Discurso fraternal de Víctor Ríos (IU de España) a la Corriente Marxista Internacional

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Muchas gracias por la invitación que me habéis hecho para compartir estos minutos con vosotros. Es también un agradecimiento personal a Alan Woods que como habéis visto en su presentación es un amigo. Para mí ha sido muy bueno reencontrarnos en Venezuela, reencontrarnos defendiendo juntos un mismo punto de vista en lo fundamental ante el proceso revolucionario en Venezuela y América Latina. Después de tanto tiempo sin encontrarnos ha sido fácil encontrar un punto de unión sobre la revolución en VenezVenezuela y América Latina. Muchas gracias por la invitación que me habéis hecho para compartir estos minutos con vosotros. Es también un agradecimiento personal a Alan Woods que como habéis visto en su presentación es un amigo. Para mí ha sido muy bueno reencontrarnos en Venezuela, reencontrarnos defendiendo juntos un mismo punto de vista en lo fundamental ante el proceso revolucionario en Venezuela y América Latina. Después de tanto tiempo sin encontrarnos ha sido fácil encontrar un punto de unión sobre la revolución en Venezuela y América Latina.

Creo que eso no es casual porque cuando uno comparte un marxismo vivo, crítico y abierto, sin dogmas, sin catecismos, con firmeza de principios, pero con mucho interés y necesidad de comprender lo específico, lo concreto, lo particular de cada proceso, con esa actitud es fácil entenderse.

Creo que la corriente que vosotros representáis es un buen ejemplo de qué marxismo es útil hoy, qué marxismo hace falta hoy como herramienta, como instrumento para entender y comprender los procesos revolucionarios, para mantener convicciones que ayudan mucho ante todas las dudas, problemas y contradicciones que se presentan en el proceso. Un marxismo crítico de este tipo es una buena brújula para orientarse en procesos complicados, el proceso revolucionario en el mundo, en mi opinión, es un proceso complicado, por eso es necesaria una buena brújula y vosotros la tenéis.

Creo que en Venezuela hoy hay un proceso abierto, de enorme interés y con muchas contradicciones, es importante estar presentes e intervenir, desde aquí hago un reconocimiento al trabajo que están haciendo vuestros compañeros en Venezuela, no sólo de Venezuela sino también compañeros de la península Ibérica que están allí haciendo un gran trabajo, muy importante en este complicado proceso.

Para mí está claro, como para vosotros, que en Venezuela hay una revolución en marcha, lo digo así porque todavía hay mucho despistado entretenido en discutir si es o no una revolución, porque no le cuadra en su catecismo revolucionario.

Coincido con la caracterización que se realiza en las páginas de “El Militante” sobre el proceso de Venezuela, y como coincido me ahorro repetir lo que ya podéis leer en “El Militante”. ¿Qué puedo aportar aquí? Lo poco que pueda añadir irá en el sentido de alertar sobre dos contradicciones o paradojas, y que en mi opinión se dan en este momento en el proceso, que por lo menos se van a dar desde aquí hasta diciembre de 2006. Alertar sólo.

La primera es en el plano internacional. Cuanto más se consolida el proceso revolucionario venezolano en el continente latinoamericano, cuanto más fracasa la estrategia política y diplomática del imperialismo estadounidense de aislar a Venezuela, más cerca está el peligro de una agresión del imperialismo. Cuanto más éxito más riesgo.

La segunda paradoja es que cuanto más se profundiza la revolución dentro de Venezuela, cuanto mayores son los avances y la consolidación revolucionaria, mayores son también las amenazas internas, porque no todo el mundo comparte la profundización de la revolución, no me refiero a los medios de comunicación, empresarios o la oposición mediática tradicional… contrarios a Chávez, sino a lo que se llama “chavismo sin Chávez”.

Una vez planteadas las dos paradojas, la internacional y la interna, hago una hipótesis. Que desde ahora hasta diciembre de 2006, el imperialismo estadounidense va a intentar por todos los medios liquidar el proceso revolucionario en Venezuela -antes de la reelección de Chávez como presidente en diciembre de 2006- y para conseguirlo contará con apoyo interno.

En diciembre de 2006 está claro que, si el presidente Chávez llega vivo para esa fecha y con los apoyos actuales, ganaría holgada y ampliamente las elecciones presidenciales, a pesar de que en las municipales y parciales que se celebrarán dentro de quince días la abstención será muy alta, pero habrá un triunfo cómodo de los partidos que apoyan a Chávez. En las legislativas de diciembre de este año también habrá un triunfo amplio de los partidos que apoyan el proceso revolucionario, eso garantiza que Chávez será reelegido. Van a intentar impedir eso por cuatro razones.

Las cuatro razones son: la relegitimación democrática durante seis años más, entonces no podrían hablar de “dictadura”, “dictadura”… seis años más, además serían unas elecciones verificadas internacionalmente así que no habrá problemas. Chávez ganará de calle. La segunda es la consolidación de las políticas sociales -las Misiones- durante otros seis años. La tercera es el fortalecimiento de la OPEP, los precios justos del petróleo, durante seis años más. Y la cuarta es el contagio del proceso revolucionario a América Latina y al Sur, pero un contagio con bases socialistas. Por estas cuatro razones el imperialismo necesita intervenir e impedir la reelección de Chávez.

Por eso digo que hay que estar alerta. ¿Cómo? ¿Con qué actitud? Fortaleciendo el proceso dentro de Venezuela y con una capacidad de solidaridad y explicación internacional muy grandes. Para eso vosotros sois muy útiles, por la comprensión internacional solidaria que hacéis vosotros.

Creo que la solidaridad no debe ser nunca acrítica, debe ser crítica y comprometida. El mejor apoyo que los marxistas revolucionarios podéis y podemos dar a este proceso, además del apoyo internacionalista, es un apoyo al debate de ideas que se está dando hoy en Venezuela, ¿qué socialismo? y ¿cómo avanzar en la transformación socialista revolucionaria que se debe dar hoy en Venezuela? Esa es la mejor contribución que pueda hacer un marxista revolucionario allí donde esté.

En el debate sobre qué socialismo hace falta en Venezuela y América Latina, yo apuesto por diversos socialismos, no es la misma concepción del socialismo en América Latina que en los países islámicos, pero en los dos es posible el socialismo. El debate sobre el socialismo no es sólo de ideas, sino también de práctica, porque la lucha contra el burocratismo y la corrupción es un debate no sólo histórico en el movimiento socialista revolucionario internacional, también es práctico, es de comportamientos. Esa es una lucha abierta que hoy se está dando en Venezuela, una lucha contra el burocratismo y la corrupción que pueden acabar con la revolución venezolana.

El debate sobre el papel de la clase obrera en el proceso revolucionario tampoco es sólo cuestión de ideas, no es un debate sobre si existe o no la lucha de clases, sino cómo se organiza el papel de dirección de la clase obrera en este proceso, cómo se plantea la cogestión revolucionaria, la autogestión en algunas empresas, cómo se plantea el control obrero de la producción, cómo se organiza el poder obrero en el proceso de transformación revolucionaria, es un debate práctico en el que están enfrentados sectores que se encuentran dentro del proceso revolucionario. Entre ellos estamos los que pensamos que la clase obrera debe jugar un papel estratégico en las empresas en quiebra y abandonadas, pero que también lo debe hacer en las empresas estratégicas, si no la cogestión no vale, este es un debate práctico que hoy tenemos en Venezuela.

Por supuesto también es un debate sobre los sindicatos. ¿Qué sindicalismo es necesario hoy en Venezuela? Ante una economía informal importante, de casi un 50 por ciento, ante un auge del cooperativismo, 8.000 cooperativas aproximadamente, muchas funcionando mal, no es oro todo lo que reluce. Por lo tanto, con dificultades en ambos sectores para una organización sindical fuerte, concentrada sobre todo en grandes empresas, es necesario discutir cómo intervenir desde un sindicalismo revolucionario, como están haciendo compañeros vuestros allí, con una gran autoridad moral, desde el sindicato UNT y que estáis haciendo de una forma muy interesante.

Una última cuestión es el tema de la dirección política del proceso revolucionario. ¿Cómo se organiza esa dirección política? ¿Cómo se garantizan los contenidos socialistas revolucionarios del proceso? Por un lado tenemos el papel de Chávez, su papel personal en el proceso es indiscutible, eso tiene ventajas e inconvenientes como sabe cualquier marxista revolucionario.

Luego están los partidos parlamentarios que apoyan a Chávez, el llamado Bloque del Cambio, de magnitud más desigual, el MVR es el más fuerte pero los otros son menores. Pero con muchas contradicciones, aunque son un apoyo político parlamentario no son el principal apoyo del proceso. Y finalmente la tendencia revolucionaria clasista que se está construyendo, que debe construirse y que debe ser una garantía del éxito del proceso junto al pueblo y los trabajadores,

Este proceso está muy abierto, el pueblo de Venezuela es protagonista de él, los trabajadores cada vez están más claros en su papel de dirección de este proceso, hace falta seguir profundizando con la contribución de todos los sectores revolucionarios, que debe ser decisiva en los próximos tiempos. Por eso me parece importante el lugar y espacio que dedicáis aquí al tema de Venezuela, con repercusión no sólo en Venezuela sino en América Latina, sino también para el futuro de las transformaciones socialistas revolucionarias y por eso acabaré con alguna sugerencia práctica para vosotros.

Si me permitís, como colectivo tenéis un buen análisis de la situación latinoamericana y venezolana, sabéis combinar bien razón y pasión, razones y corazón, como colectivo está garantizado, creo que el reto, y el interés, es dar el salto individual, que cada uno de vosotros ayudéis personalmente, como colectivo ya lo hacéis, que podáis ir a Venezuela a compartir, días, semanas, meses, a contaminaros del proceso, a contar y percibir el proceso, para la gente de mi edad eso son vitaminas, nos rejuvenece esa contaminación. A los jóvenes os demostrará que cambiar el mundo es posible, además de necesario y urgente. Desde la posición que aquí defendéis se puede tocar el cielo con las manos en la tierra, trabajando, a la vez aprendiendo y disfrutando de los procesos. Por eso os invito a compartir, apoyar y contaminaros individualmente de este proceso porque como colectivo ya lo estáis haciendo.