Elecciones en El Salvador ¿Por qué otra vez Bukele?

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A tempranas horas de la noche del 4 de febrero, Nayib Bukele, celebraba sin resultados oficiales su triunfo en los comicios electorales 2024. El escenario casi monárquico había sido montado con mucho tiempo de antelación, en el Centro Histórico: Bukele se dirigía a un público celeste desde el Palacio Nacional de San Salvador, al lado sur, iluminaba la noche la mega Biblioteca de 54 millones de dólares construida en su mandato con fondos chinos.

Desde ahí, pronunció un discurso desafiante. Se declaró ganador con el 85% de los votos y proclamó una correlación parlamentaria de 58 de 60 diputados a su favor; se jactó de ser el único país donde reinará una democracia de partido único porque la oposición había sido pulverizada; atacó a los periodistas, observadores internacionales, la OEA y las Naciones Unidas a quienes les advirtió que ahora sí debían creer en su extrema popularidad. 

Los resultados electorales 

Según datos preliminares, con el 70% de actas escrutadas, Nuevas Ideas ha conseguido 1,662,313 votos, el FMLN 139,025, ARENA 122,926 y Nuestro Tiempo 45,516; estos resultados, posicionan a Bukele como el primer candidato a presidente en conseguir una diferencia tan abultada con respecto al segundo candidato más votado desde la posguerra hasta hoy. 

Este resultado no es una sorpresa. Todas las encuestas y análisis previos a la elección presidencial arrojaban una arrolladora victoria de Bukele, quien se presentó ilegalmente a su segundo mandato pasando por encima de la Constitución que le impedía reelegirse consecutivamente.

Fraude electoral 

Sin embargo, aunque Bukele tenía asegurada su popularidad y su victoria, el proceso electoral se desarrolló con muchas irregularidades. Desde muy temprano, el día de las elecciones se denunció en múltiples centros de votación que las personas que fueron seleccionadas aleatoriamente entre la población civil para integrar las Juntas Receptoras de Votos(JRV) se les impidió hacer ejercicio de sus cargos y que sus puestos habían sido tomados por persona afines al régimen.

Por su parte, los partidos políticos de oposición denunciaron que a sus miembros no se les había entregado las credenciales necesarias para ejercer como vigilantes, integrantes de las Juntas Electorales Municipales y otros organismos de control. Estos sucesos dieron muestras de una preparación previa para tomar el control absoluto del proceso electoral por parte del partido Nuevas Ideas, mientras el Tribunal Supremo Electoral, TSE, brillaba por su ausencia y no resolvía estas irregularidades. 

Durante el día, fue detenido por la policía el poeta y escritor Bucio Borja, luego de leer en voz alta dentro del centro de votación los artículos de la Constitución que prohíben la reelección presidencial y calificar a Bukele como dictador. A la fecha no se sabe nada sobre él, qué delito le imputan, en qué lugar lo tienen detenido y cuál será su proceso de sanción. Organizaciones y activistas manifiestan su preocupación ante la incertidumbre de su paradero y seguridad. Esta detención arbitraria es solo una muestra de la severidad con la que actúa el régimen contra las voces disidentes.

Al cierre de los centros de votación comenzaron a desarrollarse mayores irregularidades. Hubo apagones en diversos centros de votación; las JRV tuvieron que esperar horas para poder procesar los datos sin ningún éxito y cuando por fin lo lograban el sistema duplicaba o triplicaba los votos en favor de Nuevas Ideas. El portal dispuesto por el TSE mostraba datos inflados, con tan solo el 13% de las actas escrutadas ya contabilizaba más de un millón y medio de votos en favor de Bukele, lo cual no es posible considerando el universo de personas en capacidad de votar en el país. El sistema dejaba de funcionar constantemente, no procesaba adecuadamente las actas, tanto así que en algunas JRV el número total de votos que reflejaba el sistema superaba los 700 que era el máximo de votos por cada junta. 

Hasta que finalmente, el sistema colapsó y una tercera parte de las actas electorales no han podido ser procesadas de manera virtual e inmediata como se esperaba. El TSE en conferencia de prensa ha reconocido las fallas del sistema y ha tomado la decisión de hacer un conteo manual frente a instituciones como la Fiscalía General de la República, Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, partidos políticos y observadores nacionales e internacionales. Dejando así muchas más dudas sobre el proceso y poniendo de manifiesto su incompetencia, pese al millonario presupuesto que se invirtió para tener un sistema electrónico rápido y fiable, dinero realmente tirado a la basura.  

Tras estos incidentes los partidos políticos de oposición se han pronunciado públicamente, exigiendo un resultado transparente de los votos. Miles de activistas denuncian así mismo un fraude electoral y exigen un proceso transparente. Algunas de estos organizados, como la Asamblea Feminista han convocado a manifestarse en las calles ante el claro fraude electoral. 

Mientras tanto, para la mayoría de la población el gane de Bukele y su bancada es indiscutible. Poco o nada se habla de un fraude electoral entre la gente. Los trabajadores han vuelto a sus labores con normalidad, los medios de comunicación ocultan las irregularidades y en su lugar hablan de la victoria aplastante de Bukele. La vida continúa con aparente normalidad para la mayoría de la población en San Salvador y el resto del país. 

Cual es la causa del aplastante triunfo de Bukele 

Como organización comunista ya habíamos analizado que Bukele ganaría estás elecciones, pero es necesario dejarlo claro nuevamente, con el objetivo de entender con claridad cuál es el motivo de este resultado y trazar las tareas inmediatas del movimiento revolucionario en El Salvador.  

En primer lugar, como explicamos antes, el resultado electoral sobre el segundo mandato presidencial de Bukele se debe al colapso de la izquierda en 2018, fruto de su política traidora y reformista durante 10 años en el Ejecutivo, donde lejos de tener una política revolucionaria a favor de los trabajadores y en contra del capital, gobernó en una alianza con los empresarios, haciendo el trabajo sucio de la derecha que desprestigiada por la crisis perdió la credibilidad ante las masas de trabajadores en 2009.

Los trabajadores buscaron una solución a su miseria votando por el FMLN, pero lo que recibieron fue más de lo mismo: bajos salarios, despidos y desempleo, pobreza, inseguridad y además corrupción. Ésta fue la base sobre la cual el voto a la izquierda colapsó y Bukele pudo erigir su imperio hasta hoy.

En segundo lugar, la política de seguridad de Bukele, la cual bajo un acuerdo con las pandillas y un régimen de excepción permanente, ha mantenido los márgenes de homicidios a un mínimo histórico. Este punto no es propaganda engañosa del gobierno. Es una realidad y cualquier joven trabajador la ha podido experimentar en los últimos años. El Salvador es el país con más población carcelaria del mundo y una nación completamente militarizada, pero lo cierto es que los homicidios bajaron de 23 diarios a cero y eso es algo que la gente reconoce y es uno de los puntos fuertes de Bukele por el que le concedieron su voto nuevamente. La historia tiene ejemplos donde en ciertos momentos los trabajadores pueden aceptar restricciones a sus derechos a cambio de una garantía supuesta paz donde su vida no se vea amenazada a diario. 

En tercer lugar, el gobierno ha hecho todo tipo de maniobras, principalmente basadas en un aumento histórico de la deuda, para evitar el colapso económico del país. De momento le ha funcionado, aunque la incertidumbre entre la población es creciente debido a que los precios de la canasta básica no paran de aumentar y los salarios son insuficientes. Aún así, las personas tienen optimismo, pensando que si Bukele ya resolvió el tema de la seguridad, lo siguiente será resolver el problema económico cada vez más asfixiante, de aquí que han apostado mantenerlo por otro periodo más en la presidencia.  

Perspectivas

Los próximos 5 años de Bukele serán cruciales porque la deuda se agudiza cada vez más, volviéndose en una burbuja insostenible. El aumento de la pobreza, el desempleo, el rápido  y asfixiante aumento del precio de la canasta básica, la falta de oportunidades para la juventud, el aumento exorbitante del acceso a la vivienda para las nuevas generaciones y una lista larga de problemas económicos, apretarán cada vez más las condiciones de vida de los salvadoreños. En un ambiente económico difícil que se profundiza más, Bukele puede perder popularidad rápidamente como lo hemos visto en otras latitudes y en otros ejemplos de la historia donde un presidente había llegado al punto más alto de su popularidad pero de la noche a la mañana esa popularidad descendió por debajo de los sueños.

Es importante mencionar que una de las soluciones que el régimen busca es continuar con las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Existe una conversación abierta entre el gobierno de Bukele y el FMI para lograr un “rescate” financiero por 1300 millones de dólares, pero esto solo bajo el imperativo de aumentar los impuestos, recortar programas sociales y despidos en el sector público. Esta es una receta acabada para el desastre según se ha visto ya en Argentina y Ecuador con resultados catastróficos. A Bukele en cuestiones económicas le va quedando muy poco margen de maniobra. Su política con el Bitcoin ya ha fracasado y la inversión extranjera para generar empleos no parece mejorar.

A la víspera de una crisis profunda en EEUU, su principal socio comercial y el país donde residen más de 2 millones de migrantes salvadoreños que sostienen un tercio del producto interno bruto salvadoreño, no hay muchas esperanzas. Un aumento del desempleo y despidos en EEUU afectan directamente la economía salvadoreña generando así condiciones más deplorables para el país. ¿Cuál es la alternativa que propondrá Bukele ante esta situación? Las relaciones con China no pasan de megaobras pero estas obras han demostrado hasta ahora no tener un gran impacto en la economía familiar de los más pobres: un nuevo estadio, un aeropuerto, complejos turísticos, no harán más que profundizar la desigualdad y la pobreza en el país como ya está ocurriendo.

Este proceso electoral ha puesto sobre la mesa puntos importantes para el trabajo revolucionario en el país. En primer lugar, podemos ver cómo incluso teniendo la mayoría de los votos asegurados, el régimen no dudó en preparar un fraude electoral. Necesitaban con urgencia reafirmar su poderío, lo cual demuestra que el régimen no se siente completamente seguro. Al contrario de lo que muchos podrían pensar, el fraude demuestra debilidad y no fortaleza.

También hemos visto como la mal llamada comunidad internacional no se ha pronunciado sobre lo que pasa en El Salvador. Lo escandaloso que ha sido también el respaldo en los últimos meses de los EEUU a la reelección y al régimen de Bukele, demostrando que mientras sus intereses no se ven amenazados todo está bien. Esta es la verdadera política de los EEUU y sus agencias como la OEA. Los revolucionarios debemos tener claridad sobre esto.

Lo último y más importante es que este proceso electoral ha puesto sobre la mesa algo que ha estado latente desde hace mucho tiempo: la construcción de una alternativa revolucionaria comunista en El Salvador que pueda armarse de un programa revolucionario alrededor del cual se pueda organizar a la clase trabajadora de cara a la toma del poder.

La historia de El Salvador en los últimos años ha sido implacable. Queda confirmado que los problemas de la juventud y los trabajadores no se pueden resolver al margen del capitalismo. 20 años de Arena con gobiernos de políticas reaccionarias de derecha, 10 años del FMLN con política reformistas en unidad con los empresarios y banqueros, más 5 años del gobierno de Bukele con políticas idénticas pero enmascaradas de ambos partidos del pasado, solo demuestra que la única forma de resolver nuestros problemas es luchando por la construcción de un partido revolucionario y comunista de los trabajadores y la juventud que se proponga la expropiación de las grandes fábricas, los bancos y las tierras para que se pongan bajo un gobierno democrático de los trabajadores al servicio de las necesidades de la población y no de una minoría parasitaria. Solo de esta forma podremos garantizar un futuro alternativo a la barbarie a la que nos lleva el capitalismo. Como siempre hemos dicho, es comunismo o barbarie. ¡Únete a la construcción del partido comunista revolucionario! ¡Luchemos juntos por un mundo diferente!


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