La batalla por un gobierno de izquierda en Grecia: ocho puntos débiles que debemos corregir

La clase dominante está incrementando la escala de su guerra sucia contra SYRIZA, y está reagrupando a sus diferentes fracciones políticas con la esperanza de evitar una posible victoria electoral de SYRIZA en las elecciones del 17 de junio. Desde el punto de vista de SYRIZA, con el fin de alcanzar nuestro objetivo de un gobierno de izquierda, tenemos que corregir algunos errores y debilidades graves.

1) Nuestra campaña electoral no debería centrarse solamente en los medios de comunicación burgueses, que son inevitablemente hostiles a SYRIZA. Por el contrario, debería centrarse principalmente en los barrios y en los centros de trabajo, donde es necesario librar una batalla diaria para discutir, convencer, movilizar y organizar a los trabajadores y a los sectores de la juventud más militantes. SYRIZA, como partido unificado de las masas, tiene que empezar a auto-organizarse lo antes posible durante este crítico enfrentamiento político.

La iniciativa de SYRIZA de convocar asambleas populares es correcta; estas asambleas, sin embargo, no deberían celebrarse solamente en cada barrio, sino que también deberían extenderse a todos los lugares de trabajo. No tendrían que limitarse a ser solamente asambleas consultivas, ni realizarse exclusivamente para hacer discursos electorales. Deberían utilizarse para reclutar miembros para SYRIZA y para decidir por voto popular cuáles deberían ser las prioridades del programa político y de la organización de SYRIZA con vistas a las elecciones que se avecinan, y deberían elegir comités locales encargados de orientar y coordinar la lucha a nivel local.

2) La falta clara de un programa político coherente. Esto no sólo abre un espacio para improvisaciones y oscilaciones confusas por parte de nuestros miembros dirigentes en sus apariciones en los medios, sino que también impide dar una respuesta coherente a verdaderas eventualidades, tales como una declaración de guerra económica y política extensiva por parte del capital -nacional e internacional- contra un futuro gobierno de izquierda.

Los órganos de dirección de SYRIZA deberían redactar y presentar de inmediato un programa político para un gobierno de izquierda. Este programa debe ser discutido en las asambleas populares que deberían tener lugar en todos los barrios y lugares de trabajo dentro de los próximos quince días. Las asambleas, a su vez, deberían elegir representantes para asistir a una conferencia especialmente constituida encargada de decidir exclusivamente cuál debería ser el programa político de un gobierno de izquierda. Nosotros -los marxistas organizados dentro de Synaspismos y de su organización juvenil- en su momento presentaremos nuestras propuestas y contribuciones para un debate sobre un programa político coherente de acción para los primeros 100 días de un gobierno de izquierda.

3) Más concretamente, es una sorpresa desagradable notar la falta de posiciones coherentes y claras de SYRIZA en relación al desempleo, y, más específicamente, observar el total abandono de nuestra reivindicación histórica en relación a la semana laboral de 35 horas. El desempleo es actualmente el tema más importante para la clase obrera. Nos debemos una solución política radical para los cientos de miles de desempleados que están siendo empujados cada vez más hacia el hambre y la miseria. Esta solución sólo puede ser establecida con la reducción de la jornada de trabajo al nivel que sea necesario, poniendo a cada desempleado a trabajar con un salario decente (introduciendo la escala móvil de horas de trabajo).

Presentar una escala móvil de horas de trabajo mostraría en toda su extensión a la sociedad la incapacidad del capitalismo para asegurar la subsistencia y, por lo tanto, la supervivencia de cientos de miles de personas. Se podría ilustrar lo que podría conseguirse con una economía planificada, si se sustituyera la anárquica e inhumana economía capitalista de mercado. También es necesario elaborar un plan de obras públicas benéficas que sean financiadas con impuestos elevados al gran capital y a la gran propiedad, plantear recortes drásticos del presupuesto militar, una reducción drástica de los salarios de los miles de cargos públicos y altos funcionarios al nivel del salario promedio de un trabajador calificado, la socialización de la propiedad de la Iglesia, de la infraestructura nacional, de los recursos naturales, de la energía, del transporte, de las telecomunicaciones y de las empresas más importantes de cada sector de la economía.

4) La dirección de SYRIZA está descaradamente dando marcha atrás en la cuestión del sector bancario. En los últimos dos años, SYRIZA ha abogado públicamente por la nacionalización de los bancos. Eso había dado esperanzas a los trabajadores de que un gobierno de izquierda establecería un sistema nacional unificado de crédito capaz de limpiar las deudas de pesados intereses, que se derivan de la búsqueda de ganancias que constituye la función y la naturaleza del sistema bancario actual, y de cumplir un papel central en el desarrollo económico y social del país. Por el momento, sin embargo, de acuerdo con las recientes declaraciones de G. Draghassakis, la nacionalización del sistema bancario ha cambiado a “control público”, especialmente a través de la recapitalización con fondos públicos del sector bancario de acuerdo con las estructuras del ISP (acrónimo en inglés de programa de Participación del Sector Privado). Ese tipo de “control público”, con capital prestado por la Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea), es incompatible con el rechazo del Memorándum (el plan de ajuste que acompaña el “rescate” de la economía griega). Es inconcebible que la Troika financie a los bancos si un gobierno de izquierda tratara de utilizar su “control” sobre ellos para desarrollar la sociedad y la economía. Por encima de todo, no hay nada “público” en ese tipo de “control público”, dado que los bancos continuarán funcionando como entidades de maximización de beneficios comerciales cuya gestión sería ejercida probablemente por funcionarios estatales de más alto nivel, que serían responsables en general ante los accionistas, y no ante los trabajadores y la sociedad.

5) Nuestros anuncios públicos son débiles y carecen de coraje en relación al tema de la lucha contra la evasión de impuestos de los adinerados, que nosotros, con razón, consideramos tan importante para que un gobierno de izquierda pueda asegurar una vida decente a los trabajadores y jubilados. La evasión de impuestos, junto con otros tipos de fraude del Capital, no puede ser frustrada con la mera invocación de nuestra “voluntad e intención política”, o tratando de hacer que los mecanismos absolutamente corruptos del Estado burgués funcionen correctamente. Un gobierno de izquierda debería decretar inmediatamente el control obrero.

Desde este punto en adelante, en todas las grandes empresas debería aplicarse un control y una vigilancia administrativa meticulosos, llevados a cabo por comités elegidos. Estos comités deberían involucrar a los trabajadores con la ayuda de especialistas comprometidos con un gobierno de izquierda. Sólo de esta manera podrían quedar completamente al descubierto los escándalos y los fraudes cometidos por el Capital. Todo el mundo podría ver cómo la economía griega ha sido robada históricamente, a una amplia escala, por el Capital.

6) Los burgueses, ya sean neoliberales o lo que sea, se refieren hipócritamente al “Estado”, o aparecen tratándolo como si no hubiera sido construido a su propia imagen. Pretenden que no fue organizado para defender sus intereses de clase, sino que fue organizado y es defendido por la izquierda. Correctamente, los representantes de SYRIZA han mantenido hasta ahora su distancia del “estatismo”, en el sentido de que la izquierda no puede defender un Estado burgués derrochador, burocrático y autoritario. Sin embargo, deberíamos añadir que no nos limitamos a defender simplemente un Estado menos costoso y más eficiente, sino un Estado que esté controlado democráticamente por los trabajadores para el pueblo, un Estado sin burocracia, privilegios, ni autocracia.

Tenemos que defender públicamente reivindicaciones tales como la remuneración de todos los funcionarios y cargos estatales con un salario equivalente al de un trabajador calificado, el desguace de las estructuras existentes en el ejército y en las fuerzas de seguridad, y su restablecimiento bajo el control de las instituciones y las organizaciones de masas del pueblo trabajador. Tenemos que presentar una nueva Constitución que consagre la propiedad social de las palancas fundamentales de la economía, y que establezca una verdadera democracia reforzada por la participación activa de los trabajadores en el ejercicio del poder y en la toma de decisiones. Esta democracia reemplazaría al sistema político autocrático y corrupto que sólo permite al pueblo tomar parte en la configuración de su destino tan sólo un día cada cuatro años.

7) La postura, frecuentemente torpe y apologética, de los representantes de SYRIZA sobre el tema de la Unión Europea (UE) y del Euro es problemática. En cada oportunidad, debemos destacar que defendemos una Europa de los trabajadores contra una Europa de los bancos y del capitalismo. Deberíamos defender la proposición de que el euro -como símbolo de la unificación europea sobre una base capitalista- no está amenazado por la izquierda, sino por la crisis y las contradicciones del capitalismo.

Indiquemos claramente que el bienestar de los pueblos de Europa no es un asunto monetario, sino del modo de producción. Es un tema que nos obliga a defender a otra Unión Europea, radicalmente distinta, socialista, en contra de la actual UE capitalista reaccionaria que, como la experiencia nos lo ha demostrado, es una coalición para luchar contra los intereses y los derechos de los trabajadores. Sobre esa base, debemos dirigir un llamamiento constante a los trabajadores europeos para que luchen con nosotros por esta otra Europa, radicalmente diferente, socialista. Una Europa que debería institucionalizar nuevos convenios europeos capaces de garantizar, no sólo una moneda común, sino también una planificación común de las fuerzas productivas para el beneficio mutuo de los pueblos europeos en toda su extensión.

8) En general, las perspectivas socialistas son, por desgracia, inexistentes en nuestro discurso político. Como el presidente de SYRIZA hizo hincapié, correctamente, en el diario británico ‘The Guardian’, en la actualidad existe “una guerra entre los pueblos y el capitalismo, ¡y Grecia está en la primera línea de esa guerra!” Sin embargo, el discurso predominante de nuestras principales figuras, objetivamente, ha tomado la apariencia de los keynesianos de izquierda. Defienden el “Estado social” -en un momento en que el capitalismo hace un fortísimo ruido diciendo que esto es incompatible con el sistema- en lugar de oponerse al capitalismo mismo. Su discurso político es un mejunje de políticas de apariencia socialmente comprometidas que son improbables que puedan superar las limitaciones que impone el capitalismo, o, en el mejor de los casos, no está claro cuándo tratarían de superar esas limitaciones.

Sin duda, es un grave error argumentar que es posible construir el socialismo dentro de los límites territoriales de Grecia, ya que, como ha demostrado la historia, el socialismo -como sistema de armonía social y económica, y de bienestar- no se puede construir en un solo país. Debido a la división del trabajo altamente desarrollada a nivel internacional, para construir el socialismo sobre una base sólida, es necesario unificar las fuerzas productivas de los países desarrollados. Sin embargo, yuxtapuesto a la utopía del socialismo plenamente establecido dentro de las fronteras de Grecia, sí está de hecho lejos de ser imposible, y sí es algo totalmente necesario, derrocar el sistema capitalista en Grecia.

El capitalismo se encuentra actualmente en una crisis histórica profunda. No es posible que pueda existir sin Memorándums ni hordas de pobres y desempleados. El único camino viable para el progreso social es el establecimiento en los próximos años de una economía planificada y centralizada democráticamente, en la que sus palancas fundamentales estén socializadas. Sólo este tipo de economía sería capaz de asegurar una vida digna a todos los trabajadores, y proveería de un ejemplo para el establecimiento de una nueva sociedad, verdaderamente socialista, en toda Europa y el mundo.

En el contexto de su lucha diaria por la victoria electoral de SYRIZA y por un gobierno de izquierda, muy consciente de la urgencia de corregir la debilidad política antes mencionada, el consejo editorial del periódico Epanastasi y de la revista Marxistiki Foni (www.marxismos.com), tiene previsto publicar en los próximos días su propuesta razonada de programa para un gobierno de izquierda. Esta propuesta será discutida con compañeros y simpatizantes en un acto convocado especialmente en Atenas, programado para el 6 de junio a las 18.30 horas en la Asociación Cultural ‘ECSTAN’, calle Kaftatzoglou, 5 (cerca de la estación ferroviaria de Aghios Eleftherios).

¡Organicémonos para lograr una victoria de SYRIZA y de la izquierda!

Adoptar un programa socialista coherente capaz de aplastar Memorándums y el capitalismo en Grecia, para abrir la perspectiva de una Europa socialista unida.

Fuente: Voz Marxista (Grecia)