La gran huelga general de enero de 1936

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La huelga general de enero de 1936, junto con la extraordinaria huelga de los obreros de la construcción que se prolongó desde fines de octubre de 1935 hasta principios de febrero de 1936, marcaron un punto de inflexión en la historia del movimientoobrero argentino y fueron las luchas más importantes de la clase obrera argentina durante la llamada «década infame»
El nacimiento de la CGT

El 27 de septiembre de 1930 se formalizó la fusión entre la U.S.A.(Unión Sindical Argentina) de dirección sindicalista y la C.O.A. (Confederación Obrera Argentina), mayoritariamente de orientación socialista. Este proceso de unidad había comenzado en marzo de 1929. Así surgió la C.G.T. (Confederación General del Trabajo), sin realizarse debate en las bases ni congreso alguno. Esta fusión no despertó demasiado entusiasmo entre los trabajadores. Pues si bien es cierto que la construcción de una central única representaba un avance para la clase obrera, la presencia de dirigentes proclives a la conciliación de clases intentaba poner freno a las luchas encabezadas por los asalariados. Todo en nombre de un supuesto apoliticismo.

De ahí que al producirse el golpe de estado del 6 de septiembre de 1930, el movimiento obrero argentino estaba formalmente unido con una dirección no sólo reformista sino abiertamente al servicio de las clases dominantes. No es de extrañar que adoptasen una política de abierto apoyo a los gobiernos de Uriburu primero, y de Justo después.

Algunos pequeños sindicatos autónomos dirigidos por comunistas y sectores clasistas, junto con los grupos opositores que actuaban dentro de los sindicatos reformistas, quedaron afuera y conformaron el Comité Nacional de Unidad Sindical Clasista.

La FORA del V, que agrupaba un reducido número de obreros anarquistas, se mantuvo al margen de la C.G.T.

Colaboracionismo versus lucha de clases

La dirección de la central obrera apoyó cobardemente a la dictadura fascista. Llegaron a justificar la ley marcial, pues el gobierno la mantenía según ellos para asegurar el orden público. El Instituto de Estudios Económicos del Transporte (ligado a las empresas inglesas) decía por aquellos días refiriéndose a los dirigentes sindicales que "habían adquirido un marcado tinte colaboracionista, caracterizándose por su espíritu a aceptar las sugestiones hechas por el gobierno, apoyando las medidas adoptadas en materia de salarios del gremio de los ferroviarios y las reglamentaciones del trabajo de telefónicos y tranviarios a pesar de haber sido resistidas y en algunos casos violentamente repudiadas por los afiliados a dichos sindicatos".

Esta posición despertó la oposición de los trabajadores organizados, no solo fuera de la central sino también entre quienes pertenecían a los sindicatos adheridos. Estos últimos reclamaron la realización de un congreso constituyente que diera una orientación definitiva a la central y designase sus autoridades sobre la base de la democracia sindical. La dirección continuó negándose año tras año a convocar a dicho congreso desoyendo el clamor de las bases.

Recorriendo estas páginas del ayer, vemos que los dirigentes gremiales traidores y venales no son algo nuevo en el movimiento obrero argentino.

Mientras tanto se desarrollaron numerosos conflictos en diverso gremios. El más importante fue la huelga de los obreros petroleros de Comodoro Rivadavia en 1932 (aquí se detuvieron 1.900 trabajadores y hubo 1.000 deportados). Hubo luchas importantes en diversos sindicatos: telefónicos, tranviarios, ferroviarios, etc. Los obreros madereros realizaron una memorable huelga en el año 34, en reclamo de incremento salarial y semana de 44 horas. Duró 44 días y pese a la represión, concluyó exitosamente.

La gran huelga de la construcción

El gremio de los albañiles realizó una asamblea general el 17 de octubre de 1935. En medio de una gran combatividad, se declaró la huelga para el 23.Este sindicato estaba dirigido por militantes comunistas. El reclamo era por aumento de salarios, entre otras reivindicaciones.

El 23 de octubre 30 mil trabajadores del andamio paralizaron sus labores y se concentraron en el Luna Park en una asamblea general.

La huelga llevaba más de dos meses. A su alrededor se había constituido un Comité de Defensa y Solidaridad que agrupaba a 68 sindicatos de Capital y Gran Buenos Aires. Este comité se lanzó a la preparación de una huelga general para el 7 y el 8 de enero de 1936. Fue la primera de la década infame. Previo a ello se efectuó un mitin masivo en plaza Once. Recién horas antes de la huelga, la dirección de la C.G.T. le dio su apoyo. O sea que su papel fue nulo.

La huelga general de enero de 1936

El 7 de enero el pueblo invadió las calles de Buenos Aires. Nutridos piquetes de huelga y densas columnas de trabajadores se dirigieron a los diversos actos convocados en los barrios de la ciudad. Los pocos tranvías y buses que circularon fueron incendiados, con lo que quedó paralizado por completo el transporte.

El gobierno clausuró los sindicatos. Cerró los comedores colectivos de los huelguistas. Fueron prohibidos los actos y las asambleas. Cientos de activistas obreros fueron encarcelados y torturados. Por lo menos murieron tres obreros baleados.

La huelga general se prolongó durante 24 horas más en respuesta a la feroz represión.

Cumplido este paro solidario los trabajadores de la construcción continuaron con su huelga. Detenidos los dirigentes, el gobierno pensó que podía acabar con la resistencia obrera. Pero no previó que al calor de la lucha se habían formado nuevos cuadros sindicales que cubrieron los claros dejados por las detenciones.

El movimiento huelguístico terminó a los 96 días de iniciado con un triunfo total del gremio. De resultas de esta lucha se constituyó la Federación Obrera Nacional de la Construcción (F.O.N.C.), de marcado carácter clasista.

Su congreso constituyente se realizó del 11 al 13 de noviembre de 1936, con la presencia de 76 sindicatos y adhirió a la C.G.T. En los dos primeros años de su existencia debió realizar más de cien huelgas en todo el país. La mayoría de ellas fueron exitosas.

Esta huelga precipitó la caída de la dirección de la C.G.T., en diciembre de 1935, por medio de la ocupación del local. Y luego, en marzo y abril del 36, por fin se realizó el Congreso Constituyente de la CGT. Éste adoptó medidas importantes para el movimiento obrero, entre las que cabe nombrar las relativas a la unidad de la clase obrera, la organización de los obreros del campo; la protección a la mujer, por la derogación de la ley de residencia, etc.

Se aprobó una declaración de principios que decía: "el actual régimen social capitalista fundado en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio, es para la clase trabajadora una permanente causa de explotación, injusticia y miseria. La evolución de la sociedad capitalista obliga al proletariado a organizarse para defender sus intereses de clase y preparar su emancipación creando un régimen social fundado en la propiedad colectiva de los medios de producción".

Notable ejemplo de la lucha de clases, la huelga de 1936 demostró la potencialidad de la clase obrera para conducir una lucha hacia la victoria final. Una victoria que se dará plenamente el día en que desaparezca la división entre explotados y explotadores, en el marco de una sociedad socialista.