¡Fuera las tropas imperialistas de Irak!

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La ocupación militar de Irak por las tropas imperialistas de EEUU y Gran Bretaña sólo ha traído la barbarie y la desolación para el pueblo de Irak. En el clásico accionar de una fuerza de ocupación colonial, EEUU ha impuesto un gobierno militar dirigido por un General norteamericano, Jay Garner, ligado a la industria del armamento de ese país. Ésta no fue una guerra por la democracia, o por la seguridad o por cualquier otra fantasía. Fue una guerra del imperialismo norteamericano para controlar lar la importante región estratégica de Oriente Medio con el fin de asegurarse un suministro ilimitado de petróleo barato, vigilar más de cerca los países de la zona y dar un aviso claro al resto del mundo de que nadie puede oponerse a sus designios.

La ocupación militar sólo traerá más caos e inestabilidad para toda la región

La ocupación militar de Irak por las tropas imperialistas de EEUU y Gran Bretaña sólo ha traído la barbarie y la desolación para el pueblo de Irak. En el clásico accionar de una fuerza de ocupación colonial, EEUU ha impuesto un gobierno militar dirigido por un General norteamericano, Jay Garner, ligado a la industria del armamento de ese país.

Ésta no fue una guerra por la democracia, o por la seguridad o por cualquier otra fantasía. Fue una guerra del imperialismo norteamericano para controlar la importante región estratégica de Oriente Medio con el fin de asegurarse un suministro ilimitado de petróleo barato, vigilar más de cerca los países de la zona y dar un aviso claro al resto del mundo de que nadie puede oponerse a sus designios.

guerra imperialista

Las consecuencias de esta guerra criminal se están mostrando a todo el mundo: miles de muertos, decenas de miles de heridos y mutilados, destrucción de todas las infraestructuras y de los vestigios culturales de incalculable valor histórico, hambre, saqueos; en suma, un retroceso a condiciones de verdadero barbarismo. Y todo ello se hizo en nombre de ¡"la civilización occidental, los valores democráticos y el humanitarismo"!
No se encontró ni una sola evidencia de "armas de destrucción masiva" en manos del gobierno irakí, lo que prueba de nuevo que este argumento solamente fue una sucia excusa para justificar la guerra. Ahora algunos políticos estadounidenses y británicos están diciendo que, aunque no encontraran esas armas, la guerra estaba justificada de cualquier modo porque ¡derrocaron a un dictador! Con este argumento muchas más guerras son posibles en la medida que hay dictaduras en todo el mundo (Jordania, Arabia Saudita, Pakistán, y otras). ¿Van a invadirlos a todos? Por supuesto que no. Los EEUU respaldan la mayoría de esas dictaduras, como la de Saddam Hussein en el pasado, en la medida que sirvan a sus intereses.
Como auténticos buitres, las fuerzas imperialistas se disputan y reparten el cuerpo ensangrentado de Irak. Ya se repartieron contratos multimillonarios entre varias multinacionales norteamericanas para la llamada "reconstrucción" de Irak y para quedarse con el petróleo. No es un detalle menor que casi todas las empresas que participan de estos negociados estén ligadas a miembros del gabinete del Presidente Bush.
La guerra también dejó claro el papel de la ONU, un organismo controlado por los países imperialistas más poderosos que se limita a administrar los intereses comunes de los mismos en todo el mundo cuando se ponen de acuerdo; pero cuando hay desacuerdo, como en el caso de Irak, la ONU se vuelve inútil, y es la potencia más poderosa (el imperialismo EEUU) quien impone la política más favorable a sus intereses. Y si ahora Francia, Rusia y Alemania insisten en que sea la ONU quien administre Irak tras la guerra, y no los EEUU y Gran Bretaña, es porque no quieren quedarse afuera de los multimillonarios contratos derivados de la reconstrucción y los negocios del petróleo. Nada tiene que ver con su preocupación por la soberanía del pueblo irakí.
Los corruptos gobiernos árabes también mostraron su carácter en esta guerra como aliados dóciles de las fuerzas imperialistas, mientras miraban impasibles la masacre de la población irakí. Ningún gobierno árabe movió un solo dedo para apoyar la lucha de resistencia contra el invasor imperialista.
Todo lo contrario, reprimieron brutalmente en sus países las movilizaciones de masas de rechazo a esta guerra imperialista. Incluso algunos gobiernos que se opusieron
a la invasión imperialista, simplemente se limitaron a hacer declaraciones. Esto pone de manifiesto una vez más la absoluta incapacidad de la burguesía árabe (o de cualquier otra parte del mundo excolonial, incluida Latinoamérica) para luchar contra el imperialismo, y muestra que ningún programa basado en el nacionalismo o el fundamentalismo es capaz de llevar a cabo la liberación nacional y social de estos pueblos.

La derrota militar de Irak

Está claro que el comando central del ejército irakí colapsó en la última semana de guerra. Como siempre ocurre, cuando queda evidentemente claro que la guerra está perdida, los altos oficiales huyen para salvar su piel y abandonan a la tropa de soldados. Éstos combatieron valerosamente en muchas partes contra fuerzas abrumadoramente superiores. Miles de soldados irakíes perdieron sus vidas en un intento desesperado por detener a los invasores. Otros miles abandonaron cualquier intento de detener lo inevitable. La cuestión social en una guerra juega un papel fundamental. La perspectiva de una ocupación imperialista para saquear los recursos del país era rechazada por las masas irakíes. Pero el régimen de Saddam Hussein estaba identificado con la represión, la escasez, la penuria, el embargo criminal por parte de la ONU, mientras que la camarilla de Saddam seguían viviendo como reyes, ajenos a la realidad de la población. De ahí que, careciendo de cualquier otra alternativa, un sector importante de las masas y soldados, si bien se oponían a la invasión imperialista, tampoco encontraban motivos para sacrificar sus vidas por Saddam.
Un caso diferente hubiera sido que la expulsión de las tropas imperialistas hubiera estado ligada a una perspectiva genuinamente socialista, donde la población irakí sintiera que luchaba por controlar sus propios recursos para acabar con la miseria, y que, además, ese desempeño se hubiera visto acompañado por la irrupción revolucionaria de las masas árabes de los países del entorno contra sus gobiernos y contra la intervención imperialista. En ese caso, la resistencia de las masas irakíes se hubiera quintuplicado igual que las bajas entre los soldados invasores. Los efectos de la resistencia irakí habrían tenido un eco muchísimo mayor en la propia población de las potencias imperialistas invasoras (EEUU y Gran Bretaña) ejerciendo presión sobre sus gobiernos para que retiraran las tropas, como ocurrió en Vietnam.
De todas maneras, la oposición a la presencia de las tropas de EEUU y Gran Bretaña no disminuye una vez que la guerra terminó; por el contrario, va a crecer con el tiempo como ya estamos viendo, en la medida que la población irakí está siendo conciente de por qué los imperialistas están allá. Ya en los primeros días de la ocupación hubo protestas y manifestaciones anti-EEUU en muchas ciudades de Irak. Así vimos, como en la ciudad norteña de Mosul, las tropas norteamericanas dispararon salvajemente contra una multitud enfurecida que protestaba contra la imposición de un títere local como nuevo gobernador de la ciudad. Hubo doce muertos y decenas de heridos. El viernes 17 de abril varias decenas de miles de irakíes se manifestaron por las calles de Bagdad exigiendo la retirada de las tropas invasoras. Y esto es solamente el principio.
Esta oposición encontrará diferentes canales de expresión, pero está claro que uno de los desarrollos serán ataques guerrilleros contra las fuerzas ocupantes. Este tipo de lucha ya comenzó. De hecho, es inevitable. Y podemos esperar más ataques de este tipo en el período que viene. Pero no sólo habrá ataques armados contra las tropas de ocupación, sino también movimientos de masas (marchas e, incluso, insurrecciones locales), como ya está ocurriendo, y que aumentarán con el tiempo.

Caos, barbarie y desolación

El saqueo a gran escala que vimos en los primeros días tras la ocupación de Bagdad y otras ciudades fue consecuencia de que el derrocamiento del régimen no fue obra del pueblo irakí. Nosotros siempre declaramos que la tarea de derrocar a Saddam Hussein pertenecía al pueblo irakí. Pero ésta era la última cosa que los imperialistas hubieran querido. Los trabajadores irakíes habrían intentado tomar el control del petróleo y de los otros recursos del país para usarlos en mejorar sus propias condiciones de vida. Por su parte, los imperialistas quieren el petróleo para sus propios intereses.
Si hubiera sido el pueblo de Irak quien hubiera derrocado a Saddadm Hussein habrían construido sus propios órganos de poder alternativos. No habrían tenido lugar las escenas de saqueos y caos que sucedieron. El hecho es que los saqueos que presenciamos jugaron un papel. Crearon el deseo de "orden" y de que "algo hay que hacer". La respuesta de los imperialistas fue ¡reconstruir la odiada policía del régimen que justo acababan de derrocar!
En esto, el comportamiento de los imperialistas es interesante de analizar. Permitieron que todos los edificios de los diferentes ministerios fueran asaltados, excepto dos: el Ministerio del Interior y el Ministerio del Petróleo. Ya que ellos quieren preservar el viejo aparato del Estado para un uso futuro y poner bajo su control los archivos de la industria petrolífera de Irak. Permitieron que los hospitales fueran arrasados. Precisamente en el momento en que miles de irakíes necesitaban tratamientos de emergencia en los mismos. Esto demuestra lo poco que les preocupa la educación, la sanidad y todas las cosas que sirven para garantizar un mínimo grado de existencia civilizada para el pueblo irakí. Pero este accionar de las tropas imperialistas no hará sino aumentar la ira de la población contra las fuerzas invasoras, como de hecho ya está ocurriendo.
A los imperialistas les trae absolutamente sin cuidado la civilización de hoy o la de ayer. Su actitud hacia la herencia arqueológica de Irak, de un valor incalculable, es un indicativo de su comportamiento vandálico. La cuna de la civilización humana se encuentra en Irak, donde las antiguas culturas mesopotámicas florecieron. La herencia de 5.000 años de historia habían sobrevivido muchas guerras e invasiones. Ahora, gran parte de éstas fueron destruidas, con el arrasamiento de los museos a manos de los saqueadores. De nuevo, las tropas de EEUU se limitaron a observar todo lo que ocurría sin intervenir en absoluto. Pudieron esparcir miles de soldados para proteger los campos petrolíferos, pero no encontraron siquiera unos cientos para proteger los museos y la infraestructura esencial. No cabe duda de que ahora unos cuantos individuos sin escrúpulos harán mucho dinero con el tráfico de preciosos restos arqueológicos en Nueva York, Londres y París, donde un pequeño grupo de supermillonarios los comprarán para sus colecciones privadas.

La Cuestión Nacional

La Cuestión Nacional es también un tema clave en Irak. Irak fue creado por los imperialistas británicos después de la Primera Guerra Mundial, sin ninguna preocupación por los pueblos que vivían allá. Naciones, como los kurdos, fueron divididos y separados por fronteras artificiales. Hay varios grupos viviendo dentro de las fronteras de Irak, pero los principales son los Kurdos al norte, los Chiítas que principalmente viven al sur (aunque también están presentes en gran número en la propia Bagdad) y los Sunnitas.
La élite dominante siempre provino de los Sunnitas. De hecho, Saddam Hussein pertenecía a este grupo. Los Chiístas siempre estuvieron entre los sectores más pobres de la sociedad. En Bagdad, parte de los conflictos que tuvieron lugar en los primeros momentos, fueron entre los chiítas, más pobres, y los que ellos percibían como más ricos, los sunnitas. De aquí que, lejos de dar mayor estabilidad, estaba el peligro recien acabada la guerra de que las fuerzas norteamericanas pudieran desatar en Bagdad y otras ciudades una futura guerra civil entre ambas comunidades. Sin embargo, la opresión común de ambas comunidades a manos de las fuerzas invasoras, crea las condiciones para un accionar común y una mayor unidad nacional de las mismas. No es un detalle menor que en la marcha del viernes 17 de abril, que ya mencionamos, participaran conjuntamente sunnitas y chiítas.
Un conflicto similar se está desarrollando en el norte donde las tensiones entre kurdos y árabes se están acumulando. El vacío de poder que emergió permitió a las fuerzas kurdas en el norte moverse al sur. En algunos casos han expulsado a familias árabes y retomado lo que ellos consideran que es suyo después de que Saddam los expulsara hace más de una década. De ahí que una potencial guerra étnica se esté preparando.
El sur está dominado por los chiítas. Aquí Irán podría jugar un papel clave, en la medida que los iraníes son chiítas. El gobierno iraní no querría provocar abiertamente la ira del imperialismo de EEUU, que ya dejó claro que Irán está en su lista de los llamados "Estados terroristas". Lo cual no significa que este país no esté financiando o apoyando a los grupos chiítas que operan al sur de Irak.
De ahí que, como en la ex-Yugoslavia, la intervención de los imperialistas podría desencadenar terribles conflictos étnicos. Incluso está el peligro de una ruptura de Irak. Pero en el caso de Irak, los imperialistas no van a favorecer esta ruptura y no van a permitir que esto ocurra. Ellos quieren mantener Irak como un cuerpo único, aunque internamente dividido y debilitado, para poderlo controlar desde arriba. No pueden permitir que los kurdos formen su propio estado, porque esto enfurecería a la vecina Turquía. Los turcos ya advirtieron que si la ciudad norteña de Kirkuk permanece bajo control kurdo, enviarían tropas. Los turcos aplastarían a los kurdos, porque ellos no quieren un estado kurdo en su frontera. Esto estimularía a los kurdos de Turquía a moverse hacia una mayor autonomía y posiblemente a la separación. Turquía es demasiado importante para EEUU como para permitir a los kurdos tener su propio estado. De ahí que, mientras están preparados para aceptar la ayuda de los kurdos, que les permitió controlar el espacio aéreo del norte de Irak, los traicionarán muy fácilmente una vez que ya no los necesiten.

La farsa del Congreso Nacional Irakí

Ya podemos ver que los problemas para los imperialismos de EEUU y Gran Bretaña sólo acaban de comenzar. La situación ideal para ellos sería encontrar sectores dentro de la élite dominante irakí que pudieran suministrarles algo parecido a un gobierno. Pero encontrar estas capas no es tan fácil. Han jugado con la idea de usar al llamado Congreso Nacional Irakí. Este es un conglomerado de diferentes facciones. Convocaron una conferencia después de la guerra, pero los representantes de los chiítas se negaron a participar mientras los norteamericanos permanezcan en el país.
La figura más conocida del Congreso Nacional Irakí es Ahmed Chalabi. El calibre de este personaje lo demuestra el hecho de que ¡está acusado de cargos por fraude en la vecina Jordania! En realidad él es una broma. Representa meramente a una de las camarillas ansiosas por meter sus manos en los recursos y riquezas de Irak. El Congreso Nacional Irakí no tiene apoyo real al interior del país.
Inicialmente Chalabi era el hombre de la administración de EEUU, pero ahora no confían mucho en él. Realizó discursos en los que decía que no había lugar para que los norteamericanos dirigieran Irak. Él comprende que si es visto como el hombre de EEUU no encontrará ningún sitio en Irak. De aquí que ahora, humildemente, diga que: "yo no soy candidato para ningún cargo político en Irak. Mi principal interés es trabajar para la restauración de la sociedad civil en Irak".
Como ocurrió en Afganistán y otros países tras una invasión imperialista, al corto plazo habrá una dictadura "de facto" dirigida por la administración EEUU. Bajo tal administración, los sentimientos anti-EEUU crecerán aún más. Elementos como Chalabi no tendrán autoridad para gobernar, de ahí que serán otras fuerzas las que emergerán. En las áreas kurdas existen ya partidos que controlan el poder localmente. Los dirigentes de los partidos tienen sus propios intereses personales que defender. En un número mayor de sitios podemos ver la irrupción del fundamentalismo islámico como un peligro para los trabajadores de Irak. Lo que está ocurriendo en el área pobre de Bagdad que fue conocida como Saddam City (ahora renombrada Sadr City) nos da una idea de lo que podría ocurrir. Puestos de control han sido establecidos ahí por grupos armados. Estos grupos parecen estar organizados alrededor de las mezquitas locales. Por esto los clérigos islámicos están llenando un vacío que hay que ocupar. En esta senda el futuro es horrible, extendiendo las divisiones religiosas y nacionales que existen en Irak.

El imperialismo EEUU está demasiado confiado

Y mientras tanto, los EEUU se están preparando para dirigir el país. Los dirigentes del Pentágono y de la Casa Blanca se muestran muy confiados. En sólo unas semanas tomaron un país clave de Oriente Medio. Pero todo esto puede llevarles a estar demasiado confiados. Ya amenazaron a Siria, quejándose de que estaba ayudando al régimen de Saddam Hussein. Ahora se quejan de que puede estar hospedando a figuras clave del depuesto régimen irakí. Siria ya está en su lista. Algunos pueden estar pensando: "ya que tenemos tropas en la región por qué no continuamos y terminamos también con el régimen sirio". Tienen pensamientos similares sobre Irán. Y la lista continúa. Si ellos siguen adelante con estos planes de invadir a otros países se meterán en un avispero. Si atacan cualquier otro país musulmán sería una clara provocación a los pueblos de los países árabes. La guerra en Irak ya desestabilizó la región. Muchos regímenes árabes están pendientes de un hilo (como Arabia Saudita). Cualquier otro movimiento más de los EEUU empujaría a las masas al camino de la lucha.
Por ahora, el imperialismo EEUU ha puesto su sello en toda la región. Pero está preparando una masiva resistencia que barrerá toda la región. Los pueblos oprimidos de Oriente Medio no tolerarán esta situación para siempre. Sus vidas cada día se vuelven más miserables. Un movimiento de las masas por todo Oriente Medio se está preparando. Lo que está ausente en toda la región es una clara perspectiva socialista. Todo el pensamiento de los trabajadores y jóvenes estará centrado en buscar una salida al caos actual. Pero esa salida no existe sobre las bases del capitalismo.

Efectos en la conciencia

Antes y durante la intervención imperialista en Irak se organizaron manifestaciones y actos de masas de protesta contra la guerra que involucraron a decenas de millones de personas en todo el mundo. Por su nivel de masividad estas manifestaciones no tuvieron precedentes en la historia, ni siquiera durante la guerra del Vietnam. Particular impacto alcanzaron estas protestas en casi todos los países cuyos gobiernos apoyaron o justificaron la guerra, como fue el caso de España, Italia, Gran Bretaña o Australia. Las manifestaciones contra la guerra se convirtieron en manifestaciones de la población contra sus propios gobiernos, socavando su estabilidad interna y radicalizando la lucha de clases en dichos países.
La lucha contra la guerra, y sus resultados, van a tener consecuencias importantes en la conciencia de las masas de trabajadores y la juventud de todo el mundo. Ha sacudido la sociedad, sacándola de su rutina, revelando todo el horror de la guerra y dejando en claro los mezquinos intereses económicos de las grandes corporaciones y multinacionales implicadas en este conflicto. Todo ello ha despertado a la actividad política a una nueva camada de jóvenes y trabajadores que están más abiertos a escuchar ideas revolucionarias y a la lucha conciente por transformar esta sociedad.
Los marxistas de El Militante consideramos que esta guerra en Irak no es un asunto ajeno a los intereses de los trabajadores y los jóvenes argentinos. De la misma manera que las multinacionales y monopolios desatan la guerra en Irak para apropiarse de su petróleo, acá en Argentina también las corporaciones nacionales y extranjeras, y la oligarquía nos declaran la guerra a las familias trabajadoras: saqueando nuestros recursos con el aumento de las tarifas de la luz, el gas, el teléfono, el transporte y el agua; con los remates hipotecarios, echando a los trabajadores del trabajo, rebajándonos el salario, encareciendo la canasta familiar, cerrando escuelas y hospitales, y extendiendo la miseria entre amplias capas de la población. Y cuando no atienden los reclamos de los trabajadores y desocupados nos reprimen con la policía, las amenazas o la cárcel. Sí, los políticos burgueses y los grandes empresarios argentinos lamentaron las consecuencias de la guerra de Irak, pero no olvidamos que esta misma gente no tuvo ningún escrúpulo en desatar una guerra contra su propio pueblo entre 1976-83, por medio de una dictadura feroz que provocó decenas de miles de asesinatos entre los trabajadores y la juventud, cuando nuestras luchas amenazaban la continuidad de su sistema y privilegios.

Luchar por el socialismo

Solo hay una fuerza en el mundo capaz de vencer a los imperialistas, esa fuerza la representa la clase obrera armada con un auténtico programa socialista que agrupe a los campesinos pobres y al resto de los sectores oprimidos de la sociedad.
Un programa socialista que convierta la lucha por eliminar el control imperialista en Irak y el resto del mundo árabe en una lucha por el control de los recursos naturales, la tierra y las riquezas del país en beneficio de la mayoría de la población, estableciendo un régimen de democracia obrera; es decir, genuinamente socialista, para organizar así una federación socialista de todos los pueblos de la zona, única manera de que cada pueblo pueda ser realmente libre. Esto sería un paso adelante colosal que unificaría a las masas del mundo árabe y supondría una fuerza que ningún ejército, incluyendo el poderoso ejército norteamericano, podría derrotar. Éstas serían las mejores condiciones para organizar a la mayoría de la población en autenticas milicias para enfrentar a cualquier ejercito imperialista, y sería el mejor instrumento para conseguir la solidaridad activa del movimiento obrero a escala internacional, incluida la clase obrera estadounidense, que vería mucho más claro el autentico carácter de agresión y rapiña de estas guerras, exponiendo de manera clara y evidente los intereses de clase en disputa.
La denuncia sobre los auténticos motivos de esta guerra, llevada a cabo por millones de manifestantes en todo el mundo se verá confirmada por la realidad de los acontecimientos en los próximos meses, como ya está empezando a verse. Es necesario organizarse para acabar con las raíces de esta guerra y eso significa acabar con el capitalismo; y como hemos venido defendiendo desde El Militante, acá y a nivel internacional, eso significa luchar concientemente por el auténtico socialismo, por la democracia obrera.

¡Fuera las tropas invasoras del territorio irakí!
¡Contra la masacre imperialista!
¡Luchemos por el socialismo!