Paritarias 2012: el activismo político-gremial debe tomar la iniciativa

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Para el activismo político-sindical en general, y para los revolucionarios en particular, resulta fundamental ver siempre la película lo más completamente posible y no solo el álbum fotográfico, ya que así cada cual pone en él lo que prefiere o conviene. En lo central, nos referimos al balance y agenda marcados por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su último discurso, en ocasión de inaugurar el periodo legislativo 2012.

No se trata en este artículo de analizarlo meticulosamente, no es el objetivo. Pero sí nos interesa destacar rasgos salientes que luego fueron replicados por un universo de voceros del gobierno; y señalar, fundamentalmente, el lugar que se nos asigna como trabajadores en este modelo Nacional y Popular.

Su intervención giró sobre un detallado informe estadístico de inversiones realizadas, los logros en materia social, empleo, Asignación Universal por Hijo, la apuesta por un ambicioso plan de desarrollo industrial 2020, producción agrícola ganadera, recaudación, conflicto con el campo, Mauricio Macri y los subterráneos, salud pública, subsidios, Videla, el final de la Ley de Convertibilidad, Aerolíneas Argentinas y paritarias.

Por parte de la Presidenta se denotó una ferviente actitud militante y de compromiso en la defensa del modelo Nacional y Popular.

Es innegable que en el mismo, a la inmensa mayoría de la población, alrededor de un 85%: obreros y trabajadores en general, se le asigna un lugar, un papel definido: coexistir con los empresarios, con la gran patronal nacional y extranjera para «lograr» los objetivos del desarrollo.

Esta pequeña minoría que, no estando en el gobierno, define políticas económicas, subas de precios de la canasta básica de alimentos, de los servicios esenciales como la luz y el gas, nuestra salud y educación, como también el transporte, etc. ha mostrado históricamente una conducta parasitaria que solamente puede ver su miserable bienestar, su ansia de ganancias. Su histórica conducta ha representado para la inmensa mayoría de la población: obreros y trabajadores, padecimientos de todo tipo: miseria, una enorme mesa vacía, marginación y sufrimientos por generaciones, auspiciada o con la complicidad abierta o encubierta de los diferentes gobiernos democráticos o dictatoriales.

Resulta por demás de auspicioso que los gobiernos del ex-Presidente Néstor Kirchner y de la Presidenta Cristina, hayan intentado detener los rasgos más depredadores y parasitarios de la burguesía Argentina, logrando una base de apoyo entre los trabajadores y el pueblo pobre.

Una atención especial resulta el ataque a la paritaria docente. Lo que si nos parece es que en este ataque se intenta disciplinar a la clase obrera y trabajadores de conjunto para que aceptemos el techo dispuesto por el gobierno.

La “sintonía fina” de la que habla CFK sostuvo que las utilidades de las empresas en Argentina son las más altas del mundo, así lo demuestran los balances contables de las empresas y sus pingües utilidades.

Los grandes empresarios hacen demasiado ruido con sus quejas: “que de esta manera no pueden mantener la ‘inversión’ en el país ante la posibilidad de acuerdos paritarios elevados”, “que no pueden satisfacer los pedidos de CFK”, etc.

La CGT y la CTA

Es llamativa la conducta de los jefes sindicales de ambas Centrales Obreras, CGT y CTA, ya que han tenido que asumir una actitud ante la presión de las bases -la realidad se empecina ante el aumento diario de la canasta básica-, como la de plantear un paro general docente desde la CTERA (CTA).

El último discurso de Hugo Moyano, que planteó nuevamente que la Presidenta no lo atiende, y que junto a Pablo y Facundo, -sus dos hijos- expresan en diferentes planos una tendencia a la presión por abajo y una potencial profundización del modelo, deben pasar de las palabras a los hechos.

La mejor defensa del modelo Nacional y Popular es la defensa de nuestros salarios.

La mejor defensa del modelo Nacional y Popular es el mejor desarrollo de un poderoso mercado interno, y para esto resulta imprescindible mejorar de manera permanente las condiciones de vida para la mayoría de la clase obrera y de los trabajadores, como así lo ha expresado infinidad de veces CFK.

Sabemos que a partir de nuestra experiencia en nuestros cuerpos y nervios, de las conclusiones que sacamos de la lucha que llevamos adelante, que las presiones de las grandes empresas sobre nosotros, sean nacionales o extranjeras, no dejarán de cesar. Por el contrario, si bajamos la guardia avanzarán en el sentido de arrebatarnos las conquistas logradas, por eso no resulta posible mantener esta «armonía» en la colaboración con las patronales.

Por esto, ubicándonos en la misma trinchera, saludando las iniciativas logradas desde el 2003 por los gobiernos de Néstor y Cristina, creemos que no se puede mantener este delicado equilibrio con empresas y grandes patrones, que ante las presiones de la crisis internacional avanzarán sobre nuestras mesas y condiciones de vida.

Nuestras tareas: el activismo político-gremial debe tomar la iniciativa

 La paritaria aceitera puso de alguna manera el cascabel al gato. No solamente porque ubicó una referencia para el resto de las negociaciones paritarias en un 26%, con un inicial que pasó de $5.000 a $ 6.315, sino que además se suscribió -entre ambas partes- una cláusula gatillo, para ser discutida nuevamente en julio de este año, en el convencimiento de que la suba de precios no se detendrá.

Creemos que las tareas para todo el activismo es tomar nuevamente la iniciativa. Además, no podemos perder de vista la conducta de los jefes sindicales de nuestras Centrales Obreras, todo lo contrario, debemos hacer un llamamiento a los compañeros de base y a la tendencia que expresa el Moyanismo -apoyándonos en lo mejor que tiene-, a democratizar la vida de nuestros gremios, con asambleas de base, en donde la palabra se democratice, en donde la palabra pueda circular y que la misma resulte en la práctica, de manera colectiva, una eficaz herramienta para la defensa de nuestro salario y condiciones de trabajo; y que con nuestra experiencia marquemos una tendencia clara a involucrarnos a los problemas nacionales.

Debemos tomar en nuestras manos esta tarea. Convocar asambleas de base para:

Discusión de paritarias libres, con delegados elegidos en las mismas.

Defensa del salario: salario equivalente a la canasta familiar, con indexación semestral

Por mejores condiciones de trabajo.

Formación laboral.

Guarderías maternales.

Formación de cuerpos de delegados.

Todos a planta permanente, no al trabajo “en negro” o tercerizados.

No al pago de sumas no remunerativas

No al desglosamiento de nuestros salarios en una parrilla interminable, concentrar todo en el rubro básico.

No al procesamiento del activismo político gremial. Basta de persecución.