México: Convirtamos a Morena en un Partido de la clase trabajadora

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MORENA 1603Contribución a un debate trascendental

De cara a un próximo Congreso en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se ha abierto un debate acerca del futuro de nuestro movimiento. Este trabajo pretende ser una contribución en este trascendental debate. Algunos compañeros señalan la necesidad de que Morena se convierta en un Partido; otros, que debe permanecer como un movimiento social; algunos, los menos, señalan que debe orientarse hacia el rescate del PRD.

Camaradas como Paco Ignacio Taibo II señalan que el Morena debe convertirse en un movimiento social con registro y otros como el compañero Pablo Moctezuma Barragán –si es que no malinterpretamos al compañero- se inclinan hacia el rescate del PRD; muchos compañeros de base rechazan la idea de la formación de un nuevo Partido ante el sano temor de que el movimiento se burocratice. Nos parece que ninguna de estas tres opciones es necesariamente excluyente si se las enfoca desde un punto de vista de clase. Nos parece que un enfoque adecuado implica la lucha por un nuevo Partido de la clase trabajadora en nuestro país, cuya punta de lanza puede ser el Morena.

En primer lugar es necesario aclarar lo que entendemos por Partido. Nos parece que la negativa a construirlo viene muchas veces de la ignorancia sobre su significado. Un Partido es aquella organización que defendiendo ciertos intereses de clase aspira a tomar el poder o, al menos, llegar al gobierno con determinado programa político. En este sentido el Morena, desde el momento en que lucha por la transformación del país por medio del impulso de un programa que aspira a llevar al gobierno, es un Partido al que le hace falta reconocerse como tal. Evitar repetir el destino del PRD no significa negar la necesidad de un Partido sino no repetir los errores de éste. Si pretendemos evitar terminar como una estructura electorera de colocación de puestos, lo que debemos rechazar no es la necesidad de un Partido sino el programa y los métodos que vuelven inevitable la burocratización.

Es necesario un Partido con bases activas y comités de base regulares que sean los que determinen democráticamente las decisiones más importantes, definan el programa, el plan de acción y controlen a sus representantes y eventuales candidatos a puestos de elección popular. El PRD degeneró en una mafia burocrática no porque sea un Partido sino porque la burocracia se encargó de destruir los comités de base, porque no existieron congresos democráticos, porque no se preocupó por la formación política, porque no adoptó decididamente un programa socialista o al menos uno combativo y radical, porque no existieron medios de control sobre la burocracia, es decir, medios de destitución y elección inmediatos de sus representantes.

Esta es la historia que no podemos repetir en el Morena. Sin un control desde las bases la existencia o no de registro no podrá evitar la burocratización y la degeneración de nuestro movimiento. De hecho los arribistas ya están dentro, sólo que aún existen comités de base y una vida relativamente activa dentro de los comités de Morena, ésta es la única base para construir un movimiento sano y democrático.

El programa y la formación política son trascendentales porque dado el programa tendremos los métodos; a un programa que acepta el capitalismo le corresponden métodos burocráticos. Si adoptamos un programa que no cuestione la existencia del capitalismo estamos aceptando las reglas de éste: el afán por el lucro privado, los intereses individuales; si luchamos contra el capitalismo y sus consecuencias, tenderemos a adoptar métodos colectivos, basados en la movilización y en la unidad del movimiento obrero. Lo que se debe entender es que la burocratización no es inmanente a un Partido obrero sino a un programa y métodos incorrectos y esto es válido con registro o sin él. Es la tendencia al compromiso sin principios (con la burocracia de los Chuchos, por ejemplo) la visión de cúpula, la búsqueda de puestos como fin en sí mismo lo que puede dar al traste con nuestro movimiento. Es necesario discutir la historia del único Partido que logró evitar la burocratización, por lo menos hasta el asenso del stalinismo, y que logró la toma del Poder por parte de los trabajadores, hablemos del partido Bolchevique. No es intención de este artículo relatar esta historia sino llamar a su estudio.

Es verdad que la obtención del registro por parte de Morena atraerá a toda clase de oportunistas en búsqueda de puestos y jugosos sueldos, pero la única forma de cerrarles la puerta es que las bases de Morena elijan a candidatos con un historial de lucha, que no se desmarquen del Morena, que sean controlado por éste y cuyos salarios –al ser elegidos a cargos de elección popular- no sean mayores al salario de un obrero calificado; el excedente de sus sueldos debe ir íntegramente a las arcas del movimiento. Estos medios de control –señalados hace mucho tiempo por Lenin- pueden ser un antídoto efectivo contra los arribistas.  

Decíamos al inicio que un enfoque adecuado para abordar el debate sobre el futuro de nuestro movimiento no implica rechazar a Morena como un movimiento social y, ni siquiera, una posible batalla por un eventual rescate del PRD –que por ahora no parece la prioridad (primero hay que “rescatar” al Morena)-. Efectivamente: un Partido con un programa basado en la lucha social, la movilización y que espire a superar al capitalismo debe ser, necesariamente, Partido movimiento, ser un movimiento social. Implica continuar con bases activas y en permanente acción. Por otro lado, un movimiento fuerte será un imán para los pocos sectores sanos que aún confían o permanecen en el PRD y en este sentido implica un rescate de éste. Nos parece que la postura del compañero Taibo en el sentido de que el Morena debe ser un movimiento social con registro es correcto, pero al mismo tiempo significa jugar a las escondidas con los términos; un movimiento social con registro de Partido no es nada menos que un Partido con registro.

Un elemento que debemos subrayar es que un Partido de clase, un Partido obrero, no debe reducir su actividad al terreno puramente electoral, implica lo contrario, no rechazar ningún método de la lucha social. Debe priorizar todo plan de acción que tienda a la unidad de los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, etc.; implica la lucha por el Poder mediante la movilización social viendo en el plano electoral un elemento relativamente secundario cuyo éxito depende de la movilización. Por ejemplo, implica medios de lucha como la huelga general que, desde nuestro punto de vista, es el paso que le ha faltado dar a nuestro movimiento.

Nos parece que el futuro de nuestro movimiento depende de la creación de una corriente radical, combativa, democrática que pueda orientar al Morena hacia la formación de un Partido con un programa de clase. Nos parece que nuestro próximo Congreso puede ser el parteaguas para la consolidación de un movimiento combativo que aspire realmente a transformar de raíz a nuestro país. Invitamos a todos los integrantes del Morena a discutir de manera fraterna, atenta y profunda estas ideas como todas aquellas que honestamente aspiren a fortalecer a nuestro movimiento, el Morena y a la lucha de izquierda en nuestro país.

Source: La Izquierda Socialista (México)