Fuera el FMI de Argentina: ¡Por un Congreso Obrero de base hacia una Huelga General! ¡Por un Gobierno de Trabajadores!

Volante que estaremos repartiendo este 11 de diciembre en la gran marcha contra el FMI en Plaza de Mayo


Las elecciones que acabamos de atravesar demostraron el hartazgo de la clase trabajadora por la degradación del trabajo y de la vida que se traduce en pobreza, desocupación y precarización sumado al flagelo de la pandemia. La crisis del régimen político abierto tras las PASO es justamente un producto de la gravedad de la situación social que ninguno de los frentes mayoritarios puede resolver sin llevar adelante una política de ajuste que ponga en riesgo la gobernabilidad. He aquí el nudo gordiano de los partidos patronales y la burguesía.
No solo se dio un desplome de los votos del Frente de Todos que perdió 5.200.000 respecto a 2019 sino también de Juntos que perdió 1.200.000.
A esto debemos agregarle que las recientes elecciones tuvieron una participación muy baja en las urnas. Siendo en las PASO la menor desde el retorno de la democracia formal y luego las generales, a pesar de cierto repunte, tuvieron la segunda participación más baja desde 1983. La autoridad del régimen político se ve cada vez más erosionada ante la magnitud de la crisis debilitando el papel de los mediadores y sus instituciones. Una tendencia que no es solo “nacional” sino que recorre toda la región como vimos en el Octubre Rojo latinoamericano y que aún persiste como se observó en las últimas elecciones en Chile o Venezuela que contaron con una participación bajísima.

La crisis estructural del capitalismo, abierta en 2008 fue un punto de inflexión en la economía mundial, que se profundizó en los dos últimos años por la pandemia y que produjo una desigualdad social brutal agudizando el descrédito en los partidos mayoritarios.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que fue creado, tras la II Guerra Mundial en la Conferencia de Bretton Woods en 1944, no es un “prestamista” sino que representa la dominación económica del imperialismo norteamericano. A través del espiral permanente e inacabable de la deuda, los usureros internacionales estrangulan cualquier intento de desarrollo económico y refuerzan la división internacional del trabajo. Esto ha sido así desde el ingreso del organismo a nuestro país en 1956.
Argentina tiene una larga y triste historia de relación con el FMI donde el resultado siempre es el mismo: una minoría privilegiada hace megamillonarios negociados y los trabajadores y trabajadoras pagan la cuenta.
Tanto el Frente de Todos que plantea una devaluación «suave» y un plazo de gracia de algunos años, así como Juntos partidarios de una megadevaluacion, coinciden en “acordar” con el Fondo. Es decir, no tienen una alternativa que no implique más ajuste, más desocupación, más miseria, más violencia. El acuerdo con el FMI, cualquiera sea su contenido, solo puede darse avanzando sobre las conquistas históricas de nuestra clase.

La única alternativa de futuro para las próximas generaciones, es el desconocimiento de la deuda total -tanto con el FMI como acreedores internacionales- y el rechazo de cualquier tipo de acuerdo. Esto no es una utopía infantil sino una medida en defensa de nuestra clase para que la vida siga de manera digna.
Los trabajadores y trabajadoras tenemos que tener claro que la única oposición real al FMI es la de la clase trabajadora a través de sus armas de lucha más efectivas: la huelga, la ocupación y la movilización. Por eso debemos avanzar en convocatorias de base mediante un congreso de delegados para construir un paro y delinear un plan de lucha contra el FMI. A su vez es necesario convocar a la más amplia movilización con una clara política de Frente Único de todas las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, feministas, universitarias y sociales que se opongan al acuerdo con el Fondo. Las comisiones internas antiburocráticas, cuerpos de delegados combativos y agrupaciones clasistas deben tomar esta tarea en sus manos.
A su vez la ruptura con los usureros internacionales debe ir acompañada de un programa político que ponga las palancas fundamentales de la economía bajo control obrero para aplastar la resistencia de los banqueros y los capitalistas. La lucha contra el FMI y las luchas inmediatas por pan, salud y trabajo deben ir entrelazadas con la necesidad de derribar el capitalismo y avanzar hacia un Gobierno de Trabajadorxs.

Los tribunos de la izquierda que lograron llegar al parlamento, deben utilizarlo para la propaganda revolucionaria y socialista y no como una actividad parlamentaria en sí misma, por esto no debe ser entendido como un fin ya que es tan solo un medio para la propaganda de la revolución y para desnudar el carácter reaccionario que tienen los representantes políticos del capitalismo.
La acumulación gradual de diputados, o la agitación en torno a una Asamblea Constituyente no debe ser nuestro objetivo sino la eliminación radical del capitalismo, la toma del poder por parte de la clase obrera. Para esto, necesitamos forjar una izquierda, una poderosa corriente marxista, que construya en torno al programa de la revolución partiendo de las experiencias históricas, como las Coordinadoras Interfabriles o las Asambleas Populares del 2001. Llamando a potenciar en las fábricas, los lugares de trabajo, los barrios, las universidades y las escuelas, organismos de auto organización que puedan constituirse como embriones de doble poder o sea el embrión del futuro poder de la clase trabajadora en oposición al Estado de los capitalistas en las perspectiva de una nueva legalidad.

¡Fuera el FMI de Argentina!
¡Por un Congreso Obrero de base hacia una Huelga General!
¡Por un Gobierno de Trabajadores y trabajadoras!
¡Socialismo o barbarie capitalista!