Chávez: “el capitalismo debe ser superado”

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Hace dos días, el presidente venezolano Chávez dio un discurso en el Estadio Gigantinho durante la sesión de clausura del Foro Social Mundial de Porto Alegre, en Brasil. En este discurso, el presidente Chávez dio nuevas pruebas de la dirección en laque se está movimiento la revolución bolivariana. Este discurso, aparecido en Venezuelanalysis.com (Caracas, 30/1/2005), merece ser estudiado por todo trabajador y joven revolucionario consciente.
“Cada día estoy más convencido, sin ninguna duda en mi mente y como han dicho muchos intelectuales, de que es necesario superar el capitalismo. Pero el capitalismo no se puede superar desde dentro del propio capitalismo, sino a través del socialismo, el verdadero socialismo, con igualdad y justicia. Pero también estoy convencido de que es posible hacerlo bajo la democracia, pero no el tipo de democracia impuesta desde Washington”. Hugo Chávez

Hace dos días, el presidente venezolano Chávez dio un discurso en el Estadio Gigantinho durante la sesión de clausura del Foro Social Mundial de Porto Alegre, en Brasil. En este discurso, el presidente Chávez dio nuevas pruebas de la dirección en la que se está movimiento la revolución bolivariana. Este discurso, aparecido en Venezuelanalysis.com (Caracas, 30/1/2005), merece ser estudiado por todo trabajador y joven revolucionario consciente.
La revolución bolivariana comenzó como una revolución democrático nacional, con el objetivo de liberar al pueblo de Venezuela del dominio de una oligarquía corrupta y degenerada, que actuaba como la agencia local del imperialismo. Nuestra tendencia marxista siempre estuvo firmemente a favor de la defensa de la revolución bolivariana frente a sus dos enemigos gemelos, la oligarquía y el imperialismo, pero también señaló, consistentemente, que la única forma que tenía la revolución para salvarse y avanzar hasta la victoria final, era a través del derrocamiento del latifundismo y el capitalismo.
La reciente nacionalización de Venepal y el decreto de reforma agraria marcaron un claro giro de la revolución en dirección hacia un enfrentamiento decisivo con sus enemigos. Estas medidas revolucionarias serán recibidas con entusiasmo por los trabajadores y campesinos de todas partes. Sin embargo, han despertado la furia de los reaccionarios desde Washington a Londres. Los enemigos de la revolución están preparando una nueva contraofensiva contra ella. La única forma de derrotarlos es asestando contra ellos golpes nuevos y decisivos.
Pero aquí surge el problema. Es bien conocido que algunos en la dirección del movimiento bolivariano no comparten el entusiasmo del presidente por la revolución y que algunos de sus asesores están preocupados por su crítica constante y franca del imperialismo estadounidense. El presidente evidentemente no está impresionado por este consejo. En referencia a las recomendaciones de algunos de sus asesores cercanos, dijo que “algunas personas dicen que no podemos decir ni hacer nada que pueda irritar a los de Washington”. Repitió las palabras del héroe de la independencia argentina, José de San Martín: “Seamos libres, lo demás no importa”.
Estas palabras son absolutamente características de este hombre. Hugo Chávez es un hombre de gran coraje e integridad. Se ha mostrado implacable en su actitud hacia el imperialismo norteamericano. Chávez culpó de las malas relaciones políticas entre EEUU y Venezuela a las “permanentes agresiones procedentes de allá”. Criticó a la Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, que recientemente afirmó que Chávez era “una fuerza negativa en la región”. Dijo que estas relaciones seguirían siendo malsanas en la medida que EEUU continúe su política de agresión. También dijo que: “La fuerza más negativa en el mundo hoy es el gobierno de EEUU”.
El presidente criticó al gobierno estadounidense por pedir a otros países que presionen a Venezuela en la crisis con Colombia por el secuestro de un activista guerrillero colombiano en Caracas el pasado mes de diciembre. “Nadie respondió a su llamada… están más solos cada día”. Chávez añadió que el imperialismo estadounidense no es invencible. “Miren Vietnam, miren a Iraq y Cuba resistiendo, y ahora miren a Venezuela”.
El dirigente bolivariano afirmó que Venezuela estaba preparada para defenderse con las armas en la mano frente a cualquier agresión, y añadió que las fuerzas militares del país estaban atravesando un período de modernización de sus sistemas de armamento y recursos, aunque afirmó que el objetivo era la defensa de la soberanía del país. “Venezuela no atacará a nadie, pero que no ataquen a Venezuela, porque nos encontrarán dispuestos a defender nuestra soberanía y el proyecto que estamos llevando adelante”.
Como Simón Bolívar, ese otro gran dirigente de la revolución democrático nacional en América Latina, Hugo Chávez ha comprendido que la revolución no puede triunfar si se queda aislada en un solo país. Declaró públicamente que Trotsky tenía razón frente a Stalin cuando defendía que la revolución, en última instancia, no puede triunfar en un Estado aislado. Públicamente afirmó que el objetivo de la revolución bolivariana es extenderse a cada país de América Latina, y más allá.
En su discurso, Chávez subrayó la reciente creación de la cadena de televisión por satélite en América Latina, Tele Sur, “que nos permitirá contar la realidad a nuestra gente con nuestras propias palabras”. Añadió que Tele Sur estará a disposición de las personas, no de los gobiernos. El presidente venezolano visitó Lagoa do Junco, una colonia agraria en Tapes creada por el Movimiento Sin Tierra de Brasil (MST), más tarde dio una rueda de prensa con más de 120 organizaciones de prensa, en ella criticó al gobierno de EEUU por pretender encabezar la lucha contra el terrorismo mientras que al mismo tiempo socavaba la democracia en Venezuela. ¡Estas acciones es probable que no le hagan ganar los aplausos de Washington!

Llamamiento internacionalista

A pesar de las repetidas provocaciones y conducta agresiva del imperialismo norteamericano, el presidente venezolana siempre ha distinguido cuidadosamente entre la población de EEUU y sus gobernantes. Señalando que todos los imperios llegan a su fin dijo lo siguiente: “Un día la decadencia dentro del imperialismo estadounidense acabará derribándole y el gran pueblo de Martín Luther King será libre. El gran pueblo de EEUU son nuestros hermanos, mi saludo para ellos”.
El presidente continuó:
“Debemos comenzar hablando sobre la igualdad. El gobierno de EEUU habla sobre la libertad y libertad, pero nunca sobre la igualdad. No está interesado en la igualdad. El concepto de libertad está distorsionado. El pueblo de EEUU, con quien compartimos sueños e ideales, debe liberarse… Un país de héroes, soñadores y luchadores, el pueblo de Martín Luther King y César Chávez”.
También dijo: “No podemos esperar a un crecimiento económico sostenido de diez años para comenzar a reducir la pobreza mediante el efecto goteo, como proponen las teorías económicas neoliberales”. El presidente atacó el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) patrocinado por EEUU. Dijo que la próxima reunión: “El ALCA está muerto, lo que van a tener son mini-ALCAS porque el imperialismo estadounidense no tiene la fuerza para imponer el modelo neocolonial del ALCA”.
Rindió homenaje a la cooperación con Cuba que, junto varios países de América Central, recibe petróleo venezolano a un precio inferior al del mercado, a cambio de asistencia sanitaria, educación, agricultura y otras áreas. Explicó que hay aproximadamente 20.000 médicos cubanos trabajando en Venezuela en clínicas gratuitas en los barrios pobres, que Venezuela ha utilizado el método de alfabetización cubano aprobado por la UNESCO, esto ha permitido que más de 1,3 millones de venezolanos aprendan a leer y escribir. Dijo que Venezuela está utilizando vacunas cubanas que ahora permiten a los niños pobres estar vacunados frente a enfermedades como la hepatitis.
El presidente despreció las historias extendidas por los medios de comunicación occidentales sobre los supuestos planes de Fidel Castro y él de extender el comunismo en las Américas, derrocar gobiernos y crear guerrillas “después de diez años parece que no hemos tenido éxito”.
Y continuó:
“Cuba tiene su propio perfil y Venezuela el suyo, nos respetamos mutuamente, pero celebramos acuerdos y avanzamos juntos por el interés de nuestros pueblos”. Dijo que cualquier agresión contra el otro país tendrá que enfrentarse al otro “porque estamos unidos en espíritu desde México hasta la Patagonia”.
“Cuando el imperialismo se siente débil, recurre a la fuerza bruta. Los ataques contra Venezuela son un signo de debilidad, debilidad ideológica. Hoy en día casi nadie defiende el neoliberalismo. Hasta hace tres años, sólo Fidel [Castro] y yo planteábamos críticas a las reuniones presidenciales. Nos sentíamos solos, como si estuviéramos infiltrados en esas reuniones”.
Y sigue:
“Basta mirar la represión interna dentro de EEUU, el Acta Patriótica, que es una ley represiva contra los ciudadanos estadounidenses. Han encarcelado a un grupo de periodistas por no revelar sus fuentes. No les permitieron tomar fotografía de los cuerpos de los soldados muertos, muchos de ellos latinos, procedentes de Iraq. Esos son síntomas de la debilidad de Goliat”.
“El sur también existe… el futuro del norte depende del sur. Si no hacemos el mejor mundo posible, si fracasamos, a través de los rifles de los marines norteamericanos, a través de las bombas asesinas de Mister Bush, si no existe la coincidencia y organización necesarias en el sur para resistir la ofensiva del neo-imperialismo, si la doctrina Bush se impone en el mundo, el mundo será destruido”.
Chávez avisó del peligro global que traería acontecimientos catastróficos sino no se hacía algo pronto, con referencia a la actividad industrial incontrolada o poco regulada. Chávez añadió que quizás antes de que se produjeran estos cambios drásticos, habrá rebeliones en todas partes “porque los pueblos no van a aceptar tranquilamente imposiciones como el neoliberalismo o el neocolonialismo”.

“El capitalismo debe ser superado”

La parte más interesante de su discurso fue cuando planteó la necesidad de pasar de las tareas democrático nacionales a la transformación socialista de la sociedad:
“Cada día estoy más convencido, sin ninguna duda en mi mente y como han dicho muchos intelectuales, de que es necesario superar el capitalismo. Pero el capitalismo no se puede superar desde dentro del propio capitalismo, sino a través del socialismo, el verdadero socialismo, con igualdad y justicia. Pero también estoy convencido de que es posible hacerlo bajo la democracia, pero no el tipo de democracia impuesta desde Washington”.
Estas palabras marcan la primera indicación clara de un giro decisivo en la revolución bolivariana. Hasta ahora, Chávez nunca había sugerido rebasar los límites del capitalismo. Pero la marcha real de los acontecimientos ha planteado la cuestión con mayor claridad: es imposible el triunfo de la revolución democrático nacional si no se hacen incursiones profundas en la propiedad privada, sino se dan pasos decisivos hacia la expropiación de los terratenientes, banqueros y capitalistas.
La única esperanza de la revolución bolivariana es transformarse en una revolución socialista. Pero el modelo del llamado “socialismo real” que colapsó en la Unión Soviética no tiene atractivo para las masas de Venezuela, imbuidas por el espíritu de la democracia. Lo que hace falta es regresar a las tradiciones democráticas de la Revolución de Octubre, al programa de Lenin y Trotsky. ¡Sólo esto puede garantizar el éxito! En este aspecto, Hugo Chávez dijo lo siguiente: “Tenemos que reinventar el socialismo. No puede ser el tipo de socialismo que vimos en la Unión Soviética, emergerá cuando desarrollemos nuevos sistemas basados en la cooperación y no en la competencia”.
El presidente dijo que Venezuela estaba intentando implantar una “economía social”. Dijo que “es imposible, dentro del marco del sistema capitalista, resolver los graves problemas de pobreza de la mayoría de la población mundial. Debemos superar el capitalismo. Pero no podemos recurrir al capitalismo de estado, que sería la misma perversión de la Unión Soviética. Debemos reclamar el socialismo como una tesis, un proyecto y un sendero, pero un nuevo tipo de socialismo, humanista, que sitúe a los humanos y no a las máquinas o al estado a la cabeza de todo. Ese es el debate que debemos proponer en el mundo y el FSM es un buen lugar para hacerlo”.
El socialismo o es democrático o no es nada. Desde el principio, el control y la administración de la industria, la sociedad y el estado debe estar en manos de la propia clase obrera. Esa es la única forma de impedir la formación de una burocracia, ese abominable cáncer en el organismo de un estado obrero, y garantizar que las masas desde el principio se identifican activamente con la revolución. La participación activa de las masas es la primera regla del socialismo.
El presidente añadió que a pesar de su admiración por el revolucionario argentino Che Guevara, sus métodos no son aplicables: “Esa tesis de uno, dos o tres Vietnam, no funcionó, especialmente en Venezuela”. Eso es bastante correcto. El objetivo del Che de extender la revolución a América Latina era correcto y necesario. Pero desgraciadamente la táctica que él adoptó fue un error. Esto lo llevó a su trágica muerte que privó a la revolución de un destacado líder.
Es necesario hacer un balance equilibrado y hablar con claridad: durante un período de décadas, la táctica de la guerra de guerrillas ha llevado a una derrota tras otra en América Latina. La revolución cubana tomó por sorpresa a los imperialistas norteamericanos. Pero aprendieron las lecciones y las aplicaron. Como resultado, cada vez que aparecía un “foco”, inmediatamente lo aplastaban antes de pudiera desarrollarse más, como vimos en el trágico destino del Che Guevara en Bolivia.
La guerra de guerrillas es un auxiliar necesario de la revolución proletaria en países como la Rusia zarista o China, donde había un gran campesinado. Pero tiene poco sentido en América Latina donde la gran mayoría de la población vive en las ciudades. El llamado “guerrillerismo urbano” es sólo terrorismo individual con otro nombre. Esa táctica siempre fue rechazada por los marxistas ¾ particularmente por los marxistas rusos ¾ . Es una receta para la derrota, el pueblo de Venezuela, Argentina, Uruguay y Colombia conocen esta amarga experiencia.
La gran ventaja de la revolución venezolana es que principalmente es una revolución urbana (aunque con un apoyo importante del campesinado), basada en el movimiento activo de las masas, en particular la clase obrera y sus aliados naturales, los pobres urbanos, los desocupados, la juventud revolucionaria, las mujeres y la intelectualidad progresista.

Lucha parlamentaria y extra-parlamentaria

Los sectarios desesperados piensan que la lucha parlamentaria no puede jugar un papel en la revolución. Esto demuestra que no entienden nada de la revolución, ni de ninguna otra cosa. Los bolcheviques rusos prestaron una atención cuidadosa a la lucha parlamentaria. Combinaron cuidadosamente las consignas democráticas con las reivindicaciones sociales y económicas del proletariado, uniéndolas a la idea de la toma del poder. Esa es la única manera de construir una base de masas, movilizar a las masas y de este modo crear las condiciones objetivas para un vuelco revolucionario. No hay otra forma.
La revolución bolivariana comenzó en el plano electoral y ha dado un golpe tras otro a los contrarrevolucionarios, culminando en la magnífica victoria en agosto de 2004 en el referéndum revocatorio. A través de estos medios ha conseguido reunir tras de sí a las masas. Pero la lucha no acaba aquí. Es una ley dialéctica que la lucha en el parlamento finalmente debe resolverse fuera del parlamento. Los reformistas y los cretinos parlamentarios no entienden esto. Por eso siempre llevan al movimiento a la derrota, como en Chile. Si el ala reformista pro-burguesa del movimiento bolivariano gana, al pueblo de Venezuela le espera el mismo destino.
Sin embargo, los elementos pro-burgueses y reformistas no han ganado todavía. Las masas están presionando desde abajo. Quieren que la revolución avance, golpear a sus enemigos, tomar el poder. Los trabajadores reclaman la nacionalización de las fábricas, los campesinos quieren poner fin al latifundismo. ¡Esto es un hecho decisivo! La revolución no ha terminado, como pretenden los reformistas. ¡Apenas ha comenzado!
Independientemente de las limitaciones del movimiento bolivariano, sus vacilaciones e inconsistencias, su ambigüedad y su falta de un programa claro, sin duda tiene el mérito de haber levantado a las masas para luchar, las ha movilizado, inspirado y organizado millones de oprimidos que nunca antes se habían organizado. ¡Esa es una conquista tremenda! Y el hombre que inspiró este magnífico movimiento y que le ha proporcionado una dirección y bandera es Hugo Chávez.
Aquellos que intentan denigrar a Chávez, minimizar su papel y también atacar a los verdaderos marxistas por apoyarlo (mientras mantenemos nuestra independencia organizativa y política) demuestran su total incapacidad para comprender la revolución o el papel de los marxistas en la misma. Lo que hace falta no es criticar y quejarse desde los márgenes del movimiento, sino participar activamente, hombro con hombro, con los trabajadores y jóvenes revolucionarios más avanzados, explicar pacientemente lo que es necesario, mientras que al mismo tiempo se hace avanzar al movimiento. Cualquier otra cosa es sólo la estéril impotencia del sectarismo.
Marx señaló que para las masas un paso adelante del movimiento real valía más que cien programas correctos (y Marx sabía muy bien la importancia de un programa correcto). Lenin dijo que para las masas una onza de práctica valía más que una tonelada de teoría (y ¡Lenin nunca subestimó la importancia de la teoría!). Las masas en Venezuela han aprendido mucho de sus experiencias de los últimos años. Su confianza ha crecido a pasos agigantados. Sobre todo, han desarrollado un sentido muy agudo de la democracia. No tolerarán una burocracia o métodos autocráticos. Esta es la mayor garantía contra el peligro de un futuro estado totalitario. Será imposible (o al menos muy difícil) imponer una dictadura estalinista en estas condiciones. Lo que está en el orden del día es un estado obrero sano y democrático, como el estado soviético original creado por Lenin y Trotsky en octubre de 1917.

¡Por una Federación Socialista de América Latina!

En su discurso el presidente Chávez citó la frase de Marx, citada por el gran revolucionario ruso León Trotsky, y que dice lo siguiente: “cada revolución necesita el látigo de la contrarrevolución para avanzar”. Enumeró los actos de la oposición y del gobierno estadounidense para echarlo del poder. “Pero resistimos y ahora pasamos a la ofensiva. Por ejemplo, recuperamos nuestra industria petrolera… En 2004, del presupuesto de la industria petrolera utilizamos 4.000 millones de dólares en inversiones sociales, educación, sanidad, micro-créditos, escolarización y vivienda, el objetivo fueron los más pobres de los pobres, lo que los neoliberales consideran malgastar el dinero. Pero eso no es malgastar el dinero porque tiene como objetivo los pobres y que ellos puedan derrotar a la pobreza”. Añadió que “ese dinero antes salía de Venezuela o sólo beneficiaba a los ricos”.
Criticó las privatizaciones diciendo que la “privatización es un plan neoliberal e imperialista. La sanidad no puede ser privatizada porque es un derecho humano fundamental, no tampoco la educación, el agua, la electricidad y los demás servicios públicos. No pueden ser entregados al capital privado que niega a la población sus derechos”. Todo esto es muy cierto. Es necesario luchar contra la privatización. Pero la solución real es establecer un genuino plan socialista de producción bajo el control democrático y la administración de la clase obrera.
Por supuesto hay algunos elementos del discurso de Chávez en los que no estamos de acuerdo los marxistas. Defendió al presidente brasileño Luis “Lula” Da Silva, que ha sido profundamente criticado por la izquierda latinoamericana, y que fue abucheado durante su discurso en el Foro Social Mundial. A parte de la reticencia natural de un invitado a criticar a su anfitrión, Chávez naturalmente ve a dirigentes como Lula en Brasil o Kirchner en Argentina, o los nuevos dirigentes de Uruguay, como aliados potenciales en la lucha contra el imperialismo norteamericano. Esto también explica su referencia favorable al presidente Putin de Rusia.
No hay nada equivocado en intentar hacer uso de cada resquicio, no importa lo pequeño que sea, en el frente diplomático que pueda ayudar a romper el muro del aislamiento diplomático que Washington está intentando construir alrededor de Venezuela. Todo lo contrario, la revolución bolivariana está obligada a hacer eso. Está obligada a entablar relaciones diplomáticas y comerciales con estados amigos en la medida que la revolución permanece aislada. Pero no puede haber una dependencia firme de estos puntos de apoyo diplomáticos. Imaginar que (como hacen algunas personas) la revolución bolivariana puede depender de esto es aferrarse a un junco roto. Estos supuestos puntos de apoyo pueden colapsar, o incluso convertirse en su contrario, en sólo 24 horas.
El único punto de apoyo fiable para la revolución bolivariana son los millones de trabajadores y campesinos oprimidos de América Latina y el movimiento obrero de todo el mundo. La revolución bolivariana ya cuenta con la simpatía de millones de personas. Si demuestra que es capaz de dar el paso decisivo de romper el dominio completo del Capital y acabar con la esclavitud capitalista de una vez por todas, la simpatía pasiva se transformará inmediatamente en acción militante. El imperialismo estadounidense quedaría paralizado e incapaz de intervenir porque se enfrentaría a insurrecciones en todas partes, un movimiento de masas dentro de sus propias fronteras.
La idea revolucionaria de Simón Bolívar durante doscientos años ha sido traicionada por la burguesía latinoamericana. Se convertirá en realidad sólo cuando los trabajadores de Venezuela y toda América Latina tomen el poder en sus manos. Lo que hace falta es una dirección audaz. Armada con una política y un programa correctos. Venezuela puede serlo.

1 de febrero de 2005