Israel bombardea Gaza pero incluso su propia clase dominante no puede ver una salida

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Es una situación increíble. Aquí tenemos al ejército más poderoso de Oriente Medio, con el armamento más sofisticado y aún así no puede utilizarlo de manera efectiva. Después de seis años de terrorismo de estado a gran escala destinado a acabar con la Intifada, en el que, según la Media Luna Roja palestina, han muerto 4.286 palestinos y, según B’Tselem, la organización israelí de derechos humanos, 1.011 israelíes, a la clase dominante israelí no le queda más remedio que admitir que no tiene soluciónción militar para la resistencia palestina El 8 de noviembre los proyectiles de artillería israelíes cayeron sobre la ciudad de Beit Hanoun en Gaza. Los proyectiles explotaron en un edificio residencial, asesinando a 18 personas, 17 de las cuales eran miembros de una misma familia. Desde entonces han muerto más personas debido a las heridas.
Este ataque llegaba sólo un día después de que el ejército israelí anunciara la retirada de Beit Hanoun, luego de una larga semana de asedio donde han muerto al menos 77 palestinos y otros 250 han resultado heridos (los datos son del Palestinian Center for Human Rights: www.pchrgaza.org).
Este tipo de guerra, la que se realiza contra civiles desarmados, los generales israelíes la saben realizar mucho mejor que la que hicieron en Líbano, donde la maquinaria bélica israelí no se enfrentaba a civiles desarmados, sino a jóvenes armados con rifles, un pequeño ejército guerrillero que los derrotó.
Después de la masacre, el primer ministro israelí Ehud Olmert hizo el anuncio formal de la “retirada”, pero después rápidamente añadió que mientras siguieran cayendo los Qassam sobre territorio israelí “no nos detendremos”. Así que la población de Gaza sólo puede seguir esperando más barbarie. Las disculpas de los Olmerts de este mundo no valen más que el papel en el que están escritas. Sus intereses materiales básicos están mucho antes que cualquier consideración sobre la vida de los palestinos.
El ejército ha dado, como era de esperar, su explicación típica habitual de la masacre de Beit Hanoun. Sin ningún tipo de sonrojo, dijeron que todo se debió al “mal funcionamiento de la tarjeta de memoria” del sistema de radar que guía la artillería. Esta no es la primera vez que dicen que fue un “accidente” (¡sólo hay que recordar la familia asesinada en la playa!). Incluso los medios de comunicación israelíes han tenido que subrayar el hecho de que esta excusa es inverosímil. Un artículo aparecido en el periódico israelí Haaretz el 10 de noviembre decía que ¨de este mal funcionamiento nunca se había hablado nada en los treinta años que el ejército llevaba utilizando este sistema, tampoco se ha dicho nunca nada de otros sistemas similares¨.
El supuesto objetivo de estos ataques era detener los Qassam disparados contra Israel, pero el jueves por la noche, e incluso el viernes, los Qassam continuaban cayendo desde Gaza. El miércoles, una mujer de 57 años moría en Israel y otras dos personas resultaban seriamente heridas cuando los Qassam alcanzaron la ciudad de Sderot. Uno de los heridos era el guardaespaldas de Amir Peretz, el dirigente del Partido Laborista y ministro de defensa que oficialmente reside en esa ciudad. El domingo cayó otra batería de Qassam en la ciudad occidental de Negev, un hombre también resultó herido cuando ocho de estos cohetes cayeron en el centro de Sderot.
Después de los ataques a Sderot, y después de las amenazas y promesas habituales del gobierno israelí de que Israel detendrá con todos los medios a su disposición los cohetes Qassam, después de que el ejército israelí reocupara Gaza y aterrorizara a sus habitantes como hicieron en Jenin hace unos años, el viernes 17 la Fuerza Aérea Israelí atacó varios edificios en Gaza, avisando previamente a los residentes para que pudieran abandonarlos.
Esta reacción suave -al menos para los niveles israelíes- no es exactamente la que esperan los derechistas en Israel que quieren medidas más duras. El presidente del Partido Religioso Nacional – Unión Nacional, el parlamentario Uri Ariel, había anunciado el miércoles 15 que si Israel no se embarcaba en el “Escudo Defensivo 2”, esto terminaría como una “guerra del Líbano 3”.
El ejército tuvo que admitir que la mayoría de los 19 cohetes disparados el miércoles, y que continuaron el jueves y el viernes, fueron lanzados desde Beit Hanoun, la ciudad de donde tuvo que retirarse el ejército la semana anterior, después de un operativo de seis días. Tuvieron que irse con la excusa de que habían detenido los Qassam, pero después ¡los cohetes siguieron cayendo sobre la frontera! Obviamente, su supuesta operación de limpieza no tuvo el efecto deseado.
Pero resulta increíble -considerando el pasado del ejército israelí- que los jefes militares digan que ahora no pueden lanzar como respuesta una operación terrestre importante en Gaza, ni siquiera una operación más pequeña centrada en la zona desde la que se lanzan los cohetes.
¿Cómo se puede explicar este cambio de actitud de la clase dominante israelí hacia las acciones militares? ¿Por qué se limitan a bombardeos externos y no inician una ocupación a largo plazo? Un oficial del ejército lo explicaba de la siguiente manera: “Habrá una respuesta, pero debe ser efectiva, no provocar un deterioro de la situación y que no suponga la ocupación de Gaza. No hay soluciones mágicas para este problema”.
Es una situación increíble. Aquí tenemos al ejército más poderoso de Oriente Medio, con el armamento más sofisticado y aún así no puede utilizarlo de manera efectiva. Después de seis años de terrorismo de estado a gran escala destinado a acabar con la Intifada, en el que, según la Media Luna Roja palestina, han muerto 4.286 palestinos y, según B’Tselem, la organización israelí de derechos humanos, 1.011 israelíes, a la clase dominante israelí no le queda más remedio que admitir que no tiene solución militar para la resistencia palestina.
Sin embargo, después de decir esto, no debemos hacernos ilusiones. Sí, el ejército israelí está demostrando que no puede resolver militarmente el problema, pero sería un error creer que a partir de ahora el estado israelí no asesinará, incluso aunque sea a costa de arriesgar también más vidas de ciudadanos corrientes israelíes, o que Hamás no seguirá lanzando Qassam. Prueba de esto fue que el domingo 19 la fuerza aérea israelí continuó con su ataque a Gaza. En éstos murieron dos palestinos, de 16 y 20 años de edad, y otros cinco resultaron heridos.
The Sunday Times, el periódico londinense, citaba una fuente anónima de la seguridad israelí, ésta decía que el primer ministro Ehud Olmert y el ministro de defensa Amir Peretz, habían ordenado a sus jefes de seguridad asesinar a la dirección política de Hamás. El periódico decía que la decisión se tomó “en un intento desesperado de detener la lluvia de cohetes disparados por Hamás contra ciudades israelíes”.
Otro acontecimiento significativo es que el ejército israelí canceló la incursión aérea planeada contra la casa de Mohammed al-Baroud, un comandante de los Comités de Resistencia Popular en el norte de Gaza, después de que cientos de palestinos formaran un escudo humano fuera de su casa en Beit Lahia la noche del sábado. Su decisión era clara y todos coreaban consignas anti-israelíes y anti-estadounidenses, dijeron que estaban dispuestos a dar su vida para proteger la casa. “Sí al martirio, no a la rendición”, eso es lo que gritaban.
¿Cómo pueden hacer ahora los viejos líderes sabios de occidente cuando la poderosa maquinaria bélica israelí ha fracasado en Líbano y Gaza, y la aún más poderosa maquinaria militar estadounidense ha fracasado en Iraq y Afganistán? Obviamente, su política de zigzag del palo y la zanahoria, tendrá que volver a la diplomacia.
Para que esto ocurra tendrán que ofrecer algunas concesiones y apoyar a los “moderados” en Oriente Medio. En este juego de mentiras llamado “diplomacia”, los gobiernos europeos tienen mucha más experiencia que sus homólogos norteamericanos. Ellos esperan jugar un papel mayor en la explotación de la región, con sus frases habituales de llevar la “paz y la seguridad” y por supuesto la “prosperidad”, etc. Se han dado cuenta de que EEUU es como un tiburón herido y pueden oler la sangre.
“España es el promotor de una nueva iniciativa de paz para Oriente Medio junto con Francia e Italia”, esto es lo que dijo el jueves el primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero, añadiendo que la comunidad internacional no puede quedarse de brazos cruzados mientras continúa la violencia entre Israel y los palestinos.
¡Qué cínicos pueden resultar estos dirigentes socialdemócratas! Durante seis años, los tanques y aviones israelíes han bombardeado a los palestinos pero ahora, cuando la clase dominante israelí ha perdido la guerra en Líbano y claramente no puede aplastar la rebelión palestina, ellos de repente se dan cuenta de que la violencia está destruyendo la región.
Zapatero dijo que este plan de paz tiene cinco elementos: un alto el fuego inmediato, un gobierno de unidad nacional de los palestinos que pueda tener el reconocimiento internacional, un intercambio de prisioneros incluidos los soldados israelíes, conversaciones entre el primer ministro Ehud Olmert y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y una misión internacional en Gaza para vigilar el alto el fuego.
No es difícil ver que es el mismo plan que los imperialistas intentaron imponer en Líbano después de la derrota israelí el pasado mes de agosto. Todo lo que han conseguido es provocar una crisis más profunda. Su querido primer ministro libanés, Seniora, tiene problemas porque Hezbolá y sus aliados han abandonado el gobierno amenazando con movilizar a las masas.
A pesar de esta experiencia, ahora estos políticos burgueses aparecen exactamente con el mismo tipo de ideas que elaboraron para el Líbano y las intentan imponer en Gaza. Desde hace tiempo que el estado israelí es considerado como una potencia local fuerte que vela por los intereses de los imperialistas. Ahora parece que los imperialistas europeos están dispuestos a salir en ayuda de la clase dominante israelí pero, por supuesto, quieren su parte del botín por sus servicios.
Esto se pudo ver en el primer ministro italiano Romano Prodi, el ex demócrata cristiano, ahora al frente de una coalición de “centroizquierda”, cuando dijo lo siguiente en Roma: “Pienso que los países europeos presentes en la región, tienen la obligación de buscar una salida a esta situación y preparar un proceso de paz”.
“Hay esperanzas en Europa de tener un mayor eco en los asuntos mundiales, particularmente después de las elecciones estadounidenses donde los votantes han castigado al presidente George W. Bush y han dado el control del Congreso y el Senado a los demócratas”.
¿Pero de qué tipo de paz están hablando? Los últimos 59 años han demostrado que la cuestión palestina no se puede resolver bajo el orden imperialista que ha creado el problema. ¿Los gobernantes de Israel pueden eliminar todos los asentamientos que tan cuidadosamente han creado desde 1967? ¿Jerusalén Oriental puede regresar a manos de los palestinos y permitir el regreso de los refugiados palestinos que fueron expulsados en 1947-48? ¿Pueden liberar a todos los prisioneros palestinos? En pocas palabras, ¿pueden permitirse un estado palestino verdaderamente independiente incluso aunque sea en una parte del territorio? La respuesta a todas estas preguntas es No.
Pueden ofrecer muchas palabras y quizá algunos sobornos, incluso acabar con el bloqueo de Gaza, pero nada más. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, que tiene entre sus honores la bendición de Bush y los elogios de Olmert, el miércoles dijo en una entrevista con una agencia de noticias árabe con base en Londres, Al-Shark al-Awsat, que EEUU le había garantizado que la formación de un gobierno palestino de unidad nacional traería el final del embargo político y económico a la Autoridad Palestina, y también el fin de las operaciones militares israelíes en Gaza.
Pero el fin de semana, el primer ministro Haniyeh, puede que anuncie su dimisión y Abbas anunciaría la formación de un nuevo gabinete de “tecnócratas” dirigido por Mahommed Shabir, el candidato aceptado tanto por Fatah como por Hamás, y también por EEUU.
Pero mientras continúan con ese juego tan familiar de la “paz en Oriente Medio”, ellos son plenamente conscientes de que si consiguen un período sin derramamiento de sangre ni odio nacionalista, todas las contradicciones sociales que existen dentro de Israel y en los países árabes saldrán a la superficie en forma de lucha de clases. Ya hay signos de que los trabajadores que están sufriendo ataques quieren luchar, incluso en Israel.
Ahora que llueven todas estas palabras vacías sobre nosotros, los gobernantes de Israel necesitan otros demonios aparte de los palestinos. Los han encontrado en Irán, a la que han caracterizado como la nueva Alemania nazi. Los líderes de Israel creen que podrán arrastrar a EEUU a otra pequeña guerra acogedora como la de Iraq, sólo que esta vez contra Irán.
En su discurso ante la Asamblea General de las Comunidades Judías de América del Norte celebrada en Los Ángeles, el primer ministro Ehud Olmert dejó claro que Israel está buscando una confrontación con Irán: “Hemos alcanzado el núcleo central de la verdad con relación a Irán… Nuestra integridad seguirá intacta sólo si impedimos los objetivos enrevesados de Irán, nosotros intentaremos hacer lo mejor y fracasarán”.
Sin embargo, después de este discurso beligerante para el consumo de la comunidad judía en EEUU, hablando a los periodistas en su vuelo de regreso a Israel, Olmert tuvo que suavizar sus declaraciones, diciendo que sólo había pretendido “despertar a la opinión pública y los gobiernos de todo el mundo”. Explicó que la verdadera intención no era luchar contra Irán, sino que “EEUU necesita el apoyo de la comunidad internacional para que nosotros podamos afrontar con éxito esta amenaza mortal”.
Parece que incluso Olmert, que está compitiendo muy duro con Bush para demostrar quién de los dos es más inteligente, se ha dado cuenta de que aparte de la clase dominante israelí nadie quiere enfrentarse a Irán, ni siquiera EEUU. No es sólo la cuestión del petróleo, o la fuerza militar de Irán, sino que también es una cuestión de quién impedirá una insurrección en la región una vez que las fuerzas de ocupación anglo-norteamericanas se vean obligadas a abandonar Iraq.
Sobre esta cuestión, resulta interesante leer al analista político de Haaretz, Akiva Eldar, que el jueves escribió un artículo titulado: Mejor beber leche Líbano que vino Golán”. El artículo dice lo siguiente:
“Recientemente informé que en Washington, toma fuerza el documento que aconseja al presidente George W. Bush sobre cómo resolver la crisis de Iraq y que finalmente llevará a la solución del conflicto árabe-israelí. Zvi Rafiah, antiguo agregado congresista israelí que está implicado en la política estadounidense, dice que no hay necesidad de especular.
“Rafiah tiene la transcripción de una entrevista con James Baker, uno de los autores del documento, que entregó a la BBC hace aproximadamente un mes. Durante la entrevista, el anterior secretario de estado sugirió enérgicamente que la Casa Blanca iniciara conversaciones directas con aquellos países que tienen un peso específico, incluidos Siria e Irán.
“’Creo que se debe hablar con los enemigos’, declaró Baker, no olvidemos que el anterior secretario de estado de Bush visitó Damasco en quince ocasiones. Hablar con los enemigos no constituye un entreguismo. Incluso señaló que el equipo que ha elaborado el documento se reunió con representantes sirios e iraníes para discutir el futuro de Iraq”.
Así que, contrariamente a la histeria del gobierno y la oposición israelí con relación a Irán y Siria, la verdadera cuestión no es si EEUU o Israel atacarán a Irán o Siria, sino más bien que puede ofrecer EEUU a los presidentes Assad y Mahmoud Ahmadinejad para su cooperación, y que eso permita a EEUU abandonar Iraq sin una insurrección general de masas.
El problema que tienen ahora EEUU y sus amigos israelíes, es que Olmert ha declarado en muchas ocasiones que el presidente iraní era el “nuevo Adolfo Hitler” y que éste representaba una seria amenaza para la supervivencia de los judíos. Ahora la opinión pública israelí no comprenderá por qué el gobierno israelí y sus grandes amigos de la Casa Blanca no atacan a Irán. Y si Israel atacara por sí solo a Irán, entonces la última derrota de Israel en Líbano parecería una gran victoria.
Para la mayoría de las personas que ven el mundo sólo en blanco y negro, parece imposible un acuerdo ente la clase dominante de EEUU y la de Irán, pero a lo largo de la historia del siglo pasado hemos visto alianzas estrechas entre los movimientos islámicos y los imperialistas. Este fue el caso de Indonesia en 1965, cuando la CIA patrocinó un golpe de estado contra el gobierno de izquierda de Sukarno, utilizando a la Liga Islámica para asesinar a casi un millón de trabajadores y campesinos pobres. Una vez más, este fue el caso de la alianza de EEUU con los talibán contra el gobierno de izquierda en Afganistán.
Durante la guerra de Iraq-Irán, mientras que EEUU apoyaba abiertamente el régimen secular baathista de Sadám Hussein, “poco después de que ocupara el cargo en 1981, la administración Reagan en secreto y repentinamente cambió la política de EEUU y permitió… el envío de armas fabricadas por EEUU valoradas en miles de millones de dólares, munición y otro equipamiento al gobierno iraní… El cambio de política llegó antes del asalto y la captura de los rehenes estadounidenses, con el apoyo iraní, en Líbano en 1982”. (The New York Times. 8/12/1991).
Esto no debería sorprender a nadie, manipular a dos enemigos es un viejo juego de los imperialistas en Oriente Medio. Debemos sólo recordar que los británicos prometieron Palestina tanto a los nacionalistas árabes como a los sionistas. Es un juego muy viejo.
Tan pronto como Iraq ganó la guerra Irán-Iraq, EEUU se puso contra el régimen Sadám Hussein y eso llevó a la guerra del Golfo de 1991, EEUU fue quien le dio los helicópteros utilizados por Sadám para aplastar la rebelión chiíta en el sur de Iraq. Las fuerzas de ocupación norteamericanas en Iraq han creado una situación en la que una parte de Iraq, de facto, se puede convertir en una provincia de Irán una vez se hayan ido las tropas estadounidenses. “Irán es el verdadero ganador de la guerra [de la invasión de Iraq]. Sólo ellos pueden quedarse con los brazos cruzados y reírse mientras occidente pone sobre un plato dorado toda la influencia que Irán ha buscado siempre tener en Oriente Medio”. (The Guardian. 7/2/006).
Durante muchos años, los gobernantes de Israel han sido estrechos aliados de EEUU pero esta alianza entre dos ladrones puede que no dure para siempre, como ha demostrado el juicio a Sadám Hussein. Israel ha demostrado su debilidad muchas veces desde 1973 y su crédito ante los ojos de los gobernantes de EEUU ha comenzado a caer y en los últimos meses este proceso se ha acelerado. A la elite israelí le gustaría mucho cambiar esta situación demostrando a EEUU que todavía es su chico duro y que puede ganar nuevas guerras, pero ese ya no es el caso en el mundo real.
Después de haber dicho todo esto, la diplomacia no es el único juego que utilizan los imperialistas. Líbano está al borde de otra nueva guerra civil, ¿y en Líbano quién ha salido en apoyo del gobierno Seniora? ¡Ese enemigo terrible de al Qaeda! El viernes en la página web de al Qaeda sobre Iraq se publicó el siguiente llamamiento: “Llamamos a nuestros hermanos en Líbano… a que se levanten contra Hezbolá y la odiada rafidha [un término peyorativo para calificar a los musulmanes chiítas] y que se preparen para al confrontación”. La declaración estaba firmada por los “Muyahidines del Líbano”.
Mientras que la propaganda estadounidense nos bombardea con la idea de que está “luchando contra el terrorismo”, en realidad, los gobernantes de EEUU no sólo están detrás del masivo terrorismo de estado en Iraq, Israel, Líbano y Gaza, sino que además cada vez hay más evidencias de que están detrás del terror de al Qaeda en Iraq, Jordania y otros lugares, y ahora en Líbano.
Nuestros lectores puede que no sepan que el 4 de marzo, Mostafa Pour-Mohammadi, el ministro del interior iraní, acusó a EEUU de utilizar a sus infiltrados dentro de al Qaeda para perpetrar ataques terroristas que servían a sus intereses. Esto apareció en un periódico gubernamental de Teherán. Dijo que Irán tenía “pruebas concretas de inteligencia” que demostraban que EEUU se había infiltrado en al Qaeda y ordenado a sus células realizar atentados terroristas para convencer a otros miembros del grupo de que ellos eran verdaderos devotos.
Abu Masab al-Zarqawi, el líder de al Qaeda en Iraq, justo una semana antes de ser asesinado, acusó a Hezbolá de actuar como protector de Israel. A principios de agosto, en medio de la agresión israelí contra Líbano, en un vídeo de Ayman al-Zawahiri, presentado como “número 2 de al Qaeda”, pidió a las comunidades chiítas y sunnitas que se unieran contra Israel.
Un portavoz de Hezbolá, al ser entrevistado por la agencia de noticias rusa Ria-Novosti, decía lo siguiente: “El vídeo era una falsificación preparada por los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes”. También dijo que: “Hezbolá no quería ayuda de al Qaeda ni combatientes de la organización terrorista de Osama bin Laden, no necesita que vayan al Líbano para combatir a las fuerzas israelíes”.
Mohammad Fneish, uno de los dos ministros de Hezbolá en el gobierno libanés, declaró a ¨USA Today¨ el 28 de julio pasado:
“’Hezbolá no necesitaba combatientes no libaneses, menos aún que se le unan miembros de al Qaeda’, esto es lo que dijo el ministro de energía Mohammed Fneish. Él es uno de los dos miembros de Hezbolá del parlamento libanés.
“’Al Qaeda y Hezbolá son dos grupos diferentes’, seguía diciendo Fneish en una entrevista en su despecho del ministerio de energía en la capital libanesa. ‘Los creyentes de al Qaeda asesinan inocentes. Hezbolá por su parte está implicada en una resistencia legítima (contra Israel)’.
“’Hezbolá’, seguía diciendo, ‘nunca habrían realizado ataques como los del 11 de septiembre en EEUU’
“Fneish insistió en que Hezbolá no está ‘contra los norteamericanos’, sino que se opone a la ‘política del gobierno de EEUU’ que apoya a Israel. También dijo que el presidente Bush es ‘prácticamente uno de los mejores sargentos reclutados por al Qaeda debido a su política’ en Oriente Medio”.
De todo esto podemos ver que la situación es mucho más compleja de lo que al limitado cerebro de Bush -y el de Olmert- le gustaría creer. El capitalismo está en crisis en todo el mundo. Busca nuevos mercados para sus mercancías y también garantizar fuentes de materias primas, particularmente petróleo. Para ello está dispuesto a aplastar a cualquiera que se ponga en su camino. En este proceso están creando contradicciones terribles.
En este contexto, los imperialistas están convirtiendo Oriente Medio en un matadero. En lugar de resolver los problemas los están exacerbando. Iraq ahora es mucho más inestable que antes. En lugar de un mundo más seguro, los imperialistas están llevado la situación al límite.
La única salida a todo esto que la clase obrera avance como fuerza independiente en todos los países de Oriente Medio. El objetivo final debe ser la revolución socialista que rompa el poder de todos los regímenes reaccionarios de la región y elimine la sociedad capitalista y construya una federación socialista, donde en lugar de lucha étnica y ncional, la clase obrera tenga un verdadero futuro basado en una economía nacionalizada, administrada y controlada por los propios trabajadores de todas las nacionalidades y grupos étnicos.