Revolución

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A nuestros lectores, a nuestros compañeros:
Hemos definido el cambio de nombre, de nuestra publicación escrita como también en breve de nuestra web, por Revolución.

El mundo se encuentra convulsionado, movilizaciones, guerras, desocupación, austeridad y miseria resultan la constante de la época. El control que ejercen a nivel mundial un puñado de grandes monopolios, multinacionales y bancos para mantener los beneficios y privilegios de un puñado de grandes capitalistas se ha convertido en una pesadilla que devasta la vida de millones de seres humanos en todo el planeta.

El 80% de la humanidad vive en condiciones de pobreza y miseria crecientes. 1.300 millones de seres humanos viven con menos de un dólar al día. 800 millones padecen subalimentación crónica y cada día mueren 30.000 niños de hambre. En el polo opuesto, y según la propia ONU, poco más de 200 personas en todo el mundo tienen en conjunto los mismos ingresos que 3.000 millones de seres humanos, y el 1% de la población mundial posee el 50% de la riqueza global.

El capitalismo es un sistema social condenado por la historia. Las guerras, las enfermedades que castigan países enteros, el hambre o la depredación medioambientales no sólo no disminuyen sino que aumentan año tras año. En todos los países sin distinción han desaparecido conquistas históricas de las familias obreras que costaron décadas de luchas para conquistarlas, instalándose por todas partes la precariedad en el empleo, largas jornadas de trabajo, bajos salarios y una sensación de incertidumbre ante lo que nos depara el futuro.

La burguesía en su juventud fue revolucionaria, mostró como clase un vigor sin precedentes contra el feudalismo, moldeó a la sociedad a su semejanza y en relación a sus intereses, se erigió como clase directriz de la sociedad.

Hoy le corresponde a la clase obrera dirigir la lucha contra este sistema y sus sostenedores. La clase obrera está llamada a ser la sepulturera del sistema capitalista. Su rol en la producción capitalista y sus particulares condiciones de vida y trabajo hacen que ninguna otra clase o capa oprimida de la sociedad pueda suplantarla en esa tarea.

El Socialismo es internacional

El capitalismo es un sistema mundial. La división del trabajo establecida por la economía capitalista a lo largo y ancho del planeta liga indisolublemente los países y los continentes unos con otros a través del mercado mundial. Los Estados nacionales, igual que la propiedad privada de los medios de producción, se han convertido en obstáculos formidables que estorban el desarrollo de las fuerzas productivas. Ambos son los causantes de las crisis económicas, las guerras y los odios nacionales entre los diferentes pueblos. Su eliminación es la condición básica para comenzar a solucionar los problemas y las calamidades que la humanidad tiene ante sí.

La clase obrera en todo el mundo padece la misma explotación, los mismos problemas, así como los mismos intereses nos ligan entre sí. El internacionalismo proletario, no es solo una consigna de agitación sino la base indispensable para unificar la lucha de la clase obrera mundial, para luchar por la transformación socialista de la sociedad en todo el planeta, pues sólo a nivel mundial se dan las condiciones para construir el socialismo.

La dialéctica nos enseña que, más tarde o más temprano, las cosas se convierten en su contrario. Es posible establecer paralelismos entre la geología y la sociedad. Al igual que las placas tectónicas, que se mueven muy lentamente, compensan el retraso con un violento terremoto, el retraso de la conciencia frente a los acontecimientos se ve compensado por cambios bruscos en la psicología de las masas. La manifestación más notable de la dialéctica es la crisis del capitalismo. La dialéctica se está vengando de la burguesía, que no ha comprendido nada, no predijo nada, ni es capaz de resolver nada.

En todas partes hay guerras, desempleo, pobreza y hambre. Y en todas partes emerge un nuevo espíritu de revuelta, y la gente busca ideas que puedan explicar lo que está ocurriendo en el mundo. El viejo, estable, próspero, y en paz, capitalismo está muerto, y con él, las pacíficas relaciones armoniosas entre las clases. El futuro nos reserva años y décadas de austeridad, desempleo y caída del nivel de vida. Es una receta para el resurgimiento de la lucha de clases en todas partes.

Pero no muy por debajo de la superficie, hay un gran descontento, la sensación de que la sociedad va muy mal, que esto es intolerable y que los partidos y los dirigentes actuales no nos representan. Las condiciones objetivas para la revolución socialista están bien maduras; o, si no, están madurando rápidamente. Pero el factor subjetivo falta. Como señalara Trotsky, la crisis de la humanidad se sintetiza en la crisis de direcion del proletariaso. Por esto, desde la Coriente Socialista Militante Sección de la Corriente Marxista Internacional estamos abocados en la tarea de construir la herramienta política que nos emancipe. Sumate,

es hora de Revolución