Francia, 29 de enero: Huelga general de la CGT

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¡Por una movilización masiva!

El llamado de las organizaciones sindicales para el día 29 de enero es una ocasión para la movilización masiva contra la desastrosa política de los patrones y el gobierno. Sin embargo, otros días de acciones a gran escala se han organizado en los últimos años, sin resultados. En el contexto actual, sólo acciones sin limitaciones tienen la oportunidad de tener éxito. Si el 29 de enero es un éxito, los sindicatos deberían tratar de llevar la lucha a un nivel superior, sobre la base de un renovado movimiento huelguístico.

¡Por una movilización masiva!

La crisis actual está causada por el capitalismo, la codicia de los especuladores. Pero ellos no quieren pagar esta crisis – la crisis de su sistema. Quieren que la pague la gran mayoría de la población: los trabajadores, jóvenes, jubilados, desempleados. Para proteger y aumentar sus beneficios, los capitalistas ajustarán los instrumentos de producción, el empleo y los servicios públicos.

El capitalismo ha fracasado. La actividad industrial y comercial se derrumba. Cada semana trae una gran cantidad de empresas cerradas o trasladadas. El déficit del comercio exterior superó los 50 mil millones de euros anuales. En todos los sectores de la economía, la contratación se ha estancado. Incluso las cifras oficiales – aunque falsas – informan de 50.000 desempleados más por mes.

El llamado de las organizaciones sindicales para el día 29 de enero es una ocasión para la movilización masiva contra la desastrosa política de los patrones y el gobierno. Sin embargo, otros días de acciones a gran escala se han organizado en los últimos años, sin resultados. Estas actividades, tan masivas como lo son, no pueden "hacer entrar en razón" al gobierno y los capitalistas. Ellos a toda costa continuarán su política de regresión social. En el contexto actual, sólo acciones sin limitaciones tienen la oportunidad de tener éxito. Si el 29 de enero es un éxito, los sindicatos deberían tratar de llevar la lucha a un nivel superior, sobre la base de un renovado movimiento huelguístico.

Las centrales sindicales se presentan como "interlocutores sociales" de los empresarios y el gobierno. Constantemente critican la falta de "diálogo". Pero esta estrategia no conducirá a nada. Por derecha, se elimina, rebanada por rebanada, reforma tras reforma, todos los logros sociales del pasado. Ningún "diálogo" logrará disuadirlos.

Sobre todo, para complementar nuestras exigencias de empleo y por condiciones de vida dignas, necesitamos un programa político y sindical que golpee en la cabeza a este sistema en bancarrota. Tenemos que cuestionar la propiedad capitalista de los bancos, los organismos de crédito, la industria y las grandes distribuidoras. Tenemos que nacionalizar todos los sectores, no de la manera burocrática de las nacionalizaciones del pasado, sino sobre la base de una gestión democrática por parte de los trabajadores, en concordancia con una administración pública profundamente democratizada. Sólo así se pueden satisfacer las necesidades de la masa de la población.

En resumen, necesitamos un programa de ruptura con el capitalismo, para el establecimiento de una república socialista sobre la base de una economía planificada democráticamente en el interés de la mayoría. Sobre esta base, podemos iniciar una seria lucha contra la crisis y el sistema que la causa.