Rusia: Putin declara una movilización parcial

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En las últimas 24 horas Rusia ha realizado una serie de anuncios importantes en relación con la guerra en Ucrania: movilización parcial que afecta a 300.000 personas, referéndums en los territorios ocupados por Rusia en Ucrania sobre su anexión a Rusia, endurecimiento de las penas por delitos relacionados con el servicio militar y la advertencia de que Rusia utilizará “todos los medios a su alcance” para proteger su integridad territorial.

En un discurso televisado, que originalmente estaba programado para la noche del 20 de septiembre, pero finalmente se pospuso para el día 21, el presidente Vladimir Putin anunció una movilización parcial en Rusia. Este es un paso significativo destinado a abordar la principal debilidad rusa en la guerra en Ucrania: su cantidad limitada de soldados sobre el terreno.

El anuncio fue seguido por una declaración pregrabada del ministro de Defensa ruso, Shoigu. Los detalles de la movilización son los siguientes. Solo se llamará a los reservistas «que hayan servido en las fuerzas armadas, tengan ciertos conocimientos militares y experiencia relevante». Shoigu agregó que la movilización comenzará con aquellos «con experiencia en combate». Los convocados tendrán el mismo estatus y recibirán una paga como personal en servicio, lo que también significa que no pueden irse hasta que termine la “operación militar especial” en Ucrania.

Putin también anunció referéndums no solo en Donetsk y Lugansk, sino también en Jersón y Zaporiyia, sobre la cuestión de la anexión a la Federación Rusa. Estos tendrán lugar entre el 23 y el 27 de septiembre y, por supuesto, Putin dijo que «apoyará la decisión que tomen sobre su futuro».

El día anterior, la Duma se apresuró a aprobar una ley que prevé duras penas de prisión para una serie de delitos relacionados con el servicio militar: desacato de órdenes, ausencia sin permiso, deserción, entrega voluntaria, etc. La comisión de estos delitos “durante la movilización o la ley marcial, durante tiempo de guerra” será considerada una circunstancia agravante. Esto está diseñado como una amenaza para que las tropas recién movilizadas obedezcan las órdenes.

¿Qué significa?

Putin también se dirigió a los jefes del complejo industrial militar y les dio instrucciones para acelerar la producción de equipos militares.

Al explicar estas decisiones, Putin dijo que Rusia está luchando contra “toda la maquinaria militar occidental”.

“En tiempo real, utilizando modernos sistemas, aviones, barcos, satélites, drones estratégicos, la OTAN realiza reconocimientos en todo el sur de Rusia”, dijo. Mencionó específicamente el tema del suministro de misiles de largo alcance por parte de Occidente a Ucrania: “Constantemente escuchamos amenazas contra nuestro país… Algunos políticos irresponsables en Occidente no solo hablan de planes para organizar el suministro de armas ofensivas de largo alcance a Ucrania, sistemas que permitirá ataques en Crimea y otras regiones de Rusia; tales ataques terroristas, incluso con el uso de armas occidentales, ya se infligen en los asentamientos fronterizos de las regiones de Belgorod y Kursk”. Refiriéndose específicamente a las armas nucleares, Putin lanzó una clara advertencia: “Si su integridad territorial se ve amenazada, Rusia utilizará todos los medios a su disposición. Esta no es una advertencia gratuita”.

Está claro que la ofensiva ucraniana en el frente de Jarkov, que resultó en una derrota rusa en esa región, reveló claramente la principal debilidad a que se enfrenta Putin en esta guerra: el número limitado de soldados que ha desplegado. Este fue un factor todo el tiempo, pero la situación empeoró con la entrega occidental de lanzacohetes y piezas de artillería, particularmente los HIMAR. Estos no son suficientes para revertir la superioridad rusa en potencia de fuego, pero han permitido a los ucranianos atacar la retaguardia de las operaciones rusas.

El despliegue limitado de tropas (alrededor de 170.000) por parte de Rusia fue diseñado para contener el impacto de la guerra en Ucrania. Al llamarlo una “operación militar especial”, Putin quería dar la impresión de que iba a ser un asunto limitado y de corta duración, y aislar a la opinión pública de la guerra.

Después de la ofensiva de Jarkov, eso ya no era sostenible. La movilización total conllevaría importantes riesgos políticos para Putin. Si la guerra se prolonga y el número de bolsas para cadáveres que regresan del frente comienza a acumularse, inevitablemente aumentará la oposición a la guerra entre las familias de los soldados. Esta es la razón por la que se fue sólo a una movilización parcial.

El cálculo es que 300.000 efectivos, casi el triple del número actual, serán suficientes para lograr sus objetivos en Ucrania y, al mismo tiempo, limitar las posibles implicaciones políticas en términos de oposición popular a la guerra si las cosas salen mal. Además, se trata de personas con cierta experiencia militar que no requerirán un largo período de entrenamiento. Algunos de ellos se pueden utilizar en tareas logísticas y para proteger la retaguardia, liberando así a las tropas más hábiles y profesionales para que se ocupen de los combates reales en la línea del frente.

La decisión de convocar referéndums en las cuatro regiones tiene un doble propósito. Por un lado, una vez que estas regiones se anexionen a la Federación Rusa, el estado de la guerra cambia. Si Ucrania realiza más avances o bombardea estos territorios, se considerará una agresión en territorio ruso. También permitirá que las formaciones más regulares del ejército ruso se desplieguen en estas áreas para liberar más fuerzas para acciones ofensivas.

En segundo lugar, Putin necesitaba asegurar a la población y a los funcionarios de estas regiones que Rusia está allí para quedarse y no huirá como sucedió en el Óblast de Jarkov. El gobierno ucraniano ha amenazado con severas consecuencias a quienes colaboraron con las fuerzas rusas, y varios ya han sido asesinados. Estos referéndums contribuirán de alguna manera a tranquilizar a estos funcionarios, en quienes Rusia confía para llevar a cabo la administración civil.

Por supuesto, estos referéndums se realizarán bajo ocupación armada y en medio de la guerra. Eso no cambia el hecho de que una gran proporción de los que permanecen en estas regiones probablemente sean prorrusos, y la mayoría de los que se oponen a Rusia ya han huido al territorio controlado por Ucrania. El hecho de que Kiev haya amenazado a quienes participen con penas de prisión de hasta 12 años y confiscación de bienes, o la amenaza anterior de 15 años de prisión para cualquier ucraniano en los territorios ocupados rusos que solicite un pasaporte ruso, confirmaría que este es el caso. Si Kiev estuviera convencida del sentimiento antirruso de la población de estas regiones, seguramente habría llamado a la resistencia en lugar de tener que recurrir a las amenazas.

Cuando Putin habla de enfrentarse a “todo Occidente”, está tratando de apuntalar el apoyo a la guerra entre la población rusa, pero no es el único que ha hecho tal afirmación. Ha habido declaraciones constantes de Washington sobre estar en guerra con Rusia, e incluso Biden declaró que el objetivo era un cambio de régimen en Moscú. Incluso ayer, el primer ministro español, Pedro Sánchez, declaró que “Putin está en guerra con toda Europa”.

Una respuesta predecible

El objetivo de la movilización parcial es permitir que Rusia logre sus objetivos inmediatos en la guerra. En los últimos días desde la ofensiva de Jarkov, el ejército ucraniano ha presionado constantemente a lo largo del río Oskil, cruzándolo en ciertos puntos, y varias batallas de ida y vuelta por el control del lado este de Kupianks, en la orilla derecha del río (Ucrania controla el lado occidental). También en el área alrededor de Limán, las fuerzas ucranianas han cruzado el río Siverski Donets en dos o tres puntos, aunque los rusos hasta ahora han podido mantener la línea en esta ciudad crucial. Finalmente, las fuerzas ucranianas han estado avanzando hacia Lugansk en Bilohorivka. Por lo tanto, el primer objetivo de Rusia es estabilizar la línea del frente a lo largo de los ríos Oskil y Siverski Donets.

Una vez que se logre eso, entonces Putin debe continuar avanzando en el Óblast de Donetsk, ya que el control sobre todo el Donbass podría presentarse como si hubiera logrado los objetivos de la “operación especial”.

La amenaza velada que hizo Putin sobre el uso de armas nucleares estaba dirigida a Occidente. Básicamente les estaba diciendo que «el apoyo militar y logístico cada vez mayor para Ucrania tiene un límite, y si lo cruzan, prepárense para las consecuencias». En comparación con la OTAN o el imperialismo estadounidense, Rusia es solo una potencia regional de tamaño mediano, sin embargo posee armas nucleares y, como les recordó Putin, algunos medios tecnológicamente muy avanzados para lanzarlas.

Las lágrimas de cocodrilo de Europa que se quejan de que Rusia está utilizando el suministro mundial de energía como un “arma de guerra” son cínicas e hipócritas a partes iguales. Después de todo, fue la UE la que se involucró en la guerra de Ucrania al utilizar las sanciones contra Rusia como una forma de guerra económica ¡No pueden imponer sanciones a Rusia y luego quejarse de que Rusia esté cortando el suministro de gas! Putin ciertamente está usando medios económicos para presionar a Europa y está calculando que la agitación social causada por los altos precios de la energía y la crisis del costo de vida en general empujará a los gobiernos europeos hacia una posición más conciliadora, por temor a ser barridos.

Occidente ha expresado abiertamente el deseo de usar la guerra en Ucrania para poner a Rusia en su lugar (es decir: subordinada al imperialismo occidental) y llevar a cabo un cambio de régimen. Incluso ha habido discusiones sobre la ruptura de Rusia.

La guerra en Ucrania es una cuestión existencial para Putin. Se ha jugado su poder y su prestigio en ello. Su permanencia en el poder depende de ganar algo que pueda presentar como una victoria y sobre todo de no ser derrotado ni humillado. Cualquier atisbo de derrota sería el final para Putin, quien podría ser derrocado por un levantamiento popular desde abajo o un golpe de Estado desde arriba. Su última respuesta a la derrota en el Oblast de Jarkov era completamente predecible.

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