México: El «Chinogate» y la decadencia del régimen de Calderón

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El escándalo del llamado «chinogate» ha descubierto las fibras más sensibles de la decadencia total del régimen de Calderón, un escándalo que señala los nexos del estado con el narcotráfico, el financiamiento ilegal de la campaña de Calderón corroborando el fraude electoral, la corrupción total del estado, la forma en que se financian los partidos y políticos de la burguesía, los nexos indisolubles que unen a la burguesía con su estado, el carácter golpista y usurpador del gobierno de Calderón y de y de la burguesía en general.

Hacia la huelga general del 31 de agosto

El escándalo del llamado "chinogate" ha descubierto las fibras más sensibles de la decadencia total del régimen de Calderón, un escándalo que señala los nexos del estado con el narcotráfico, el financiamiento ilegal de la campaña de Calderón corroborando el fraude electoral, la corrupción total del estado, la forma en que se financian los partidos y políticos de la burguesía, los nexos indisolubles que unen a la burguesía con su estado, el carácter golpista y usurpador del gobierno de Calderón y de la burguesía en general.

Este escándalo es un episodio más de la descomposición si precedentes del régimen, se trata de una cloaca abierta que, al parecer, seguirá arrojando materia descompuesta durante los próximos meses; es una muestra más de que de el régimen de Calderón debe ser derribado por los trabajadores mediante el frente único y la huelga general para arrojar al cadáver en descomposición, que oprime con su enorme peso a las masas trabajadoras, al basurero de la historia.

Después de que el gobierno incautara, en uno de los decomisos más cuantiosos de la historia, más de 205 millones de dólares en una residencia del las Lomas de Chapultepec propiedad de Zhenli Ye Gon -empresario farmacéutico de origen chino naturalizado mexicano- el gobierno acusó al empresario de importar sustancias precursoras de drogas sintéticas, uso de armas de fuego, cartuchos de uso exclusivo del ejercito y uso de recursos de procedencia ilícita; ya desde el inicio el caso parecía bastante sospechoso no sólo porque el gobierno informó inicialmente una cantidad menor a la verdaderamente incautada sino porque resulta imposible creer que se puede manejar tanto dinero sin el conocimiento y complicidad del estado; si bien todo parece indicar que efectivamente se trata de un empresario corrupto ligado al narcotráfico, fue el mismo gobierno quien le entregó -de manos del propio Vicente Fox- la nacionalidad mexicana en un evento oficial en 2003, resulta imposible creer que los órganos de inteligencia del estado no supieran de las actividades del empresario, quien había estado importando sustancias para fabricar drogas desde antes de esa fecha, sobre todo porque la entrega de la nacionalidad implica una investigación de la secretaría de gobernación. Más patética resulta la actuación del régimen en este caso porque el mismo gobierno autorizó de manera legal la entrada en promedio al país de 80 toneladas de efedrina y pseudoefedrina -materia prima de antigripales y drogas sintéticas- durante todo el gobierno de Fox a pesar de que organismos internacionales que monitorean el manejo de estas sustancias habían señalado que las cantidades importadas no correspondían a las necesidades reales de la industria farmacéutica y que el excedente podría servir para la fabricación de metanfetaminas.

Ante estas acusaciones el empresario prófugo en Estados Unidos lanzó una bomba que ha hecho cimbrar al tambaleante régimen de Calderón: en una carta señaló que parte del dinero era para la campaña de Felipe Calderón. En ella "ofrece datos, fechas y lugares, en orden cronológico, de un presunto acuerdo con integrantes del PAN para guardar cientos de millones de dólares y armamento en su casa de las Lomas de Chapultepec: el dinero para la campaña electoral y las armas para desestabilizar al nuevo gobierno, en caso de que el aspirante panista no ganara las presidenciales del 2 de julio de 2006" (La Jornada); además señaló que la persona que entró en contacto con él fue el actual secretario de Trabajo, Javier Lozano Alarcón, y que cuenta con decenas de videos que corroboran la participación de altos funcionarios; por si fuera poco, demostrando la vinculación de este individuo con el aparato de estado, habló del financiamiento ilegal a la campaña del actual gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, hecho constatado por las credenciales de Ye Gon como miembro del senado de Veracruz. De ser ciertos los señalamientos, el decomiso espectacular podría haber sido una traición del régimen a su antiguo aliado con el objetivo de dar un golpe mediático, propagandístico para darle al gobierno un poco de legitimidad y desviar la atención de la población del ascendente movimiento social.

Si bien hasta el momento no han aparecido los videos y el empresario ha incurrido en contradicciones (por ejemplo en conferencia posterior trató de deslindar parcialmente de Calderón y a Lozano) y si bien es claro que las declaraciones tienen el interés de tener elementos de presión para una negociación favorable al empresario -incluso Javier Alarcón viajó a EEUU con el ridículo argumento de conseguir abogados cuando es claro que fue a negociar con Ye Gon- las afirmaciones del empresario corresponden al menos con el modus operando del régimen. No sólo son evidentes los nexos del estado con el narcotráfico, no sólo hay evidencias de sobra del financiamiento ilegal de la burguesía mexicana y extranjera a sus partidos -particularmente durante el fraude electoral del 2006-; sino que en el caso del fraude -en realidad un golpe de estado por anticipado- el carácter golpista, violento, agresivo y antidemocrático de la burguesía quedó más que claro para cualquiera que tenga ojos para ver. Esta es una característica que la burguesía ha dejado patente en América Latina durante décadas, especialmente en el caso de Venezuela que representa un espejo del comportamiento de la burguesía en caso de que López Obrador llegara al gobierno y presionado por las masas atentara contra los intereses de esa oligarquía reaccionaria, por ello el supuesto fondo para la desestabilización de un probable gobierno de AMLO (con la formación y financiamiento de grupos de choque y actos de terrorismo como sucede en Venezuela) no sólo resulta posible, sino en un momento dado inevitable. De todas formas el régimen confirma parcialmente las afirmaciones de Ye Gon cuando trata de borrar la huellas del origen y el destino del dinero incautado enviándolo ilegalmente a la Reserva Federal estadounidense donde el dinero generará intereses desvaneciéndose como elemento de prueba. Este último hecho demuestra no sólo la pérfida mentira del propio Calderón de que el dinero se utilizaría para el financiamiento público; sino, por enésima ocasión, la vergonzosa sumisión del estado mexicano al imperialismo.

Para los marxistas de Militante estos acontecimientos son un elemento más de la necesidad de organizarnos en un frente único en contra de este régimen golpista, de la necesidad de la organización contra el eventual surgimiento a nivel nacional -como sucede en Oaxaca- de grupos de choque financiados por los empresarios y el estado; de la necesidad de que la dirección del PRD, la CND y el propio AMLO tomen medidas más decididas y contundentes en contra del régimen golpista que vayan más allá de las declaraciones y que tomen como punto de partida las experiencias de lucha en Oaxaca y las huelgas mineras. Es necesario impulsar con todas nuestras fuerzas la huelga general del 31 de agosto, extender la huelga hacia los trabajadores industriales; para ello en el Consejo Nacional de Huelga deben estar los delegados obreros más audaces y que cuenten con el respaldo de la base trabajadora, se deben formar comités de huelga en todas la fábricas y escuelas y todas las organizaciones obreras deben formar un frente único con la idea central de derrocar al gobierno espurio de Calderón y crear un gobierno obrero que tome como ejemplo las expropiaciones y la revolución Bolivariana y que se prevenga con organización obrera de un inevitable intento de golpe de estado. Hay que desarmar a los empresarios golpistas como Ye Gon y destruir el aparato de represión que constituye el podrido régimen de Calderón.