Trabajadores venezolanos discuten la gestión obrera y las ocupaciones de fábricas

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Durante dos días, 21 y 22 de octubre, representantes obreros y activistas sindicales de todo el país se reunieron en Caracas en el Encuentro Nacional de Trabajadores hacia la Recuperación de Empresas. El objetivo principal de esta reunión, convocadapor la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela (UNT), fue reunir a los trabajadores implicados en experiencias de ocupaciones de fábricas y en diferentes formas de gestión obrera.

Ministra de Trabajo: “Las recuperaciones de empresas no son un problema sino la respuesta a un problema”

Durante dos días, 21 y 22 de octubre, representantes obreros y activistas sindicales de todo el país se reunieron en Caracas en el Encuentro Nacional de Trabajadores hacia la Recuperación de Empresas. El objetivo principal de esta reunión, convocada por la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela (UNT), fue reunir a los trabajadores implicados en experiencias de ocupaciones de fábricas y en diferentes formas de gestión obrera.

La reunión fue convocada para preparar el Primer Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas por los Trabajadores, que tendrá lugar en Caracas entre los días 27 y 29 de octubre (para más detalles ver la web del Encuentro). El encuentro latinoamericano está organizado conjuntamente por trabajadores de fábricas ocupadas de Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela, la UNT venezolana y la PIT-CNT uruguaya, además cuenta con el apoyo del Ministerio de Trabajo de Venezuela. Participarán trabajadores de fábricas ocupadas y recuperadas de Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Ecuador, Puerto Rico y Panamá, entre otros.

En el encuentro nacional estaban presentes trabajadores de Invepal (antigua Venepal), donde los trabajadores lucharon por la expropiación de la papelera bajo control obrero después de que sus anteriores propietarios declararan su bancarrota. También había representantes de Inveval (antigua CNV), la constructora de válvulas que los trabajadores ocuparon durante más de dos años y de la que finalmente consiguieron la expropiación bajo un tipo de cogestión obrera. También había trabajadores de la empresa estatal de generación y distribución de electricidad, CADAFE, donde los intentos de los trabajadores de introducir la cogestión han chocado con el intento de los administradores de la empresa de mantener su poder de decisión. En total estuvieron presentes 200 trabajadores de todo el país, tanto del sector privado como del público.

Uno de los primeros oradores del encuentro fue Eduardo Murua, presidente del argentino “Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas – MNER”. Él explicó la experiencia de las ocupaciones de fábrica en Argentina como una alternativa en la lucha contra el desempleo y la destrucción de empleos. Uno de sus principales énfasis fue la idea de que los trabajadores sólo pueden basarse en su propia lucha y en su propia fuerza, dijo que los trabajadores en Venezuela deberían tomar ellos mismos la iniciativa y no esperar a que el gobierno les de luz verde. Defendió que si una fábrica era cerrada por los empresarios “los trabajadores deberían ocuparla, intentar comenzar la producción y discutir después los aspectos legales”. También explicó cómo MNER ha conseguido salarios más altos y jornadas laborales más cortas que en empresas similares del sector privado, y que habían usado su experiencia para vincularla a la lucha de los trabajadores en las empresas capitalistas privadas por las mismas condiciones.

Ministra de Trabajo: las ocupaciones de fábrica no son un problema sino la solución al problema

También estuvo presente en la reunión la Ministra de Trabajo María Cristina Iglesia. Ella explicó cómo la idea de un Encuentro Latinoamericano había surgido de los propios trabajadores, particularmente de los trabajadores de empresas recuperadas en Argentina, Brasil y Uruguay. Fueron ellos, junto con varios sindicatos del continente, los que pidieron al presidente Chávez que Venezuela albergara esta reunión. Iglesias dijo que cuando los trabajadores ocupaban las fábricas que habían sido abandonadas e intentaban reanudar la producción, esto no “se debería ver como un problema, sino más bien una solución al problema” provocado por los empresarios con el cierre de estas empresas. Añadió que no llevar a cabo esta acción sería como “agonizar de hambre en un supermercado sin atreverte a abrir una lata de sardinas”. Insistió en que mientras exista el desempleo “una fábrica cerrada es un crimen”.

Subrayó la importancia del Encuentro Latinoamericano porque significaba “que estas luchas ya no están aisladas”. La reunión tendrá tres ejes principales, explicó, uno para los trabajadores de las fábricas ocupadas para intercambiar experiencias y sacar conclusiones políticas, otro en el que sindicatos y organizaciones sindicales también se unirán y discutirán cómo apoyar estas luchar y, finalmente, uno en el que gobiernos y parlamentarios de diferentes países discutirán el marco legal de este movimiento de fábricas gestionadas por los trabajadores. El encuentro también incluirá una exposición de vídeos y fotografías de las fábricas ocupadas en el continente. “No están mostrando estos ejemplos porque tienen miedo”, dijo Iglesias, quien explicó que estos ejemplos existen incluso en Estados Unidos, empresas que de una forma u otra han sido recuperadas por los trabajadores. “No deberíamos perder de vista de dónde venimos y cuál es nuestra clase”.

La ministra María Cristina Iglesias también explicó cómo esta lucha de empresas recuperadas por los trabajadores está vinculada a “lo que siempre ha sido nuestra meta: que los trabajadores dirijan la producción y que los gobiernos también estén dirigidos por los trabajadores”.

Se dieron ejemplos de cómo estos trabajadores de empresas recuperadas pueden cooperar más allá de las fronteras nacionales. Por ejemplo, la papelera Invepal podría colaborar con trabajadores de artes gráficas en Argentina que están siendo gestionadas por los trabajadores, rompiendo así el monopolio del papel en ese país. Los trabajadores de la fábrica ocupada Cipla en Brasil podrían comprar materias primas de la empresa estatal venezolana Pequiven, y después vender algunos de sus productos a la industria petrolera estatal venezolana PDVSA. Se discutieron muchos de estos ejemplos, pero se insistió en que no deberían ser vistos como un mero intercambio comercial, ya que benefician a todos los grupos de trabajadores implicados, a través de la formación, transferencia de tecnología, etc.

La cogestión obrera en las industrias estratégicas

Otro de los oradores en la reunión de Caracas fue el profesor Mike Lebowitz que entró en algunos de los debates que se están produciendo en Venezuela con relación a la cogestión obrera. Explicó cómo ésta es una parte clave de la Revolución Bolivariana: “nada hará más felices a los enemigos de este proceso que el fracaso del camino hacia la cogestión en Venezuela, porque los trabajadores, especialmente los de América Latina pero también en otras partes, están comenzando a mirar el desarrollo de la cogestión aquí como una alternativa real al despotismo del centro de trabajo”. También dejó claras las diferencias entre lo que se conoce como cogestión en Venezuela y la cogestión en Alemania, donde “significaba la incorporación de los trabajadores al proyecto de los capitalistas… mientras que en Venezuela, la cogestión es una alternativa al capitalismo”.

Lebowitz también discutió los defectos de la autogestión en Yugoslavia donde “el enfoque de los trabajadores dentro de cada empresa era su propio interés” y “lo que faltaba era el sentido de solidaridad con la sociedad en su conjunto”. Como resultado, este sistema en Yugoslavia funcionaba para “aumentar la desigualdad, quebrar la solidaridad de la sociedad, llevando en última instancia al desmembramiento de Yugoslavia”. Explicó que la cogestión en Venezuela está intentando “evitar este error particular… insiste en que las empresas no pertenecen sólo a los trabajadores, eso significa que deben ser dirigidas en interés de toda la sociedad”.

Entre otras cosas, Mike Lebowitz también dejó clara su opinión sobre el debate de si puede existir cogestión obrera en las industrias estratégicas. “Si las industrias como la producción petrolera, la generación y distribución eléctrica se excluyen de la cogestión, ¿qué se está diciendo a los trabajadores de esas industrias?”, preguntó Lebowitz. “¿Que no confiamos en que los trabajadores sean capaces de tomar decisiones en interés de la sociedad? ¿Qué tipo de visión del socialismo del siglo XXI es esta?" Añadió que: “en realidad, lo que estás diciendo es que cuando las decisiones son importantes, el capitalismo, el capitalismo de estado es la respuesta, no la cogestión o el socialismo del siglo XXI?”

Lebowitz explicó que estas contradicciones, y otras, son normales y están implícitas en el proceso y que se pueden superar “a través de la discusión democrática, el convencimiento y la educación”. Acabó diciendo que “nada haría más infelices a los enemigos de la Revolución Bolivariana que el éxito de la cogestión”.

Los trabajadores deben basarse en su propia fuerza

Luis Primo, de la Coordinadora de la UNT de Caracas-Miranda y miembro de la Corriente Marxista Revolucionaria, también habló en la reunión. Dio un breve esbozo de la historia de la lucha de la cogestión obrera y explicó también el proceso de destrucción de la industria manufacturera venezolana. Según las cifras que dio, en 1999 había casi 12.000 empresas manufactureras en el país, ahora la cifra es inferior a 7.000, eso significa una pérdida superior a 100.000 empleos manufactureros. Al mismo tiempo el 90 por ciento de las empresas venezolanas están en el sector servicios. Esta situación extrema se debe a que los “capitalistas ya no están interesados en la producción” cuando pueden conseguir rápidamente más beneficios a través de la especulación. El principal énfasis de su intervención fue que los trabajadores sólo podían basarse en su propia fuerza y en su propia lucha. En estas líneas propuso que la UNT creara equipos en cada región para organizar la ocupación y recuperación de las fábricas que estaban paralizadas. Concluyó citando a Marx cuando dijo: “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de la propia clase obrera”.

Aparte de las interesantes contribuciones de los diferentes oradores, el aspecto principal de esta reunión fue el entusiasmo de los representantes de los trabajadores que participaron en los debates. Docenas hicieron cola para explicar la lucha en sus fábricas, los problemas a los que se enfrentaban con los directores en el sector público cuando intentaban implantar formas de cogestión obrera, los planes que tenían para ocupar fábricas abandonadas por los empresarios, etc. Estaban presentes trabajadores de Siderorca, la empresa que se va a reabrir en Zulia y que fabrica tuberías para la industria petrolera; trabajadores privados de la refinería petrolera Oxydor de Valencia, que están luchando por la expropiación bajo el control obrero; trabajadores de distintas plantas de la multinacional Parmalat con la misma reivindicación, etc.

Incluso aunque algunos grupos importantes de trabajadores estuvieron ausentes de la reunión, el ambiente de los presentes fue suficiente para demostrar que la expropiación de Venepal y CNV a principios de este año ha abierto las compuertas y que muchos grupos de trabajadores de todo el país están ahora mirándolos como un ejemplo a seguir. Resulta significativo que todos los cuadernos entregados a los participantes de la reunión en el momento de registrarse fueran fabricados por la nueva Invepal bajo cogestión obrera.