¡Nunca Mas FMI! ¡Por un Gobierno de Trabajadores!

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Este 24 mas que nunca: Verdad para nuestra clase, Memoria para derrotar al capitalismo y Justicia construyendo nuestro gobierno de trabajadores


Este 24 de marzo, a 46 años del inicio de la última dictadura cívico militar, nuestro país se encuentra en un momento en el cual el conjunto de las y los trabajadores y de las y los explotados en general sufren de manera encarnizada el rigor de las políticas de ajuste y de exclusión acordadas con el FMI, sostenidas  por las patronales con la complicidad de una dirigencia sindical cuyas claudicaciones no tienen fin.

La desbandada interna del gobierno del Frente de Todos pone de manifiesto una fragilidad política que no le impide profundizar su alejamiento de los intereses populares y su alineamiento con la burguesía local e internacional. Los representantes menos aventureros de Juntos por el Cambio apuestan a mantener el esquema general del partido gobernante, sobre la base de sostener una gobernabilidad que garantice los negocios de sus mandantes, como los sectores financieros, y los del agronegocio, para destacar algunos.

La inflación no cesa, las proyecciones respecto de su impacto interanual con apabullantes, y se descargan duramente sobre la economía cotidiana de las y los trabajadores, en un contexto de precarización creciente, y con la perspectiva de un ajuste para el “gasto social” gravitando sobre sus condiciones de vida más mínimas. Tal la moneda de cambio ofrecida al FMI por el gobierno nacional y sus socios.

Este estado de situación se agrava con las consecuencias económicas de la guerra entre Rusia y Ucrania, que impacta sobre los precios internacionales de los cereales, con las previsibles consecuencias de aumento del costo de los alimentos, en especial de los derivados de las harinas –los más consumidos por los sectores populares-. En este marco el gobierno vuelve a ensayar medidas tímidas y erráticas para paliar la situación, recurriendo a esquemas de aumento de retenciones o de intervención respecto de ciertas exportaciones, que no logran impedir la disparada de los precios, y lo ponen en el siempre presente riesgo de una nueva crisis política ante el embate de los sectores del agronegocio, asociados fundamentales de la alianza UCR-PRO.

Sea por la vía del aumento de los precios de los alimentos, o por la caída del valor real del salario, sumadas a los tarifazos que se seguirán como consecuencia de lo pactado por el gobierno de Fernández y su ministro Guzmán con el FMI, las condiciones de vida de las y los trabajadores se enfrentan a un escenario de caída libre.

En este marco se vuelve férreamente necesario recoger la memoria política de nuestros 30000 compañeros y compañeras desaparecidos, de sus luchas, de sus desvelos por una transformación radical de la sociedad. Esta memoria combativa supone construir la independencia política de la clase trabajadora, para que tome sus problemas en sus propias manos, y pueda edificar los los procesos de autoorganización que le permitan rebasar a la dirigencia sindical traidora, y avanzar en los procesos de lucha para imponer sus verdaderos intereses.

Es preciso señalar que la independencia política de las y los trabajadores se manifiesta como el único camino a recorrer ante la ya innegable asociación entre el gobierno nacional y los poderes fácticos, en defensa de las clases patronales, en tándem con Juntos por el Cambio en su papel de dador de una estabilidad institucional indispensable para un Frente de Todos lacerado por un internismo patente.

En este sentido, tampoco es posible jugar el juego de cierta izquierda parlamentaria, que continua transitando el camino que se deriva de sus apuestas políticas electoralistas, y se muestra incapaz de asumir su rol en la construcción de una herramienta política de la clase obrera para llevar adelante sus objetivos políticos.

En este 24 de marzo volvemos a levantar la memoria combativa de las y los 30000, y llamamos a construir nuestro partido revolucionario, y a conquistar una nueva legalidad fundada en una democracia directa que lleve a las y los trabajadores, al conjunto de las y los explotados, a la creación de aquel poder popular que sea capaz de dar vuelta un mundo.