Continúan las movilizaciones de los empleados públicos

0
91

La lucha por el aumento de $250 en los salarios y el blanqueo del empleo «en negro» ha puesto en pie de guerra a todos los trabajadores estatales, provinciales, municipales, docentes y no docentes del país, que se lanzaron a una movilización en los últimos meses que alcanzó una envergadura no vista en años, por su masividad, su nivel de combatividad y su extensión geográfica.

Hay que unificar las luchas en un paro nacional

La lucha por el aumento de $250 en los salarios y el blanqueo del empleo "en negro" ha puesto en pie de guerra a todos los trabajadores estatales, provinciales, municipales, docentes y no docentes del país, que se lanzaron a una movilización en los últimos meses que alcanzó una envergadura no vista en años, por su masividad, su nivel de combatividad y su extensión geográfica.

Mientras que hace sólo unos meses, el gobierno de Kirchner aseguraba que los empleados públicos de todo el país no iban a tener ni un centavo de aumento en sus haberes, los funcionarios estatales, provinciales y municipales tuvieron que batirse en retirada ante la enormidad de la lucha y conceder aumentos que van desde los $50 hasta los $200 en casi todos los sectores y provincias, los primeros aumentos salariales del sector público en 13 años.

Sin embargo, hay que decir que los dirigentes sindicales nacionales y provinciales de los diferentes gremios de estatales y docentes no estuvieron a la altura de la lucha y la energía desplegada por los trabajadores. Después del exitoso paro de ATE del 28 de abril, el primer paro nacional de un gremio del sector público contra el gobierno de Kirchner, los dirigentes sindicales entraron en pánico y aceptaron los aumentos salariales ofrecidos por el gobierno y las provincias, que no cubrían las expectativas de los trabajadores, dejándolos abandonados a su suerte.

Los trabajadores rebasaron a sus dirigentes y los obligaron en diferentes provincias, municipios y sectores a proseguir la lucha a pesar de la deserción de sus dirigentes nacionales de ATE, UPCN y CTERA.

Estaban dadas todas las condiciones para haber convocado un paro nacional unificado de todos los gremios del sector público que podría haber puesto de rodillas la arrogancia del gobierno de Kirchner y de su ministro de Economía, Lavagna, y haber conseguido los $250 para todos sin excepción y haber avanzado en el blanqueo y efectivización de los empleados "en negro" y los contratados.

Lamentablemente, como consecuencia de esta dispersión, atomización y división en las luchas por sectores, provincias y municipios, los aumentos salariales han sido muy dispares, desde los $200 en Santa Cruz, Chubut y Catamarca, pasando por los $100 en la provincia de Buenos Aires y los $150 para los que ganan menos de $1000 en los estatales, hasta aumentos de apenas 40$ ó 70$ en las escalas más bajas del sector docente y no docente. Hay que decir que muchas de estas luchas (particularmente en el sector docente y no docente) todavían continúan en Buenos Aires, Santa Fe, el Chaco, Misiones, La Rioja, San Luis, etc.

Lo que se necesita es unir todas estas luchas dispersas en un paro nacional unificado de 24 horas como un primer paso para otro de 48 horas, aumentando la escala de la presión si nuestras demandas no son atendidas.

Toda esta experiencia pone sobre la mesa la necesidad de organizar una corriente nacional de oposición dentro de los gremios de los empleados públicos: en ATE, UPCN, CTERA, y otros para organizar una alternativa a las direcciones actuales incapaces de coordinar y organizar las luchas de los trabajadores por los compromisos políticos que tienen con el gobierno nacional y por el burocratismo y las prebendas instaladas en las cúpulas.