Saltos de barrera entre especies y daños colaterales: un nuevo coronavirus en el capitalismo global

La crisis de pérdida de  biodiversidad y ecosistemas ha adquirido escala global, sin embargo aún es relativizada por diversas corporaciones mediáticas, extractivistas y por dirigentes políticos e ideólogos del libre mercado. No obstante, el brote de un coronavirus desconocido, que ha roto la barrera entre especies, yendo mucho más lejos que las enfermedades zoonóticas conocidas-transmisibles de otros animales al hombre-. Y expandiéndose rápidamente por el mundo, ha vuelto a mostrar que tan impredecible es la crisis de extinción masiva de especies y ecosistemas. Una pandemia y una problemática de múltiples consecuencias. 

Un nuevo virus se propaga rápidamente por el mundo, infectando a miles de personas en un marco crítico de la globalización. Es una cruel paradoja, el capitalismo global y sus redes de circulación masiva, sociedad de consumo y libre mercado ponderado como sistema acabado de la sociedad posmoderna, también es el vehículo de un contagio masivo y con consecuencias actualmente impredecibles. 

Diversos consorcios internacionales de investigadores con fondos estatales y privados están abocados a tratar de responder el porqué de la propagación y evolución rápida del nuevo coronavirus (SARS-CoV-2). El secuenciamiento completo de su genoma y los análisis estructurales parecen haber identificado un carácter importante del virus que podría responder el porqué infecta con facilidad a las células humanas. Este carácter es una proteína superficial en su estructura. También un receptor de las membranas –en las células que son infectadas- es un objetivo primordial de las investigaciones, teniendo en cuenta que la membrana celular es la puerta de entrada del nuevo patógeno en los tejidos humanos. La comprensión de la transmisión del virus reviste de singular importancia para contener su expansión y así mismo para el desarrollo de medicina preventiva. No obstante, el desarrollo de medicamentos que podrían relantelizar la dispersión del patógeno o neutralizarlo se encuentra en una etapa muy incipiente.

Este nuevo virus global ha infectado diez veces más al humano que el síndrome respiratorio agudo grave causante de la epidemia de 2002 (SARS-CoV), según estadísticas de la Universidad de Washington (EE.UU.). 

Los recientes análisis genómicos dan cuenta que una proteína denominada S –común en la familia de los coronavirus- difiere de la de otros miembros del grupo, y sugieren que la proteína presenta un dominio que es activado por una enzima de la célula huésped. Esta enzima denominada furina, se encuentra en numerosos tejidos humanos, incluidos los pulmones, el hígado y el intestino delgado, lo que significa que el virus tiene una potencialidad múltiple en diversos órganos- ha explicado también Li Hua, biólogo estructural de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en Wuhan (China). Siendo esta ciudad, el punto neurálgico donde se ha originado y radiado este nuevo coronavirus. No obstante, más allá de esta pandemia global y de las tensiones geopolíticas y el uso del origen vírico en una discursiva vehemente y xenófoba de Estados Unidos contra China o Irán, y la llamativa discrecionalidad de China en el manejo de la información sobre la prevalencia del brote epidémico y su tasa de mortalidad. Aún persiste un cuanto enorme y desconocido detrás del génesis de este nuevo agente infeccioso.

Entre lo predecible y lo estocástico

Un cuanto que no puede medirse del todo en sus consecuencias a largo plazo, está siendo vaciado en las sociedades humanas en estos tiempos de posmodernidad o en términos mucho más extensivos y geológicos del Antropoceno-era del humano y sus impactos en la biota a nivel planetario desde su aparición en el Holoceno hace aprox. 2,5 millones de años antes del presente-. La extracción acentuada de materias primas, los cambios drásticos en la cobertura del suelo, la fragmentación de ecosistemas y su consiguiente pérdida de funcionalidad ecológica, el tráfico y consumo de fauna y las extinciones a escala regional y global de numerosas especies-reservorios naturales de una diversidad fragmentariamente conocida de micro-organismos y virus-. Estarían provocando un cambio en los ciclo de vida de esta diversidad microbiológica, vehiculizando no solo patógenos entre individuos de una misma especie en poblaciones completas sino accionando un salto de barrera entre especies inclusive lejanamente emparentadas filogenéticamente- esto se refiere a relaciones de parentesco evolutivo entre diversos organismos-. 

En 2007, una revisión publicada por investigadores de la Universidad de Hong Kong (China) en una revista especializada en Microbiología, alertaba sobre el enorme riesgo sanitario del consumo humano de especies de vertebrados silvestres en el centro de China. En este caso, el aprovechamiento del pangolín-un mamífero seriamente amenazado de extinción por las altas tasas de captura para consumo de su carne y uso en medicina tradicional- y el murciélago herradura (Rhinolophus spp) se reportaban como grandes reservorios de virus similares al SARS-CoV muy afines a los humanos. Los coronavirus son una familia extensa, presentes en numerosos mamíferos silvestres y domésticos incluyendo a gatos y perros, además de aves, que son los grupos de vertebrados con mayores probabilidades de vehiculizar la enfermedad o dar saltos de barrera entre especies. Aunque no todos los coronavirus rompen esta barrera inter-específica y se comportan como una zoonosis-enfermedad transmisible de otros animales al hombre-; si se maximizan las probabilidades de ocurrencia de este salto y la consiguiente mutación vírica, pero así también la transmisión de bacterias y protozooarios en un marco más acentuado de disturbios ambientales y tráfico de fauna silvestre. Además en contextos sociales de ruralidad y enorme desigualdad social, con pobreza estructural y hambre, donde el consumo de proteína animal y los mercados con carne de perros, gatos y animales silvestres se naturalizan. Como se hace natural la remoción indiscriminada de individuos de diversas especies, la insalubridad y el maltrato animal.

Es evidente que la aparición de nuevas enfermedades que se dispersen y evolucionen rápidamente derivando posteriormente en contagios de humanos a humanos es una de las dimensiones observables en estos tiempos, de la crisis de pérdida de biodiversidad. Pero aún con estas pandemias emergentes, hay procesos aleatorios, estocásticos, que no podremos predecir con modelaje matemático alguno. La biota y la biodiversidad con su riqueza de especies, es un complejo de relaciones biológicas-evolutivas entre organismos y entre estos, con el medio abiótico donde se desarrollan. La biota tiene múltiples componentes inter-relacionados que aún hoy día, no se comprenden de manera acabada. 

La crisis de pérdida de biodiversidad, y la extinción masiva de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces y numerosos grupos de invertebrados y ecosistemas es un proceso a nivel planetario catastrófico. Pero aunque la sociedad de consumo y la égida del capitalismo global con sus ideólogos solo esboza una dimensión económica y reduccionista de algunos componentes producto de la crisis de pérdida de biodiversidad-por ej., el impacto económico de la baja producción de miel en el mercado mundial, por la desaparición de las abejas en algunas áreas apicultoras-. Una novedosa pandemia global ha radiado desde su origen, generando además de un impacto económico-social muy fuerte al capitalismo y las concepciones de libertades civiles y derechos humanos más intrínsecos de la democracia de libre mercado y la sociedad de consumo. Una sola dimensión incluso no medible aún del todo, en términos de impacto sanitario y psicológico en el colectivo de las sociedades actuales comienza a provocar una atrición en el sistema capitalista actual. No obstante, aún resta mucho de aleatorio y desconocido sobre el impacto multidimensional que podría tener la extinción masiva de especies en la humanidad y el planeta.

De la mecánica de vuelo de la mosca a los caninos hipertrofiados del tigre dientes de sable

En Argentina, la necesidad de comprensión de la rápida expansión del coronavirus, ha arrojado algunos avances científicos. El pasado 22 de Abril, el Servicio de Virosis Respiratorias del Departamento de Virología del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) ANLIS-Malbrán (Buenos Aires, Argentina), logró las primeras fotografías mediante microscopía electrónica de barrido del virus SARS-CoV-2. Y aunque la estructura del virus ya era conocida microscópicamente, estos resultados científicos en el país se suman a la reciente secuenciación del genoma del SARS-CoV-2 que circula en territorio argentino. El secuenciamiento del genoma de cualquier organismo, incluido los virus, tienen particular relevancia dado que permite revelar en este caso, el código de ARN, que posibilita la función y replicación del virus. 

Así mismo, el desarrollo de investigaciones de campo y laboratorio sobre especies de murciélagos americanos, ha permitido la identificación recientemente de un nuevo coronavirus en murciélagos molosos cola de rata (Tadarida brasiliensis). Especie insectívora y migratoria muy beneficiosa en el control de polillas e insectos nocturnos, y común en ciudades y áreas silvestres. 

Este proceso de quiebre en el capitalismo global, debe despertar la conciencia de las masas tendiendo a una comprensión más acabada de la biodiversidad y los procesos biológicos y evolutivos que hacen posible además el desarrollo humano. Las represalias y persecuciones recientes hacia la fauna silvestre-producto de la manipulación y sesgo informativo de diversos medios de comunicación- y la conversión indiscriminada de las áreas naturales por ser reservorios de numerosos organismos microbiológicos, podrían agravar el cuadro de situación. 

Se precisa con esto, una ciencia holística y horizontal hacia la sociedad civil. Una concepción consciente sin idealizaciones antropocentristas, que valorice los beneficios de la biota y la biodiversidad para la existencia de la humanidad. Aún se está lejos de comprender, lo que podría provocar el péndulo estocástico del agravamiento de la crisis de pérdida de biodiversidad. Esta pandemia es solo una pequeña muestra, de lo predecible.

Desde la mecánica de vuelo de una mosca, a la comprensión de los caninos hipertrofiados de un extinto tigre dientes de sable: la mirada dialéctica materialista puede mediante sucesivas aproximaciones acercarnos a una interpretación de mayor certidumbre de la naturaleza. A la vez, que rompa sustantivamente con el reduccionismo economicista de los ideólogos del libre mercado y el capital, cuyas consecuencias comienzan a aflorar de manera imprevisible. Entre lo previsible y lo estocástico, la urgencia de la abolición del capitalismo y el desarrollo de un programa socialista emergen como una necesidad impostergable por la humanidad y la biodiversidad del planeta que ésta habita.