Resolución del Encuentro Pan-Americano celebrado en Brasil

0
171

Venidos de 12 países, somos 691 delegados que nos reunimos en Joinville, Santa Catarina, Brasil, los días 8, 9 y 10/12/2006, con el apoyo de las centrales sindicales -CUT (Brasil), COB (Bolivia), UNT (Venezuela) y PIT-CNT (Uruguay)- para intercambiar experiencias y articular nuestras luchas en defensa de los intereses más valiosos de la clase trabajadora y de todos los explotados y oprimidos. Fue un riquísimo debate y una experiencia memorable.

ENCUENTRO PAN-AMERICANO EN DEFENSA DEL EMPLEO, LOS DERECHOS, LA REFORMA AGRARIA Y DEL PARQUE FABRIL

Venidos de 12 países, somos 691 delegados que nos reunimos en Joinville, Santa Catarina, Brasil, los días 8, 9 y 10/12/2006, con el apoyo de las centrales sindicales -CUT (Brasil), COB (Bolivia), UNT (Venezuela) y PIT-CNT (Uruguay)- para intercambiar experiencias y articular nuestras luchas en defensa de los intereses más valiosos de la clase trabajadora y de todos los explotados y oprimidos. Fue un riquísimo debate y una experiencia memorable.

Nuestro Encuentro fue abierto con la firma del Acuerdo Colectivo de Trabajo entre los trabajadores de la CIPLA, la CUT (BRASIL) y la Confederación de los Químicos (CNQ/CUT), estableciendo la jornada de trabajo de 30 horas semanales (sin ninguna reducción de salario ni de beneficios sociales). Nuestro compromiso es dar a conocer esta conquista a los trabajadores en todas las fábricas y centros de trabajo, sindicatos y organizaciones. Lo que nos reunió fue la formidable resistencia de la clase trabajadora en todo el mundo. Resistencia que en las Américas se transformó en un viento revolucionario que levanta los pueblos y barre los gobiernos antipopulares, sumisos al imperialismo. Los oprimidos y explotados están cansados de opresión y explotación imperialista.

Es por esto que tenemos tanto entusiasmo y somos tan solidarios con la revolución venezolana y los combates heroicos de los mineros asalariados y del pueblo trabajador boliviano. Todas las exposiciones testificaron la furia destructiva de las acciones del imperialismo en cada país, en todo el mundo. Pero existen también extraordinarios ejemplos de lucha, de espíritu de sacrificio de los trabajadores del campo y de la ciudad, en defensa de sus derechos inmediatos e históricos. Somos todos, en todos los países, hermanos de clase unidos en la lucha contra el mismo flagelo, la explotación capitalista, que transforma en dolor y sufrimiento la vida de miles de millones de seres humanos.

El imperialismo y sus instrumentos, el FMI, el Banco Mundial, el pago de la Deuda Externa de los países dominados, los Tratados de Libre Comercio, todos conspiran contra los pueblos para aumentar la explotación sobre hombres y mujeres. Intentan liquidar nuestras conquistas y nuestros derechos a través de las más fraudulentas maneras. Intentan corromper las organizaciones de los trabajadores y transformarlas en sus propios instrumentos. Para esto muchas veces cuentan con aquellos que, dentro de la clase trabajadora, están esclavizados mentalmente y nos dicen que no hay salida del capitalismo, que nuestro destino es intentar dar un rostro humano al monstruo imperialista.

Pero, si no consiguen engañar, dividir y desorganizar la clase trabajadora, entonces ellos actúan brutalmente de las más variadas formas. Esta política impulsada y controlada por los bancos, por las multinacionales, por los latifundistas, y aplicada por diferentes gobiernos esclavos del capital, provoca la liquidación de empresas, la concentración de tierras, los despidos masivos, la liquidación de la Educación, de la Salud, de los Servicios Públicos, las privatizaciones. Y cuando todo esto no les parece suficiente entonces organizan el pillaje y el saqueo del planeta a través de las guerras y las invasiones.

Nosotros, que estamos por la paz y la integración fraterna entre los pueblos, que defendemos los derechos humanos, económicos, sociales, ambientales y culturales de los pueblos, es decir, su autodeterminación y su derecho a la libertad y a la paz, no aceptamos la invasión de Iraq, de Afganistán, de Haití, o de Palestina.

Nuestra lucha de resistencia contra la destrucción capitalista asume en diferentes países, diferentes formas. La libre discusión entre los trabajadores sobre los rumbos y las perspectivas de esta resistencia, en especial la ocupación de fábricas, es lo que permitirá clarificar y avanzar para nuestro objetivo que es defender nuestras conquistas, nuestros puestos de trabajo y librar a la humanidad de la esclavitud capitalista donde millones sufren, para la indecente alegría de un puñado de privilegiados.

Una cosa es cierta: No fueron los trabajadores los que crearon las crisis y la miseria. Por esto, nosotros, exigimos que los gobiernos asuman sus responsabilidades y desarrollen una política efectiva contra la miseria y la explotación a que estamos sometidos. Por esto, los trabajadores tenemos derecho a reaccionar, a organizarnos y ocupar las fábricas y las tierras. Tiene razón el presidente Chávez cuando declaró en el 1er. Encuentro Latinoamericano de Fábricas Recuperadas por Trabajadores que: “Fábrica cerrada, debe ser fábrica ocupada por los trabajadores”. Y en aquel mismo momento anunció la estatización de dos fábricas más, ocupadas por los trabajadores.

Asumimos esto como una tarea práctica a ser realizada (teniendo en cuenta los diferentes momentos y situaciones), en nuestros países. Buscaremos el apoyo de las organizaciones de los trabajadores del campo y de la ciudad, así como de sus representantes concejales y diputados, para difundir nuestras objetivos. Por esto, apoyamos la realización, en la Venezuela revolucionaria, del 2º Encuentro Latinoamericano de Fábricas Recuperadas por Trabajadores, durante el año de 2007.

Y del cual, desde ya, nos consideramos parte integrante. Por esto, constituimos en este Encuentro Pan-Americano en Defensa del Empleo, los Derechos, la Reforma Agraria y del Parque Fabril, un Comité Internacional de Enlace. Nuestros objetivos son: garantizar la circulación de nuestras resoluciones, la continuidad de nuestro intercambio de experiencias a través de un boletín y de otros medios, articular la defensa internacional de nuestros movimientos y apoyar sus iniciativas, dando continuidad a nuestro esfuerzo de lucha contra toda opresión y explotación, por el fin del régimen de propiedad privada de los grandes medios de producción y por la construcción del socialismo.

Joinville, 10 de diciembre de 2006