Estado español: Solidaridad con la Juventud Comunista ¡No a las expulsiones burocráticas!

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La Corriente Marxista Internacional se solidariza con los camaradas de la dirección de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) que han sido expulsados burocráticamente por la mayoría del Comité Central del Partido Comunista de España (PCE).

Esto se ha producido tras un período en el que la dirección de la UJCE, rama juvenil del partido, ha venido haciendo críticas muy duras a la dirección del PCE por la deriva socialdemócrata de su política desde hace años. La UJCE ha criticado la implicación del partido en la política del gobierno PSOE-UP que, al final, ha terminado cediendo en las cuestiones fundamentales para los intereses de la clase dominante y del aparato del Estado (reforma laboral, ley Mordaza, política de vivienda, reforma fiscal, guerra de Ucrania, etc.). También se ha desmarcado del proyecto SUMAR, de Yolanda Díaz, al cual se ha integrado el PCE, y que acertadamente es calificado de enésimo proyecto socialdemócrata condenado a fracasar.

Muy correctamente, meses atrás, la dirección de la UJCE también hizo una aguda crítica de la teoría de las dos etapas que defiende la dirección del PCE en su defensa de la república, y que éste desliga de la lucha por el socialismo.

En definitiva, la dirección de la UJCE ha venido criticando a la dirección del PCE por contentarse con una política que se resume en tratar de repartir las migajas que caen del plato del gran capital, abandonando completamente cualquier perspectiva de transformación socialista de la sociedad.

La CMI comparte esta caracterización de la política del PCE que, lamentablemente, ha frustrado a miles de militantes comunistas a lo largo de los años.

Frente a esto, la dirección del PCE, en vez de oponer argumentos políticos, ha recurrido a medidas organizativas de represión interna. Una auténtica dirección comunista, que confía en su política y sus argumentos, no debe recurrir a expulsiones para “resolver” diferencias políticas. Justamente, eso refleja falta de confianza en sus propias posiciones. Más aún cuando cerca de la mitad del Comité Central del PCE se opuso a la expulsión de estos compañeros. En esta situación, una verdadera dirección comunista abriría el debate más amplio dentro del partido, para que fuera el conjunto de la militancia quien tuviera la última palabra sobre los puntos en disputa.

No cabe ninguna duda del agudo malestar que existe en gran parte de la base hacia la política de la dirección agrupada alrededor de su secretario General, Enrique Santiago. Hoy pueden “zanjar” diferencias políticas con expulsiones y exclusiones, pero nuevas diferencias surgirán, ya que están enraizadas en la política equivocada de la dirección del PCE. Y si el aparato continúa por esta senda represiva eso solo puede conducir a la destrucción del partido mismo. Es hora de que los militantes honestos del partido den la voz de alarma y exijan una revisión completa de la política y los fundamentos ideológicos del actual PCE, tan alejados de sus principios fundadores.

Al final, la deriva socialdemócrata que ha conducido al PCE a esta situación, y que los jóvenes comunistas han criticado tan resueltamente, no ha sido ningún accidente. Pese a que el PCE conoció períodos heroicos e inspiradores, su historia de los últimos 95 años está enraizada en la degeneración estalinista y burocrática de la antigua URSS y de la Internacional Comunista bajo Stalin. Dicha degeneración condujo a la transformación de los partidos comunistas de cada país en agencias nacionales de la burocracia soviética, certificando su degeneración nacional-reformista, que ha emergido una y otra vez, frustrando las energías revolucionarias de la clase obrera, a lo largo de décadas.

Los jóvenes comunistas deben exigir cuentas al pasado y estudiar muy cuidadosamente ese periodo histórico, y en particular la revolución española de los años 30 del siglo pasado, pues es allí donde debe buscarse la raíz de la deriva socialdemócrata que hoy ensombrece el destino de un partido, como el PCE, que ha jugado un papel transcendental en la historia del movimiento obrero español.

Animamos, por último, a los jóvenes comunistas a que mantengan su organización y su lucha. Estamos seguros de que será así. Desde la Corriente Marxista Internacional les tendemos nuestra mano y apoyo, con la seguridad de que nos encontrarán participando codo con codo en el proceso para aportar al desarrollo de una auténtica alternativa comunista en el seno de nuestra clase.