Crisis capitalista, una tormenta perfecta

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La guerra y el hambre

Nos encontramos ante un punto de inflexión en la situación política mundial, la invasión de Rusia a Ucrania ha agudizado drásticamente las contradicciones del capitalismo y ha impactado en todos los niveles de la sociedad. Las consecuencias son la escasez de suministros y la ruptura de la cadena de comercialización que agudizaron la crisis de la energía y de los cereales.
La irrupción de la crisis alimentaria esta golpeando en el mundo, en Europa la carestía de alimentos desata privaciones impensables en el pasado reciente. En Egipto y en África subsahariana las perspectivas son aterradoras, ya que dependen – como más de 20 países- de los cereales de Rusia y Ucrania. Ambos países representan el 30% del mercado mundial de trigo; Rusia es además el mayor productor de fertilizantes. Más de 7 millones de somalíes corren riesgo de hambruna

Rusia ha prohibido las exportaciones de alimentos para garantizar su propio abastecimiento. Sus exportaciones también están restringidas por las sanciones occidentales y esto disparó los precios a las nubes.
Millones de personas en todo el mundo se unen a las filas de la pobreza y el hambre debido a conflictos bélicos, el cambio climático extremos y efectos de la pandemia y la guerra en Ucrania. Un informe de la ONU sobre la situación alimentaria global indica que más de 820 millones de personas en el mundo padecen hambre en la actualidad, mientras que cerca de 2000 millones de personas padecen inseguridad alimentaria moderada o grave en el mundo.
Las perspectivas a futuro indican que se exacerbarán más las contradicciones en el capitalismo, empujadas por los factores señalados más arriba. La lucha contra el hambre debe ser, en primer lugar, la lucha contra la guerra imperialista, los gobiernos que componen la OTAN y contra el gobierno de Putin que no busca una salida Socialista en Rusia sino asegurar las esferas de influencia y los intereses de seguridad del capital ruso.

Argentina

La realidad económica, social y política se ve signada por una serie de factores que ponen a la burguesía y al conjunto del arco político que la representa en el parlamento ante un dilema cada vez más agudo, o se toman medidas que beneficien al conjunto de las masas ante la desesperante situación de marginalidad y miseria, o se cae ante una situación de explosión social, con una posible irrupción de las masas en la escena política intentando resolver sus problemas a través de la acción directa. Ligando la presente situación a la abierta en 2001, por lógica con sus diferencias, pero retomando el hilo conductor de una y otra situación.

Los límites de las políticas del gobierno se expresan crudamente ya que mientras en la Argentina hay hambre, la soja superó los 650 dólares en la Bolsa de Chicago. El amague del tibio proyecto mediante el cual se buscará gravar la «renta inesperada», por única vez, está ubicado dentro de la gestualidad política. Ya que, por un lado, los capitalistas conocen mil y un trucos para evadir todo tipo de impuestos. Y por otro, de aprobarse esta iniciativa, se da dentro de un marco general de ajuste a las condiciones de vida de la clase trabajadora.

Un gasoducto sin salida
El fracaso del control de precios

Nos encontramos en una nueva fase de la crisis del gobierno abierta por la licitación fallida del gasoducto Néstor Kirchner, nave insignia del gobierno. Esta obra resulta clave para palear la economía y resolver uno de los temas fundamentales: el suministro de gas no solo para la zona oeste de provincia de Buenos Aires sino, además, satisfacer la demanda de otros países.
Hoy, el inicio de la obra se encuentra en manos del juez Rafecas que investiga las irregularidades en la licitación adjudicada a Techint, a raíz de las declaraciones en «off» difundidas desde el ministerio de Desarrollo Productivo. Rafecas, citó a Matías Kulfas y Antonio Prosanto renunciado reciente del Enarsa en disconformidad con la demora que viene arrastrando la obra. Detrás de la obra pública siempre sobrevuelan los negociados entre el Estado y los capitalistas.

Por otro lado, en un episodio reciente, la salida del ministro Feletti no solo expresó el insistente fracaso de la cruzada del Frente de Todos (FdT) ante el empresariado para controlar la impúdica escalada de precios de los productos en góndola, pretendiendo intervenir en la ley de hierro de los capitalistas: incrementar más y más las ganancias en sus arcas; además, expresó una agudización de la crisis política en el FdT por las internas abiertas y particularmente en el sector kirchnerista. El intento del kirchnerismo de mostrar una mayor “radicalización” ante su base por la sumisión de Alberto Fernández y su equipo de gobierno a las imposiciones del FMI, no deja de ser una política impotente que no expresa más que la carrera al 2023 con el menor daño posible. Impotente ya que se muestra inviable cualquier control de precios implementado hasta el presente, los dichos de Federico Braun -presidente de la cadena de supermercados La Anónima- que generaron tanto escándalo en el encuentro del Foro de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), “¿Qué hace La Anónima? Remarca precios todos los días» muestra una clara radiografía del comportamiento crónico de los capitalistas.

Por su lado, el nuevo secretario Guillermo Hang, integrante hasta hace poco tiempo del directorio del Banco Central, pasó a la secretaria de Comercio Interior, quedando en la órbita del Ministerio de Desarrollo Productivo a Economía, bajo el timón de Martín Guzmán. Hang tiene como agenda un nuevo refrito de “control de precios”, con una propuesta más amigable con el empresariado de la alimentación y con esta amabilidad consensuar aumentos. La experiencia enseña que sostener una política amistosa con el empresariado, lleva a que los aumentos sean más al antojo de los capitalistas. La idea de una relación más aceitada con los empresarios fue rechazada por el entorno de Cristina Fernández en la medida que considera que las negociaciones deben contener el alza de precios, algo por cierto que no se logra.

La nueva crisis abierta con la renuncia del ministro Matías Kulfas por los cuestionamientos a la Vice Presidenta por la licitación del gasoducto Néstor Kirchner, que va de Vaca Muerta a Saliqueló, profundizó aún más la interna a cielo abierto dentro del FdT. Lo que debió ser un salvavidas para el gobierno se transformó por los dichos en off del ex ministro, una nueva crisis que golpea fuerte al gobierno. La suba de precios internacionales debía favorecer a la economía argentina y por esta vía hacerse de dólares una vez construido el gasoducto, con el que se podría exportar gas a Brasil y a Europa, una vez convertido en fluido y regasificado llegado a puerto. La crisis abierta muestra el impasse de la economía argentina en un contexto mundial en donde la energía resulta imprescindible.

Crisis de gabinete – el gasoducto Néstor Kirchner

Para algunos comentaristas la crisis dentro del gabinete gobernante pareciera que tiene un punto de “cierre” con la salida de Fetetti y Kulfas con el fiel de la balanza que comienza a marcar más hacia los sectores kirchneristas. El traspaso de la Secretaría de Comercio Interior al área de Economía timoneada por Martín Guzmán aparecía, hasta hace unos días atrás, como una suerte de mayor incidencia del sector albertista, pero, con la caída de Matías Kulfas cae por tierra tal hipótesis. La eventual crisis de poder a la que se enfrenta el régimen político argentino se expresa entre otros, al interior del Frente de Todos con las pujas internas entre sus dirigentes.

Hay plena conciencia para la burguesía en todos sus matices, que no hay margen de maniobra para posiciones que empujen una mayor “radicalización” ya que pueden desatar una tormenta de masas incontrolable, así lo entiende la actual Vice Presidenta Cristina Fernández que bajó su tono polémico con Alberto Fernández y sí subió su tono directriz diciéndole lo que debe hacer y en esto las cabezas que deben rodar. CFK ya advirtió varias veces acerca del peligro de la ruptura de la gobernabilidad y este punto de vista va condicionando y determinando sus acciones políticas.

La inestabilidad política se expresa en todas las alas de la burguesía y sus operadores mediáticos, así como la creciente preocupación por hacia dónde va el país y como, en ese marco, logran posicionar a sus “mejores” candidatos en la carrera por llegar a las elecciones presidenciales 2023. En la oposición – Juntos por el Cambio (JxC)- también vemos “ciertos” roces entre el radicalismo y el PRO. No sólo con Facundo Manes como un candidato presidenciable y su hermano Gastón flamante líder de la Convención Nacional de la UCR que intentan dar un nuevo rostro al Radicalismo y disputar dentro del frente opositor con un programa no tan abiertamente de derechas; sino también al interior del mismo PRO entre Mauricio Macri, Horacio Larreta, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal que disputan también un lugar en la carrera presidencial.

Una encuesta ubicó a Cristina Fernández, Patricia Bullrich y Javier Milei como los políticos con mayor porcentaje de voto seguro de cara a las elecciones de 2023. Tenemos además a Máximo Kirchner y Mauricio Macri, que son los dos políticos con peor imagen en el Gran Buenos Aires. En este escenario, todas las figuras mantienen un alto número de imagen negativa, “la grieta política es el principal daño a la economía y la mayoría pide medidas económicas de «shock» para el próximo gobierno. Según Zuban Córdoba y Asociados «La mayor parte de la dirigencia sufrió un deterioro en su imagen en este último mes. Las discusiones internas que embargan a todas las fuerzas políticas seguramente tienen mucho que ver con eso. Mientras la política discute en los pasillos del poder, la ciudadanía de a pie mira esas discusiones desde las vidrieras de las redes y los medios, pensando en problemas mucho más llanos y cotidianos, como la inflación, la inseguridad o el retraso salarial». Perfil 06/06/22

En definitiva, el conjunto del arco político en campaña electoral tiene dos ideas fijas, transitar estos inestables y precarios 17 meses que faltan a octubre del próximo año y sobre todo no tirar demasiado de la cuerda para mantener este delicado equilibrio inestable social y político para no fisurar o fracturar la gobernabilidad.

Los escasos fondos en el Banco Central, la enorme emisión monetaria, la inflación que no para de crecer, el incremento del gasto público y el aumento de la pobreza, dejan a las clases dominantes sin un horizonte político claro y con demasiada incertidumbre, esta es la enorme preocupación de la burguesía hoy.

El Congreso

Mientras tanto el FdT pretende galopar en terreno fangoso. El gobierno, anuncia la suba del mínimo no imponible para que sea parte de una suerte de “recuperación” salarial; mientras que los sindicatos, con el poco margen de maniobra que tienen los jefes sindicales se vieron empujados a cerrar acuerdos paritarios al 60% con cláusulas de revisión ya que la inflación tritura cualquier reparación que se logre.

Como contrapartida, se anunciaron los aumentos del gas -entre un 18,5% y 25% dependiendo de la zona- y de la electricidad -16% -, mientras que el agua sube en dos tramos en el año un 32%, todo agrega más presión por abajo.

Se habla de un crecimiento de la economía del 10% llegando a niveles pre pandémicos pero esto no se expresa en las mesas obreras que son sacudidas por la enorme carrera de precios en los productos alimenticios, la suba de los alquileres que empuja a miles de trabajadores y trabajadoras a la marginalidad y se incrementa con la suba de la luz, el gas y el transporte. La tan anunciada recuperación económica no tiene correlato con un mayor bienestar para los de abajo.

Para este año, los anuncios de crecimiento para la Argentina son del 5% en el mejor de los casos, pero esto choca con la crisis mundial desatada por la escalada inflacionaria y con la guerra entre Rusia y Ucrania –que la OTAN exacerba-, desalentando cualquier crecimiento serio y prolongado en el tiempo.

El gobierno, en este contexto de escalada global de los alimentos, intenta tomar cierta iniciativa, discutiendo nuevamente el aumento de las retenciones a la exportación de productos primarios con la idea de desacoplar los precios internos de los internacionales. Obviamente, encuentra una resistencia en la oposición –alineada a los sectores concentrados del campo- y dentro del mismo FdT.

Pero donde sí presentó un proyecto de Ley fue en el Senado. El FdT teniendo en mente las próximas elecciones al ejecutivo y el recambio de parte de ambas cámaras, presentó un proyecto –con el apoyo de 16 gobernadores- para ampliar el número de miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de esta manera, aduciendo un criterio federal democrático, que todas las provincias tengan una representación con paridad de género en el alto Tribunal. La nueva Corte estaría integrada por 25 miembros y rompería el monopolio que hoy detentan 5 jueces. Pero, el fundamento real es una guerra por el control del aparato judicial, muy lejos de una justicia independiente, democrática y popular que no puede existir bajo las relaciones de producción actuales. La disputa está al servicio de evitar condenas por corrupción y condicionar a la Justicia para lograr la impunidad. Mientras los de abajo pelean por el salario y el desempleo, los de arriba se disputan un poder político ajeno a las necesidades urgentes de las masas.

Hambruna y lucha

Según el Observatorio de la Deuda Social, al mes de diciembre 2021 el 43,8% de los argentinos se encontraba bajo la línea de la pobreza, con una leve baja respecto a 2020 cuando fue del 44,7%.
Si no se toma en cuenta los programas o pensiones no contributivas, la indigencia alcanzaría el 18,8% en 2021. Con ese crecimiento la tasa de desocupación bajó al 9,1% en el tercer trimestre de 2021 desde el 14,2% de igual período del año pasado, informó la UCA. (7 dic 2021)
La inflación para mayo se calcula más del 5%. El INDEC informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 6% mensual en abril de 2022, y acumuló en el primer cuatrimestre del año una variación de 23,1%.
Según el informe ejecutivo del INDEC la inflación nacional de abril de 2022 fue de 6% y el total nacional interanual del 58%, el total nacional acumulado es de 23,1% incluyendo abril del 2022. INDEC, Dirección de Índices de Precios de Consumo.
Si le sumamos el 5,5% que se espera para mayo la inflación trepa a un 28,3% acumulado y las estimaciones del empresariado supera el 70% para 2022.

Esta es la situación que determina el malestar y la bronca que se va acumulando día a día que se combina con la desocupación en amplios sectores de la población o con jornadas agotadoras de 10hs u 11hs o dos trabajos, todo esto esfuerzo para no llegar a fin de mes.

La reforma laboral y una nueva reforma previsional son otro de los debates dentro de la burguesía. Por un lado, el FdT lleva adelante estas reformas, de manera segmentada y sectorizada; beneficiando a las medianas y grandes patronales ya que el salario de sus trabajadores se conforma, por una parte, del aporte del Estado a los capitalistas -equivalente a un plan social- y por la otra, del pago de los capitalistas, que llegan así a un salario de $50.000- o $60.000- por mes. Fernández habla hace tiempo en la «búsqueda de alternativas» y con esta idea se inscribió como un ejemplo a seguir, el anuncio de que la fábrica Toyota incorporó a diez beneficiarios del plan social Potenciar Trabajo. El Estado paga medio salario mínimo a estos trabajadores y la patronal abona lo restante para completar sueldo. El Gobierno reunió en noviembre de 2021 en la Casa Rosada a gerentes y sindicalistas, para reafirmar el compromiso de trabajar los sábados obligatorios para aumentar la producción.

Por el otro, la oposición levanta a cara descubierta y a viva voz en boca de Larreta, Macri y Bullrich como Milei y Espert que la solución a la crisis es barrer, de un golpe, con las conquistas y derechos que aún nos quedan a los trabajadores.

Se trata de ir preparando las condiciones para un salto cualitativo en la lucha y para esto debemos ser conscientes que necesitamos trabajar en ello. Por lo tanto, resulta primordial, el debate con qué programa debemos armarnos y con qué herramientas contamos. No se trata solamente de perseguir los aumentos de precios en una carrera desenfrenada de porcentajes, sino y fundamentalmente trabajar la consigna de escala móvil de precios salarios, junto al reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados sin afectar el salario.

Pero tenemos que ser claros y no generar ilusión alguna que la solución se dé dentro de los marcos del sistema capitalista. Por el contario, es entrelazando estas reivindicaciones con la necesidad de un nuevo poder: el poder obrero. Es la clase obrera la que está dispuesta a ir a fondo para romper las cadenas que sujetan a la mayoría de la sociedad y demás clases oprimidas al tren de la burguesía y de la colaboración de clases con el empresariado a costa del hambre y de la miseria de los explotados.

Es la clase obrera, por su conciencia instintivamente colectiva y por su papel en la sociedad -como responsable de la producción, la que puede poner al servicio de la mayoría la posibilidad de liberarse del corsé de la gran propiedad burguesa, la propiedad privada de los medios de producción y planificar la economía para dar respuesta a los grandes problemas que aquejan a la sociedad. De aquí la necesidad de construir una corriente marxista en las organizaciones de la clase obrera.

FIT-U

La dirigencia del FIT-U debe abandonar su política electoralista y poner al servicio de los de abajo a los tribunos que mantiene en el parlamento y concejalías. Debe explicar pacientemente a los mejor de la vanguardia la inviabilidad del capitalismo, entrelazando las reivindicaciones que motorizan la lucha por la defensa de educación, salud y pleno empleo, salario, vivienda, con la estrategia de poder, materializando así el programa de la revolución.

Esta es la tarea fundamental, junto a la denuncia del carácter de clase de las instituciones burguesas, el parlamento, su justicia y sus fuerzas del orden. No se puede generar expectativa alguna en éstas ya que fortalecemos los cantos de sirena de cualquiera de las variantes burguesas. No hay posibilidad de reforma dentro del capitalismo.

Hacia la huelga general política

Un pronóstico alternativo de la crisis del régimen abierta, es que pueda terminar en una mayor polarización, movilizaciones y un profundo repudio a las instituciones burguesas y al conjunto de los partidos capitalistas. Pero esto, no significa necesariamente que esta irrupción de los de abajo consiga sus objetivos.

Para poder transformarla en una salida que beneficie a los explotados, debemos trabajar conscientemente en su resolución, la huelga general política aparece no solo como una herramienta de nuestra clase para paralizar la producción y los servicios, sino, además, para poner sobre la mesa la pregunta fundamental ¿quién manda? Se trata de convertir la lucha económica en una lucha política.

La preparación de la huelga general política supone entre otras cosas, determinar con precisión el estado de ánimo de los trabajadores, auscultar sus tiempos y ritmos atravesados por las ilusiones que generan las mediaciones políticas y sindicales. La huelga general política, presupone un largo trabajo agitativo y preparatorio que oficia también como un espacio de frente único para las trabajadoras y los trabajadores.

No es tan solo la bronca y el malestar por las malas condiciones de vida y trabajo lo que permite organizar esta huelga. León Trotsky señaló con acierto, que si solo se tratara de las condiciones de miseria de los explotados viviríamos en una situación revolucionaria casi permanente.

La preparación de la huelga general política supone concentrar de manera organizada a la flor y nata de la vanguardia, es decir los sectores más decididos y consientes en las fábricas, los sindicatos, los lugares de trabajo, las escuelas y universidades, tras el programa de la revolución y para que esto resulte, se debe forjar en el caldero del método y en las tradiciones del marxismo revolucionario y su arsenal teórico. Solo así se podrá llevar adelante no solo un Congreso Obrero, de ocupados y desocupados, sino que se podrá definir con claridad los pasos necesarios no solo para la huelga general política, sino además las tareas y los pasos que se deben dar hacia la perspectiva de poder propio: un gobierno de los trabajadores.

Construyamos el partido revolucionario

Lo señalado más arriba debe ir de la mano de concretar la formación del Estado Mayor de la clase obrera y de los trabajadores/ras. Esto es una tarea impostergable y necesaria para que la revolución pueda triunfar.
Los explotados no necesitan del partido revolucionario para llegar a una situación revolucionaria e incluso insurreccional, ya que las condiciones materiales se encuentran más que maduras. Son las condiciones objetivas la que generan y empujan a la lucha, que se traduce en un salto de calidad.
Y en un determinado momento el estado de ánimo se traduce en una movilización extraordinaria contra el régimen de explotación, superando a las mediaciones políticas y sindicales burocráticas.
Las masas pueden mostrar su capacidad creadora y fuerza extraordinaria que derriba todo obstáculo que tiene por delante. Pero de todas formas esa fuerza puede disiparse y no llegar al objetivo final, a un gobierno propio. Ya hemos transitado experiencias históricas similares y es un precio demasiado alto el que se paga por no contar con la organización que pueda canalizar la fuerza de las masas hacia el derrocamiento del capitalismo.
Tampoco se trata de la “unidad de toda la izquierda” sino de la unidad de la izquierda en torno al programa de la revolución. Es decir, aquel que impulse la autoorganización en asambleas, comités, o coordinadoras, de la clase trabajadora, para ligar la lucha por sus demandas más inmediatas con la necesidad de que estas formas organizativas se conviertan en el embrión del futuro poder de la clase trabajadora en oposición al Estado de los capitalistas y su democracia formal.
Es por esto que necesitamos de maneta urgente y con paciencia, sin atajo alguno, la formación del partido revolucionario que una vez desarrollado se transforme en fuerza material de la revolución y esto solo será posible en la medida que se enraíce en las masas y su vanguardia. Es nuestra tarea, manos en la obra.

¡Socialismo o barbarie!