Las decisiones del macrismo persiguen el desguace de la salud pública

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Silencio de hospital

Los ataques a la Salud Pública nunca habían llegado tan lejos, ni en las afiebradas épocas de neoliberalismo años ‘90. Como era previsible, el modelo PRO-exclusión social está manejando la ciudad como si se tratara de su propia empresa.

Silencio de hospital

Los ataques a la Salud Pública nunca habían llegado tan lejos, ni en las afiebradas épocas de neoliberalismo años ‘90. Como era previsible, el modelo PRO-exclusión social está manejando la ciudad como si se tratara de su propia empresa.

La primera voz de alarma la dio la Ley de Cobertura Porteña de Salud de diciembre de 2007, que alcanza a todos los habitantes sin cobertura médica que acrediten su residencia en la ciudad… ¿hospitales sólo para porteños?

A esta medida siguieron, en primer lugar, el despido de 2.400 profesionales de la salud, con el visto bueno de las direcciones del gremio SUTECBA y Médicos Municipales. Quienes esquivaron los despidos sufrieron el retraso salarial (aumentos del 8,7% frente al promedio de 20% anual). La ausencia de nuevos nombramientos trajo como consecuencia la falta de personal de enfermería, anestesistas y terapistas. Muchos, además, emigran al sistema privado donde los salarios no son tan magros. Para darse una idea, los médicos de terapia intensiva cobran $19 la hora, no obstante realizan una tarea de alto stress y responsabilidad.

En segundo lugar, el gobierno decidió cambiar el sistema de compras, que ahora no asegura la llegada de ningún tipo de insumos, desde elementos de alta tecnología para asistir enfermedades agudas y graves, como infartos de miocardio, hasta básicos como hojas de bisturí, alcohol, guantes de látex, medicamentos para asistir emergencias, gasa, reactivos para laboratorio, bolsas para la donación de sangre. Por este motivo, el hospital Argerich tuvo que suspender las internaciones programadas y sólo realiza operaciones de urgencia.

Entre los trabajadores del hospital hay un enorme descontento, a pesar del cual el Sindicato de Médicos Municipales no dice nada. La causa probable de este silencio de hospital puede intuirse revisando el nuevo sistema de facturación que implementó el gobierno porteño, que lo privatizó y entregó la gestión a… ¡Médicos Municipales! Parece que la relación entre gobierno y dirección del Sindicato es cada día más estrecha y sus intereses van de la mano.

Otra irregularidad en la gestión de compras es la de "compra dirigida", según la cual se pide un determinado "modelo", cuando en realidad se refiere a una marca de la cual hay un único comercializador en el país.

Entre los fuertes ataques de Macri a la población más desprotegida está el anuncio de cierre de los hospitales Psiquiátricos y Talleres de Salud Mental de la ciudad. Por otra parte, en junio, cuando empezaba la temporada más fría del año, se elevó la edad de ingreso en geriátricos a los 65 años, mientras que en los albergues se admiten personas de hasta 60. ¿Cuál es, entonces, el destino de quienes tienen entre 60 y 65 años? A pesar de que el gobierno aduce que no hay dinero, el presupuesto está subejecutado (se gastó menos de lo presupuestado).

Se sumó a esta situación el pedido de renuncia a los directores de hospitales, cargo aún político y no concursado. Este hecho reforzó el silencio entre las direcciones hospitalarias, que esperan la ratificación en el puesto.

Las denuncias, por tanto, pujan desde abajo: asociaciones de profesionales, pacientes y las bases de los sindicatos. Toda esta presión tiene por objetivo la privatización de la Salud Pública, cuya tendencia es la copia del modelo PRO-yanqui.