la realidad ya ha sido superada y que nada es verdad, es obviamente una tontería y se contradice a sí misma en sus propias frases. Para que algo ya no sea cierto, obviamente requiere que haya una realidad con la que se contradiga. La única base para que algo sea verdadero o falso es si está o no de acuerdo con la realidad objetiva, con el mundo material, esencialmente.

Y también, otras partes de él cometen el mismo tipo de errores extraños, como «En cierto momento preciso del tiempo» – en otras palabras, el tiempo es real. Pero entonces toda su filosofía se dedica a la negación de la historia y del tiempo objetivo.

Y esto me recuerda la paradoja del “solipsista”. Un solipsista es alguien que argumenta que el mundo exterior simplemente no existe. Todo es una proyección de su propia imaginación, de su propia conciencia. Pero cualquiera que defienda esto – y hay gente que lo ha defendido – es inherentemente absurdo y se contradice a sí mismo. Por supuesto que se contradicen en la práctica con cada momento de su vida diaria, por así decirlo, ya sea cuando eligen comer, cuando miran antes de cruzar la calle – demuestran que, en realidad, realmente creen en una realidad material independiente. No sólo eso, sino que la persona que está sosteniendo este argumento hace el esfuerzo de escribir un libro entero y hacer que la gente lea ese libro en un intento de convencerlos de que ellos mismos no existen.

Al negar la generalización o el esencialismo, es decir, cualquier intento de explicar los rasgos generales de la realidad, están cayendo en este tipo de paradoja. Les daré algunos ejemplos de las conclusiones a las que llegan y del tipo de resultado político, o conclusiones políticas de sus filosofías.

Ahora, Foucault es probablemente el posmodernista más influyente. Y como resultado de su rechazo del esencialismo o «metanarrativas», en lugar de desarrollar una nueva teoría sobre la naturaleza de la sociedad y las leyes de la sociedad, etc., se dedicó a estudiar la historia de la opresión en diferentes instituciones, como el sistema penitenciario, la salud mental o la psiquiatría, etc. Y resumiendo su filosofía a este respecto, dijo lo siguiente: «No hay lugar para un  gran rechazo, ni para un alma de revuelta, fuente de todas las rebeliones, ni hay ley pura del revolucionario. En cambio, hay una pluralidad de resistencias, y cada una de ellas un caso especial».

En otras palabras, no tenemos ni idea de cómo se podría lograr la emancipación, porque hay muchos tipos diferentes de luchas por la liberación. Cada una de ellas no tiene nada que ver con ninguna de las otras.

Ahora, en primer lugar, ¿dónde traza la línea de la generalización? Lo que parece decir Foucault es que no se puede generalizar la sociedad, no se pueden generalizar todas las luchas. Sólo se puede discutir de luchas individuales. Pero entonces, seguramente cuando se discute el sistema penitenciario o la psiquiatría y el tratamiento de la salud mental, seguramente eso también implica inherentemente hacer bastante generalización, a través de muchos países y siglos diferentes. ¿Por qué está bien ese tipo de esencialismo? Y la declaración en sí misma es inevitablemente una declaración general sobre la sociedad. Como él dice, «No hay lugar para un gran rechazo, no hay un alma de rebelión». Por lo tanto, inconscientemente, está declarando un estado general de cosas o haciendo una afirmación sobre la naturaleza de la sociedad en su conjunto. Pero es algo que nunca justifica, o nunca explica por qué no hay o no puede haber ningún tipo de lógica o ley general para la revolución o para cualquier otra cosa en toda la sociedad.

Además, en su obra hace una afirmación aún más explícita sobre la naturaleza de la sociedad, a saber, que para él el rasgo esencial que define toda relación social es el poder y la dominación. Sólo que, por alguna razón, en cada caso, el poder es ligeramente diferente en cada institución social y de alguna manera nunca logra desarrollar un carácter general. No sólo es una generalización, sino que está muy mal argumentada, sin hechos reales ni pruebas que la respalden. ¿Por qué el poder es el rasgo general de la sociedad y no las relaciones económicas, por ejemplo?

¿Y qué es el poder, de todos modos? Es una generalización completamente abstracta – la peor clase de generalización, desprovista de todo contenido, sólo totalmente abstracta. Y evita tener que abordar eso, por supuesto, centrándose sólo por separado en cada caso individual de poder en diferentes instituciones. Pero entonces concluye que el poder es general para todos los fenómenos sociales la cuestión más importante que, por alguna razón, nunca se explica.

Y este problema se encuentra en todas las filosofías posmodernistas. En la teoría queer es la opresión sexual en la que se centra, y se declara que la opresión sexual tiene esta forma, que es performativa. Es la gente que actúa de una cierta manera, desempeñando un cierto papel. Pero por qué es así, y no un producto de las condiciones materiales, esto nunca se explica. Así que este es el peor tipo de generalización, en otras palabras. Y podría seguir con muchos otros ejemplos. Sólo daré un par.

Deleuze y Guattari, a quienes ya he mencionado, sostienen que no debemos hacer generalizaciones porque cualquier pensamiento que se base en generalizaciones crea jerarquías de ideas. Esta idea es correcta, esa idea es incorrecta, y por lo tanto oprime a las personas que suscriben diferentes ideas, y por lo tanto esa es la fuente de la opresión y no debemos hacer eso. Pero al hacerlo, están afirmando que conocen la fuente de toda la opresión. En otras palabras, están haciendo precisamente el tipo de generalización que dicen que es tan mala, para afirmar que tienen la respuesta, y todas las demás teorías acerca de por qué tenemos opresión y desigualdad, están equivocadas. Es una paradoja. Es auto-contradictorio.

Los posmodernistas sostienen que el esencialismo o las metanarrativas son algo muy simplista e ingenuo, una arrogancia, ya sabes – la gente que piensa de esa manera, de manera arrogante, piensa que tiene todas las respuestas. Bueno, ciertamente hay gente que hace generalizaciones muy pobres de una manera arrogante y descuidada. Y yo diría que la calidad de moda del posmodernismo es un perfecto ejemplo de ello.

Además, esta perspectiva que escuchamos de los posmodernistas todo el tiempo, que el marxismo, por ejemplo, es muy simplista porque simplemente reduce todo a la clase, la lucha de clases – es reduccionismo de clase, como dirían, y dicen que esto es muy simple. Y se dice que, en vez de eso, debemos tener una filosofía muy matizada, porque la realidad es extremadamente compleja. Aunque, como he dicho, no creo que ellos mismos se las arreglen bien, porque sus propias afirmaciones son muy simplistas, muy repetitivas y muy mal argumentadas.

Ahora, todos podemos estar de acuerdo en que la sociedad y el mundo natural son cosas muy, muy complejas. Creo que podemos decir que la humanidad nunca llegará a un punto en el que hayamos respondido a todo y comprendido todo sobre la realidad. Sin embargo, la mera afirmación de que las cosas son muy, muy complejas es en realidad unilateral. En realidad, los fenómenos más complejos pueden tener leyes muy simples que los gobiernan. La comprensión de esas leyes no significa que tengas una bola de cristal y que puedas predecir todo lo que sucederá. Te daré un par de ejemplos.

La teoría de la evolución de Darwin – todos podemos estar de acuerdo en que la vida orgánica es fenomenalmente compleja y estamos muy lejos de haberla explicado completamente. Creo que también podemos estar de acuerdo en que la idea básica de la evolución, es decir, de la selección natural a través de diferentes mutaciones de una generación a la siguiente, es una idea bastante simple y en realidad es bastante fácil de explicar y entender. ¿Significa eso que debemos por lo tanto descartarla como anticuada, esencialista, simplista, reduccionista, etc.? Y por supuesto, entender los fundamentos del darwinismo no significa que puedas simplemente cruzarte los brazos, sentarte y pensar que has entendido todo el mundo orgánico para siempre.

Y el marxismo es así. Las ideas básicas del materialismo histórico, por ejemplo, creo que son bastante fáciles de explicar. Una afirmación como «la historia de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases» no significa que no sea necesario estudiar esas luchas de clases, o que literalmente no ocurra nada más y que no haya nada más que tenga alguna influencia en la sociedad.

Y esta contradicción dialéctica entre lo simple y lo complejo que encontramos en todo el mundo natural. Es imposible predecir, con un sistema complejo, es imposible predecir el movimiento exacto de cualquiera de las partes de ese sistema. Nadie puede predecir exactamente cuando alguien va a morir, por ejemplo. La persona más sana podría morir mañana de la forma más aleatoria e inesperada. Pero podemos entender y predecir con mucha precisión el número de muertes en un país determinado en un año determinado, que por supuesto es algo que se está utilizando para apuntalar la mentira de que las estadísticas del gobierno sobre el número de personas que han muerto por coronavirus, sólo se puede hacer por la fiabilidad de ese hecho básico.

La sociedad humana es, en última instancia, algo natural. Los humanos son seres físicos y naturales. Somos animales. Aunque claramente tiene sus propias leyes, la idea de que debería ser fundamentalmente inexplicable en cómo se desarrolla es completamente poco científica y en realidad muy, muy anticuada. Y a pesar de la complejidad de la sociedad capitalista, ciertamente tiene leyes predecibles, como las crisis capitalistas y las revoluciones políticas, o las revoluciones sociales. Y nadie, ningún marxista piensa que sabe cuándo llegará la próxima revolución o exactamente cuándo y dónde o cómo ocurrirá. Pero podemos decir con certeza, mirando la historia del capitalismo, que estos son rasgos regulares de la sociedad capitalista. No sólo eso, sino que también podemos explicar por qué suceden. Y es el trabajo y el deber de los marxistas estudiar minuciosamente la historia de las revoluciones, la historia de la clase obrera, las leyes del sistema económico capitalista, etc. Y no hay ninguna otra organización política en el mundo, aparte de la CMI, que ponga tanto énfasis en discutir y estudiar cuidadosamente la historia del movimiento obrero, etc. La teoría marxista, básicamente.

Y deberíamos, entre otras cosas, salir en defensa de la generalización. Sólo para volver al punto anterior sobre el carácter paradójico del posmodernismo al negar la generalización, mientras hacen generalizaciones al afirmarlo – no sólo su posición es anti-filosófica, que consiste en descubrir estas cosas, sino que es un pensamiento anti-humano. No se puede tener un pensamiento sin generalizar. Esto es en lo que se basa todo pensamiento – digamos, soy un hombre, o esto es una mesa, o esto es un pedazo de papel. Estas son generalizaciones. La mesa es, por supuesto, diferente a todas las demás mesas. Entonces, ¿cómo puedo usar ese término?

Entonces, no tiene sentido negar esto. Lo que necesitamos es basarnos en información precisa y en las mejores generalizaciones teóricas, en lugar de despreciarlas.

Y finalmente, no se puede esperar luchar contra la opresión con una actitud pesimista. De hecho, creo que es deshonesto e irresponsable dedicar toda su filosofía a la discusión y el estudio de la opresión en todas sus formas, pero luego negar la capacidad de comprenderla y de hacer algo al respecto. Para los revolucionarios o cualquier persona seriamente interesada en acabar con la opresión y emancipar a la humanidad, el marxismo es indispensable, porque nuestro optimismo no es arbitrario, sino que se basa en un materialismo completo y un método.

¿Y no ha sondeado la humanidad las profundidades de todos los misterios que nos rodean, y ha comenzado a resolver uno tras otro todos estos misterios? ¿Y no hemos demostrado la validez de estas generalizaciones y teorías – no sólo en la teoría, sino en la práctica, transformando el mundo y la sociedad que nos rodea? ¿Y no han sentado estos descubrimientos y esta tecnología las bases de una sociedad en la que nadie tiene que pasar hambre, nadie tiene que morir de una enfermedad innecesaria, y nadie debe vivir sin un hogar? Y también, ¿no nos hemos levantado como clase en innumerables ocasiones para luchar contra el capitalismo y desafiar a este sistema capitalista en su conjunto?

Así que debemos tener una enorme confianza en nuestra capacidad para entender las cosas y cambiar el mundo para mejor. Por supuesto, lo que nos frena en general es el sistema capitalista. Pero más específicamente, también, la capacidad de transferir este método científico a nuestra propia sociedad, a nuestros propios organismos sociales – para examinarlo, ver cómo funciona, ver cuáles son los problemas, y proponer soluciones claras y poner en práctica esas soluciones para que podamos vivir mejor.

Pero los académicos de la clase media del posmodernismo se detienen ante el umbral de la lucha para aplicar un enfoque científico a la sociedad. Y nos dicen: «¡No lo crucen! Ni siquiera lo intentes. De hecho, es peligroso si lo haces». Bueno, tal vez es peligroso para ellos porque tienen mucho que perder. Pero la clase obrera no tiene nada que perder más que sus cadenas, y un mundo entero que ganar.

Intervenciones

Hamid: Gracias Dan, por tu excelente introducción.

Creo que como dijo Dan, los posmodernistas se creen muy listos. Atacan al marxismo, pero por supuesto no al marxismo real. En cambio, como Dan explicó, toman un marxismo bastardo, de los estalinistas en realidad, que en realidad es una filosofía extremadamente dura y seca – que todo está fijo, que todo está predeterminado y pasa por etapas muy, muy específicas de una manera muy mecánica.

Ahora bien, esta visión del mundo, que también se conoce como visión metafísica, es como los viejos libros de biología de la Edad Media, donde los monjes se sentaban y categorizaban miles de tipos de flores o mariposas o algo más, describiendo todos los rasgos generales, o los libros de texto de anatomía que enumeraban varias partes del cuerpo de un ser humano, los tamaños y las características generales. Pero, por supuesto, si miras en la naturaleza, nunca encontrarás un hombre o un animal o una planta similar a esas generalizaciones. No sólo todos los seres individuales son diferentes a nuestras generalizaciones, sino que todos los seres y especies están en un constante estado de flujo y cambio.

Pero los posmodernistas toman esta visión rígida que los estalinistas presentaron, y dicen, «Bueno, ya que todo es diferente, no puedes categorizar nada». Así que, para ponerlo en palabras filosóficas, no hay identidad, sino sólo diferencia. Pero Hegel hizo un comentario muy interesante sobre eso. Dijo que si no reconoces la identidad, y sólo reconoces la diferencia – si dices que una luna es una luna, este hombre es un hombre, el segundo hombre es un hombre, sólo estás diciendo que una luna es en sí misma, un hombre es él mismo, y así sucesivamente, lo cual es lo mismo que la cruda y inerte visión metafísica del mundo contra la que se suponía que los posmodernistas, en primer lugar, se rebelaban.

Y de hecho, sería una visión aún más cruda que la de los monjes medievales, que al menos trataron de poner sus crudas opiniones en algún tipo de categoría más amplia. En realidad, la identidad y la diferencia van juntas. Todo es en sí mismo, y algo más al mismo tiempo. La naturaleza es un todo interconectado, y la contradicción es la base de todo desarrollo y movimiento.

Los posmodernistas también están obsesionados con la posibilidad. Como Dan explicó, todo es posible. Nada es necesario. La Luna podría chocar con la Tierra mañana. Critican a los marxistas por creer en la necesidad, que es otra palabra para denominar a las leyes de la naturaleza. Pero de nuevo, en realidad, Hegel, mucho antes de que estos tipos dieran una crítica mordaz a esta visión del mundo, dijo que la posibilidad es una categoría extremadamente pobre. En teoría, sí, la Luna pudiera chocar con la Tierra. Después de todo, la fuerza gravitatoria de la Tierra es muy fuerte. Pero también hay fuerzas en juego, que son las fuerzas centrífugas que tiran hacia el otro lado. Y luego tenemos los efectos gravitacionales de otros objetos. Y es la unión de todas estas fuerzas lo que constituye la necesidad, o las leyes de la naturaleza en otras palabras.

Los posmodernistas se creen muy inteligentes y complejos cuando dicen que todo es posible. Pero en realidad, sólo tienen una visión unilateral de la realidad.

Ahora, en todo ser hay una fuerza en decadencia. Sí, pero también hay una fuerza compensatoria hacia una mayor complejidad. Como ejemplo, veamos a los seres humanos. Si dejas a un ser humano pasivamente a sí mismo, sin hacer nada, se moriría de hambre y de sed. Por supuesto, eso no ocurre, ¿verdad? Ese es sólo un lado de la historia. Y para mantenerse, los seres humanos desarrollan herramientas, colaboran para ganarse la vida. Y esa es la base esencial de la sociedad humana. Las herramientas que los humanos desarrollan transforman su sociedad.

Por ejemplo, vimos que con el auge de la agricultura primitiva llegó el fin de la vida nómada. Con el aumento de la producción industrial capitalista llegó la era de las grandes ciudades metrópolis, sólo por nombrar algunos ejemplos. Decir como los posmodernistas de entonces que no hay etapas en la historia, que no hay progreso, es algo completamente ridículo. Una vez más, creen que son matices. Resaltan el hecho de que hay cosas que son comunes a todas las sociedades de clases. Incluso hoy en día, existe la esclavitud: 660.000 esclavos en el África subsahariana, trabajando en las minas de diamantes y otros lugares. ¿Pero eso significa que nuestra sociedad actual no es cualitativamente diferente de las sociedades de esclavos romana y griega? O después de la Revolución Inglesa, Carlos II, a cuyo padre le cortaron la cabeza durante la Revolución Inglesa, fue reinstaurado. Pero esa no fue la reimposición del feudalismo. Al contrario, fue un medio para que el nuevo orden burgués utilizara a la familia real para estabilizar su propio gobierno.

Y creo que eso es lo principal del posmodernismo – que piensan que son muy profundos, hablan muy mordazmente de las generalizaciones, pero terminan haciendo las generalizaciones más obscenas posibles: no podemos generalizar etapas en la historia, así que todo es sólo una etapa. Dicen que están en contra de las grandes narrativas, pero esa es la más grande y cruda narrativa que se pueda tener. No hay leyes de la naturaleza, sólo una ley de la naturaleza, que es que no hay ley. Y en lugar de ver la naturaleza como un complejo conjunto diferenciado, que dicen ver, en realidad reducen todo a un bloque estático, sin contradicciones, sin movimiento y sin dirección.

Antonio: El posmodernismo tiene que agradecer parte de su pensamiento a los filósofos franceses posestructuralistas. Algunos de ellos, como Foucault o Deleuze, eran considerados marxistas, pero en realidad, su apelación al marxismo era superficial. Su filosofía es una mezcla ecléctica en la que uno de sus principales puntos de referencia es Nietzsche.

Nietzsche fue recuperado y reivindicado por todos los principales aspectos reaccionarios controvertidos de su filosofía, y presentado como el filósofo de las diferencias, el campeón de la pluralidad. Nietzsche fue el partidario del anticapitalismo romántico. Estaba en contra de la decadencia de los valores burgueses, era partidario de la venganza aristocrática. Es increíble que un filósofo que defiende el gobierno de la élite ahora sea bienvenido por todos como el defensor de la pluralidad.

La burguesía toma a Nietzsche, en primer lugar, como una forma de deshacerse de Marx. Y redujo el marxismo a una caricatura, al reduccionismo económico. La dialéctica, sin distinción alguna entre el enfoque especulativo de Hegel y el materialista de Marx y Engels, fue condenada porque es “totalitaria”. La razón que se da se encuentra en el hecho de que, en el pensamiento sutil, en el que las diferencias se conciben como oposición, son superadas en el movimiento dialéctico.

El punto fundamental es que rechazaron la idea, la idea misma de la contradicción dialéctica, y en particular sobre la cuestión de la unidad de [los opuestos], que era un sustituto de la diferencia. La diferencia no es una oposición, no es un polo negativo de un positivo, pero es en sí misma positiva. Así que, de esta manera, una diferencia metafísica es sustituida por la metafísica más tradicional de la identidad. El resultado es que la realidad ha sido negada, en su propia complejidad e interconexión. En realidad, en toda esencia, hay totalidad.

Desde el punto de vista marxista, no hay ningún mundo entero abstracta por conocer, pero el resultado de la posmodernidad es el rechazo de una visión orgánica de la sociedad. Los posmodernistas sostenían que es imposible conocer la ruptura de la sociedad, no en la periferia, sino en el corazón mismo del sistema, como la visión marxista. En su teoría, en la teoría posmodernista, su pensamiento sería “antijerárquico”, creo que es la palabra, antijerárquico, capaz de garantizar el pluralismo. En esta teoría, el pluralismo garantizaría la resistencia a la totalidad, al aspecto totalitario del capitalismo. Estamos seguros de que esta teoría les permitió ser completamente legitimados, que esta filosofía fuera completamente legitimada en la época de la propaganda sobre el fin de las ideologías.

Al final, los filósofos posmodernistas, sustituyen su propia jerarquía a la del materialismo histórico. La “diferencia”, por ejemplo, es una de ellas, como el deseo, el cuerpo, etc. Y naturalmente, obviamente, tienen su propia generalización. Por ejemplo, la idea de que los hechos no existen, sino sólo interpretaciones de estos. Así que el papel de la diferencia cultural se hace muy prominente, y se utiliza contra una visión de clase de la sociedad. Sin embargo, lo llaman una interpretación materialista y antimetafísica de la sociedad. Las tendencias idealistas son evidentes. Como es evidente, el irracionalismo también lo es.

Lo que ponen en discusión es toda la racionalidad occidental. Piensan que es la racionalidad, unilateralmente como una forma de gobernar la realidad, y nunca, nunca como la emancipación. Para un punto de vista marxista, el desarrollo histórico no está determinado por el desarrollo de la razón, sino por el desarrollo de las fuerzas productivas. Este desarrollo es posible gracias al desarrollo racional de la ciencia y de la técnica. El problema no se debe a la razón en sí misma, sino a la irracionalidad del sistema capitalista.

Marx y Engels defienden el papel progresivo de la razón como el de la ciencia, pero no se inclinan a declararlo. […] Los marxistas afirman que el socialismo moderno, por un lado, es el fruto de la lucha de clases, es el resultado del antagonismo de clase. Por otra parte, desde un punto de vista radical, aparece al principio como el seguimiento natural de un desarrollo más radical y consistente de la Ilustración.

Y dicen esto, Marx y Engels al mismo tiempo, critican los rasgos ideológicos, incluyendo el universalismo abstracto de la Ilustración. Sabemos ahora, como Engels escribió, que este reino de la razón no era nada más que el reino idealizado de la burguesía. Pero esta idea de lo que es la razón, que tiene un valor intrínseco para garantizar la emancipación humana, sigue siendo la principal característica del socialismo utópico. Sólo con Marx, el socialismo aparece como un resultado necesario de la lucha entre las dos clases principales. El posmodernismo elimina completamente esta característica, y se limita a considerar al marxismo fuera de sintonía porque es una canción de la época moderna.

Lo último sobre Foucault. Foucault, que introdujo la concepción del poder como la relación asimétrica que se antepone a la relación social de producción, e impregna todo. El poder no es una cosa, sino un elemento común que se puede tomar. Esta cuestión del poder se libera de toda relación entre las clases. El poder es la relación o, mejor dicho, una pluralidad de relaciones que se infiltra en todo el cuerpo social. Pero el mundo material, el poder, el poder del conocimiento de Foucault no es menos esencial que el marxista, con la diferencia de que no permite una lucha generalizada, pero si tienes suerte, sólo puedes oponer una resistencia parcial. Generalmente, en el posmodernismo, se critica la idea de que podemos conocer la esencia de las cosas. Pero la idea de poder de Foucault es absolutamente esencialista.

Es muy probable que choquemos durante un período de tiempo con esta teoría, y también con sus consecuencias políticas. Además, debido a la pobreza del marxismo académico que persigue el posmodernismo con esta misma teoría. De todas formas, la respuesta no puede venir de la universidad, sino de la construcción de una verdadera organización marxista, capaz de golpear esta idea en el choque de las diferentes clases, y de las movilizaciones que veremos.

Niklas: Gracias. Quería hablar un poco sobre el conocimiento y cómo sabemos las cosas. Un aspecto del posmodernismo es un escepticismo fundamental sobre todo. Pero tendrán una visión consistente de la relación entre la materia y la conciencia. Pero en general, tienden hacia el solipsismo, y que la única cosa que puedes conocer realmente es a ti mismo, que no podemos saber realmente nada sobre otras personas, no podemos conocer realmente los fenómenos de la naturaleza, no podemos conocer la historia. Todo lo que podemos conocer es a nosotros mismos y nuestra propia experiencia, incluso hasta un punto en el que, es casi como si sólo pudiéramos conocer nuestros propios sentimientos. Pero quienes adoptan este tipo de actitud, se enfrentan a problemas en la vida cotidiana.

Si no puedes saber nada de nada, ¿cómo sabemos qué comer? ¿Cómo sabemos qué comer? ¿Cómo sabemos que tenemos que comer, etc, etc. Es imposible vivir tu vida de esa manera. Y es muy similar a algunas de las ideas contra las que Lenin polemizó. A pesar de que ellos siempre dicen que vienen con nuevas ideas, todas ellas, bueno, la mayoría de las ideas que están planteando fueron criticadas por Lenin y por otras personas antes de Lenin, para ser honesto. Puedes encontrar una colección de estas ideas y las polémicas de Lenin contra ellas en Materialismo y Empiriocriticismo. Y en ese libro, Lenin cita a un profesor agitado, que creo que puede representar a muchos académicos.

Él trata de responder al punto sobre «¿Qué pasa con la comida y estas cosas cotidianas?» Y lo descarta, dice, «Tales pruebas sólo son valiosas para burlarse»… O dice, «mi escepticismo no se refiere a los requerimientos de la vida práctica, sino que permanece dentro de los límites de la filosofía». Bueno, uno puede preguntarse, ¿cuál es el punto de una filosofía que no se ocupa de la vida cotidiana? O para el caso, ¿una filosofía que no te da ninguna orientación sobre cómo cambiar la sociedad?

Bueno, es completamente inútil. Es muy fácil poner, inventar, hacer críticas y varios tipos de argumentos en contra de algo. Y los posmodernistas son expertos en eso. ¿Cómo puedes saber eso? ¿Cómo puedes hacer eso? Y así sucesivamente. Pero en realidad no se les ocurre ninguna solución nunca. Es un mundo bastante deprimente, para ser honesto.

En realidad, el marxismo respondió a estas preguntas… bueno, Marx las respondió. Y lo encuentras también, y lo encuentras en todos los textos marxistas. Y Lenin básicamente lo resume. El punto de vista de la vida, de la práctica, debe ser lo primero y fundamentalmente la teoría del conocimiento, e inevitablemente conduce al materialismo, dejando de lado las interminables invenciones de la escolástica de los profesores”..

El punto es que aprendemos a través de la experiencia. Aprendemos a través de la lucha, de la observación, y ponemos a prueba las conclusiones que sacamos de estas observaciones, y probamos constantemente nuestras ideas. Y esto también se relaciona con la lucha de clases. La clase obrera, cuando empiece a moverse, pondrá a prueba las ideas y los prejuicios que tiene, e inevitablemente, algunas de las ideas no les servirán, se encontrará que no se corresponden con la realidad. Digamos, por ejemplo, las ideas del reformismo. Y para una consideración […] de prueba de ideas, adquirimos más conocimiento, y descartamos las ideas falsas y los prejuicios.

Y por lo tanto, podemos aprender realmente algo sobre el mundo, y a los posmodernistas les gusta plantear cosas absolutas. Bueno, no se puede saber todo sobre esta mesa o la manzana o lo que sea. No conoces cada molécula, cada átomo de esta manzana. Y eso es cierto. Ciertamente, por cada manzana aislada, no tendrías ese tipo de conocimiento. Pero tenemos ideas generales de las manzanas, que a través de la experiencia personal y también social han sido probadas múltiples veces. Así que sabemos que son comestibles y nutritivas y sabrosas. Y aunque podamos encontrar algunas manzanas que no se ajustan a esas reglas generales, podemos, creo que es seguro decirlo, pero sabemos algo en general sobre las manzanas.

Con el desarrollo de la ciencia, obviamente aprendemos más y más cosas sobre el mundo que nos rodea, incluyendo las manzanas. Pero en general, no invalida lo que sabíamos de ellas antes. Las leyes de Newton no se volvieron obsoletas debido a los descubrimientos de Einstein. Las leyes de Newton eran perfectamente suficientes para muchas actividades humanas. Pero si queremos ser capaces de construir naves espaciales o lanzar satélites y así sucesivamente, no son suficientes. Así que el desarrollo del conocimiento es una aproximación gradual donde descubrimos más y más cosas sobre los objetos y fenómenos del mundo.

Y así podemos aprender algo sobre los demás seres humanos también. Podemos empatizar con ellos. Podemos escucharlos y así entender algo sobre su experiencia. Incluso si no es exactamente la misma que la nuestra. Y así, de esa manera, no es imposible para los trabajadores blancos mostrar solidaridad con los trabajadores negros, porque pueden escuchar y pueden entender. Y tienes la evidencia de eso en el movimiento Black Lives Matter, donde es abundantemente claro que los trabajadores blancos están apoyando el movimiento. Pero según los cínicos y escépticos del posmodernismo, eso nunca debió suceder.

Así que es bastante posible para los trabajadores, los trabajadores son bastante capaces de unirse a la lucha. Y obviamente nuestras ideas deben ser las que nos ayuden a unir a los trabajadores en la lucha, que nos ayuden a fortalecer los lazos de solidaridad, y a avanzar en la lucha y llevarla al siguiente paso. La clase obrera está llena de divisiones, no se puede negar. Pero nuestro trabajo es unirla, unir a la clase en la lucha, no crear un millón de divisiones y dividir a la clase de un millón de maneras diferentes.

Yola: Una expresión del posmodernismo es la idea de «narrativas» y «populismo de izquierda». En los últimos años la idea de que una «narrativa de izquierda» y un «populismo de izquierda» son el camino a seguir por los partidos de izquierda, ganó popularidad. Particularmente cuando nuevos partidos de izquierda como Syriza en Grecia y Podemos en España fueron testigos de un repentino ascenso y los líderes de estos partidos se refirieron a la idea de una «narrativa de izquierda» y un «populismo de izquierda».

Una de las teóricas más importantes de este concepto es la politóloga belga Chantal Mouffe. En los agradecimientos de su último libro, titulado «Por un populismo de izquierda», da un agradecimiento a Íñigo Errejón (un prominente ex político de Podemos) y a Jean-Luc Mélenchon por sus contribuciones y conversaciones personales. Pero también la líder del Partido de Izquierda alemán, Katja Kipping, dijo que es una gran fan del «populismo de izquierda». Kipping explicó: «debemos contrarrestar la narrativa de Merkel… con una narrativa diferente». Podemos encontrar muchos ejemplos como este con políticos reformistas de izquierda en todas partes.

Su idea básica es que las «narrativas» o «historias convincentes» hacen que la gente actúe de una determinada manera y de esta forma, la realidad se moldea. Según esta idea, se puede dar forma al mundo como se quiera con historias, siempre que la narrativa se convierta en «hegemónica» en la sociedad, es decir, siempre que haya suficientes personas que la crean.

Otra teórica, Julia Fritsche, escribe:

Debemos «dar la impresión de que la narración corresponde a experiencias compartidas. No importa si estas experiencias fueron hechas realmente». (Fritzsche p. 20)

Dicen que su objetivo es construir una identidad colectiva diciéndole a la gente que tienen intereses comunes y que las «élites» son su enemigo. Sólo si la gente «siente» que es una clase, se convertirá en una clase. Mirar el mundo a través de las narraciones» significa que a menudo ni siquiera ven las luchas de clase reales, están en permanente campaña buscando «enmarcar» la realidad para ver cómo se ajusta a sus consignas.

Como marxistas argumentamos lo contrario: Exactamente porque somos objetivamente parte de una clase obrera, nos damos cuenta de nuestros intereses compartidos. Nos vemos obligados a luchar debido a las condiciones objetivas, y esto cambia nuestra conciencia a medida que sentimos cada vez más la solidaridad de ser una clase.

Debido a que el «posmodernismo» es una ideología que dice que debemos hablar mucho para cambiar las ideas «hegemónicas», no obliga a los políticos a actuar. Por lo tanto, es una tapadera extremadamente útil para los reformistas que en realidad sólo quieren acceder al aparato del Estado para conseguir un buen puesto en el Parlamento, donde pueden cambiar el «discurso».

Chantal Mouffe escribe abiertamente contra la teoría marxista del Estado. En lugar de tomar el poder y luego destrozar el Estado, deberíamos reformar el aparato estatal desde dentro. Mouffe escribe: «El objetivo no es la toma del poder estatal sino», «el de ‘convertirse’ en Estado». (ib. 589.)

En realidad, esto significa que los políticos de izquierda cederán a la presión de la burguesía. Y explicarán que no tenían otra opción, porque la «hegemonía» de sus relatos no era aún lo suficientemente fuerte.

El mejor ejemplo de esto es SYRIZA. Su líder, Alexis Tsipras, tenía la idea de que «cambiaría el discurso hegemónico de la austeridad» en Europa. Fue a reunirse con el Papa para que la iglesia pudiera difundir las ideas anti-austeridad. Se negó a usar una corbata en público para dar un «símbolo» de cambio radical. Apeló a los políticos burgueses de Europa para cambiar la idea de que «la austeridad es racional». Exigió que la «Troika» de la austeridad, el BCE, el FMI y la Comisión Europea no se llamen más «la Troika».

Por supuesto, Merkel y los demás se rieron y con gusto se dejaron de usar la palabra «Troika». Pero aplastaron la voluntad de los trabajadores griegos y los obligaron a hacer brutales recortes.

¿Qué tienen que decir los «populistas de izquierda» sobre esta derrota? En un periódico financiado por el Partido de la Izquierda alemán podemos leer: «La lucha de SYRIZA se perdió porque sólo una resistencia relevante en los países centrales de la eurozona podría haber ayudado a las ideas de SYRIZA a lograr un gran avance.» (Seibert, p. 1.)

Por supuesto que no hubo «resistencia» a la austeridad por parte de la clase dirigente de la UE. Los que podrían haber resistido -y que empezaron a hacerlo en ese momento- eran los trabajadores y la juventud de Europa. En lugar de «cambiar la narrativa», e ir al Papa, Tsipras debería haber apelado a la clase obrera de Europa.

Los camaradas griegos de la CMI en ese momento, escribieron justo después de las elecciones: «¡No se hagan ilusiones al negociar con el capital europeo y sus instituciones! Nuestros oponentes son los intereses capitalistas, locales y extranjeros, que se esconden detrás de la Troika … ¡Nuestro único y verdadero aliado es la clase obrera europea!»

La descripción de que «desafortunadamente» todo tipo de factores son culpables de la derrota de Syriza, excepto el liderazgo de la misma Syriza, es típica del reformismo. Con la ideología de las «narrativas» y la «hegemonía», la culpa puede recaer fácilmente sobre los hombros de las masas.

Fritsche, el autor que mencioné antes, lo deja muy claro. Para explicar por qué fracasaron los grandes movimientos de masas de los últimos años, como los chalecos amarillos en Francia, el movimiento » Occupy » o el movimiento árabe, dice: «porque la gente potencialmente interesada los consideraba demasiado académicos, o porque pensaban que las tiendas de campaña eran bonitas y lindas, pero el capitalismo era de alguna manera mejor». Porque los ocupantes de las plazas se rindieron para volver a sus trabajos, o porque ocuparon lugares donde no molestaban a nadie». (p. 25.)

Esto es puro cinismo si pensamos en cómo la gente de países como Egipto o Túnez arriesgaron literalmente sus vidas, superaron las divisiones sectarias y estuvieron dispuestos a darlo todo para lograr la libertad. Su línea argumental es extremadamente cómoda para los políticos que no quieren enfrentarse a los capitalistas y que explican su propia inacción traidora y sus vacilaciones culpando a la «falta de hegemonía en la sociedad». El concepto de una Narrativa de Izquierda es un buen ejemplo de la conexión entre las ideas filosóficas y la práctica política.

Sin embargo, la tarea de los revolucionarios es descubrir esas ideas y la práctica que de ellas se desprende y contraponer soluciones reales para escapar de la miseria del capitalismo. ¿Ayudan las ideas a la clase dirigente, arrojan polvo a los ojos de los trabajadores y los activistas de izquierda? ¿O nos ayudan a cambiar la sociedad? Enfrentémonos a la realidad sin anteojeras «posmodernas», luchemos por un mundo sin explotación ni opresión – por un derrocamiento revolucionario del capitalismo.

Respuesta

Daniel: Gracias por todos los comentarios, fue una discusión muy buena. Pensé que los comentarios eran, realmente muy interesantes, aprendí mucho de los comentarios también.

Si hubiera podido darle un nombre a esta sesión, la habría llamado «posmodernismo, o no hay nada nuevo bajo el sol». Los posmodernistas suelen estar muy impresionados con la novedad. A menudo de forma bastante explícita – por ejemplo, Baudrillard escribe frecuentemente sobre cómo vivimos en un nuevo tiempo y que necesitamos nuevas ideas, y que todo es nuevo ahora y que todas mis ideas ahora – en otras palabras, son mejores porque aquellas otras ideas son viejas. El nombre en sí mismo, por supuesto, representa el modernismo, según ellos lo entienden, y para ellos, el liberalismo es una forma de modernismo que han superado, junto con el marxismo, y ahora son posmodernos, algo nuevo.

Creo que probablemente está claro para mucha gente que ha escuchado lo que he dicho y lo que han dicho los demás en esta sesión, es que el posmodernismo es en realidad sólo un refrito particularmente oscuro del liberalismo. Hacen hincapié una y otra vez en la opresión del individuo. Hacen hincapié en la pluralidad, y no hay una sola manera correcta de hacer las cosas o de pensar o, no hay soluciones … sólo debemos permitir que la gente haga sus propias cosas. Y es particularmente obvio con gente como Deleuze y Guattari, y Lyotard, que hablan de juegos de lenguaje y jerarquías del lenguaje, y que la fuente de la opresión es pensar de manera jerárquica y ser intolerantes con otros puntos de vista.

Así que sí, en mi opinión, es realmente sólo un refrito del liberalismo. Y la frase, «no hay nada nuevo bajo el sol», que expresa algo bastante cierto, que es que mientras vivamos en la sociedad capitalista, no hay realmente ninguna idea nueva que podamos encontrar. Si vas a tomar posiciones políticas, estás obligado a elegir: ¿Creo que el Estado necesita ser aplastado, o necesitamos trabajar dentro de él, como mencionó Yola? ¿Podemos comprender la realidad objetiva y las leyes de la sociedad humana, o no? Y así, a pesar de sus esfuerzos por parecer absolutamente nuevos, terminan tomando más o menos todas las posiciones estándar sobre las cosas que todos los liberales están defendiendo.

Hamid también mencionó la actitud hacia la diferencia, o el énfasis unilateral en la diferencia en oposición a la identidad que tienen. Y esto, con un lenguaje ligeramente diferente, lo encontramos también en la Escuela de Frankfurt, que continuamente enfatizaba la desunión y otros términos como colapso y fractura de la sociedad. Y esto, así que este tipo de énfasis filosófico abstracto en la diferencia tiene una clara justificación política o causa, digamos, que es un profundo pesimismo. No hay puntos en común, no hay solidaridad, no hay capacidad para unirse de manera poderosa. Sólo hay desorganización, básicamente.

Sólo quiero terminar con un punto, que es que a veces, discutiendo, mencionando que iba a hablar sobre este tema, algunas personas que conozco me han dicho: «Eso es extraño, porque el posmodernismo está muy pasado de moda ahora». Lo que quieren decir es como en el típico departamento de filosofía de una universidad, es obviamente, ha sido dejado de lado un poco. Su apogeo fue en los años 70 o 90, y por supuesto no puede permanecer por mucho tiempo. Tarde o temprano, esa moda pasa.

Pero yo diría que fuera de la universidad, su influencia en ciertos aspectos también está disminuyendo claramente. En cierto sentido, la política del blairismo, por ejemplo, es realmente el epítome del posmodernismo, el descarte de clase, el énfasis en la política de un solo tema, y el sentido de que la historia ha terminado y esas cuestiones están ya en el pasado. Eso fue realmente más fuerte en los años 90 y a principios de la década de 2000. Pero es muy difícil hoy en día negar la importancia de la clase, después de la crisis financiera y en la época actual con el coronavirus, la idea de que hemos pasado a una era post-historia es obviamente ridícula.

Y creo que el posmodernismo fomenta particularmente una atmósfera de cinismo y una especie de actitud sarcástica en la que si eres un posmodernista, lo más embarazoso sería ser muy sincero y estar comprometido con algo. Y creo que ese tipo de época ha pasado. Si miras la militancia y la ira que encuentras en la joven generación – mira los movimientos en EEUU en este momento – encuentras una sinceridad y una militancia que claramente sugiere una época y una conciencia diferentes.

Lo que me lleva a otro punto, es que desacredita su determinismo tecnológico. Por supuesto, al posmodernismo no le gusta mucho pensar en sí mismos como deterministas de ninguna manera. Pero es claro cuando lees sus teorías que son muy deterministas tecnológicamente. Lo que quiero decir es que cuando intentan explicar por qué vivimos en una época posmoderna, siempre dicen: «Bueno, es porque tenemos cosas como MTV». Por supuesto, estaban escribiendo en los 80 cuando eso era lo nuevo. «Tenemos MTV, percibimos la realidad a través del mundo simulado del programa de televisión y la telenovela, y todos los políticos tienen sus terapeutas, etc.»

Y ahora, creo que esto es un ejemplo de un determinismo muy simplista. Y para mí, no lo demuestra el hecho de que en la época actual en que vivimos, en la que la política se ha polarizado tanto y la gente se preocupa tan apasionadamente por las causas y vemos un aumento de la militancia, y sin embargo, esto ha sucedido en una época en la que el mundo simulado, si se quiere, de la tecnología de las comunicaciones ha alcanzado una dimensión que no se podía haber soñado en los años 80, con los medios de comunicación social, con la cultura del meme, con la capacidad de cualquiera y de todos de hacer un vídeo de sus propias vidas y difundirlo al mundo.

No cabe duda de que estas tecnologías tienen su influencia, pero son sólo una parte de un todo, cuyo factor más importante es claramente la situación económica y la explotación de los jóvenes y de la clase obrera. La incertidumbre generalizada de la vida moderna, la inseguridad de ser un trabajador en las condiciones actuales, la desigualdad extrema, etc. – son factores enormes que creo que superan con creces el hecho de que cualquiera puede ver cualquier vídeo de YouTube que desee en cualquier momento.

Y yo haría lo mismo con respecto al grupo de Frankfurt. A menudo se caracteriza a la Escuela de Frankfurt como marxistas que enfatizan la cultura y quieren alejarse de una especie de determinismo crudo que aparentemente tiene el marxismo, o el marxismo ortodoxo. Y sin embargo, como he mencionado, su discusión sobre la impotencia de la clase obrera alemana o la impotencia general de la clase obrera occidental es crudamente determinista. Tratan las derrotas de esas revoluciones como absolutamente necesarias, debido al carácter objetivo de la clase obrera. Hablan de la división entre los trabajadores con empleos más seguros y los que tienen empleos inseguros, y eso causa una división en la clase obrera. Hablan del papel de la cultura de masas y de los bienes de consumo, lo que debe significar que la clase obrera está básicamente comprada y adoctrinada.

Y no hacen ningún análisis de los acontecimientos políticos reales, por ejemplo, de la Revolución Alemana y del papel y los errores de las diferentes tendencias políticas implicadas, que son relativamente accidentales. En otras palabras, podríamos haber tenido más o menos la misma situación en Alemania, pero con diferentes figuras políticas, y eso habría cambiado el curso de la historia.

Y lo que obtenemos en cambio es una posición muy simplista y totalmente fija que es que la clase obrera no puede – porque tiene televisores, refrigeradores, coches, etc. – no pueden alcanzar una conciencia revolucionaria y es una causa perdida. Y así, mientras que los posmodernistas y la Escuela de Frankfurt profesan rechazar una especie de determinismo materialista crudo y enfatizar la cultura y la conciencia, resulta que en realidad, cuando se trata de explicaciones de las cosas, recurren o se deslizan en el peor tipo de determinismo simplista.

El punto principal es que ahora estamos entrando en una época revolucionaria. Vamos a ver luchas titánicas en el próximo período con la secuela del coronavirus. Los gobiernos serán derribados y la conciencia se transformará, y no podemos permitirnos cometer errores una vez más y ver pasar una nueva ola revolucionaria porque nos faltó la dirección correcta. Así que, aunque dije que las ideas posmodernistas se están desvaneciendo por estas razones y creo que así es, todavía tienen una tremenda influencia, especialmente en lo que respecta a la proliferación de las políticas de identidad. Y como hemos visto por ejemplo con Jeremy Corbyn al frente del Partido Laborista, las políticas de identidad fueron una vanguardia de la contrarrevolución, si se quiere, contra el movimiento de Corbyn – acusándolo de ser sexista y particularmente antisemita.

Y si tuviéramos que hacer un balance de la influencia de estas ideas en nuestro movimiento, diríamos que sólo han servido para dividir y minar la confianza. Lo más fundamental que necesitamos para derrotar al capitalismo y también toda la opresión que lo acompaña es la unidad. Y por eso, en última instancia, tenemos que rechazar estas ideas y luchar por la liberación de la clase obrera y la humanidad con plena confianza.