CAFTA: más explotación y miseria para los pueblos de Centroamérica

0
126

Si hay alguna región de América Latina en la que resulta más que evidente el fracaso y la bancarrota del capitalismo es Centroamérica (CA); para de alguna manera ilustrar lo anteriormente dicho basta señalar que el conjunto de la producción de la zona equivale al 70% de la economía de Colombia y al 95% de la del Perú. Estas dos ultimas naciones de por sí ya pobres.

¡Por una alternativa socialista para frenar al imperialismo yanqui!

Si hay alguna región de América Latina en la que resulta más que evidente el fracaso y la bancarrota del capitalismo es Centroamérica (CA); para de alguna manera ilustrar lo anteriormente dicho basta señalar que el conjunto de la producción de la zona equivale al 70% de la economía de Colombia y al 95% de la del Perú. Estas dos ultimas naciones de por sí ya pobres.

Durante la pasada década CA experimentó un periodo de expansión económica dándose entre otros resultados, por ejemplo, que las exportaciones de la región pasaran de los 7 mil 915 millones de dólares (MUSD) a en 1994 a los 11 mil 666 MUSD en 1998. No obstante ello los beneficios para los aproximadamente 35 millones de centroamericanos fueron en extremo limitados: durante la pasada década de cada diez empleos que se crearon, siete fueron en el sector informal.

Tal resultado no es extraño sino el contexto de todas aquellas naciones que juegan un papel subordinado en el mercado mundial y la división internacional del trabajo. Siendo ello así tenemos que al mismo tiempo que la exportaciones de la región alcanzaron la cantidad antes mencionada en 1998, por otro lado ese mismo año la deuda externa total de CA alcanzó los 22 mil 916 MUSD, cantidad equivalente al 196 % del valor de las exportaciones. La deuda durante el periodo en cuestión significó, y aun lo es así, una enorme carga y sangría para la economía de CA en la cual los trabajadores y campesinos fueron obligados a pagar un costo muy elevado. Hoy en día de cada cuatro centroamericanos, uno padece hambre.

EL NAFTA y la amarga experiencia mexicana

A mediados de diciembre pasado la burguesía centroamericana festejó estruendosamente la firma del Tratado de Libre Comercio (CAFTA por sus siglas en inglés) con el imperialismo yanqui. ¡Ahora sí el camino hacia el desarrollo para CA esta abierto! vociferaron estos burgueses tras la firma del acuerdo que entrará en funciones en el 2005.

¿Pero es ello cierto? ¿Es verdad que con el CAFTA los países de la región abandonarán el atraso económico? ¿Habrá algún tipo de beneficio para los trabajadores y campesinos centroamericanos? A simple vista resulta sencillo responder con un ¡No! a cada una de esas interrogantes. Basta mirarse en el espejo de México, nación cuya economía es más fuerte que el total de la centroamericana y que estableció junto con Canadá y el imperialismo yanqui un acuerdo de libre comercio (NAFTA) que ya lleva en existencia los últimos diez años. Después de todo ese tiempo los resultados para México, y en especial para los trabajadores y campesinos, han sido desastrosos: la agricultura esta en ruinas, el empleo se ha precarizado de forma masiva y más del 60% de la población vive en la pobreza. Esto por sólo mencionar algunos de fenómenos desarrollados en México bajo el contexto del NAFTA.

Sin embargo, a la par de ello, en México se desarrolló (y aun continúa) un profundo proceso de concentración de riquezas ubicando a este país, según revistas especializadas como Forbes y fortune, como una de las principales naciones productoras de multimillonarios. Esa ha sido la realidad del NAFTA para los mexicanos y está muy lejos de las promesas de desarrollo y bienestar del entonces presidente Salinas tras la firma del acuerdo comercial con Clinton.

La realidad de las cosas es que la oligarquía centroamericana, basándose en la experiencia mexicana, ve en el CAFTA la oportunidad de mirarse en el espejo del multimillonario mexicano Carlos Slim el cual posee la fortuna más cuantiosa de toda América Latina.

El CAFTA ¿alguna novedad para las exportaciones centroamericanas?

La oligarquía centroamericana ha querido presentar al CAFTA como un importante y novedoso paso al frente para exportaciones de la región hacia el mercado de los EE.UU. ¿Será cierto ello? Al respecto es necesario recordar que desde 1982 las exportaciones de la región están reguladas por la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC). Esta medida, que fue establecida por Reagan como una concesión para, entre otras acciones y en el caso de CA, tratar de aislar a los movimientos guerrilleros y los levantamientos populares de aquella época, permite el acceso casi total de los productos de CA al mercado norteamericano sin pagar aranceles.

Entonces, en buena medida se puede decir que ya de por sí la ICC permite libre transito a las exportaciones de CA al mercado yanqui. Partiendo de ello no resulta equivocado afirmar que para la producción regional, en cuanto su acceso al mercado más importante del planeta, el CAFTA no representa "nada nuevo detrás del sol"

Pero está claro que esta última aseveración también es valida para el proletariado y campesinado centroamericano, pues la ICC en un poco más de dos décadas no ha resuelto nada en cuanto a la miseria que los abate. El CAFTA tampoco lo hará.

¿Quién gana con el CAFTA?

Por supuesto en toda esta ecuación debemos tener en cuenta que algunos centroamericanos se beneficiaran del nuevo acuerdo comercial, pero se trata de una ínfima minoría, especialmente aquellos sectores de la burguesía fuertemente vinculados con las trasnacionales gringas.

Pero el imperialismo yanqui es el principal beneficiado, particularmente porque la firma del CAFTA, al lado del NAFTA, representa una importante antesala geo-económica da cara al ALCA. De esta forma las trasnacionales gringas ven ahora más cerca la cristalización de sus ambiciones sobre el conjunto de los mercados de todo el continente americano.

Algunos afirman que es esta la principal, si no es que la única, razón por la cual Bush impulsó la firma de este acuerdo comercial. Es cierto, el CAFTA pone en una posición ventajosa al imperialismo con relación a sus ambiciones sobre el conjunto de los mercados de todo el continente y tal motivo ya es de por sí una especial y muy importante razón para llegar a este tipo de acuerdos comerciales con los países de CA, pero las cosas no se quedan ahí.

Los que afirman que el ALCA es la principal o la única razón del imperialismo para impulsar este acuerdo comercial con CA se basan en el hecho de que el mercado entre esta región y los EE.UU. es de aproximadamente 20 mil MUSD. Aseguran que tal cantidad no representa un estimulo importante para Bush, pero en nuestra opinión eso hay que mirarlo con calma y para eso hay que remitirnos al estado actual de la economía mundial y en particular de la economía norteamericana.

Respecto a ello es importante destacar que la economía de las principales potencias está en serios aprietos y que la balanza comercial de los EE.UU. posee un déficit preocupante. En esas condiciones uno de los remedios más importantes para la economía de las diferentes potencias imperialistas es extender y apuntalar a toda costa su esfera de influencias. En esa medida, y bajo las condiciones actuales, hasta los mercados más pequeños resultan enormemente atractivos para las diferentes potencias imperialistas. En todo caso, tal es la situación del imperialismo yanqui respecto a CA. Si esto no fuera sí entones habría que preguntarle a las diferentes trasnacionales con intereses en la región si CA no ha redituado en jugosas ganancias. ¿Qué sentido tendría haber gastado millones de dólares en golpes de estado, intervenciones militares, en guerra de sucia y de baja intensidad…?

La Agricultura

El acuerdo comercial con los EE.UU. pondrá a la agricultura centroamericana en una situación mucho más delicada a la ya existente. Esta no es una cuestión secundaria, todo lo contrario pues es necesario mencionar que esta es una actividad a la que esta ligada, directa o indirectamente, el 60% de la población regional. A estas alturas la agricultura de CA ya padece problemas que pueden ser considerados como graves: por una lado la impresionante caída de los precios del café, importante fuente de divisas en la región, ha arrojado a la miseria a millones de campesinos dedicados a esta actividad; y por otro la constante baja en la producción de granos básicos que se ha registrado en los últimos años está teniendo efectos sobre amplios núcleos de la población los cuales están padeciendo una hambruna semejante a la que se padece en los países mas pobres de África.

En estas condiciones la agricultura centroamericana competirá contra las robustas agro industrias norteamericanas, las cuales, a pesar de que los aranceles de la región son de los más bajos de toda América Latina, ahora gozarán, tras la entrada en operación el CAFTA, del libre acceso al mercado centroamericano.

La agricultura yanqui le sacará un enorme provecho a ello y a los gigantescos subsidios que recibe (28 billones USD anuales) los cuales le permiten exportar maíz y trigo, por ejemplo, con precios entre 20 y 46 % por debajo de los costos de producción.

Tomando en consideración todo ello no resulta nada difícil pronosticar el destino que le depara a la agricultura de CA con el CAFTA trayendo ello como consecuencia una mayor miseria en el campo, el incremento del hambre y un flujo migratorio del campo a la ciudad superior al actual.

Para los trabajadores de la ciudad también hay

El imperialismo tiene puesta la mirada en la rentable y barata mano de obra centroamericana, por ejemplo: mientras en los EE.UU. un salario malo no es inferior a los cinco dólares por hora, en Nicaragua apenas alcanza los 25 centavos de dólar. La diferencia es significativa y las ganancias resultan más que evidentes.

Pero el imperialismo no quiere problemas y ha tomado las medidas pertinentes: una de las cláusulas del CAFTA establece la prohibición de la creación de sindicatos en maquilas de capital no centroamericano. Está claro que en la búsqueda de mayores beneficios el imperialismo, en alianza con la burguesía local, tratará de exprimir con todo a los trabajadores, los cuales de por sí ya padecen una situación ominosa pues en la actualidad en tan sólo 45 de las 1212 maquilas registradas en CA los trabajadores tienen representación sindical.

Otros dos elementos que deben ser considerados y que a la postre tendrán profundas consecuencias negativas sobre la clase trabajadora son el mercado interregional y la maquila ya asentada en la región.

Si bien el mercado norteamericano se comportó como un importante polo de atracción de mercancías centroamericanas, el mercado interregional, aunque sea de una forma menor, también ha jugando un papel de cierta importancia para las economías locales. Se trata de un mercado al que se orienta preferencialmente el sector de la industria pequeña y mediana; y con la entrada en operación del CAFTA ahora esos empresarios tendrán que compartir el mercado centroamericano con el imperialismo. Ya veremos como gradualmente la exportaciones interregionales caen y como esta industria local es desplazada. Todo ello significarála ruina de este tipo de empresas. Y en lo que corresponde a la clase trabajadora esta perspectiva encierra un futuro potencialmente amargo dado que en el contexto de naciones con una economía atrasada, la pequeña y la mediana industria son la principal fuente de empleo.

Para la maquila ya instalada las cosas no pintan mejor. El mejor ejemplo es la industria textil, la cual emplea a aproximadamente 400 mil centroamericanos: producto de la desaceleración económica de los EE.UU., principal destino de las exportaciones textiles, ya en 2001 esta industria sufrió la pérdida de 90 mil empleos. Pero además de esta situación ahora los textiles centroamericanos, debido a la entrada de China a la OMC, están siendo victimas de una enorme presión en su competencia por el mercado norteamericano. China posee la mayor capacidad instalada para la producción de vestidos y textiles, es el principal productor de algodón, fibras sintéticas y seda; además sus costos de producción son de los más competitivos a escala internacional.

Tales atributos han puesto a China en una posición muy favorable respecto a la gran mayoría de países pobres en la lucha por el mercado norteamericano. Tal es el caso de México el cual ya ha sido desplazado por China como exportador tradicional de cuando menos 20 productos. De hecho los textileros norteamericanos calculan en un par de años la lencería china podría controlar el 75% de su mercado.

Para colmo de males los textiles centroamericanos tendrán que afrontar las consecuencias del fin del Acuerdo Multifibras (que es un sistema de cuotas que controla la producción mundial de textiles) previsto para enero del 2005. El fin de este acuerdo, que entre otras cosas ha contenido durante algunos años al 60% de la capacidad instalada de textiles chinos, marcará un cambio súbito y profundo en la producción y el mercado mundial textil con consecuencias importantes para todos los productores (hay estudios que señalan que la introducción de los textiles chinos a los EE.UU. ya ha provocado mas de 300 mil despidos) pero que tendrá particular y más desastrosas consecuencias en los países más atrasados, como es el caso de las naciones centroamericanas.

Pero las cosas no paran ahí, por otro lado otra exigencia del imperialismo norteamericano para los textiles centroamericanos y otros productos es que la materia prima con que son elaboradas las mercancías posea al 100% su origen en territorio de los países firmantes. Esta medida representa un verdadero problema para la industria textil centroamericana la cual en la búsqueda de mayor competitividad en un contexto de crisis económica ha optado por importar una cantidad cada vez mayor de materias primas asiáticas las cuales son más baratas, por ejemplo el 40% de la producción textilera de El Salvador emplea materias primas de Asia.

Esta medida de carácter proteccionista de parte del imperialismo obligara a los textileros centroamericanos a buscar la forma de compensar ese desequilibrio, y lo más seguro es que las iniciativas más importantes para tratar de mantener cierto margen de competitividad recaerán sobre la espalada de la clase trabajadora.

Una mayor polarización social

Un elemento más que ilustra las consecuencias del CAFTA y sus secuelas sobre los pueblos centroamericanos es la baja que los ingresos de los diferentes gobiernos sufrirán a partir de la eliminación de las tarifas arancelarias. Y en este caso, al igual que en los resultados antes relatados, alguien tendrá que pagar los costos. Y la burguesía no dudará un segundo en pasarle la factura a los trabajadores por medio de más impuestos y la reducción, si no es que la eliminación, de la de por sí ya pobre inversión publica en las necesidades más apremiantes de los pueblos centroamericanos.

Con el CAFTA lo único que es seguro es que la miseria se profundizará y extenderá a una porción cada vez mayor de centroamericanos alcanzando incluso a amplios sectores de los disminuidos estratos medios. Todo ello empujará a una mayor polarización social con enormes e importantes consecuencias políticas sobre la región; de hecho a estas alturas ya podemos ver muestras que sólo son un anuncio de lo futuros episodios en la lucha de clases centroamericana.

A este respecto no referimos a las huelgas y movilizaciones que ya han frenado algunos intentos recientes de privatizaciones (la salud publica en El Salvador y la industria eléctrica en Costa Rica, por ejemplo); en ese mismo tenor se ubica el triunfo del Farabundo Marti en el 2001 en las elecciones municipales y parlamentarias; ello sin olvidar la pasada Huelga General en Panamá. Pero también es necesario mencionar un fenómeno que cada vez es más frecuente en la lucha de clases centroamericana: la quema de maquilas. Esta ha sido la reacción de cientos de trabajadores cuando repentinamente la empresa cierra y despide a todos para trasladar las instalaciones a otra región o cuando, llegado el día de pago, la empresa retiene los salarios y no le paga a nadie. Tal ha sido el caso de las maquiladoras Camtel, Bentex y Modas Azteca en Guatemala.

Todas esas expresiones reflejan el agotamiento de la paciencia y un deseo de cambio cada vez más profundo entre el pueblo trabajador centroamericano, sentimientos que serán catalizados aun más por el CAFTA dándose como resultado expresiones de lucha inéditas en cuando menos la ultima década de la historia de CA.

De hecho el miedo a este potencial escenario y el amargo recuerdo de parte de la burguesía de Costa Rica tras su derrota a mano de los trabajadores en su intento por privatizar la industria eléctrica fue lo que hizo titubear al gobierno de este país para llegar a un acuerdo con el imperialismo durante la ronda de negociaciones de diciembre pasado. En aquella ocasión el gobierno tico exigió mayores garantías para su agricultura y destacó que no está dispuesto a negociar la privatización de las telecomunicaciones. Por supuesto el imperialismo no aceptó estas demandas y las negociaciones concluyeron sin la firma de esta nación centroamericana. Ahora finalmente el gobierno costarricense ha cedido a las presiones del imperialismo y ha aceptado el protocolo del CAFTA, esto a finales de enero. Por su parte los trabajadores de este país ya dejaron en claro su postura al respecto: "El TLC (CAFTA) se derrota en las calles…"

Por un programa socialista para los trabajadores centroamericanos

No hay ninguna duda de que la reacción del proletariado y el campesinado pobre de CA será la de saltar a la escena buscando una salida a su difícil situación; y que en esa búsqueda la confrontación contra la burguesía y las trasnacionales adquirirá gradualmente expresiones mayores. Pero tampoco debemos dudar que el imperialismo y sus socios de la burguesía de la región, ante el auge de las luchas obreras y campesinas, intenten emplear las mismas medidas represivas que en el pasado hundieron en la peor de las pesadillas posibles al pueblo trabajador de estas naciones.

Por ello, ante la barbarie que está preparando la burguesía y el imperialismo para los trabajadores del campo y la ciudad centroamericanos, es necesario dar una lucha enérgica para dotar de una verdadera alternativa revolucionaria que ponga fin definitivo a la catástrofe que ya de por sí padecen millones de familias de esta región. Un programa que tenga como elementos esenciales la toma del poder por parte de los trabajadores y la eliminación de la propiedad priva sobre los principales medios de vida para ponerlos a disposición de las necesidades de las mayorías por medio de la planificación de la economía.

Pero también es necesario un programa que además ponga a la clase trabajadora, en alianza con el campesinado pobre, como el principal eje de acción en la lucha contra la opresión capitalista e imperialista. Cualquier iniciativa que pretenda sustituir el actuar de las masas protestando en las calles, las fábricas, los barrios y las comunidades; unas masas movilizándose, haciendo paros, cierre de carreteras, huelgas, etcétera, esta condenada al fracaso.

En ello, es decir, en el intento por sustituir el papel de las masas trabajadoras en la lucha de clases por medio de la lucha guerrillera, y en la ausencia de un programa que planteará de forma clara y contundente la eliminación de la propiedad privada es a partir de donde podemos explicar el fracaso de los diferentes movimientos de liberación nacional, los cuales de forma explicita o implícita reconocían la existencia de una supuesta burguesía nacionalista o progresista. Esta concepción de la realidad por un lado impide que las clases oprimidas detecten claramente a sus enemigos y por otro encierra un enorme riesgo pues le da un importante margen de maniobra a la burguesía nacionalista o progresista para descarrilar y llevar a la derrota a cualquier lucha que ponga en riesgo sus intereses, en decir a la propiedad privada.

Por una Federación Socialista de Centroamérica

Por muchas décadas los recursos económicos de CA han estado a la más descarada e impune disposición del imperialismo yanqui; durante todo ese tiempo el imperialismo ha actuado al amparo y en colaboración con la burguesía y terratenientes de la región. Todo ello se ha traducido en una experiencia más que amarga para el pueblo trabajador, el cual cada vez que se ha atrevido a protestar ha sido sometido por medio de una represión brutal. El CAFTA lo único que ofrece es prolongar la ya de por sí larga pesadilla que se vive en CA. Es el verdadero significado de la articulación de los recursos económicos y naturales de CA bajo el capitalismo.

Pero también es necesario reconocer que ningún país centroamericano tiene salvación por sí solo y al margen de las demás naciones de la región. Una revolución triunfante en cualquiera de estos países tendría que plantear una política para extender la revolución al resto de las naciones, de lo contrario ese país sería aislado por el imperialismo y el resto de la burguesía regional empujando a la revolución a la derrota.

De modo que otro elemento de vital importancia para el futuro de la revolución en CA es que en cada uno de los países de la región el proletariado se inspire en un profundo sentimiento internacionalista en cada una de sus acciones en su lucha contra la opresión. De ahí la necesidad de propugnar por un programa que tenga como otro de sus aspectos clave el llamado a todos los trabajadores centroamericanos para luchar por una Centroamérica unificada bajo líneas socialistas. Una Federación Socialista de Centroamérica significaría la articulación de los recursos económicos y las enormes reservas naturales de que dispone la región para el usufructo no ya en beneficio del imperialismo ni la burguesía, sino de los trabajadores del campo y la ciudad. Una federación de estas características, controlada democráticamente por los trabajadores, se transformaría inmediatamente en una sólida base material para eliminar de una vez por todas toda la miseria que sacude a Centroamérica desde hace ya bastantes décadas.