Hay que empezar a luchar por nuestras reivindicaciones

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Un negocio redondo: bajos salarios, empleo precario, horas extras no pagadas, ausencia del descanso dominical, jornada laboral adaptada a las necesidades de la patronal, despidos etc. Por eso, lentamente, los trabajadores/ras de Comercio empiezan a preguntarse por qué estas terribles condiciones de trabajo, por qué los atropellos cotidianos.

Empleados de Comercio

Un negocio redondo: bajos salarios, empleo precario, horas extras no pagadas, ausencia del descanso dominical, jornada laboral adaptada a las necesidades de la patronal, despidos etc. Por eso, lentamente, los trabajadores/ras de Comercio empiezan a preguntarse por qué estas terribles condiciones de trabajo, por qué los atropellos cotidianos. ¿Qué carajo dice el Convenio Colectivo? ¿Qué dicen las leyes laborales sobre el descanso dominical, las horas extras? Entonces se empieza a preguntar, a agruparse, reunirse, cuestionar lo que cada día es más insoportable. Y esta necesidad de levantar la cabeza después de tanto mal trago, no admite diferencias: efectivos, contratados, externos, diferentes módulos horarios. Las miradas se dirigen al sindicato, al Cuerpo de Delegados que distraídos miran para otro lado y lanzan una ristra de argumentos para desmoralizar a los compañeros: “Cuidado que los pueden despedir”, “que en realidad el Convenio no es necesario”, “que las horas extras ya las van a pagar”, “que lo del Domingo es difícil”, “que a los compañeros por agencia les conviene quedarse en el molde”. En fin, lo que todo trabajador de comercio sabe de antemano.

Por eso, los trabajadores/as debemos confiar en nuestras propias fuerzas. Debemos apoyarnos en cada parte del Convenio o Ley que garantice nuestros reclamos, pero sabemos que estas cuestiones no dependen de si está o no en el Convenio o en la Ley, sino que se decide por la movilización, por la lucha. La patronal, que saca jugosos beneficios de nuestra explotación y condiciones laborales, no está dispuesta a renunciar a nada que merme un poquito sus beneficios.

Por otra parte, la única forma que el sindicato se mueva es presionándolo desde abajo, obligándolos a abandonar el trato “amistoso” a la patronal. Y para esto necesitamos organizarnos, discutir conjuntamente y sumar a todos nuestros compañeros: efectivos, contratados, externos. Nuestros reclamos sólo pueden lograrse si luchamos juntos, en cada establecimiento, en cada sector de comercio que dice “basta” y no por sector, por reclamos particulares. Es hora de empezar.