Gran marcha educativa: ¡Defender la Universidad es derrotar a los capitalistas!

El gobierno de Milei, que expresa la brutalidad en el sentido más amplio de la palabra, en sus 126 días de avasallamiento a las libertades democráticas, a los salarios y jubilaciones, con la clara intención de imponer una nueva reforma laboral mediante una feroz y obscena represión, tiene como epicentro, en estas semanas, el ataque a la educación en todos los planos de la vida nacional.

En este marco el Frente Sindical de las Universidades Nacionales integrado por CONADU, CTERA, CONADU Histórica, FEDUN, FAGDUT, UDA y FATUN, conjuntamente con la FUA y los Rectores reunidos en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), convocaron a una Gran Marcha Federal para el 23 de abril, que tendrá su acto central en la Plaza de Mayo, y se replicará en las plazas de todo el país.

La medida de fuerza cuenta con el respaldo formal de la CGT y las dos CTA, y se da como una respuesta al congelamiento del presupuesto universitario, que ha reconducido lo aprobado en el Parlamento a inicios de 2023, en un contexto de altísima inflación, así como a la ausencia de acuerdo paritario por lo que las y los trabajadores universitarios mantienen sus salarios de miseria.

Previo al paro por 24 horas del pasado 14 de marzo realizado en las 55 universidades nacionales por reclamo de fondos, el vocero presidencial Manuel Adorni anunció un “reajuste en torno al 70% del presupuesto”, pero con las modificaciones presupuestarias realizadas hasta el momento, el presupuesto vigente que se destina a las universidades aumentó en proporción solamente un 2,2% y no un 70%, como dijo el funcionario. El cinismo y la hipocresía en su máxima expresión.

Si bien el presupuesto universitario viene siendo recortado sistemáticamente en los últimos años, el Gobierno de Milei ha avanzado en un ataque sin precedentes. La prórroga del presupuesto 2023 para las universidades, a pesar de que la inflación anual, en un cálculo a la baja, fue de 211,4% y el acumulado trimestral del gobierno de Javier Milei es del 51,6%, significa una reducción dramática para las casas de estudio que las coloca en una situación insostenible.

Lejos de servir para satisfacer y potenciar las necesidades de las universidades, las partidas presupuestarias se utilizan como un arma para su estrangulamiento y posterior cierre a causa de la enorme deserción estudiantil que hoy se vive en las universidades, así como las graves dificultades para sostener los gastos de funcionamiento, sumado a salarios que no alcanzan, en muchísimos casos, la línea de pobreza.

Los rectores a través del CIN denuncian que de continuar esta situación no se podría garantizar el comienzo de las clases en el segundo cuatrimestre. Algunas universidades, como la Universidad Nacional del Comahue, ya están ante una inminente cesación de pagos y otras tantas, como la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, advierten que están funcionando al límite. La situación se repite en todas las universidades públicas del país. Los hospitales universitarios corren la misma suerte, sujetos al brutal ajuste al que son sometidos con el recorte presupuestario, como en uno de los casos más significativos: el Instituto Ángel Roffo, referente en tratamientos oncológicos.

Pero como sabemos el ajustazo de Milei no se reduce al ámbito de la educación, sino presenciamos una ofensiva sin precedentes por parte del empresariado que financia y dirige a Milei. El DNU y la nueva Ley Ómnibus, junto con el protocolo represivo de Bullrich constituyen los pilares centrales, del Gobierno, para imponer la miseria planificada sobre la clase trabajadora y los estudiantes.

El ataque a la clase trabajadora se encuentra lejos de la campaña electoral donde La Libertad Avanza venía por la casta política y sus amigos. Es evidente, para el que quiera verlo, que la famosa casta no son más que los millones de mujeres y hombres que día tras día salen a buscar el plato de comida.

El objetivo de empresarios, banqueros y terratenientes es claro: trasladar el peso de la crisis sobre los hombros de la clase obrera y los estudiantes; garantizar sus ganancias y privilegios mediante la súper explotación y los despidos; asegurar el pago fraudulento al FMI con la sangre, el sudor y las lágrimas de los de abajo.

En este contexto, la Marcha Federal Universitaria y las medidas de lucha que se vayan dando en este sentido, sólo pueden tener éxito si se organizan para enfrentar de conjunto todo el plan de Milei. La lucha universitaria que plantean las direcciones burocráticas de los sindicatos, y sobre todo, las gestiones universitarias radicales y peronistas de rectores, apuntan a negociar con el gobierno de Milei algún tipo de aumento presupuestario que les permita sostener mínimamente el funcionamiento.

Por lo tanto, desde el movimiento estudiantil, la comunidad educativa y científica tenemos que organizar la lucha por la defensa de la educación pública, gratuita y de calidad, articulando con otros sectores de trabajadores y trabajadoras del país, para tirar abajo la totalidad del plan “licuadora” y “motosierra”.  Es necesario organizar una lucha nacional educativa para quebrar el plan de Milei.

Necesitamos una verdadera rebelión educativa, basada en asambleas autoconvocadas, clases públicas, toma de universidades, marchas, piquetes y movilizaciones que cohesionen al movimiento, y pongan sobe la mesa la construcción de una huelga general política.

Debemos organizar los Centros de Estudiantes, y los sindicatos, como una herramienta de lucha para frenar la masacre social que lleva adelante la clase capitalista, entendiendo que la lucha educativa es la lucha de clases. La ofensiva de Milei no es otra cosa que la ofensiva de la clase dominante sobre la clase trabajadora en el marco de la crisis capitalista mundial.

La lucha educativa tiene la capacidad de exponer la injusticia y violencia inédita que afecta a los trabajadores y explotados de nuestro país, y a través de ella podemos ver el carácter de clase de un Estado al servicio de las patronales y los especuladores financieros. Por esto la lucha docente y universitaria debe abordarse con una perspectiva de poder obrero, es decir en la perspectiva de potenciar la lucha por poner en pie un gobierno propio.

La defensa genuina de la Universidad solo puede venir de sus estudiantes y trabajadores, las burocracias sindicales, y universitarias defienden intereses políticos y privilegios personales que los imposibilita de ponerse a la cabeza de una lucha consecuente. Debemos defender la Universidad con huelgas, marchas, cortes, clases públicas, asambleas, comités y coordinadoras.

Ante la magnitud de la crisis que nos encontramos no hay lucha estudiantil o sindical que triunfe si no hay lucha política por nuestro gobierno de trabajadores. Esta discusión tiene que ser incorporada en nuestros espacios de lucha como una cuestión de primer orden. La pelea es hoy, acá y ahora. Tenemos que avanzar en claridad programática y en organización.

Plata hay, los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, para nosotros y nosotras la prioridad tiene que ser la educación, la salud, el salario y no las ganancias de los grandes empresarios y el FMI. Por eso para defender la universidad debemos derrotar a los capitalistas y gobernar.

¡Por la defensa de la universidad pública, gratuita y científica!

¡Inmediata restitución del FONID!

¡Por una universidad verdaderamente democrática y cogobernada al servicio de la clase trabajadora!

¡Por una verdadera Autonomía Universitaria!

¡Presupuestos dignos y suficientes para una universidad pública de calidad!

¡Por la democratización y dignificación de la carrera docente!

¡Por la dignificación profesional del trabajador no docente!

¡Por una universidad al servicio de la mayoría estudiantil!

¡Unidad Obrero Estudiantil hacia un Gobierno de Trabajadores!


Volante que vamos a repartir este 23 de abril en la Gran Marcha Educativa en defensa de la Universidad Publica