Qué culpa tiene el tomate

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Las semanas previas a las elecciones presidenciales, tuvieron por marco un verdadero escándalo debido a la suba furiosa de productos alimenticios de masivo e indispensable consumo para las familias trabajadoras, que acompañó a la suba general de losprecios por la inflación y el costo de vida. La “guerra del tomate” acabó con una suerte de boicot, que terminó rebajando el precio del mismo de $16 a una franja de entre $5 Y $9. Las semanas previas a las elecciones presidenciales, tuvieron por marco un verdadero escándalo debido a la suba furiosa de productos alimenticios de masivo e indispensable consumo para las familias trabajadoras, que acompañó a la suba general de los precios por la inflación y el costo de vida.
La “guerra del tomate” acabó con una suerte de boicot, que terminó rebajando el precio del mismo de $16 a una franja de entre $5 Y $9.
Por supuesto no fue la única suba. Al tomate, se le agregaron la papa ($6/7)), la calabaza ($8/13), etc. Todos productos que no son justamente ni escasos, ni poco consumidos y al contrario son altamente necesarios para la cocina de las familias obreras, así como la leche o el pan, que también tuvieron aumentos en el último año.
El gobierno juega bastante de impotente en el tema precios, porque al no salirse de las reglas del capitalismo no va a mover un dedo para realizar un control de precios, porque ello va contra la esencia del “libre mercado”. Su responsabilidad pasa por la burda manipulación de los números de la macroeconomía (Superávit Fiscal, inflación, etc.) para redondear el ciclo económico y apaciguar la lucha de clases en el país evitando ponerle limites más contundentes a los empresarios.
Pero la responsabilidad central de esta escandalosa inflación no la tiene en exclusiva el gobierno, como TAMPOCO TIENEN NINGUNA RESPONSABILIDAD por los índices inflacionarios (los reales) el aumento de salarios que pueda conseguir la lucha de los trabajadores.
Son los empresarios quienes mantienen de rehenes masivamente a las familias trabajadoras. Primero con los bajos salarios, el trabajo en negro y el desempleo.
Y luego porque se niegan a vender los productos nacidos en esta tierra a sus habitantes, si no es a precio euro o dólar. Por ello boicotean el abastecimiento y suben los precios. Si el consumo se desalienta (¿Cómo no hacerlo con estos precios?) mejor, pues les quedan las manos libres para la exportación. Y sobre el futuro aumento de las retenciones por parte del gobierno de Cristina no hay problema: “los precios de los commodities son tan espectaculares que, aunque el Estado les aplique una retención violenta, siguen ganando plata”.
Y claro si durante la gestión de Kirchner las empresas tuvieron ganancias por el 245 %, y además contaron con el gesto “amable” de los subsidios millonarios, los bajos salarios, la INVERSIÓN PÚBLICA PARA PRIVADOS, y ninguna revisión de las privatizadas.
Además hay que decir, que el cambio a un modelo “sojero” y el incipiente sembradío destinado a biocombustible, por una parte de los dueños de los campos, está devastando y reduciendo las tierras para pastoreo y el resto de la siembra frutihortícola, sin que a estos especuladores de la dieta humana les importe un rábano.
Con respecto al boicot, no parece lógico pensar en otra cosa que dejar de consumir un producto cuando concretamente los precios escapan a los bolsillos de los trabajadores. No podría decirse que en Somalia o en Haití, la falta de consumo (o el “boicot”) haya ayudado a la baja de precios y al consumo interno.
La realidad es contundente: es necesario encontrar una salida a la cuestión de los precios, la producción de alimentos, el consumo de los mismos, el cuidado de la tierra, etc.
Para ello es necesario aplicar medidas generales que contemplen:

– fin de todo subsidio estatal a los latifundistas;
– expropiación bajo control de los trabajadores de las tierras cultivables pertenecientes a las corporaciones y latifundistas, la planificación de la economía y el abastecimiento, para garantizar trabajarlas para el consumo masivo, con productos de calidad y baratos;
– nacionalización del sistema de transporte y abastecimiento de productos alimenticios;
– control de precios ejercido directamente por los trabajadores;

Desde la Corriente Socialista El Militante creemos que esto es factible pero debe ir acompañado de la transformación socialista de esta sociedad, para pasar de la necesidad y la dependencia, a la abundancia y la libertad.