Rosario: ¡Bang bang! ¡Los que caemos somos los trabajadores!

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Nuevamente la descomposición del régimen capitalista se cobra la vida de un trabajador de colectivos. No es la primera vez que sucede este tipo de casos. Van cuatro en los dos últimos años con el asesinato de César Roldán.

El hecho se produjo en barrio Belgrano de la ciudad de Rosario. Roldan fue asesinado el sábado a las 16 horas cuando frenó su interno en el semáforo de la esquina de la avenida Eva Perón y Cullen, frente al Hotel Viejo Belgranito.

Aparecieron al menos tres jóvenes, uno de ellos muy exaltado, vestido con la camiseta de Newell’s que, a los gritos, le pidieron subir al colectivo.

Roldán no les abrió la puerta y uno de ellos comenzó a dispararle al menos siete veces a través del parabrisas delantero. Roldán recibió tres disparos, de los cuales uno le impactó en la nuca y los otros en su espalda, cuando la víctima intentaba refugiarse y correr hacia el fondo de la unidad. 

La respuesta de la UTA fue un paro de 24 horas. “Desde el Consejo Directivo Nacional de la Unión de Tranviarios Automotor queremos expresar nuestro dolor y repudio por el gravísimo episodio de violencia en el que perdió la vida nuestro compañero César Luis Roldán, conductor de la línea 116 del transporte de pasajeros de Rosario”, y sigue, “Pedimos a las autoridades que investiguen y a la justicia que actúe urgente”, destacaron. Y advirtieron: “Nuestra sociedad necesita vivir en paz con pan y trabajo. Decimos basta a la inseguridad y al miedo”.

En febrero se dio una situación similar cuando asesinan a Lorenzo “Jimi” Altamirano, músico que tocaba en las esquinas y su cuerpo fue dejado frente al club Newell’s Old Boys, junto a un mensaje de los narcos.

La moneda de la sangre sigue rodando

Son una constante los asesinatos de jóvenes en la ciudad en manos del narcotráfico. Los soldaditos son el costo a pagar por la lucha entre narcos por el control de territorios, y son acribillados por decenas en el marco de la lucha entre bandas. 

En una publicación de Ámbito del 12 de noviembre, se puede leer: “El departamento Rosario acumula 227 homicidios dolosos en lo que va del año, según el Observatorio de Seguridad Pública. De ese número, 26 fueron cometidos en enero, 32 en febrero, 22 en marzo, 22 en abril, 32 en mayo, 14 en junio, 18 en julio, 24 en agosto, 17 en septiembre, 8 en octubre y 12 en lo que va de noviembre.”

La podredumbre de la sociedad capitalista se encuentra a la vista. Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la pobreza alcanzó un 44,7%, o sea 19 millones de personas. A ello se suma un 9,6% de indigencia, que es algo así como cuatro millones de almas. Es decir que, en la actualidad, más de 20 millones de argentinos no cumplen con las necesidades básicas de salarios, salud, educación, vivienda y alimentación.

La pobreza es la base de la degradación humana, y además, es la base para que instalen los narcotraficantes en las barriadas populares. Pero señalar solamente a estos como los únicos responsables de la red del narcotráfico es un lavado de cara a los capitalistas que financian el negocio de la droga, así como a la complicidad abierta del poder judicial y de la policía en todos sus niveles. También debemos señalar el caso de las financieras o mesas de dinero vinculadas a la ruta de la droga, que es algo que poco a poco aparece en las noticias de los diarios. Gustavo Shanahan, acusado como integrante de la organización con el rol de proveedor mayorista de dólares, es uno de los más recientes. Néstor Alfredo Ciotti; el jugador de rugby (ex Pumita), Juan Román González; Alexis Julián Pérez; Alexis Manzo; Alfonso Sebastián Sciortino; Richar Galeano Vázquez; y Gustavo Báez Aguilar. Hay varios prófugos, entre ellos, el nexo entre la banda narco y las “cuevas blancas”, según denominó el operativo el Ministerio de Seguridad de la Nación. Todos están bajo sospecha de lavar dinero del jefe narco Julio Rodríguez Granthon, quien se encuentra entre los imputados por el crimen del ex concejal Eduardo Trasante. 

Entonces no sólo se debe denunciar al narcotráfico como parte de un gran negocio que toca e involucra a todos los estamentos del capitalismo, sino también el papel social que la droga juega en los trabajadores, y fundamentalmente en la juventud. El mismo papel que jugó en los ’90 de mano del Duhaldismo, que diseminó a bajo costo la basura del paco con una clara posición política de perjudicar a la juventud y sus luchas.

Hoy el narcotráfico juega además en otros planos de la vida de las masas despojadas de trabajo, salud, educación y vivienda digna. Los jóvenes empobrecidos por la crisis y el ajuste capitalista, sin laburo y sin esperanza de un futuro digno, ven a sus padres y madres rompiéndose el lomo, trabajando diez, doce y hasta catorce horas, para poder llegar a fin de mes. Entonces, el “laburo” de soldadito, que ofrecen los narcos, termina mostrándose como una oferta atractiva y jugosa: como soldadito, un pibe puede sacar fácilmente en diez días o una semana lo que sus padres, trabajando como mulas, apenas devengan en un mes, o en más, incluso, considerando la inflación y devaluación galopantes.  

Por una salida obrera y revolucionaria

El modus operandi de las bandas y sus enfrentamientos comenzó hace un tiempo a cobrarse las vidas de laburantes como Roldán, Jimi Altamirano, Claudia Deldebbio y su hija Virginia Ferreyra. De esta forma los narcos han enviado mensajes mafiosos entre bandas rivales y a las comunidades, con leyendas de advertencia.

Debemos dar un paso al frente en las barriadas populares. En primer lugar, organizarnos en los barrios debatiendo en las asambleas barriales los pasos a seguir. Sumado a un criterio de autodefensa ante posibles venganzas de las bandas de narcotraficantes. Pero no podemos olvidar incluso la conducta de la policía en la experiencia de los sucesos acaecidos en el barrio Los Pumitas de Empalme Granero, donde asesinaron a un nene de 11 años que se encontraba en un festejo de cumpleaños, mientras las bandas se disparaban en la calle. La actitud de los vecinos fue demoler los bunkers y la policía salió en defensa del narco. Esto también es una advertencia ante la actitud de las fuerzas de seguridad, en relación para qué bando juegan en este conflicto.

Debemos vincularnos a las escuelas o fábricas en el caso que las hubiere, para amplificar el movimiento a los obreros o maestras y comunidad educativa. Es la manera práctica de debatir de manera conjunta y no aislada ante un caso de asesinato o inseguridad.

En el caso del compañero César Roldán, la UTA recibió presión de las bases de choferes y se vio obligada a salir al paro de 24 horas. Pero el mismo se muestra insuficiente sino apunta al real de los males: el capitalismo.

El instinto de clases se expresó en los compañeros de Roldán, pero debemos avanzar en comprender que la inseguridad emana de las entrañas del capitalismo y sus venenos pestilentes.

El nuevo gobierno no se va hacer esperar. El capitalismo mata, pero la nueva situación no sólo vendrá de las balas narcos, sino de las propias filas de los uniformados que van a querer infringir una derrota al movimiento de masas y a la clase obrera cuando se vea obligada a salir por el quite de derechos. Lo que se encuentra en debate es la vida de nuestras familias y la continuidad de una vida digna.

Debemos preparar y vincular la lucha contra inseguridad provocada por los narcos con la lucha contra la inseguridad que viene de la mano de los capitalistas y la represión estatal.

Los Comunistas de la Corriente Socialista Militante – CMI Argentina, llamamos a prepararnos ante la nueva etapa que se avecina. Llamamos además a organizarnos en cada lugar de trabajo y estudio, barrio y fábrica, y a poner en debate los piquetes de autodefensa si la situación lo amerita, la preparación de la huelga general hacia el Poder Obrero y el derrocamiento del capitalismo, con la perspectiva de un gobierno de los trabajadores.

Por la conquista de un nuevo futuro

Por Cesar, por Jimi, por Máximo, por Claudia, por Virginia y por las y los tantos compañeros que han caído bajo las garras de la descomposición capitalista y de la maldita policía de los patrones.