Desde 2023, el gobierno de Javier Milei viene impulsando un fuerte achicamiento del Estado, con el cierre de ministerios y secretarías. En 2024, el propio secretario de Transformación del Estado reconocía haber eliminado más de 200 áreas y cerca de 100 secretarías y subsecretarías. Estas medidas no son meramente administrativas, sino que implican despidos, deterioro de funciones públicas y un ataque directo a las condiciones de vida de amplios sectores.
Esta es la agenda del FMI-Trump, declaración de guerra abierta contra los trabajadores. Lejos de ser decisiones aisladas, buscan garantizar el pago de la deuda y disciplinar a la clase trabajadora. El hecho de que estas reformas pasen por el Congreso muestra la intención de dotarlas de legitimidad política, construyendo un consenso entre las distintas fracciones de la clase dominante.Esta tregua entre la oposición patronal y el oficialismo se ha consolidado de varias formas, votaron leyes de reformas laborales, impositivas, hasta dejaron pasar decretos de súper poderes a manos del presidente Milei. Esto muestra que, más allá de sus diferencias discursivas, existe un acuerdo de fondo en torno a las políticas exigidas por el capital.
Los resultados están a la vista hay una miseria creciente y una avalancha de cierres de fábricas y despidos a mansalva. Han logrado alinear a una gran capa de funcionarios y burócratas para este plan. La clase obrera logra enfrentar este ajuste con luchas parciales y acciones aisladas. El arrodillamiento de los dirigentes sindicales ante las políticas imperialistas lleva a sectores de la clase obrera a enfrentar este ataque con luchas parciales y acciones aisladas, pero empiezan a surgir experiencias de organización desde abajo, mediante asambleas y auto convocatorias en sectores estatales, privados e industriales, que buscan superar los límites impuestos por esas direcciones.Argentina entra en un proceso de mayor movilización. Los jubilados son un factor que se han mantenido en constante movilización con sus marchas de los miércoles. Han logrado ser una referencia de lucha contra este régimen a punto tal que distintas experiencias comienzan a confluir en ese espacio, buscando un canal común de expresión frente al ajuste. Algo que se da todos los días miércoles hasta el día de hoy.

Este cuadro de movilización fue tomado por el poder judicial que trata de mediar para enfriar las calles luego de la inmensa movilización del 24 de marzo que fue un golpe durísimo para el gobierno. Las masas obreras vuelven a las calles; se dio una movilización masiva de trabajadores desocupados en las primeras semanas de abril. La fábrica de FATE se mantiene ocupada ante el cierre definitivo que quiere imponer la patronal.
La burguesía toma nota de este proceso y utiliza al poder judicial para intervenir y mediar. Lejos de expresar un quiebre, los fallos judiciales muestran el carácter contradictorio de esa intervención. Mientras por un lado se suspenden artículos de la reforma laboral o se frenan medidas del gobierno de Javier Milei, por otro lado la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo habilitó que la reforma continúe vigente de manera provisoria al otorgar carácter suspensivo a la apelación del Estado, dejando sin efecto práctico la cautelar que había dispuesto su suspensión. De este modo, la Ley 27.802 recupera su vigencia hasta que se resuelva la cuestión de fondo, es decir, su constitucionalidad. Se trata de una maniobra de contención que busca regular el ritmo del ajuste y evitar que la situación derive en una mayor radicalización de la lucha de clases. Mientras la burguesía busca por un lado contener, por otro lado va practicando o tanteando una salida frente populista ante el vacío de representación de la oposición y la caída estrepitosa de la imagen del gobierno. Distintas encuestas recientes ya ubican la imagen negativa por encima del 60% y la aprobación en torno al 35%. Se consolida la idea de la NUEVA CASTA, atravesada por la corrupción, desde el escándalo del entorno presidencial hasta el funcionario deslomado de Adorni y decenas de integrantes del gobierno que acceden a préstamos millonarios del Banco Nación, en medio de un saqueo repulsivo mientras los trabajadores se hunden en la miseria.

Tenemos que desarrollar una paciente tarea de explicación que permita partir de la propia experiencia de los trabajadores para comprender que este sistema ha llegado a un límite y que las reformas dentro de estos márgenes no alcanzan para resolver de fondo las condiciones materiales de vida. La salida para la clase trabajadora sólo puede ser por fuera de los límites de este sistema decadente, a partir de la construcción de órganos de discusión y toma de decisiones de la clase obrera, basados en la democracia obrera. No hay forma de ir a medias tintas con la necesidad de crear un poder obrero que nos permita disputar el control de los recursos y la riqueza que producimos los trabajadores. No se trata de hacer un rezo del programa de transición, es decir, de aplicarlo de manera mecánica como un conjunto de fórmulas o recetas, sino de entender los mecanismos concretos mediante los cuales conectar las diferentes capas de la clase obrera en una estrategia común de lucha por el poder.
Nos organizamos contra el HAMBRE Y la MISERIA…. EL HORROR SIN FIN que es el capitalismo, la salida pasa por la lucha por su abolición.
“La libertad de comercio, la libertad de intercambio, ha sido durante cientos de años para millones de personas el postulado supremo de la sabiduría económica, la costumbre más arraigada en centenares de millones de hombres. Esta libertad es tan profundamente falsa y sirve tanto para encubrir el engaño, la violencia y la explotación capitalista como todas las demás ‘libertades’ proclamadas y aplicadas por la burguesía, como la ‘libertad de trabajo’ (léase: libertad de morirse de hambre), etc., etc.”
— Vladimir Lenin, Del primer sábado comunista en la línea férrea Moscú-Kazán al subbótnik de toda Rusia del 1º de Mayo (1920)









