Cierra MetroGames, unas 100 personas quedan sin trabajo

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La empresa argentina MetroGames, una de las empresas más importantes de desarrollo de videojuegos del país, creadores de juegos sociales como Music Challenge, Biotronic y CocoGirl (que tiene 530.000 usuarios diarios y 3 millones mensuales) y algunos juegos para iPhone, decidió cerrar sus puertas el lunes pasado. Esta decisión fue tomada por sus dueños Damián Harburguer y Julián Lisenberg.

Hasta ahí es algo que puede pasar todos los días con una empresa de cualquier rubro, pero puede pasar más con una empresa de videojuegos y ubicada en un país como Argentina que está en pañales en este área. El problema radica en la forma en la que MetroGames decidió dejar sin trabajo a unas 100 personas.

Vamos por partes. MetroGames recibió una inversión de 5 millones de dólares por parte de Playdom (que tiempo después fue comprada por Disney), uno de los pesos pesados de los juegos sociales junto con Zynga. Hasta la semana pasada existía la certeza de que Playdom iba a comprar MetroGames pero finalmente decidieron no proceder con la compra. Al parecer la empresa, teniendo la certeza de la venta, actuó al filo de los gastos sin tener en cuenta futuras consecuencias.

Dadas estas condiciones la empresa decidió actuar de una manera bastante impropia y eso es lo que acusan los ex empleados de la empresa en un comunicado que publicaron en el que, entre otras cosas, afirman que luego de haber sido comunicados del cierre de la empresa les pidieron que sigan yendo a trabajar hasta que se les indique lo contrario y que tuvieron reuniones personales para charlar sobre el pago de los sueldos. Pero estas reuniones no fueron positivas sino que, al contrario, generaron acusaciones de extorsión por parte de los dueños quienes “de manera amenazante y extorsiva, nos presionan a renunciar con la amenaza de que, de otra forma, ‘no van a cobrar un peso’ […] avasallando todo los derechos que tenemos como trabajadores de cobrar una indemnización acorde a nuestro sueldo y antigüedad”, como cita el comunicado.

En resumidas cuentas, los dueños de MetroGames están queriendo obviar las leyes del trabajador diciendo que no tienen el dinero para pagarles y casi obligándolos a renunciar para así evitar tener que pagar todos los gastos de un despido, como debería estar haciéndose.

Harburguer, CEO de MetroGames, afirma que invirtieron mucho en la empresa buscando venderla a un buen comprador (como estuvo a punto de ser Playdom) pero que luego de que el trato no se llevara a cabo quedaron con poco capital y tuvieron que ir cuesta abajo hasta el punto actual de cerrar la compañía. También afirma que están ayudando a encontrarles trabajo a todos los empleados que quedaron desocupados debido a esta resolución.

Si bien es comprensible que una empresa que supuestamente no tiene fondos quiera “sacarla barata” este accionar es completamente injustificado e ilegal. Los empleados que efectivamente fueron despedidos están reclamando el pago que les corresponde por ley, caso contrario apelarán a la Justicia.

La noticia ya hizo eco en webs internacionales como Gamasutra que publicó una nota al respecto.

Este tipo de noticias no es nueva dentro del rubro en este país (tampoco lo es internacionalmente como fue el caso de Team Bondi este mismo año), lamentablemente, en el que ya se suscitaron casos de despidos masivos y cierres repentinos como el caso de Gameloft Córdoba que cerró sus oficinas sin previo aviso y los empleados se enteraron al ir a trabajar y encontrarse con el edificio cerrado.