La «revolución bolivariana» sólo puede triunfar como revolución socialista

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La revolución venezolana es una enorme inspiración para los trabajadores y luchadores de todo el mundo. Gran parte del futuro de la revolución latinoamericana depende de lo que ocurra en Venezuela. La revolución venezolana ha conseguido importantes avances para las masas trabajadoras en materia de salud (atención universal y gratuita para todos), educación y cultura (este año será erradicado el analfabetismo), planes sociales, entrega de tierras a comunidades campesinas, subvención a productos de prie primera necesidad, y otros.

VENEZUELA

La revolución venezolana es una enorme inspiración para los trabajadores y luchadores de todo el mundo. Gran parte del futuro de la revolución latinoamericana depende de lo que ocurra en Venezuela.

La revolución venezolana ha conseguido importantes avances para las masas trabajadoras en materia de salud (atención universal y gratuita para todos), educación y cultura (este año será erradicado el analfabetismo), planes sociales, entrega de tierras a comunidades campesinas, subvención a productos de primera necesidad, y otros.

“Bolivarianismo" y Socialismo

Tras sus sucesivas derrotas en el terreno militar (golpe de abril del 2002), económico (huelga petrolera de diciembre-enero 2003) y electoral (referéndum revocatorio en agosto del 2004), la contrarrevolución burguesa está desmoralizada y en retroceso.

Ahora están contemplando la posibilidad del magnicidio, de intentar asesinar a Chávez para desorientar al movimiento y propiciar un golpe de Estado a su favor. En el caso de que esto falle siempre les queda la posibilidad de fabricar un conflicto fronterizo con Colombia para provocar una guerra entre ambos países. Aunque aquí también lo tienen complicado. Chávez ya afirmó que está dispuesto a organizar una milicia con 2 millones de personas para enfrentar cualquier tipo de ataque militar.

Además, la burguesía ha decidido pasar al boicot económico interno, lo que obliga al gobierno de Chávez a intervenir cada vez más en la economía, como lo demuestran los anuncios de expropiación de más de 100 fábricas cerradas.

La llamada "revolución bolivariana" que comenzó defendiendo un programa de reformas democráticas radicales inmediatamente chocó con los límites de la propiedad privada y los intereses de los capitalistas locales y el imperialismo, quienes se coaligaron para derrocar al gobierno de Chávez. El hecho de que el presidente Chávez haya hablado públicamente a favor del socialismo es la indicación más clara de las tendencias subyacentes que empujan a la revolución bolivariana. La nacionalización de empresas privadas vaciadas por sus dueños como Venepal, CNV y otras confirman esta dirección. Esto representa una confirmación brillante de la "Teoría de la Revolución Permanente", de León Trotsky, que explica cómo en la época del imperialismo las revoluciones democrático nacionales sólo pueden triunfar a condición de que se transformen en revoluciones socialistas, expropiando a la burguesía y las propiedades imperialistas.

La "cogestión" y el control obrero

Dentro del movimiento obrero estas ideas han sido recibidas con entusiasmo. Un elemento nuevo y decisivo en la ecuación es el surgimiento de la clase obrera como protagonista clave de la revolución. Esto se expresa más claramente en el movimiento por el control obrero o "cogestión" (expresión algo confusa pero que los trabajadores venezolanos identifican con control obrero).

La discusión principal ahora es que significa el socialismo, cómo aplicar la "cogestión" y qué papel tienen los trabajadores en el proceso revolucionario y la economía.

Hay experiencias de control obrero muy avanzadas, como en la enorme planta de aluminio propiedad del estado, ALCASA, con asambleas regulares en la entrada de la fábrica donde se eligen comisiones de trabajo que rinden cuentas y discuten todos los aspectos relacionados con la gestión de la empresa. En varios casos, los gerentes elegidos son trabajadores que han decidido mantener sus antiguos salarios como trabajadores. En otras empresas públicas hay una lucha entre los trabajadores y los funcionarios del gobierno que entienden la "cogestión" como un mero órgano de consulta a los trabajadores.

A este panorama se añade el gran desarrollo adquirido por la nueva confederación sindical, la UNT, que surgió como una escisión de la central gorila, CTV, y que ha conseguido agrupar a la mayoría de los trabajadores venezolanos, incluidos los batallones pesados de la clase obrera industrial, y donde la izquierda tiene posiciones dirigentes.

Reforma o Revolución

Entre la base existe un deseo ardiente de impulsar el proceso revolucionario hacia delante, de enfrentarse a las fuerzas de la contrarrevolución y moverse hacia el socialismo. Pero este ambiente no encuentra respuesta en todos los niveles del movimiento bolivariano. Se tiene la impresión de que cuanto más arriba se mira menor es el entusiasmo por la revolución. A diferencia de Chávez y algunos elementos aislados, la mayoría de la capa superior de los funcionarios y del gobierno no comparten su radicalismo y están, abiertamente o no, empujando en la dirección contraria.

Las masas tienen una actitud muy crítica con la burocracia y son muy sensibles a la democracia. Sólo se fían de Chávez. Es un hecho. El propio Chávez ha aparecido en Ruedas de Prensa criticando abiertamente a algunos de sus ministros por la ineficacia y lentitud de las reformas, emplazando a la población a que proteste pública y masivamente.

De cómo se salde esta lucha en los próximo período dependerá el futuro de la revolución. Los reformistas, al menos los más inteligentes, no se atreven en estos momentos a oponerse al discurso socialista de Chávez pero sí plantean que ese socialismo debe mantener el capitalismo, no tocar la propiedad de la banca y las grandes empresas, etc. Si esto ocurre existe el peligro de que la contrarrevolución pueda volver a movilizar a su base, hoy dividida y neutralizada, con manipulaciones y engaños y sectores amplios de las masas, hoy movilizados y esperanzados, puedan ver frustrados sus anhelos.

Por lo tanto, hay que completar la revolución bolivariana y dotar a ese socialismo del que habla Chávez de un contenido concreto: la nacionalización de los medios de producción fundamentales y de la Banca bajo control obrero. Ese es el requisito para la planificación de la economía en función de los intereses de la mayoría de la sociedad.

Los trabajadores más avanzados deben agruparse para formar un partido socialista de masas que impulse y dirija la revolución venezolana hacia esa meta.

La lucha por el poder en Venezuela se decidirá en la lucha de tendencias opuestas dentro del movimiento bolivariano que, en última instancia, reflejan la lucha de oposición y de intereses de clase incompatibles entre sí.

La victoria de la contrarrevolución no es la conclusión predeterminada, pero tampoco se puede dar por garantizada la victoria final de las fuerzas revolucionarias. Debemos ser optimistas. La conciencia de las masas, particularmente de la vanguardia proletaria, está creciendo a pasos agigantados. Los trabajadores están discutiendo sobre socialismo, luchando por el control obrero y oponiéndose a los intentos de los burócratas y arribistas de secuestrar la revolución. Millones de trabajadores están pasando por la escuela de la revolución. Están sacando conclusiones muy avanzadas a partir de sus experiencias. Están preparándose para tomar en sus manos el poder, no sólo en las fábricas, sino también tomar en sus manos la sociedad.