Venezuela: Abajo las mentiras y calumnias de la burguesía argentina

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La experiencia histórica enseña que cuando el enemigo de clase está molesto es porque algo se hizo bien. Y si ese enojo destila odio e histeria desenfrenada, es que se hizo muy bien. Odio e histeria emanaban las declaraciones y comunicados lanzados estos días por todos los sectores de la burguesía argentina, y sus lacayos políticos y sindicales, ante la decisión del presidente Chávez de nacionalizar 5 empresas estratégicas, tres de ellas con capitales de la multinacional italoargentina, Techint.

La experiencia histórica enseña que cuando el enemigo de clase está molesto es porque algo se hizo bien. Y si ese enojo destila odio e histeria desenfrenada, es que se hizo muy bien. Odio e histeria emanaban las declaraciones y comunicados lanzados estos días por todos los sectores de la burguesía argentina, y sus lacayos políticos y sindicales, ante la decisión del presidente Chávez de nacionalizar 5 empresas estratégicas, tres de ellas con capitales de la multinacional italoargentina, Techint.

La Corriente Socialista El Militante apoya la nacionalización de estas empresas que permiten a los trabajadores venezolanos recuperar una parte de las fuerzas productivas creadas por ellos, con sus manos y cerebros, que ayuden a desarrollar su país y no a engordar los bolsillos de accionistas parásitos. Por eso sólo nos parece razonable indemnizar a pequeños accionistas o ahorristas sin recursos.

Es radicalmente falso, como insiste la prensa burguesa, que los intereses de Argentina han sido afectados por la decisión de Chávez ¡Mentira! Son los intereses del grupo empresarial Techint los afectados, a los trabajadores argentinos no nos afecta en absoluto.Los obreros argentinos nunca nos hemos beneficiado de las ganancias del grupo Techint, ni en Venezuela ni en Argentina. La mayor parte de la indemnización pagada por el gobierno venezolano por la expropiación de Sidor fue depositada en cuentas en el exterior y no puesta a disposición del pueblo argentino para desarrollar el país. Estos cínicos se quejan de las estatizaciones del Estado venezolano y del acoso a la propiedad privada, cuando en Argentina reciben del Estado decenas de miles de millones de pesos en ayudas y subsidios de todo tipo con el dinero que es propiedad del pueblo trabajador que paga  el IVA y otros impuestos indirectos.  

Techint creó su imperio saqueando a los trabajadores argentinos y de otros países comprando a precios de saldo empresas estatales construidas por el sacrificio de generaciones de obreros, como fue el caso de SOMISA en Argentina y SIDOR en Venezuela.

Las empresas nacionalizadas, lejos de ser celosas cumplidoras de la ley y respetuosas con sus trabajadores, estaban casi todas ellas en conflicto y explotaban salvajemente a sus trabajadores. Matesi, de Techint, llevaba 7 meses paralizada, había suspendido el suministro de insumos de hierro a Sidor, de quien es subsidiaria, y había fuertes rumores de desmantelamiento de la planta. En Tavsa, también de Techint, sus trabajadores permanecían sin contrato colectivo de trabajo desde principios del 2008 y el sindicato no era reconocido. Ambas empresas, además, tercerizaban muchas de sus actividades para ahorrar costos.  

Debemos responder en todo el mundo a la campaña internacional imperialista de acoso contra la revolución venezolana. La revolución sigue en peligro, como demuestra el asesinato selectivo de dirigentes obreros y campesinos venezolanos, las conspiraciones reaccionarias de los medios de comunicación privados y las provocaciones de la juventud reaccionaria de clase media. El movimiento obrero internacional debe permanecer alerta. 

¡Fuera las manos imperialistas de Venezuela! ¡Solidaridad internacional con la revolución venezolana!