RUSIA Y EEUU: “LA PAZ ES LA CONTINUACIÓN DE LA GUERRA POR OTROS MEDIOS”

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Clausewitz dijo que la guerra era la continuación de la política por otros medios. Pero en la época actual la paz también es la continuación de la guerra por otros medios. Mucho tiempo después de que se ha disparado el último tiro en la guerra de Iraq, todavía continua el juego diplomático. Tan pronto como Putin respaldó la “guerra contra el terrorismo de EEUU”, Washington insinuó —para sorpresa general— que Rusia pronto entraría en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Después de la entrada deda de China, Rusia es la principal nación comercial que todavía no ha sido admitida por este organismo internacional. Clausewitz dijo que la guerra era la continuación de la política por otros medios. Pero en la época actual la paz también es la continuación de la guerra por otros medios. Mucho tiempo después de que se ha disparado el último tiro en la guerra de Iraq, todavía continua el juego diplomático. Tan pronto como Putin respaldó la “guerra contra el terrorismo de EEUU”, Washington insinuó —para sorpresa general— que Rusia pronto entraría en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Después de la entrada de China, Rusia es la principal nación comercial que todavía no ha sido admitida por este organismo internacional.

El gobierno de Vladimir Putin está entusiasmado ante la posibilidad de entrar en la OMC. Parece que la entrada en este organismo comercial es un paso clave para la transición de Rusia de una economía nacionalizada y planificada a una economía de “libre mercado”. Los entusiastas defensores del “libre mercado” del gabinete Putin, entre ellos el ministro de economía German Greff, ven la entrada en la OMC como una oportunidad de seguir adelante con las reformas capitalistas en sectores clave como la regulación de aduanas y otros.

Hasta ahora, el gobierno ruso ha sostenido que quería concluir las negociaciones de adhesión este año aunque sólo pocas personas pensaban que era algo factible. A principios de abril Medvedkov declaró a Reuters que todavía era técnicamente posible terminar las negociaciones para finales de 2003: “A Rusia se le niega todavía la entrada al club de los más ricos. El jefe de la delegación negociadora rusa, Maxim Medvedkov, recientemente dijo que en el momento actual Rusia no tenía posibilidades de entrar en la OMC antes de que terminase el año. ¿Por qué?”

Como ya dijimos, el enfrentamiento entre Rusia y EEUU no duraría demasiado. Los antagonismos subyacentes proceden de un conflicto real de intereses a escala global. Los imperialistas estadounidenses se han aprovechado de la debilidad de Moscú para establecerse en Asia Central e incrementar su presencia en el Cáucaso. Esperan poner las manos en las ricas reservas petroleras del Caspio y rodear a Rusia con toda una serie de estados clientes estadounidenses. Esto ha encendido las luces de alarma en el Kremlin.

Las relaciones entre Moscú y Washington se han enfriado considerablemente debido a la negativa de Putin a apoyar la guerra en Iraq. La razón es obvia. Rusia no ha conseguido beneficios tangibles de conciliar con EEUU. En Iraq los enormes intereses de las empresas petroleras rusas están directamente amenazados por la ocupación anglo-estadounidense. Eso explica su negativa inicial a aceptar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU propuesta por británicos y estadounidenses. En represalia, EEUU está utilizando la entrada de Rusia en la OMC como moneda de cambio para que Rusia acepte el dominio estadounidense de Iraq. Este enfrentamiento anuncia una relación tormentosa entre Rusia y EEUU.

Después de tomar el control de Afganistán, el imperialismo estadounidense se ha establecido en Asia Central. Hace poco se realizaron maniobras militares internacionales con la participación de la OTAN en Uzbekistán, Kyrgizstán y Kazajstán. Ahora EEUU está extendiendo sus tentáculos al Cáucaso. La OTAN (es decir, EEUU) se siente atraída por esta región debido a su importancia estratégica como un pasillo exportador de energía. Durante el año pasado, Georgia ha recibido una enorme ayuda estadounidense para reorganizar su ejército. Además ha firmado un acuerdo de cooperación en materia de defensa con EEUU, con la perspectiva de estacionar soldados estadounidenses cerca de la frontera rusa, Eduard Shevardnadze hace tiempo mostró su preferencia por la utilización de las fuerzas de la OTAN en el Cáucaso basándose en el escenario de Kosovo.

Pocos días antes de la visita de Robertson, el segundo batallón georgiano completó un programa patrocinado por EEUU conocido como GTEP. En la actualidad, asesores militares estadounidenses están entrenando a unos 1.200 soldados georgianos y entrenarán a otros 1.200 a mediados del año 2004 con un programa valorado en 64 millones de dólares. El costo de estos programas de entrenamiento está suponiendo la ruina para la economía georgiana. A pesar de la ayuda estadounidense, el presupuesto de defensa para este año fiscal sólo puede financiar el 60% de todos los gastos proyectados. En Georgia, como en todas partes, la consigna del día es: armas en lugar de mantequilla. Washington está estimulando esta política ruinosa dirigida directamente contra Rusia. La guerra en Chechenia se desarrolla justo al otro lado de la frontera georgiana que está constantemente bajo la presión de Moscú.

La OTAN también planea interferir en el conflicto de la región del Dniester. Se sabe que casi el 60% de las empresas industriales de la antigua República Socialista Soviética de Moldavia están localizadas en la margen izquierda del río Dniester; sus principales socios son rusos y las “fuerzas pacificadoras” se encuentran presentes en esta zona. Sin embargo, muchos países europeos se sienten atraídos por la cooperación económica con la región del Dniester y cada vez se escuchan más declaraciones diciendo que el régimen de Tiraspol se mantiene sólo gracias a las bayonetas de los “pacificadores” rusos.

Recientemente, Lord Robertson dijo que “cualquier persona que hubiera presenciado los cambios dramáticos en la esfera de seguridad de la región Euro-Atlántica durante los últimos quince años, estaría convencida de que la realidad ha superado las predicciones más audaces”. Sí, y todos estos “cambios dramáticos” suponen una grave amenaza para Rusia que podría verse rodeada por bases militares extranjeras a lo largo de su frontera sur. Los imperialistas estadounidenses cada vez son más insolentes. El secretario general de la OTAN, Robertson, visitó Armenia, Georgia y Azerbaiján recibiendo un caluroso recibimiento en cada una de las capitales. Azerbaiján y Georgia quieren entrar en la OTAN.

Según el propio Robertson: “La región del Cáucaso tiene una importancia crucial para la seguridad de toda la región Euro-Atlántica”. En Armenia describió a los tres países caucásicos como la “vanguardia de la oposición a las amenazas del siglo XXI”. (Citado por la agencia de noticias Mediamax, 14/5/2003).

Esta es una interpretación que está completamente en la órbita de la OTAN. Por primera vez se dice que el Cáucaso formará parte de la región estratégica euro-atlántica. Esto no tiene ningún sentido desde un punto de vista geopolítico, pero sí tiene mucho sentido desde el punto de vista de las ambiciones imperialistas y la sed de petróleo de Washington. Sin embargo, hay un límite a la capacidad de la OTAN de expandir por la región su paraguas de seguridad. Rusia cuenta con la ventaja de la proximidad geográfica, el conocimiento de la región y muchos puntos de apoyo.
En un reciente artículo que apareció en Tribuna y que se titula: No se ha frenado al terrorismo (14/5/2003), Aleksey Kornilov comenta: “Mientras tanto, el propio bloque de la OTAN se está transformando sin control. Los nuevos miembros europeos de la alianza, francamente, no se sienten atraídos por las cuestiones políticas de la Unión Europea, sino por EEUU. Es esto lo que ha obligado a los líderes de Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo a presentarse con una iniciativa de defensa mutua. Los mismos acontecimientos iraquíes han demostrado que la actual dirección estadounidense está dispuesta a sacrificar todas las alianzas históricas de seguridad”.
Recientemente, el ministro de exteriores ruso Igor Ivanov, se dirigió a los estudiantes de la facultad de Relaciones Exteriores de la Universidad Estatal Kyiv Taras Shevchenko y criticó una vez más los intentos estadounidenses de resolver por la fuerza el problema de Iraq y sin el apoyo de la ONU: “Claramente vemos una tendencia hacia la construcción de un sistema unipolar de relaciones internacionales basado en la lógica del dominio militar y las acciones unilaterales pasando por encima de la ley internacional y la ONU. Esta tendencia se ha manifestado plenamente y continúa manifestándose en el contexto de los acontecimientos dramáticos de la crisis de Iraq”.

Después de lamentar el aplastante dominio —ahora obvio para todo el mundo— de EEUU, Ivanov inmediatamente cambió el tono y ofreció una rama de olivo a Wasghinton: “Sin embargo, no debemos perder de vista que las diferentes ideas sobre la forma de resolver estas crisis podrían provocar una confrontación en las relaciones internacionales. La diferencia radical entre la situación actual y la época de la Guerra Fría es que los países, como norma, no se enfrentan entre sí, sino que se oponen a ésta o aquella opción de solucionar los problemas internacionales que afectan a los intereses de la comunidad internacional. El terreno común es el deseo de encontrar una solución óptima a ese problema”.

El significado real de este discurso es el siguiente: nos oponemos a qué domines todo el mundo y actúes como si no existiéramos. Protestamos enérgicamente contra esta situación. Sin embargo, como los estadounidenses cuentan con el 37% del gasto total mundial de armas, mientras que nuestro “libre mercado” ruso cuenta con el 6%, entonces tenemos que aceptar esta situación. Y como nos gustaría recibir más inversión estadounidense y ya que deseamos entrar en la OMC, entonces nos gustaría tener una vida tranquila, prometemos no provocarles demasiados problemas en el mundo, sólo si en el futuro prestas más atención a nuestras opiniones.

Si se lee este discurso entre líneas, no es difícil comprender por qué Rusia finalmente ha votado a favor de la resolución anglo-estadounidense sobre Iraq en el Consejo de Seguridad. Desgraciadamente, el discurso de Ivanov está lleno de deseos. Presupone algo que no se puede presuponer, es decir, que el “terreno común es el deseo de encontrar una solución optima a este problema”. Eso es cuestionable. Después de conseguir una victoria rápida (para ellos) en Iraq, los imperialistas estadounidenses no están dispuestos a hacer concesiones a Rusia. Todo lo contrario, esta victoria ha fortalecido a la fracción más agresiva y beligerante de la administración Bush. La capitulación de Rusia en el Consejo de Seguridad no va a suavizar la actitud de Washington. Al contrario, la debilidad invita a la agresión.

La camarilla Rumsfeld-Cheney-Wolfowitz está convencida de que EEUU tiene ahora todo el poder y que nadie los puede desafiar. Además, están convencidos de que el uso del poder militar (o la amenaza) es la solución a todos los problemas. Ahora creen que Rusia es un tigre de papel al que se puede más o menos ignorar. Esto abre la puerta a nuevas aventuras que tendrán consecuencias explosivas. Pero la camarilla republicana de derechas de la Casa Blanca es bastante miope. Todo tiene un límite. Si presionan demasiado a Rusia se verá obligada a responder, y estará dispuesta a hacerlo, antes que perder sus influencias en Asia Central y el Cáucaso, zonas que tradicionalmente estaban en su esfera de influencia.

Sin embargo, antes de llegar a este momento, es probable que Putin intente conseguir algún tipo de compromiso con Bush. Eso es lo que está implícito en las palabras de Ivanov. Resulta significativo que Putin en su discurso sobre el estado de la nación se negara a apoyar el ataque de EEUU y Gran Bretaña a Iraq. Después, Rusia (y Francia) reconocieron lo inevitable y votaron en el Consejo de Seguridad a favor de la resolución propuesta por EEUU y Gran Bretaña. Está claro que alcanzaron algún tipo de acuerdo sobre la enorme deuda iraquí con Rusia y posiblemente también la entrada de Rusia en la OMC. Los antagonismos entre Rusia y EEUU, como los que existen entre EEUU y Europa, son grietas peligrosas en la política mundial y pueden provocar terremotos importantes. Se están preparando nuevas explosiones.