Tareas y desafíos de Proyecto Sur

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El resultado electoral conseguido por Proyecto Sur en la Capital Federal ha convertido al movimiento en un referente político de envergadura nacional y en la principal referencia de la izquierda argentina. Esto comporta responsabilidades y desafíos que los militantes de Proyecto Sur debemos analizar y discutir en profundidad en las semanas y meses inmediatos.

El resultado electoral conseguido por Proyecto Sur en la Capital Federal ha convertido al movimiento en un referente político de envergadura nacional y en la principal referencia de la izquierda argentina.

No caben dudas de que miles de jóvenes, trabajadores y luchadores sociales en todo el país están esperando una llamada desde la dirección para ingresar al movimiento y luchar de manera organizada en su seno para transformar la sociedad.

La perspectiva, por lo tanto, de poner en pie un movimiento político de masas, asentado en la clase trabajadora y demás sectores populares, nunca ha estado tan clara como ahora.

Todo esto comporta responsabilidades y desafíos que los militantes de Proyecto Sur debemos analizar y discutir en profundidad en las semanas y meses inmediatos.

Hay que abrir las puertas de Proyecto Sur

Pese a la fuerte vinculación de Proyecto Sur con la persona de "Pino" Solanas y su indudable autoridad política y moral, Proyecto Sur transita una andadura de dos años y nació como una confluencia de distintas vertientes, destacándose el aporte de importantes sectores de la CTA y una militancia significativa de jóvenes y trabajadores que  demandan el debate político y la democracia interna. Además, Proyecto Sur tiene un programa definido con demandas y propuestas muy avanzadas.

No obstante, sería necio no advertir de algunos peligros que sí podrían limitar el alcance y las perspectivas de desarrollo del movimiento y, a la postre, malograrlo.

Para conjurar estos peligros Proyecto Sur debería abrir sus puertas de par en par a todos los jóvenes y trabajadores que deseen participar en su seno. Y debería canalizar estas nuevas energías estableciendo un padrón único de militantes, organizados territorialmente y en los lugares de trabajo y estudio, con reuniones regulares, semanales o quincenales. En dichas reuniones debería primar el debate político y establecerse normas internas de funcionamiento democráticas.

Peligros políticos

En el plano político está el riesgo de que Proyecto Sur quede entrampado en las maniobras del gobierno y de la oposición de derecha.

Hay una presión formidable de los medios de comunicación burgueses para que Proyecto Sur oriente todo su accionar político en contra del kirchnerismo, apareciendo en un frente único no declarado con la oposición de derecha que trabajaría a favor de ésta. Esto sería muy negativo para el movimiento.

Proyecto Sur debe desplegar tanta o más energía en su crítica a la derecha como la que emplea contra el gobierno. Más aún, debe arrebatarle al kirchnerismo la bandera de la lucha contra la derecha y la reacción, como ya empezó a hacerlo en la Capital Federal. De lo contrario, se le haría el juego al kirchnerismo que explotaría contra Proyecto Sur el sentimiento honesto y de clase, de millones de trabajadores, que odian a la derecha y lo que ésta representa.

Hay que aprender del "conflicto del campo" cuando el gobierno utilizó desvergonzadamente contra Proyecto Sur ciertas vacilaciones y ambigüedades que llevaron a algunos compañeros a hablar, incluso, de la existencia de una burguesía mediana rural "progresista". La participación activa del mediano burgués rural, Alfredo De Angeli, en la campaña de la derecha de Macri-De Narváez en estas elecciones, mostró sin ambigüedades el carácter reaccionario y antipopular de este sector de la burguesía agropecuaria, como siempre lo fue históricamente.

También surge otro peligro de la súbita popularidad del movimiento. Y es la tentación del oportunismo político, azuzado por los medios de comunicación burgueses y sus comentaristas políticos.

El objetivo de esta gente será intentar edulcorar el carácter de Proyecto Sur con argumentos conocidos. Así, tratarán que se instale en las esferas dirigentes del movimiento las prisas para crecer más rápido, para que el movimiento se abra "a toda la población", que sea "pragmático" y muestre "aptitud" para gobernar, que  modere su discurso y eche agua a su programa.

Este tipo política podría contentar, acaso, a franjas de la pequeña burguesía que ya tienen sus necesidades materiales satisfechas, y a carreristas y políticos profesionales que pretendan vivir de la política, pero no a las masas de la clase trabajadora que empiezan a mirar a Proyecto Sur, y las bancas que ostenta en el Congreso y la Legislatura de la Ciudad, como un arma de combate contra las desigualdades sociales, la explotación laboral, la inaccesibilidad a la vivienda, las jubilaciones misérrimas, etc. y por la transformación completa de esta sociedad capitalista en otra justa e igualitaria; y que, para nosotros, no puede ser otra que una sociedad socialista.

Un futuro promisorio

Afortunadamente, Proyecto Sur contiene poderosos antídotos contra estos peligros. Son su militancia y cuadros políticos, y la experiencia acumulada. Además del entusiasmo desbordante de los nuevos militantes y sus ganas por cambiar la realidad que nos rodea.

Proyecto Sur tiene ante sí un futuro promisorio, como parte de un movimiento político más amplio que está en construcción, que debe tener en la clase obrera y la lucha por el Socialismo la base fundamental de su accionar político y su programa.