Inviabilidad del pacto social

0
84

¡Ningún aumento salarial por debajo de la inflación!

El nuevo fracaso del tantas veces anunciado ¨acuerdo social¨ tiene su raíz en la presión de los trabajadores sobre sus dirigentes sindicales para no aceptar acuerdos por debajo de la inflación real. La pretensión de empresarios, gobierno y burocracia sindical de pactar incrementos salariales debajo del 20% quedará nuevamente en el intento, como en años anteriores.

¡Ningún aumento salarial por debajo de la inflación!

El nuevo fracaso del tantas veces anunciado ¨acuerdo social¨ tiene su raíz en la presión de los trabajadores sobre sus dirigentes sindicales para no aceptar acuerdos por debajo de la inflación real. La pretensión de empresarios, gobierno y burocracia sindical de pactar incrementos salariales debajo del 20% quedará nuevamente en el intento, como en años anteriores.

También queda en evidencia la imposibilidad de conciliar los intereses de empresarios y trabajadores. Simplemente porque son contrapuestos: las mayores ganancias de la patronal son obtenidas a costa de extraerla de los trabajadores, ya sea con mayor explotación o con los incrementos de los precios de la canasta familiar. Y estos responden con la solicitud de recomposiciones salariales acordes a la inflación (real y no del INDEC) y mejores condiciones de trabajo.
 
Presión de las bases
 
Después de algunos años de recuperación de empleo y de salario real (2002-2007), siempre mucho menor al crecimiento económico general de alrededor del 9% anual, el freno al crecimiento y a esta recuperación llegó de la mano de la crisis capitalista mundial (2008-2009). Ante la nueva aceleración del crecimiento desde el año pasado, resurge la presión desde las bases sobre la dirigencia sindical para que no acepte techos a la recomposición salarial y por mejoras en las condiciones de trabajo.
Además la dirigencia se ve acosada por la lucha contra la tercerización, el trabajo precario y hasta en condiciones de esclavitud. Los sectores más podridos de la burocracia han sido desenmascarados como socios o cómplices de la superexplotación (Zanola en el caso de medicamentos truchos en la Obras Sociales, Venegas en el trabajo esclavo, Pedraza en las tercerizaciones y patotas asesinas). Y los demás deben cuidarse de no aparecer pegados a ellos. No es de descartar que el gobierno esté utilizando la presión judicial sobre estos casos, y otros de corrupción, para que moderen los reclamos en paritarias. Por las dudas la CGT, con Moyano a la cabeza, salió a denunciar una persecución a los sindicatos ante la detención del duhaldista Venegas de la UATRE.
 
Empresarios que juegan al desgaste
 
Otro elemento que agregó ruido a las paritarias de este año es el endurecimiento de un sector del empresariado ante la cercanía de las elecciones presidenciales. Pretende desgastar al kirchnerismo y llega a fomentar incluso el conflicto social, con la esperanza de imponer un gobierno más dócil a sus intereses. Encabezan este sector los grupos ligados a Arcor, la Sociedad Rural y Clarín. Sin embargo otro sector, industrialista (aluminio, automotor, textil etc.), rechaza esta patada al tablero, frente a la posibilidad de reelección de Cristina Fernández y a la continuidad de los buenos negocios. Con esto ha quedado en entredicho la alternancia acordada en la dirección de la Unión Industrial Argentina y hasta hubo amenazas de ruptura.  De todas maneras todos continuarán especulando con los precios de los productos antes que aumentar la producción por medio de inversiones.
 
Ningún aumento por debajo de la inflación
 
Desde la Corriente Socialista El Militante consideramos que los trabajadores debemos exigir aumentos por encima de la inflación real (25-30%) y continuar la lucha por un salario mínimo igual a la canasta familiar. Por el pase a convenio colectivo de todos los precarizados en todas sus formas (trabajo en negro, no registrado, contratos, pasantías, meritorios, con salarios parcialmente blanqueados, etc.) y por la eliminación del impuesto a la ganancia aplicado a los salarios que ya afecta al 20% de los trabajadores en blanco (1,5 millón de empleados) antes de estas paritarias.
Queremos insistir, también, en la necesidad de la elección de delgados paritarios en asambleas, como parte de la lucha por la democratización de nuestras organizaciones sindicales. Para desplazar a los dirigentes pro-patronales de nuestros sindicatos debemos comenzar con la conformación de una amplia corriente antiburocrática en todos los sindicatos del país.
Para frenar las subas de precios es necesario implantar el control obrero en los libros de contabilidad de las grandes fábricas y comercios, y así poner al descubierto la especulación que está en el origen de la inflación. Ante la continuidad de esas prácticas especulativas esas empresas deben ser sancionadas y luego declaradas de utilidad pública y, si fuera necesario, expropiadas bajo control obrero. Los sindicatos y las organizaciones vecinales deben conformar comités de control de precios en las empresas y comercios para impulsar estas medidas.
Y para finalizar debemos alertar sobre una nueva vuelta de tuerca en la criminalización de las luchas obreras con el enjuiciamiento de los cortes de calles y autopistas que ha sido declarado delito en un par de fallos recientes